L’associazione Utopia rossa considera suo fondamento politico il principio secondo cui il fine non giustifica i mezzi, ma nei mezzi si deve riflettere l’essenza del fine. Non ha programmi politici, come del resto non ne aveva la Prima internazionale. Nonostante le più diverse provenienze ideologiche dei suoi sostenitori, essa ritiene che l’anticapitalismo dilagato dopo l’inizio dell’Antirivoluzione russa (dicembre 1917) sia stato motivato fondamentalmente da idee precapitalistiche, cioè retrograde, e non da progetti di civiltà in grado di superare il capitalismo sviluppando ulteriormente i suoi modelli di democrazia. Ciò spiega anche il prevalere, nella storia della cosiddetta «sinistra», di simpatie per i regimi dittatoriali di ogni specie e colore. Utopia rossa si batte contro l’ulteriore diffusione di ideologie precapitalistiche vecchie e nuove (in campo politico, culturale, ecologico, religioso ecc.), come parte della sua battaglia per il superamento del capitalismo, se si vuole salvare la vita sulla Terra con la sua umanità. In questo senso la sua utopia continua ad essere rossa.

The Red Utopia association considers its political foundation to be the principle that the end does not justify the means, but that the means must reflect the essence of the end. It has no political program, just as the First International did not. Despite the diverse ideological backgrounds of its supporters, it believes that the anti-capitalism that spread after the start of the Russian Anti-Revolution (December 1917) was fundamentally motivated by pre-capitalist – that is, retrograde – ideas, and not by civilizational projects capable of overcoming capitalism and of further developing its democratic models. This also explains the prevalence, throughout the history of the so-called «left», of sympathies for dictatorial regimes of all kinds and colors. Red Utopia fights against the further spread of old and new pre-capitalist ideologies (in the political, cultural, ecological, religious, and other fields) as part of its battle to overcome capitalism, if life on Earth, including its humanity, is to be saved. In this sense, its utopia remains red.

PER SAPERNE DI PIÙ CI SONO UNA COLLANA DI LIBRI E UN BLOG IN VARIE LINGUE…

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sabato 2 giugno 2018

LA INDUSTRIA AUDIOVISUAL DEL PORNO, por Marcelo Colussi

Los usuarios de la pornografía sólo observan un video bien editado. Ellos no ven lo que pasa detrás de escenas, las chicas que están llorando y son enviadas para afuera del estudio de grabación porque no pueden aguantar los actos sexuales violentos en los que les piden participar.
(Shelley Lubben, ex actriz porno)

La sexualidad es el Talón de Aquiles de los seres humanos. No hay sexualidad “normal”; ella es siempre problemática. ¿Por qué tendríamos que esconder los órganos genitales externos si no? ¿Por qué la prohibición del incesto? Es por demás de evidente que la sexualidad, distintamente a lo que sucede en el orden animal, no se corresponde con la reproducción. Hay un plus más allá de lo biológico-instintivo que inaugura un nuevo orden. Como dijera Jean Laplanche: “El instinto está «pervertido» por lo social”. De ahí que en psicoanálisis, para designar estos complejos y erráticos entramados, se habla de pulsión (Trieb), en tanto fuerza, energía, deseo que busca un objeto por siempre evanescente, irremediablemente perdido.
La sexualidad no es nunca “inocente”; nos hace poner colorados, nos hace sonreír o avergonzar, es tema tabú, no es de “buen gusto” hablar de ella en público… pero jamás es neutra. La sexualidad no se agota en el conocimiento anatómico-fisiológico del aparato génito-urinario, ni mucho menos. Es algo más. Ese es el “plus” al que nos referimos; de ahí que nos pasamos la vida hablando de ella, haciendo chistes, juegos de palabras con doble sentido, escribiendo “groserías sexuales” en los baños públicos, venerándola en definitiva. No hay posibilidad alguna de ser asexuado, se utilicen o no los órganos genitales (voto de castidad, soltería crónica). Porque, en definitiva, todo lo humano es sexual, en tanto la sexualidad –al igual que la muerte– es el recordatorio inapelable de nuestros límites: todos nos vamos a morir (límite infranqueable), y todos somos o “machos” o “hembras” de la especie, socializados luego como caballeros o damas, con todas las combinaciones intermedias posibles que se nos ocurran: LGBTIQ (y algún etcétera, por lo que pudiera aparecer). Es decir: partimos de una diferencia anatómica insalvable de la que no queremos saber nada, la que nos aterra (por eso la cubrimos) y que nos recuerda, inapelablemente, que hay límites, que no somos “completos” (siempre falta algo, por eso nos pasamos la vida deseando ese objeto que nos complete. Búsqueda por siempre fallida, por cierto).
La pornografía (“presentación abierta y cruda del sexo que busca producir excitación”) es eminentemente humana (ningún animal la ha desarrollado). Y tan vieja como el mundo. Pero sucede algo especial: el capitalismo, que todo transforma en negocio redituable, también ha hecho de ella una fabulosa industria. En estas últimas décadas, con el primado de la cultura audiovisual que ha inundado todo, y ni decir del ámbito del Internet, la pornografía alcanzó cotas como nunca antes en toda la historia.
De hecho, en tanto industria audiovisual, la pornografía es hoy una gran actividad económica, produciendo cantidades fabulosas de dinero. La producción de películas y videos porno viene creciendo a ritmo vertiginoso en estas últimas décadas. El Internet ha venido a disparar tanto esa producción como ese consumo. Pero en concreto, dado que la pornografía, al igual que todo lo ligado al campo de la sexualidad, comporta un cierto halo de “prohibido”, algo estigmatizado, no hay datos totalmente confiables en su ámbito. Nadie habla abiertamente de esto, como sí sucede en otros rubros comerciales. Muy poca gente reconoce abiertamente ser usuaria de estos materiales, pero evidentemente si es un negocio en crecimiento (igual que las drogas ilegales) es porque existe una enorme masa de consumidores –en las sombras, en la mayoría de los casos. ¿Quiénes de los que están leyendo el presente opúsculo reconocen abiertamente ver películas/videos porno?–.
No existen registros oficiales fiables del negocio, habiendo, en todo caso, algunas aproximaciones socio-estadísticas. A partir de ellas, se puede calcular que todo el rubro comercial de la pornografía en los medios audiovisuales actualmente mueve unos 50,000 millones de dólares anuales, colocándola entre los grandes negocios (armas, petróleo, drogas ilegales, farmacéuticas). Estados Unidos es el principal productor de material audiovisual porno, básicamente en el estado de California (“el otro Hollywood”, según la coloquial denominación). De todos modos, a partir del 2014 en Los Ángeles existe un regulación legal que hace obligatorio el uso de preservativos por parte de los actores porno; ello generó rechazo entre los productores, que en muchos casos decidieron mudar la producción a Las Vegas y a Miami, dado que en esos estados (Nevada y Florida) no rige este tipo de normativas legales.
Según los datos disponibles hoy, el 12% de los sitios web ofrecidos en la Red de redes son pornográficos. De acuerdo a un estudio de la española Universidad de Navarra del año 2015, “en la actualidad existen más de 500 millones de páginas web de acceso a material pornográfico”. A partir de las estimaciones realizadas, el 25% de todas las solicitudes de motores de búsqueda están relacionadas con la pornografía. Cada segundo, hay 30 millones de personas viendo porno en Internet. El consumo está más inclinado hacia los varones, pero también las mujeres acceden a él: entre un 25 y 30% son visitas de mujeres a las páginas porno. Esos accesos se dan en los hogares, pero también en los centros de trabajo: el 20% de varones admite que ven algo de porno en sus ámbitos laborales. Hoy día, los teléfonos celulares inteligentes son el medio más utilizado para acceder a materiales de esta índole.
Hay producción porno para todos los gustos, presentando las combinaciones más audaces, esotéricas, simpáticas o bizarras. En realidad, ninguna de esas producciones muestra nada que en la realidad efectiva no suceda; o, en todo caso, ponen en acción fantasías que todos los seres humanos (varones y mujeres) parecen tener en mayor o menor medida. Puede incluirse en esa diversísima producción la pornografía que entra en el ámbito de lo delictivo: torturas, violaciones, utilización de menores de edad. Pero dejando de lado esas prácticas a todas luces ilegales y delictivas (de las que la industria capitalista hace negocio, como lo hace con cualquier esfera humana), todo lo que se ofrece a los ojos son cosas que pueden suceder en la intimidad, aquellas de las que no se habla… ¡pero se hacen! (parafernalia de juguetes eróticos, posiciones insólitas, prácticas sado-masoquistas, prácticas bisexuales, “cochinadas” varias y un largo, interminable etcétera. Nos preguntamos una vez más: ¿cuál es la sexualidad normal? ¿Dónde podrá leérsela: en un libro de psiquiatría, en algún documento del Vaticano?). El goce no tiene forma “normal”, enseña el psicoanálisis.
Los principales consumidores de pornografía son Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, India, Japón, Francia, Alemania, Australia, Italia y Brasil. Su consumo está difundido por todos lados, en todos los estamentos socioeconómicos, incluso en los países que aún se proclaman “socialistas”: en Cuba, por ejemplo, aunque no es legal la pornografía, la población –joven fundamentalmente– tiene acceso a ella en buena medida a través de videos caseros realizados en la isla, los llamados “videos de la UCI”, realizados por estudiantes de la Universidad de Ciencias Informáticas. En China, el consumo de material audiovisual porno está castigado con cárcel, pero de todos modos la población se las ingenia para conseguirlo. Y otro tanto sucede en Corea del Norte, donde el consumo está castigado con pena de muerte, pero pese a ello se burlan las prohibiciones y hay acceso a materiales audiovisuales de este tipo. De igual manera sucede en los países islámicos, donde la sexualidad es un tema altamente tabú, y por tanto la producción y consumo de pornografía; pero “hecha la ley, hecha la trampa”, pues también allí hay un desarrollado ámbito del porno. De hecho, algunos países musulmanes producen este tipo de películas y/o videos.
No hay dudas que la sexualidad, y su correspondiente “presentación abierta y cruda que busca producir excitación”, es una constante por doquier. No hay prohibición explícita que la detenga. Ello algo indica: que el tema, obviamente, atrae, atrapa, ¿hipnotiza?
Para cierta visión moralista del asunto, la pornografía constituye una “entronización de la lujuria, envileciendo a quienes la practican”. En esa línea, puede llegar a decirse que “quienes están expuestos a la pornografía tienen más probabilidades de desarrollar tendencias sexuales anormales”. Un catedrático de la Universidad de Utah, Victor Cline, podía decir, por ejemplo: “Si uno vuelve vez tras vez a exponerse a material de naturaleza pornográfica, poco a poco llegará a tener una biblioteca pornográfica en su mente, de la que no podrá librarse. Estará ahí, lista para recordarse, aun cuando no lo quiera. Existe gran cantidad de evidencia que sugiere que los comienzos u orígenes de muchas desviaciones y perversiones sexuales son aprendidas, y una de las formas de aprendizaje es el exponerse a material pornográfico”.
Sin dudas, los mitos y prejuicios prevalecen, están muy arraigados (“Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”, decía Einstein). Se sigue pensando –y por tanto, pontificando, dando directivas y regañando– en nombre de una pretendida sexualidad normal (¿cuál sería?). Si la pornografía existe, ello debería abrir un análisis exhaustivo no moralizante de por qué se repite y tiende a ampliarse. Entiéndase que pornografía no es sinónimo de delito sexual. Esto último está claramente tipificado en las distintas constituciones nacionales, existiendo un cierto consenso generalizado de cuáles serían sus notas distintivas. La violación, las prácticas que dañan la integridad del otro, el ejercicio sexual con menores de edad están normados como delitos. De ahí en más, es imposible reglar lo que se hace (o fantasea).
¿Cómo considerar la pornografía? ¿Degeneración? ¿Enfermedad mental? ¿Fenomenal negocio? ¿Picardía de la esfera privada? De hecho, hoy día hay una tendencia en psicopatología que habla de una “adicción a la pornografía”, en tanto consumo insaciable de materiales audiovisuales. ¿Se puede mantener esa aseveración? La idea de base en esa visión es que la pornografía es “dañina”: “quienes están expuestos a la pornografía tienen más probabilidades de desarrollar tendencias sexuales anormales”. Para contraponerse a esa concepción, el criminólogo de la Universidad de Copenhague Berl Kutchinsky afirmó que, en realidad, la pornografía “cumple una función positiva al actuar como una «válvula de escape» para los potenciales agresores sexuales”. En 1970 fundamentó su aseveración diciendo que “cuando el gobierno danés levantó las restricciones sobre la pornografía, la cantidad de crímenes sexuales disminuyó”.
Como sea, parece que los prejuicios siguen rondando en torno a una pretendida sexualidad “normal”. Ahora bien: si las poblaciones, varones y mujeres (y todas las combinaciones intermedias que se quieran establecer), en todos los contextos, con o sin capacidad económica, incluso desde muy tempranas edades –a partir del despertar genital puberal–, acceden a la pornografía (¡que no es exactamente un crimen sexual!), habrá que estudiar críticamente el fenómeno. ¿Hay algo cuestionable en ella? En tal caso: ¿qué es?

lunedì 30 aprile 2018

DERECHOS HUMANOS: UNA PERSPECTIVA CULTURAL, por Tito Alvarado

© Quino
En el año 1948, exactamente el 10 de diciembre, se firmó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Documento que con el tiempo ha demostrado estar redactado más de buenas intenciones que de realidades sostenibles. Tanto las dictaduras como los gobiernos “democráticos” se han ocupado de violar sistemáticamente estos derechos.
Lo paradójico es que se ha debido redactar una Declaración Universal que consagre lo que se ha de entender por Derechos de los seres humanos, lo cual nos señala que antes de esa declaración estos supuestos derechos, es decir, ese algo sagrado a respetar por todos los que convienen humanamente, no existían o no había suficiente respeto hacia ellos. Sin embargo, la consagración de los Derechos Humanos que hace la Declaración Universal no ha pasado de ser una simple ilusión, pues antes y después de dicha fecha no hubo ni ha habido mucho respeto por los derechos del ser humano, pues en esencia la civilización actual se sostiene sobre la base del no respeto por el ser humano. Visto de este modo el asunto, podemos concluir que nos enfrentamos a dos dilemas: el de determinar las razones de este no respeto, enfrentamiento que ha de conducirnos al cambio; y el de entender que ante todo son los hechos los que tienen valor, no las palabras o buenas intenciones.
Se da el caso que ahora, a fuerza de ser transgredidos por ellos (los que tienen posiciones de poder) estos Derechos Humanos consagrados en la Declaración Universal, debemos nosotros, los desposeídos del poder, levantar organización y hacer conciencia sobre la necesidad de respetar estos derechos teóricos y castigar a quienes no los respetan. Lo terrible es que hacemos esto dentro de ciertas reglas y cierta moral, que no son nuestras reglas ni nuestra moral sino las reglas y la moral de quienes dominan, transgrediendo y corrompiendo todo lo que tocan.
Si nos atenemos al contenido de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, veremos que son de una justicia que supone un ser humano mucho más desarrollado moralmente y suponen un orden de cosas y un sistema económico social cuya misión fundamental sea el ser humano. La cruda realidad en que se mueve lo humano actualmente es que unos son enemigos consagrados de otros; que unos tienen poder y son los menos, que otros no tienen nada y son los más. En la esencia misma del sistema está la raíz del no respeto de unos seres humanos contra otros y allí también están los fundamentos ideológicos que justifican la deshumanización del ser humano y convierten en moral todo aquello atentatorio contra la dignidad humana.
Sin cambiar de raíz el actual sistema socioeconómico, por uno cuyo centro y motor sea todo lo humano no habrá lucha por el respeto a los derechos humanos que sea de verdad una lucha fructífera.
Nos movemos en un círculo vicioso: de un lado, nos ocupamos de defender unos derechos que no se respetan dentro de los marcos de una sociedad que tiene por fundamento no respetar al ser humano; y de otro, no podemos no luchar porque se respeten. Esto nos sitúa entre la espada y la pared: cómplices del sistema por ingenuidad, al creer o esperar que dentro del sistema se pueda obtener justicia; o cómplices por inacción, y obtener como resultado la permanente violación de los derechos humanos.
La falsa solución de este problema puede dar como resultado que muchos se muevan en lo estrictamente urgente, sin atender lo verdaderamente importante. Lo que se necesita hoy es incorporar a toda lucha social: la lucha por el cambio social, la lucha por el respeto de los derechos humanos, la lucha por el respeto a la diferencia cultural, así como incorporar a cada una de estas luchas –las otras, que falten–. Se trata de romper los esquemas neoliberales que lentamente se han enquistado en nuestros movimientos, bajo la forma de que lo nuestro es lo único o lo más importante, esperar que los otros se agreguen a nuestro movimiento o luchar acomodando nuestra visión de la realidad a las necesidades de nuestros fines.
Que estas palabras iniciales sirvan de preámbulo para insertarnos en los aspectos del tema que ahora queremos desarrollar.

A) Un examen breve
Se entiende por derechos humanos el contenido de la Declaración Universal de los Derechos Humanos del Hombre, aprobada por las Naciones Unidas poco después de la Segunda Guerra Mundial. Si nos remitimos al Manifiesto Comunista de 1848, veremos que en su primera parte este nos dice que la violencia ha sido la partera de la humanidad. Con esto se nos está señalando que la violencia obedece a unas leyes internas, no en su expresión sino en su origen y contenido, en esencia para imponer la “razón” de las fuerzas emergentes o de las que resulten vencedoras en el proceso de la lucha de clases. Es la constatación del fatalismo que la humanidad avanza a las trompadas.
¿Cuál podría ser el objetivo de unas normas para regir el respeto entre los seres humanos, como en esencia es la Declaración Universal de los Derechos Humanos? ¿Regular las miserias de los pueblos o intentar hacernos creer que basta un simple código escrito para que la convivencia humana sea diametralmente distinta? Los porfiados hechos se han encargado de entregarnos una respuesta que anula todo propósito altruista de dicha declaración, pues la violencia de quienes tienen el poder, contra todo intento de revertir el orden establecido por ellos, no obedece a otras normas que no sean sus propios y únicos intereses.
Veamos que nos dicen algunos artículos y evaluemos:

  • Artículo 1 – Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
Aquí se establece una norma ideal, se nos enuncia algo que debiera ocurrir, pero que no ocurre.
De momento que nacemos bajo el paso de la deuda externa, bajo el peso o confort de la situación económica y social de nuestros padres, hay unas terribles diferencias que nos marcan como libres a los menos y como esclavos modernos a los más. Lo de dotados de razón y conciencia, más parece un eufemismo que un enunciado de posible lógica. La razón, es decir el razonamiento, se alimenta de educación, de cierta capacidad para pensar y sobre todo de información veraz; de otra parte, el comportamiento fraternal supone tener con que hacerlo. Nadie puede invitar a compartir lo que no se tiene.

  • Artículo 3 – Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.
Cada día que pasa, las grandes ciudades se vuelven más y más inseguras. Ya nadie puede pasearse a altas horas sin temor de ser asaltado y despojado de las pocas cosas de valor que pueda tener. Esto mismo hace que no seamos libres en nuestros movimientos ni sentimientos. El derecho a la vida ha de suponer una seguridad de contar con un respaldo social contra todo acontecimiento anti-vida: un accidente, una enfermedad o un acto criminal. Ya sabemos cuán lejos estamos de este derecho. Si entendemos la vida no simplemente como el acto de respirar sino como todo lo que acompaña la respiración y el latir de un corazón en un cuerpo humano, deberíamos entender que estamos hablando de educación, de trabajo, de esparcimiento, de reconocimiento. Todas cosas presentes en la vida humana, pero acomodadas al grado de riqueza que cada cual disponga. Es como si a más riqueza material, más vida; a menos riqueza, menos vida.

  • Artículo 5 – Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.
Ninguna dictadura ha respetado jamás este derecho. Casi todos los gobiernos “democráticos” se valen de alguna de estas formas de coerción aquí condenadas. Tratos crueles son el trato preferencial de muchos gobiernos, a través de su policía o ejército, de reprimir violentamente manifestaciones públicas de rechazo a algunas de sus políticas. Inhumano es el paro de millones y millones de trabajadores, inhumano es los miles y miles de niños en la calle. Degradante es la falta de auténticas oportunidades para todos.

  • Artículo 9 – Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.
Este derecho contradice lo establecido en las leyes antiterroristas que casi todos los países han adoptado imitando al imperio. Ahí tenemos los millones de condenados al exilio (destierro) para salvar sus vidas y también para tener una simple oportunidad. Poco importa que sea una medida de estricto carácter político o económico; lo cierto es que de más en más, por medio del auto destierro, la gente busca desesperadamente una salida a su situación de constantes postergaciones.

mercoledì 24 gennaio 2018

ALIANZA PARA LA PROSPERIDAD EN CENTROAMÉRICA: ¡NINGUNA PROSPERIDAD!, por Marcelo Colussi

IN DUE LINGUE (Spagnolo, Inglese)
EN DOS IDIOMAS (Español, Inglés)

Lo que sucede en los países del Triángulo Norte (…) afecta directamente la seguridad y el interés económico de Estados Unidos y otros países de la región.
(Rex Tillerson, Secretario de Estado de los Estados Unidos)

I

Los tres países del denominado Triángulo Norte de Centroamérica (El Salvador, Guatemala y Honduras) presentan datos socioeconómicos indicativos de una tremenda situación para sus poblaciones (entre el 50 y 60% de sus habitantes bajo la línea de pobreza). A esa pobreza estructural y crónica se suma el hecho que los índices de violencia delincuencial reinantes (en buena medida producto de ese estado de empobrecimiento) son alarmantes.
Toda la región sufrió en décadas atrás sangrientos conflictos armados (Guatemala con 245,000 víctimas, El Salvador con 75,000 muertes, Honduras sirviendo de base de operaciones a la Contra nicaragüense), lo cual potencia una cultura de violencia asumida como normal en muy buena medida, dado que los respectivos Estados no han trabajado adecuadamente las secuelas dejadas por las guerras.
Esa explosiva combinación de pobreza y violencia, sumada a una corrupción e impunidad históricas por parte de los gobiernos, hacen la vida cotidiana sumamente difícil, por lo que infinidad de habitantes de la región marchan en circunstancias irregulares a los Estados Unidos en búsqueda de mejores condiciones de sobrevivencia.
Independientemente que esa migración sea un verdadero calvario (de cada tres personas que lo intentan, sólo una llega a destino, al American dream; otra es devuelta en alguna frontera, no logrando entrar a territorio estadounidense; y otra muere en la travesía), una vez llegados a Estados Unidos los trabajadores precarios –indocumentados, siempre escondiéndose de las autoridades, denigrados por el racismo imperante– envían remesas a sus respectivos países.
En Guatemala las mismas constituyen un 12% del PIB, en tanto que en Honduras y El Salvador representan el 15%. Los gobiernos, aun sabiendo el martirio que constituye el hecho de ser un “mojado”, intentan desentenderse del problema, pues esa entrada de divisas soluciona en alguna medida la precariedad de los presupuestos familiares locales.
La migración no se detiene, pese al empantanamiento de la economía estadounidense que viene arrastrándose desde la severa crisis del 2008.
Tan voluminosa es, que en el 2014 se produjo una profunda crisis de niñas, niños y jóvenes migrantes no acompañados, con más de 40,000 detenidos en su intento de ingresar al país del norte. En el 2015 continuó ahondándose la crisis, encontrándose para fines de ese año 21,469 personas detenidas en la frontera sur de Estados Unidos.
Ante todo ello, durante la presidencia de Barack Obama, como una pretendida solución a la explosión migratoria, Washington generó la iniciativa conocida como Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte de Centroamérica.

II

Estos tres países: El Salvador, Guatemala y Honduras, en tanto naciones dependientes y ubicadas en una zona especialmente importante para la geoestrategia de la potencia imperial de Estados Unidos, constituyen parte de lo que Washington considera su natural “patio trasero”. La frontera Sur del imperio hoy por hoy pasa por el llamado Triángulo Norte de Centroamérica; es por ello que en esa región se está bajo la hegemonía estadounidense en todo.
Es por esa razón, entonces, que un principal actor de la política nacional del área –quizá el principal– sea la embajada estadounidense. “En Estados Unidos no hay golpes de Estado porque no hay embajada yanqui”, se ha dicho acertadamente. Tan es así, que el reciente candidato presidencial hondureño Salvador Nasralla pudo decir sin la menor vergüenza: “(…) Estados Unidos, que es quien decide las cosas en Centroamérica (…)”.
Estados Unidos, en tanto primordial potencia capitalista mundial, no está en la misma condición de absoluto liderazgo como cuando terminara la Segunda Guerra Mundial en 1945, siendo ella sola la creadora del 52% del producto bruto global, con una moneda incuestionable y con supremacía militar sobre el resto del planeta, único país detentador del arma atómica en ese entonces.
Pero si bien hoy día su economía no se muestra en franco ascenso, lejos está de ser un imperio en decadencia. Es cierto que en la arena internacional compite con otros polos, fundamentalmente en lo económico, como es el caso de la Unión Europea o Japón; pero más aún, con las economías ascendentes –también con enorme influencia política y militar– de China y Rusia.
Esas pugnas hacen que en esta zona, considerada como su “propiedad privada”, resguarde a muerte sus intereses. De ahí que la aparición china y rusa en la región enciende sus alarmas. De hecho, la República Popular China está presente en Nicaragua a través de la construcción del canal interoceánico, llevado adelante por la empresa de Hong Kong HK Nicaragua Canal Development Investment, y la Federación Rusa se expande por medio de sus inversiones mineras. Además, en ambos casos, de una presencia comercial y cultural crecientes.
Pese a que la economía estadounidense no es la misma locomotora de seis o siete décadas atrás, de todos modos la hegemonía de Washington sigue imponiéndose en el mundo, y mucho más aún en la región latinoamericana, en cuenta Centroamérica.
Su poder militar es enorme, concentrando la mitad de los gastos bélicos de todo el planeta. Su economía en muy buena medida se basa en la industria de guerra: un 5% de su PBI proviene del complejo militar-industrial, lo que hace que haya guerras por todo el mundo (se deben renovar los inventarios, naturalmente).
Pese a cierta ralentización, sigue siendo, de todos modos, líder en ciencia y tecnología, aunque ahora compitiendo de igual a igual con estos nuevos actores. Las industrias de punta, tales como las comunicaciones y todo lo que tiene que ver con las tecnologías digitales, son controladas en muy buena medida por el imperio.
Es cierto que el dólar va dejando de ser paulatinamente la divisa internacional por excelencia; pero aún el sistema financiero globalizado depende en buen grado de la economía estadounidense. Y no obstante que su hegemonía global está hoy matizada/amenazada por la presencia china y rusa, América Latina continúa actuando como su reaseguro.
El continente al sur del Río Bravo sigue siendo su área de dominio, por lo que pone especial interés en mantenerla bajo su hegemonía. Para ello cuenta con más de 70 bases militares con tecnología bélica de punta que controlan el territorio (tierra, agua, aire, ciberespacio).
Es de esta región de donde obtiene una muy buena parte de recursos para su economía, la que es considerada como reserva estratégica para su proyecto de hegemonía global en el presente siglo. Aquí encuentra petróleo, agua dulce, minerales estratégicos y biodiversidad de las selvas tropicales. Los países del Triángulo Norte centroamericano, para su propia desgracia, tienen mucho de esos recursos.
Si bien Centroamérica no representa un gran mercado para la economía estadounidense (apenas el 1% de su comercio exterior), tiene un valor estratégico tanto como reserva de recursos como en lo político-militar. Por eso no la descuida.
Esto puede explicar, por ejemplo, la forma en que buscó a toda costa cerrarle el paso al candidato presidencial Manuel Baldizón en Guatemala en las últimas elecciones, pues éste, aun siendo un acaudalado empresario, claramente de derecha en términos ideológico-políticos, abría la puerta a las inversiones mineras rusas.
O explica también cómo apoyó el virtual golpe de Estado recientemente en Honduras, ayudando a establecer un monumental fraude electoral para cerrarle el paso a un candidato socialdemócrata opositor como Salvador Nasralla, aupando a un neoliberal en la presidencia –Juan Orlando Hernández–, personaje que garantiza la continuidad de políticas pro-Washington, incluso apoyando una abierta represión para el caso.
El celo del imperio es muy grande, y su presencia sigue siendo determinante en la dinámica política de estos tres países.

III

Esta injerencia histórica de Estados Unidos en la región, haciendo de estos pequeños países virtuales protectorados, se ha expresado también en el asesoramiento, financiamiento y hasta conducción de las estrategias contrainsurgentes y genocidas durante las guerras libradas décadas atrás –presentes aún en sus efectos– en el marco de la Guerra Fría, haciendo del área una de las zonas más calientes del planeta.
La presencia del imperialismo en ese Triángulo Norte se manifiesta abiertamente en su política injerencista, evidenciada en la ocupación militar que mantiene –con cuatro bases en Honduras, una de ellas en Palmerola, con alta tecnología capaz de facilitar ataques a Cuba y Venezuela, y con la presencia continua de asesores y misiones militares–, en las imposiciones comerciales y de tratados (como el CAFTA), en la sobredeterminación de las políticas económicas que establecen organismos como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo, todos afines a la geoestrategia de Washington. O en la imposición de iniciativas como el reciente Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte.
Este Plan, al menos teóricamente, constituye un esfuerzo del gobierno de Estados Unidos para mejorar las condiciones internas de los países del Triángulo Norte de Centroamérica, para evitar así el aluvión de población migrante, lo cual le representa un problema social y político en su propia casa.
En los papeles –veremos que en la realidad es otra cosa– se centra básicamente en abordar los factores estructurales que impulsan el continuado éxodo de población centroamericana, dejando de centrarse en iniciativas de contención y seguridad, históricamente con un carácter más punitivo que de fomento al desarrollo.
En esa perspectiva hasta podría creerse que este Plan es un avance significativo, pues podría ayudar a paliar en algo la pobreza crónica de la región centroamericana.

martedì 21 novembre 2017

CHILE EN CUATRO CHISPAZOS, por Tito Alvarado

Dónde están, 2015 © Serye / Sergio Alejandro Fierro Pacheco
1) Violencia en despoblado
El senador Fulvio Rossi fue apuñalado en Iquique, sufrió lesiones en el rostro y un corte en el abdomen (El Mostrador, 15 de noviembre 2017). Al momento de terminar esta nota ya no es senador, pues en las elecciones del 19 de noviembre no fue electo.
Dice la nota periodística: El senador, quien fue encontrado tendido en el suelo por uno de sus brigadistas, fue trasladado hasta el hospital regional Ernesto Torres Galdame, donde se constató que presentaba lesiones leves. El gobierno, a través de la ministra vocera, Paula Narváez, condenó el hecho, anunció que estudia querellarse contra los autores del hecho y expresó que “no puede ser que en ningún contexto, ni en el contexto de una campaña política, ni en el contexto de la vida cotidiana de las personas, ni en el desempeño habitual de las instituciones, la violencia puede tener un lugar en nuestras relaciones como sociedad”.
Dos cosas se pueden decir al respecto.
La primera es que los tales asaltantes tienen más de tongo que de asaltantes con motivaciones políticas. El ahora ex senador se había enfrascado en una campaña contra los inmigrantes. Si esta es la motivación, los asaltantes eran personas poco duchas en estos asuntos, las lesiones fueron leves, casi como rasguños. Justo lo preciso para hacer noticia.
La segunda es que la señora ministra vocera parece que no vive en el mundo real del Chile actual. La inseguridad es tal que en todas partes la gente vive con miedo, enrejadas sus ventanas y puertas. Los crímenes tienen una alta cuota de violencia y efectividad, así lo demuestran los llamados “portonazos”: en pocos segundos le quitan a alguien su auto cuando abre el portón y lo golpean para dejarlo inconsciente. También hay una violencia que pudiéramos llamar pasiva: las noticias de corrupciones, la doble moral en la aplicación de la justicia, la desigualdad social, la estafa permanente de las AFP (empresas de gerencia privada de las jubilaciones), el alto costo del agua y de la luz, el peaje en las carreteras, etc. Un examen más detallado de lo expresado por la señora Narváez nos permite asegurar que ella tiene razón, es decir, la violencia no debería estar presente en la vida de la gente, pero la cruda realidad demuestra que sí está. Y es aquí donde ella no quiere entender cual es su responsabilidad, la del gobierno, las instituciones y las políticas implementadas. Cuando en un servicio administrado por el gobierno se mueren niños y luego se comprueban los malos tratos recibidos por quienes se supone están en la misión de cuidarles, es que algo grande anda mal en la forma en que se ve al resto y en la forma en que se le encasilla a la gente.
El asunto no se resuelve con una declaración, se resuelve con capacidad de ver la realidad y voluntad de cambio, ambas cosas que no están en el horizonte de estos gobernantes.
Un personaje de funesta trayectoria para Chile en su tiempo pasado –fue enemigo jurado del Gobierno popular y propició el golpe– ahora goza de un puesto de virrey, es senador (no se sabe por que lugar), aunque por fortuna ha dejado de ser: fue derrotado en su circunscripción.
En entrevista con T13, el (entonces) presidente del Senado, Andrés Zaldívar, condenó el ataque contra el (ex) senador Fulvio Rossi, manifestando que “inmediatamente” la Cámara Baja “tendrá que tomar acciones”.
“Con el desprestigio de la política y lo que está sucediendo, cualquier persona se siente como un justiciero y como que puede hacer acciones dementes. Hay que tomar nota, espero que el país tome nota”, declaró.
Este señor tiene mucha lengua, mala memoria y pasado tórrido. Siempre ha estado del lado opuesto del bien común. En su momento creó una ola de pánico asegurando que el Gobierno popular sería el descalabro total de la economía –en realidad era una forma velada de proponer un plan de sabotaje al gobierno del presidente Allende–, fue consumado golpista y mientras la dictadura ejercía sin tabas la represión más brutal, este señor escribió un libelo diciendo que la Democracia Cristiana no debía inmiscuirse en los avatares de la izquierda, es decir, proponía mirar para otro lado cuando la demencial DINA ejerciera su trabajo de allanar, torturar, asesinar, hacer desaparecer personas. Ya bajo el alero de la “democracia” de pacotilla que hay en Chile, este señor, en una acción demente, promovió una ley de pesca que fija dueños del mar, por supuesto a grandes compañías. Ahora el se preocupa de la violencia, como si cada uno de sus actos no significaran violencia para los de abajo. Buen fin ha tenido este pequeño señor, despreciado por sus potenciales votantes.

2) La cruda verdad de esconder la mano militar
El periódico digital El Mostrador titula una de sus notas de la siguiente forma: “Londres 38 desacredita informe de comandante en jefe del Ejército sobre archivos de la CNI incinerados” (17 de noviembre 2017). En Londres 38 funcionó un centro de torturas de la dictadura que ahora es un centro de defensa de los derechos humanos. El título contiene dos afirmaciones malintencionadas: con la palabra desacredita está predisponiendo al lector a estar en contra de lo que dice Londres 38; la palabra incinerados, puesta en este contexto, pasa de ser una verdad a ser una afirmación de verdad, inmaculada, cuando lo que asegura la organización Londres 38 es que no es creíble esa versión.
La nota dice: A raíz del nombramiento de Ricardo Martínez Menanteau como nuevo comandante en jefe del Ejército y su firma en un documento sobre la investigación que realizó la institución sobre la quema de archivos en microfilm de la Central Nacional de Información (CNI), y que “confirma y acredita con certeza la inexistencia de información de inteligencia y contrainteligencia archivada entre los años 1980 y 1982”, el centro de memoria Londres 38 manifestó que dicho informe “no puede considerarse una fuente fiable para acreditar la inexistencia de estos archivos”.

giovedì 21 settembre 2017

GUATEMALA: LAS MAFIAS AL PODER, por Marcelo Colussi

Guatemala está en crisis política, siendo la corrupción el punto a partir del cual aquélla se ha desatado. La corrupción, sin embargo, es un fenómeno antiguo, tan viejo como el Estado nacional mismo. O más antiguo aún: viene de la época colonial (compraventa de títulos nobiliarios, prebendas y favores a espaldas de la Corona, negociación de comisiones), producto de un imperio más basado en la producción agraria-feudal y el parasitismo (Reino de España) que en la ética del trabajo (ascendentes países industrializados anglosajones). Esa marca originaria persiste al día de hoy, en Guatemala como en toda América Latina.
El manejo corrupto de los asuntos públicos no se inventó aquí ni es cosa de estos últimos gobiernos: tiene una larga historia planetaria. En todo caso, la corrupción debe entenderse como un fenómeno humano (ello no significa “natural”, marcado genéticamente, sino producto de la socialización), en buena medida asociado a la idea de propiedad privada. De todos modos, el “hecha la ley, hecha la trampa” implica que la humanización siempre conlleva la transgresión como una posibilidad. ¿Quién de los que está leyendo este opúsculo no “pisteó”1 alguna vez, no copió en un examen ni se “echó una canita al aire”?
Lo cierto es que el manejo discrecional de la cosa pública ha venido teniendo un cambio dramático en estas últimas décadas. A la luz del Estado contrainsurgente que se generó en el marco de la Guerra Fría y el combate frontal contra el comunismo y toda forma de organización popular, el ejército cobró un papel protagónico. La oligarquía tradicional y el gobierno de Estados Unidos (verdaderos dueños del poder en el país) delegaron en las fuerzas armadas la misión de “poner la casa en orden” ante el surgimiento de un movimiento revolucionario armado y su expansión, fundamentalmente con la población maya del Altiplano Occidental. De ahí el genocidio cometido.
En esa guerra sin par contra el movimiento insurgente (con cárceles clandestinas, desaparición forzada de personas, torturas y masacres de “tierra arrasada”), el ejército fue ganando un poder desmedido. De hecho, llegó a ser un Estado dentro del Estado, con una enorme cuota de poder económico, y por tanto político. Terminada la guerra en 1996, si bien oficialmente se adecuó a las nuevas circunstancias con una fuerte reducción de su presupuesto, no perdió todo el poder acumulado durante décadas de impunidad. Los vasos comunicantes con infinidad de estructuras paramilitares non sanctas se mantuvieron.
Esas formaciones –ligadas a ex militares devenidos empresarios– son las que se fueron conociendo como “poderes ocultos”: “Red informal y amorfa de individuos poderosos de Guatemala que se sirven de sus posiciones y contactos en los sectores público y privado para enriquecerse a través de actividades ilegales y protegerse ante la persecución de los delitos que cometen”.2 O: “Fuerzas ilegales que han existido por décadas enteras y siempre, a veces más a veces menos, han ejercido el poder real en forma paralela, a la sombra del poder formal del Estado”.3 Lo cierto es que esas estructuras, nacidas y crecidas en la más absoluta impunidad, acostumbradas a manejarse a punta de pistola, ideológicamente ultraconservadoras y profundamente anticomunistas, han ido constituyéndose en una mafia intocable. Sus negocios tienen que ver con lo ilegal: crimen organizado, narcoactividad, contrabando, tráfico de personas, de armas, de maderas finas en el Petén, contratos corruptos con el Estado. Los vínculos con las maras no dejan de estar presentes. Esos grupos son los que financian partidos políticos y, por tanto, tienen crecientes cuotas de poder.
El Congreso es un campo donde estas mafias mantienen importantes vínculos. Eso es lo que se está viendo con la actual crisis política. La presencia de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala –CICIG–, de la ONU, constituye una alarma encendida para los grupos corruptos, de ahí su imperiosa necesidad de desembarazarse de “molestas” investigaciones. Lo que se está viendo es la escenificación de una lucha entre el proyecto de “modernización” políticamente correcto para el área centroamericana que impulsa Washington y la resistencia a morir de esos poderes ocultos. Es de esperarse que la población indignada en la calle pueda lograr neutralizar a estas mafias. Y también: ¡ir más allá del proyecto de renovación cosmética de la lucha anticorrupción! De ahí que urge una Asamblea Plurinacional Constituyente para comenzar algo nuevo, depurando la desgastada y aborrecida clase política actual.

lunedì 11 settembre 2017

GUATEMALA: ¿CÓMO HACER PARA IR MÁS ALLÁ DE LAS VUVUZELAS?, por Marcelo Colussi

Iván Velásquez, comisionado de la CICIG © Wilder López
Nuevamente hay crisis política en Guatemala. Nuevamente hay gente en la plaza, y una vez más vuelven a sonar las vuvuzelas. Pero esto es distinto a lo que aconteció en el 2015.
En aquel entonces, un factor de poder determinante en la escena política del país, la Embajada de Estados Unidos, quería esa gente en la calle, pero solo con vuvuzelas y entonando el himno nacional. Eso era necesario para poder implementar ese “golpe suave” en que consistió la maniobra que posibilitó sacar de la casa de gobierno al entonces binomio presidencial: Pérez Molina y Baldetti. Hoy día el escenario es otro.
La actual crisis política puede entenderse como un enfrentamiento entre cúpulas político-económicas. Una crisis palaciega donde, una vez más, la población de a pie queda al margen. O, en todo caso, juega un papel de caja de resonancia de agendas que no le pertenecen.
¿Por qué se da la crisis? Obviamente no es solo una cuestión visceral de un presidente que se siente acorralado por posibles juicios que se le avecinan; eso puede contar, pero en todo caso es un elemento más que evidencia las preocupaciones que sienten ciertos sectores, a los que representa el primer mandatario, que son su base de apoyo. Jimmy Morales, cuya figura fuera usada dos años atrás para salir de la crisis política que se había creado jugando el papel de “no corrupto”, tiene como grupo de apoyo (en su partido FCN-Nación) sectores de ultra-derecha ligados a la represión durante la guerra, quienes presentan nexos con negocios no muy santos. De ahí que ahora salen a relucir financiamientos turbios durante su campaña presidencial, donde la narcoactividad es protagonista.
La misión de la CICIG,1 financiada y direccionada por Washington, es la persecución de hechos de corrupción. Pero ahí hay agenda oculta: se persiguen funcionarios de gobierno corruptos (la Línea 1), pero nunca se tocan –ni pareciera que se vayan a tocar en el futuro– a los verdaderos beneficiados de la corrupción: la “Línea 2” (empresariado que se sigue manejando en la más completa impunidad, no tributando impuestos, pagando salarios por debajo de lo fijado por ley –los cuales ya son de miseria–, desviando ríos y contaminando irresponsablemente el medio ambiente, entre otras preciosidades). La CICIG, como parte del proyecto de hipercontrol que desarrolla el gobierno de Estados Unidos con los países de Centroamérica, choca así con ciertos grupos de poder que se han venido formando en décadas a la sombra del Estado contrainsurgente, y que siguen actuando aún con mucha impunidad.
La crisis actual habla de ese enfrentamiento. Esa confrontación llevó al presidente a pedir la salida del comisionado Iván Velásquez. La dinámica se dio de tal manera que todo pareció reducirse a la dicotomía si Velásquez se va o se queda. O si Jimmy se va o se queda. La cuestión es más compleja.
Ante esa dinámica, y reeditando lo sucedido en el 2015, alguna población volvió a salir a la calle (mucho menos que dos años atrás) pidiendo la renuncia del mandatario. Pero ahora el plan estadounidense no parece ser sacar de en medio al presidente (como lo fue con Pérez Molina). A partir de cierta gimnasia participativa que comenzó a darse desde aquellas manifestaciones, más de alguno sintió que nuevamente la gente en la calle podía decidir los destinos del país.

lunedì 21 agosto 2017

GUATEMALA: HOSPITAL ROOSEVELT, LA GUERRA CONTINÚA, por Marcelo Colussi

© Wilder López
La reciente masacre del Hospital Roosevelt, con 7 muertos y una docena de heridos, es un fenómeno complejo que debe abordarse desde una multitud de aristas. Lecturas simplistas y opiniones viscerales no permiten entender realidades tan complicadas.
Una primera reacción –quizá la más generalizada– fue una mecánica y sentimentaloide respuesta violenta: ¡pena de muerte para los mareros! El hilo se corta siempre por lo más fino. Sin querer, en modo alguno, dulcificar o aminorar la conducta antisocial de los pandilleros que provocaron la masacre, lo importante es intentar entender el fenómeno en su totalidad. En ese sentido, entonces, los hechores materiales, los jóvenes que operaron las armas (¡por Q. 200!, según se dijo), son el último eslabón de una larga cadena.
Las maras, se sabe, son un síntoma social producto de una sociedad desgarrada, empobrecida hasta la médula y con una monstruosa historia de violencia a sus espaldas. Pero más desgarrador y patético que todo eso es la utilización que pueden hacer de ellas los llamados “poderes ocultos”: grupos criminales que operan en el ámbito de una opaca dimensión política, enquistados en estructuras del Estado.
¿Por qué sucedió la matanza del Hospital Roosevelt? ¿Quién es el responsable? En todo caso, no hay “culpable” único: es una sumatoria de causas, histórico-estructurales en un caso, coyunturales en otro, interactuando todas. Quizá sería más útil preguntarse, dado que esto es un hecho que supera la mera crónica policial alcanzando ribetes políticos, si alguien se beneficia de todo esto. La población común, definitivamente no. ¿Habrá otros actores beneficiados?
Analizando acuciosamente los hechos, se encuentran más preguntas y dudas que respuestas convincentes. Por lo pronto, es preocupante encontrar que el reo finalmente rescatado fue trasladado al hospital para un examen de sangre. ¿Mala práctica o complicidad?
Sin la más mínima intención de apelar a teorías conspirativas (ese día casualmente se daba, al mismo tiempo de la matanza, el sobreseimiento del caso “Bufete de la impunidad”, quedando libres la magistrada Blanca Stalling y la ex directora del Hogar Seguro, Anahy Keller), hay datos que abren interrogantes. Quizá no haya vinculación entre ese sobreseimiento y lo que estaba sucediendo en el Hospital, pero sin dudas hechos de tal magnitud como lo sucedido en el Roosevelt no pueden entenderse solo como casualidades.
Lo cierto es que la violencia descontrolada continúa en el país, y eso, más allá de pomposas declaraciones, tiene una lógica. Tal violencia va de la mano de la corrupción y la impunidad reinante. La “ineficiencia” del Estado –que, sin dudas, la hay– es un corolario de esa corrupción e impunidad. Enviar un preso a un hospital público solo para un estudio hematológico es una expresión de todo ese paquete: ¿ineficiencia, corrupción, Estado debilitado? Se había dicho que eso no volvería a suceder, teniendo en cuenta anteriores experiencias (una matanza similar en el Hospital San Juan de Dios). ¿Por qué sucedió? Es evidente que la satisfacción de la población es lo que menos interesa. ¿Sucedería esto en un hospital privado de jerarquía? ¿No es posible atender una situación similar en la Enfermería del centro carcelario?
Resulta significativo también, y refuerza la situación de corrupción e impunidad –que no es sino otra forma de demostrar la violencia en que seguimos viviendo– el cómo puede operar un grupo criminal. Eso evidencia la catástrofe social que nos envuelve. ¿Quién puede matar por encargo por 200 quetzales? ¿Qué opción tiene un joven de las (mal llamadas) “zonas rojas”? Sobrevivir penosamente –si consigue trabajo–, emigrar de ilegal, ¿o la mara? Es cierto que no todo joven de estas zonas ingresa a una pandilla (contrariando el prejuicioso mito dominante), pero la puerta para la transgresión está siempre abierta (recordemos que personas que no vienen de “barrios marginales” también transgreden, pero por vericuetos de la ¿politiquería?, al mismo tiempo de la masacre estaban saliendo en libertad en la Torre de Tribunales). La desesperación social reinante (la catástrofe humana latente, podría decirse) permite que por 200 quetzales se pueda ir a matar.

mercoledì 28 giugno 2017

POLICÍAS PRIVADAS EN GUATEMALA: BUEN NEGOCIO (PARA ALGUNOS), por Marcelo Colussi

“Es más fácil transar con un marero que con un policía”, decía con naturalidad un funcionario del Ministerio de Gobernación. Por supuesto, ¡sabía lo que decía! Es más: quizá el funcionario en cuestión no sea un “mafioso” corrupto, miembro de una de las tantas redes de poderes paralelos que se anidan en los organismos de Estado. Quizá simplemente es un conocedor de la cultura de corrupción que campea victoriosa en el ministerio en cuestión, y en particular en las filas de la Policía Nacional Civil.
La población no confía en su policía. Nadie, en general, toma al cuerpo policial como “su” policía, como empleados a los que paga con sus impuestos y a quienes, por tanto, puede exigir que lo cuide con esmero. La idea generalizada, por el contrario, es que la Policía Nacional Civil no responde a las necesidades de la ciudadanía, es corrupta, ineficiente. Peligrosa, en definitiva.
En ese marco de descontento social, y junto a una ola delincuencial que –medios de comunicación mediante– pareciera barrer toda la sociedad “teniéndonos de rodillas”, como machaconamente se repite, surgen las policías privadas.
Hoy por hoy el mito de la eficiencia de lo privado también barre toda la sociedad. Contra la iniciativa privada no hay prácticamente voces críticas. Si algo es “privado”, en contraposición a lo “público”, eso pareciera suficiente garantía para ser bueno, eficiente, de calidad.
Ahora bien: en este momento los cuerpos policiales privados superan ampliamente a la fuerza pública. Si bien los datos no son exactos (lo cual debería ser un indicador de algo peligroso: ¿quién controla este campo?), todo indica que la relación es de 5 a 1; es decir: un 500% más de efectivos a favor de las agencias privadas, alrededor de 30.000 efectivos de la PNC contra 150.000 agentes privados. Pero eso, de todos modos, no garantiza la seguridad pública.
El crimen, pese a ese despliegue fabuloso de guardias privados que inunda todo espacio imaginable (iglesias, moteles, tiendas de barrios, peluquerías, guarderías infantiles, clínicas privadas…), sigue estando presente, y la violencia cotidiana no se detiene. Los 15 muertos diarios que se reportan siguen siendo la cruda realidad del país, y el clima de violencia imperante no tiende a reducirse.
El análisis objetivo de la situación lleva a plantearse esa paradoja: cada vez más policías privadas, pero al mismo tiempo, cada vez se acrecienta más el clima de inseguridad. ¿Por qué? La declaración de un ex pandillero, ahora músico profesional, da la pista: “No hace falta ser sociólogo ni analista político para darse cuenta la relación que hay entre el chavo marero al que le dan la orden de extorsionar tal sector, y el diputado o el chafa [militar] que después, en ese mismo sector, deja su tarjetita ofreciendo los servicios de su propia agencia de seguridad”.

mercoledì 8 marzo 2017

EQUIDAD DE GÉNERO: UN PROBLEMA NO SÓLO DE MUJERES, por Marcelo Colussi

La situación social de las mujeres es un problema que afecta a ellas primera y principalmente, pero no restringe su abordaje y posible solución al ámbito femenino. Por el contrario, es una problemática de corte social que involucra por fuerza a la totalidad de la población, varones incluidos.
Aclaremos rápidamente, evitando malentendidos, que ello no significa que la solución esté en manos masculinas. Lo importante a destacar es que, aunque son las mujeres quienes llevan la peor parte, la comunidad en su conjunto se perjudica ante el hecho discriminatorio, ante esta inequidad de géneros. Si se aborda profundamente el problema, la conclusión obligada confronta primeramente a los varones, en tanto los discriminadores; pero en otro sentido: a la sociedad como un todo, pues la historia generó esas formas de organización marcadas hondamente por una ideología machista-patriarcal.
Las diferencias sexuales anatómicas conllevan otras tantas diferencias psicológicas; pero esto no explica, y mucho menos justifica, la posición social del género femenino. Ninguna conducta humana puede concebirse solamente en términos biológicos. Aunque este determinante exista -el macho, en muchas especies animales, es más fuerte que la hembra, también entre los humanos-, se dan otros procesos que posicionan culturalmente a las mujeres.
Como una constante en diversas civilizaciones, las mujeres se ven sometidas a un papel sumiso ante la imposición varonil. No significa “papel secundario”, pues su quehacer es básico al mantenimiento del grupo social, pero sí ausente en la toma de decisiones. Hasta ahora las mujeres, como género, han estado excluidas del ejercicio del poder. Los trabajos femeninos, en esta concepción patriarcal, se consideran secundarios, poco “importantes”.
En el ámbito humano, el horizonte desde donde se estructuran las conductas está regido por algo no exclusivamente biológico, y que en términos de ordenamiento macho-hembra no responde tanto a realidades anatómicas sino a posicionamientos subjetivos, propios del campo simbólico, no del orden físico-químico. El machismo, en tanto una posibilidad de relaciones entre hombres y mujeres, no tiene ningún fundamento genético.
En otros términos: en lo humano no hay correspondencias biológico-instintivas entre machos y hembras sino ordenaciones entre “damas” y “caballeros”. El acoplamiento no está determinado/asegurado instintivamente. Tiene lugar, pero no siempre (hay relaciones homosexuales, hay voto de castidad, hay psicopatología en esto); y no necesariamente está al servicio de la reproducción (eso es, antes bien, una eventualidad; la mayoría de los contactos sexuales no buscan la procreación). Masculinidad y femineidad son construcciones simbólicas, arraigadas en la psicología de los humanos y no en sus órganos sexuales externos. La cuestión de géneros se desenvuelve en el campo social.

domenica 19 febbraio 2017

PREVENCIÓN DE LA “VIOLENCIA JUVENIL”: ¿QUÉ SIGNIFICA?, por Marcelo Colussi

¿Prevención de qué? Quizá el prejuicio oculto es que todo joven de barrio pobre es un marero en potencia. En vez de “prevención” pensar en “desarrollo integral de la juventud”. ¿Solo malabares en los semáforos o carreras técnicas (oficios) se nos puede ofrecer? Revisar eso. ¿Por qué no doctores o ingenieros también? ¿O astronautas?
(Un joven ex marero de alguna barriada “peligrosa” de Guatemala)

Ciudad de Guatemala
En términos generales, en todo momento las juventudes fueron discordantes con la ideología y los modos culturales dominantes. Para un mundo adultocéntrico, la rebeldía juvenil siempre constituye una afrenta. Así pasó con cualquier “grito juvenil” que se alzó como contestatario. Pero en los imaginarios colectivos actuales –ganados por un pensamiento conservador que va de la mano de la visión neoliberal que recorre el mundo, montada en la globalización del libre mercado, el éxito y el “sálvese quien pueda”– la juventud, más que una esperanza, suele asociársela a violencia, droga, y de ahí a circuitos de criminalidad, a marginalidad peligrosa. Sin negar que esta conexión en verdad pueda suceder en alguna ocasión, desde esa óptica conservadora y prejuiciosa “juventud” –al menos una parte de la juventud: la juventud pobre, la que marchó a la ciudad y habita los barrios pobres y plagados de violencia, la que no tiene mayores perspectivas– es intrínsecamente una bomba de tiempo. Por tanto, hay que prevenir que no estalle. Y ahí están a la orden del día las campañas de prevención para evitarlo.
En estas últimas décadas se ha ido construyendo una visión de la juventud donde esa rebeldía, que incluso décadas atrás estuvo puesta al servicio de ideales de transformación social, es entendida más bien como un “peligro” en ciernes. Más aún si se trata de la juventud de los barrios excluidos, de las barriadas pobres de las principales urbes. En la Ciudad de Guatemala ello ha pasado a ser ya un estigma solidificado: joven de barrio pobre es equivalente a peligroso. Por tanto: hay que prevenir. Surge así una serie de programas “preventivos”.
¿Prevención de qué? ¿Qué se está previniendo con los programas de prevención juvenil? ¿Cuáles son los supuestos implícitos ahí?
La idea de prevención que se maneja pareciera que apunta a prevenir que los jóvenes delincan, pero no que sean pobres. Este último punto pareciera no tocarse; lo que al sistema le preocupa es la incomodidad, la “fealdad” que va de la mano de lo marginal: ser un marero, ser un asocial, no entrar en los circuitos de la integración. Lo que está en la base de este pensamiento es una sumatoria de valores discriminatorios: estar tatuado, utilizar determinada ropa o provenir de ciertas áreas de la ciudad ya tiene un valor de estigma. ¿Qué se busca prevenir entonces con esas acciones?

mercoledì 14 settembre 2016

CAMPESINOS, INDÍGENAS Y AFROS EN RESISTENCIA CONTRA EL PARAMILITARISMO Y LA REPRESIÓN DEL ESTADO EN COLOMBIA, por Sara Leukos

Manifiesto gubernativo
Los campesinos, indígena y afros están en resistencia en el municipio de Arjona -Departamento de Bolívar

El área urbana de dicho municipio ocupa 4.74 Kms y comprende 4 corregimientos que son: Sincerín a 12 Kms de la cabecera, Gambote a 9 Kms de la cabecera, Rocha a 20 Kms de la cabecera y Puerto Badel a 25 Kms de la cabecera y además 6 veredas como son: Jinete, Mapurito, Tigre, San Rafael de la Cruz, Nueva Esperanza e Isla Reges. Con una población de 65.000 mil habitantes aproximadamente, con núcleos de población afrocolombiana, donde se combinan identidades con la población campesina e indígena. Su territorio es de gran producción en ganadería y pesca.

¿Espacios fracturados por el paramilitarismo o remarcados por la represión de Estado?

Hace más de tres meses, 300 familias étnicas: campesinos, afro-descendientes e indígenas, se asentaron con derecho propio al ser despojados de sus tierras al predio denominado “La sorpresa”, perteneciente al Municipio de Arjona, dicho predio que está bajo extinción de dominio de la supuesta propietaria Nilce López, alias “La Gata”, señalada por narcotráfico y fomento de paramilitarismo, quien tiene grandes extensiones de tierra en proceso de extinción de dominio, lo que implica su expropiación.
Dicho predio estaba abandonado desde hace más de 7 años, la comunidad de campesinos, afros e indígenas se asentaron en dicho territorio, debido al despojo de sus tierras e imposición de la violencia por más de cinco décadas en el departamento de Bolívar, donde el Estado no ha resuelto absolutamente nada. La comunidad desde su propia iniciativa emprende y continua su camino de recuperar su plan de vida, se propuso cultivar maíz, yuca y plátano y la construcción de soportes como vivienda para vivir.
Los campesinos viven una verdadera pesadilla de gran influencia del gamonalismo al mando de Nilce López, alias “La Gata”, señalada de narcotráfico y financiar el paramilitarismo en el departamento de Bolivar, como la presencia y persecución por parte del senador Fernando Nicolás Araújo Rumié, del partido de extrema derecha Centro Democrático, bajo la dirección de Alvaro Uribe Vélez y la alcaldesa de Arjona Ester María Jalilie del partido Cambio Radical, quienes se oponen a los reclamos de tierras de la comunidad de campesinos de Arjona. Se destaca que el senador Araújo trata a los campesinos de “La Sorpresa” de “guerrilleros” y “cuatreros” en un lenguaje irrespetuoso, pretendiendo desdibujar sus relaciones y sus derechos, siendo tendencioso en su agresión verbal, bajo marcartizaciones, y no asumiendo que el país, por lo menos, está en vías a una posible paz. La violencia impuesta no solo en el lenguaje, sino bajo acciones represivas, desconociéndose los derechos colectivos de las comunidades étnicas de “La Sorpresa”.

mercoledì 10 agosto 2016

JÓVENES LATINOAMERICANOS: “¿SOSPECHOSOS?”, por Marcelo Colussi

El 80% no se mete. Hay jóvenes invisibles, son la mayoría: viven escondidos para evitarse problemas.
(Joven de una barriada pobre de Guatemala)

En el que ahora parece muy lejano año 1972 –lejano no tanto por la distancia cronológica sino por otro tipo de lejanía– decía el en ese entonces presidente de Chile socialista, Salvador Allende, que “ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”.
Hoy, casi cuatro décadas después y habiendo corrido mucha –¿quizá demasiada?– agua bajo el puente, esa afirmación parece fuera de contexto. ¿Se equivocaba Allende en aquel momento? ¿Cambiaron mucho las cosas en general? ¿Cambió la juventud en particular? Y si cambió, ¿por qué se dio ese fenómeno?
Por lo pronto, hablar de “la” juventud es un imposible. De hecho, “juventud” es una construcción socio-cultural, por tanto sujeta a los vaivenes de los juegos de fuerza de la historia, de los entrecruzamientos de poderes, cambiante, dinámica. Como mínimo, habría que hablar de distintos modelos de juventud, situándolos explícitamente: ¿juventud urbana, rural, de clase alta, pobre, marginalizada, varones, mujeres, estudiante, trabajadora, desocupada? ¿Juventud que emigra a los Estados Unidos? ¿Juventud rural emigrada a la ciudad viviendo en zonas precarias y marginales? ¿Juventud que practica golf y piensa en su doctorado en Harvard? El rompecabezas en cuestión es complejo. ¿De qué “juventud” hablamos? Para muchos –en las áreas rurales fundamentalmente– a los 30 años ya se es un adulto consumado, con hijos, quizá con nietos, mientras que en ciertas capas urbanas –minoritarias por cierto– a esa edad, siguiendo patrones del Norte del mundo, aún se vive lo que podríamos llamar “adolescencia tardía”, sin trabajar, disfrutando aún la condición de estudiante y el dulce pasar que trae la falta de carga familiar. En toda Latinoamérica este rompecabezas adquiere mayor complejidad aún si consideramos el tema étnico: ¿juventud indígena?, ¿juventud no-indígena? Más allá de la edad, no hay muchos elementos en común entre tantas y tan diversas realidades.
Las sociedades latinoamericanas en general tienen un perfil especialmente joven. O “joven”, al menos, para los parámetros que imponen las visiones dominantes, que no son las nacidas en estas latitudes precisamente. Es algo así como la noción de belleza: se es “bello” o “bella” siguiendo esquemas eurocéntricos; el hueso que atraviesa la nariz, el poncho o los ojos color castaño no gozan de la mejor reputación en este ámbito, y la belleza va de la mano del modelo de “conquistador blanco”. Dicho de otro modo: el esclavo piensa y reproduce la cabeza del amo. ¿Por qué es atractivo para los “morenitos” del Sur teñirse el cabello de rubio? La ideología dominante es la ideología de la clase dominante, sin dudas.

mercoledì 15 giugno 2016

MUJERES CONDENADAS POR LAS RELIGIONES, por Marcelo Colussi

La cultura machista-patriarcal está hondamente arraigada en todas las sociedades del planeta. Es cierto que ya ha comenzado un cambio, lento todavía, pero sin pausa. De todos modos, es muchísimo lo que resta por avanzar aún. No está claro cómo seguirán esos cambios; en todo caso, en nombre de una justicia universal todas y todos debemos apoyarlos.
Lo que sí está claro es que las religiones -todas ellas- no juegan un papel precisamente progresista en ese cambio: más que ayudar a la igualación de las relaciones entre los géneros, promueven el mantenimiento de las más odiosas y repudiables diferenciaciones injustas (¿puede haber alguna diferenciación injusta que no sea odiosa y repudiable?).
Amparados en la pseudo explicación de “ancestrales motivos culturales”, podemos entender -jamás justificar- el patriarcado, los arreglos matrimoniales hechos por los varones a espaldas de las mujeres, el papel sumiso jugado por éstas en la historia, el harem, la ablación clitoridiana; podemos entender que una comadrona en las comunidades rurales de Latinoamérica cobre más por atender el nacimiento de un niño que el de una niña, o podemos entender la lógica que lleva a la lapidación de una mujer adúltera en el África.
En esta línea, entonces, podríamos decir que las religiones ancestrales son la justificación ideológico-cultural de este estado de cosas; las religiones en tanto cosmovisiones (filosofía, código de ética, manual para la vida práctica) han venido bendiciendo las diferencias de género, por supuesto siempre a favor de los varones. ¿Por qué los poderes, al menos hasta ahora, han sido siempre masculinos y misóginos? Esto demuestra que todas las religiones son machistas, nunca progresistas, nunca promueven la equidad real; y si hay diosas mujeres, como efectivamente las hay, la feligresía está atravesada por el más absoluto patriarcado. ¿Cuándo habrá una Papisa? La única que se cuenta en la historia de la Iglesia Católica -Juana I, nunca reconocida oficialmente por el Vaticano- fue linchada. Estamos ahora en el Siglo XXI, donde sin dudas se han empezado a producir cambios en la relación entre géneros, pero la misoginia sigue mandando.
Quizá en un arrebato de modernidad podríamos llegar a estar tentados de decir que las religiones más antiguas, o los albores de las actuales grandes religiones monoteístas, son explícitas en su expresión abiertamente patriarcal, consecuencia de sociedades mucho más “atrasadas”, sociedades donde hoy ya se comienza a establecer la agenda de los derechos humanos, incluidos los de las mujeres, sociedades que van dejando atrás la nebulosa del “sub-desarrollo”. Así, no nos sorprende que dos milenios y medio atrás, Confucio, el gran pensador chino, pudiera decir que “La mujer es lo más corruptor y lo más corruptible que hay en el mundo”, o que el fundador del budismo, Sidhartha Gautama, aproximadamente para la misma época expresara que “La mujer es mala. Cada vez que se le presente la ocasión, toda mujer pecará”.
Tampoco nos sorprende hoy, en una serena lectura historiográfica y sociológica de las Sagradas Escrituras de la tradición católica, que en el Eclesiastés 22:3 pueda encontrarse que “El nacimiento de una hija es una pérdida”, o en el mismo libro, 7:26-28, que “El hombre que agrada a Dios debe escapar de la mujer, pero el pecador en ella habrá de enredarse. Mientras yo, tranquilo, buscaba sin encontrar, encontré a un hombre justo entre mil, más no encontré una sola mujer justa entre todas”. O que el Génesis enseñe a la mujer que “parirás tus hijos con dolor. Tu deseo será el de tu marido y él tendrá autoridad sobre ti”, o el Timoteo 2:11-14 nos diga que “La mujer debe aprender a estar en calma y en plena sumisión. Yo no permito a una mujer enseñar o tener autoridad sobre un hombre; debe estar en silencio”.

domenica 1 maggio 2016

1º DE MAYO, DIA INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES, por Nechi Dorado

Un saludo fraternal para las compañeras y compañeros trabajadores históricamente agredidos por el fascismo y sus políticas cómplices que tantas veces utilizan disfraces baratos, incapaces de taparlos como pretenden.
Un abrazo con conciencia de clase para los trabajadores desocupados, precarizados, marginados, en este sistema cruel capaz de negar uno de los más básicos derechos como es el del trabajo.
Un recuerdo especial por los que dieron su vida por alcanzar las conquistas y derechos negados que nos corresponden.
Por los que lo hicieron y por los que lo siguen haciendo.
Un saludo especial para los compañeros que siguen el camino de la lucha, expresión de dignidad y soberanía de los pueblos.
Un abrazo también especial para las y los compañeros prisioneros políticos en cárceles de espanto donde reina la injusticia.
Un abrazo de militante a militante, de luchadora a luchadores.
Un fuerte abrazo de REBELDE A REBELDES que no conocemos la palabra ENTREGA o SUMISIÓN.
Un abrazo desde este corazón que respira, siente, palpita en rojo, ¡tan rojo! como la sangre de nuestros mártires.
TRABAJADORES DEL MUNDO, UNAMONOS, ES TIEMPO!!!!!!!!!!

domenica 3 aprile 2016

EL SILENCIO NO ES SALUD, por Marcelo Colussi

Que no se quede callado quien quiera vivir feliz.
(Atahualpa Yupanqui)

Durante la última sangrienta dictadura militar en Argentina, cuando arreciaban las protestas por las desapariciones, el gobierno de turno promovió una infame campaña publicitaria en los medios audiovisuales. La misma consistía en mostrar diversas imágenes asociadas a ruidos enloquecedores: un martillo hidráulico, un bebé llorando, una sirena de ambulancia. El efecto que las mismas lograban era de desesperación. El ruido prolongado se torna insoportable, eso no es ninguna novedad. Luego de esas imágenes, aparecía el rostro de una enfermera pidiendo silencio (ícono ya universalizado, llamando a la calma en cualquier hospital); y sobre su cara, la leyenda: “el silencio es salud”. El mensaje estaba claro: mejor callarse la boca, no hablar, no levantar la voz por los desaparecidos que día a día enlutaban el país. Era una invitación al silencio.
Desde la ciencia psicológica, desde la promoción de los derechos humanos y desde una perspectiva política crítica debemos decir exactamente lo contrario: ¡¡el silencio no es salud!! Si algo puede haber sano ante las injusticias no es, precisamente, quedarse callado. Es su antítesis: ¡¡es hablar!!
La palabra es un instrumento de salud. La salud mental, en definitiva, es poder hablar, tomar la palabra, no dejar nada oculto. La basura puesta debajo de la alfombra no es solución: ahí queda. Lo escondido, aunque se lo intente desaparecer, sigue estando. Lo reprimido siempre retorna.
La violencia, en cualquiera de sus manifestaciones, deja secuelas tanto físicas como psicológicas.
Si bien el concepto de “violencia” es muy amplio, en términos generales debe entendérsela como un agente externo que agrede a quien la padece. En esta perspectiva se inscribe como violencia cualquier ataque a la integridad del sujeto: desde un desastre natural o un accidente grave a la guerra, el maltrato intrafamiliar, el abuso sexual o la violencia política. Las consecuencias que trae esa agresión varían de acuerdo a la constitución personal del sujeto que la experimenta y del contexto en que se da. Pero siempre, en mayor o menor medida, un hecho violento deja marcas.

RED UTOPIA ROJA – Principles / Principios / Princìpi / Principes / Princípios

a) The end does not justify the means, but the means which we use must reflect the essence of the end.

b) Support for the struggle of all peoples against imperialism and/or for their self determination, independently of their political leaderships.

c) For the autonomy and total independence from the political projects of capitalism.

d) The unity of the workers of the world - intellectual and physical workers, without ideological discrimination of any kind (apart from the basics of anti-capitalism, anti-imperialism and of socialism).

e) Fight against political bureaucracies, for direct and councils democracy.

f) Save all life on the Planet, save humanity.

g) For a Red Utopist, cultural work and artistic creation in particular, represent the noblest revolutionary attempt to fight against fear and death. Each creation is an act of love for life, and at the same time a proposal for humanization.

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a) El fin no justifica los medios, y en los medios que empleamos debe estar reflejada la esencia del fin.

b) Apoyo a las luchas de todos los pueblos contra el imperialismo y/o por su autodeterminación, independientemente de sus direcciones políticas.

c) Por la autonomía y la independencia total respecto a los proyectos políticos del capitalismo.

d) Unidad del mundo del trabajo intelectual y físico, sin discriminaciones ideológicas de ningún tipo, fuera de la identidad “anticapitalista, antiimperialista y por el socialismo”.

e) Lucha contra las burocracias políticas, por la democracia directa y consejista.

f) Salvar la vida sobre la Tierra, salvar a la humanidad.

g) Para un Utopista Rojo el trabajo cultural y la creación artística en particular son el más noble intento revolucionario de lucha contra los miedos y la muerte. Toda creación es un acto de amor a la vida, por lo mismo es una propuesta de humanización.

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a) Il fine non giustifica i mezzi, ma nei mezzi che impieghiamo dev’essere riflessa l’essenza del fine.

b) Sostegno alle lotte di tutti i popoli contro l’imperialismo e/o per la loro autodeterminazione, indipendentemente dalle loro direzioni politiche.

c) Per l’autonomia e l’indipendenza totale dai progetti politici del capitalismo.

d) Unità del mondo del lavoro mentale e materiale, senza discriminazioni ideologiche di alcun tipo (a parte le «basi anticapitaliste, antimperialiste e per il socialismo».

e) Lotta contro le burocrazie politiche, per la democrazia diretta e consigliare.

f) Salvare la vita sulla Terra, salvare l’umanità.

g) Per un Utopista Rosso il lavoro culturale e la creazione artistica in particolare rappresentano il più nobile tentativo rivoluzionario per lottare contro le paure e la morte. Ogni creazione è un atto d’amore per la vita, e allo stesso tempo una proposta di umanizzazione.

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a) La fin ne justifie pas les moyens, et dans les moyens que nous utilisons doit apparaître l'essence de la fin projetée.

b) Appui aux luttes de tous les peuples menées contre l'impérialisme et/ou pour leur autodétermination, indépendamment de leurs directions politiques.

c) Pour l'autonomie et la totale indépendance par rapport aux projets politiques du capitalisme.

d) Unité du monde du travail intellectuel et manuel, sans discriminations idéologiques d'aucun type, en dehors de l'identité "anticapitaliste, anti-impérialiste et pour le socialisme".

e) Lutte contre les bureaucraties politiques, et pour la démocratie directe et conseilliste.

f) Sauver la vie sur Terre, sauver l'Humanité.

g) Pour un Utopiste Rouge, le travail culturel, et plus particulièrement la création artistique, représentent la plus noble tentative révolutionnaire pour lutter contre la peur et contre la mort. Toute création est un acte d'amour pour la vie, et en même temps une proposition d'humanisation.

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a) O fim não justifica os médios, e os médios utilizados devem reflectir a essência do fim.

b) Apoio às lutas de todos os povos contra o imperialismo e/ou pela auto-determinação, independentemente das direcções políticas deles.

c) Pela autonomia e a independência respeito total para com os projectos políticos do capitalismo.

d) Unidade do mundo do trabalho intelectual e físico, sem discriminações ideológicas de nenhum tipo, fora da identidade “anti-capitalista, anti-imperialista e pelo socialismo”.

e) Luta contra as burocracias políticas, pela democracia directa e dos conselhos.

f) Salvar a vida na Terra, salvar a humanidade.

g) Para um Utopista Vermelho o trabalho cultural e a criação artística em particular representam os mais nobres tentativos revolucionários por lutar contra os medos e a morte. Cada criação é um ato de amor para com a vida e, no mesmo tempo, uma proposta de humanização.