L’associazione Utopia rossa considera suo fondamento politico il principio secondo cui il fine non giustifica i mezzi, ma nei mezzi si deve riflettere l’essenza del fine. Non ha programmi politici, come del resto non ne aveva la Prima internazionale. Nonostante le più diverse provenienze ideologiche dei suoi sostenitori, essa ritiene che l’anticapitalismo dilagato dopo l’inizio dell’Antirivoluzione russa (dicembre 1917) sia stato motivato fondamentalmente da idee precapitalistiche, cioè retrograde, e non da progetti di civiltà in grado di superare il capitalismo sviluppando ulteriormente i suoi modelli di democrazia. Ciò spiega anche il prevalere, nella storia della cosiddetta «sinistra», di simpatie per i regimi dittatoriali di ogni specie e colore. Utopia rossa si batte contro l’ulteriore diffusione di ideologie precapitalistiche vecchie e nuove (in campo politico, culturale, ecologico, religioso ecc.), come parte della sua battaglia per il superamento del capitalismo, se si vuole salvare la vita sulla Terra con la sua umanità. In questo senso la sua utopia continua ad essere rossa.

The Red Utopia association considers its political foundation to be the principle that the end does not justify the means, but that the means must reflect the essence of the end. It has no political program, just as the First International did not. Despite the diverse ideological backgrounds of its supporters, it believes that the anti-capitalism that spread after the start of the Russian Anti-Revolution (December 1917) was fundamentally motivated by pre-capitalist – that is, retrograde – ideas, and not by civilizational projects capable of overcoming capitalism and of further developing its democratic models. This also explains the prevalence, throughout the history of the so-called «left», of sympathies for dictatorial regimes of all kinds and colors. Red Utopia fights against the further spread of old and new pre-capitalist ideologies (in the political, cultural, ecological, religious, and other fields) as part of its battle to overcome capitalism, if life on Earth, including its humanity, is to be saved. In this sense, its utopia remains red.

PER SAPERNE DI PIÙ CI SONO UNA COLLANA DI LIBRI E UN BLOG IN VARIE LINGUE…

Visualizzazione post con etichetta mujeres. Mostra tutti i post
Visualizzazione post con etichetta mujeres. Mostra tutti i post

martedì 6 marzo 2018

¡OH FEMINISMO, CUÁNTO REVUELTO HAY EN TU NOMBRE…!, por Nechi Dorado

Muchas cuestiones giran en torno al Paro Internacional de Mujeres convocado para el 8 de marzo, al que adhiero por considerarlo importantísimo aunque con algunas diferencias, porque percibo que está todo demasiado embrollado.
Un estandarte que debería mantenerse firme –porque la situación así lo exige– desde algunos sectores se desvirtúa, y demasiado para mi gusto; convengamos que son varios los movimientos feministas que se despliegan y, aunque parezca mentira, diferentes son las concepciones.
Hace unos días escuché a una mujer por televisión, invitando al paro y diciendo con una seguridad absoluta, casi como si fuera una verdad revelada: “Que ese día los padres queden al cuidado de los niños y las que no tienen marido que los dejen con la abuela”.
Yo no podía creer ese argumento y pregunto, para algún sector que sea en lucha por los derechos de la mujer –que realmente están tan demorados–, ¿las abuelas no somos mujeres, ese día nosotras sí tenemos que seguir criando?
Y me quedé pensando, además, ¿por qué las mamás no deberían atender a los niños ese día: acaso nos sentimos explotadas por ellos?
O, ¿por qué las mamás no pueden marchar con sus hijos, si sería eso uno de los mejores ejemplos para inculcarles, desde pequeños, que los derechos cuando son avasallados se exigen en las calles? No se ruegan ni se espera que caigan del cielo. Madres en lucha son maestras de la vida, nada nuevo en lo que digo.
No son los hijos los que nos ningunean: es el sistema, muchachas –a ver si lo tenemos claro de una buena vez–. Tampoco todos los hombres son explotadores, femicidas y acosadores, así como no todas las mujeres son abusadoras ni se basan en conceptos como escuché varias veces por ahí de algunas mamás, diciéndoles a sus hijas: “buscate un boludo que te mantenga”, cosa que así hizo la niña cuando creció… Y el 8M algunas aseguraron asistencia.
Los poderes dominantes tiene la propiedad del desvirtúe, generando divisiones y echando por tierra un concepto que es maravilloso además de imprescindible: la lucha por la igualdad de género. Y la igualdad es eso: igualdad, no dar vuelta la historia según nos convenga para pasar a tener el dominio absoluto que tanto decimos repudiar.
Quiénes se encolumnan detrás de las “propuestas del sistema” –como algunas ONG de las cuales ya sabemos cuál es el origen de sus financiamientos– no son sino mujeres confundidas que al final terminan siendo utilizadas por ese mismo sistema que las impulsa a deslegitimar luchas heroicas, que costaron tantas vidas a lo largo de la historia del mundo.
Creo que nos urge un debate más profundo que apunte al ojo del callo que enquistó un sistema nocivo, genocida y que sigue con su proyecto, desarticulando hasta los fines más nobles que pueda exigir el ser humano, y lo hace con una seguridad que espanta.
Por eso este “8M Paro Internacional de Mujeres” me parece perfecto que haya compañeros que quieran sumarse a la masa de mujeres movilizadas contra una sociedad patriarcal, cuya columna vertebral se encuentra en las iglesias que siguen considerando que somos el resultado de una costilla del hombre.
Iglesias que jamás tuvieron en cuenta que ese hombre se alimentó de nuestras tetas, mucho menos consideraron que gracias a su sentencia “parimos los hijos con dolor”, tal vez porque el hombre ya no podía perder más costillas…
Iglesias que jamás se manifiestan contra los femicidios y que muchas veces, a través de representantes, justificaron violaciones de niñas no quedando exentos de actos aberrantes muchos niños.
Muchas veces dije –y hoy sostengo en vísperas del 8M– que no me autodefino como feminista por considerarlo una redundancia: soy mujer comunista. Y no me vengan a decir, como escuché por ahí en medio de una maraña en un ovillo de incoherencias, que hay comunistas machistas.
No, compañeras: ser comunista es defender desde las vísceras la igualdad en todas sus formas y expresiones, tratando de aniquilar la supremacía aunque a veces, demasiadas, venga de otra mujer. Ejemplos sobran.
Marchemos juntas y juntos este 8M –madres, abuelas (cómo que no), compañeras, compañeros, hijos, hijas–, porque este sistema nos está pasando por arriba a todos y a todas.
Uno de los íconos mundiales del feminismo, Alexandra Kollontái (1872-1952), expresó:
“¿Cuál es el objetivo de las feministas burguesas? Conseguir las mismas ventajas, el mismo poder, los mismos derechos en la sociedad capitalista que poseen ahora sus maridos, padres y hermanos.
¿Cuál es el objetivo de las obreras socialistas? Abolir todo tipo de privilegios que deriven del nacimiento o de la riqueza. A la mujer obrera le es indiferente si su patrón es hombre o mujer”.
El 8M todas y todos autoconvocados contra:

• los femicidios (en 2017 se registraron 292 asesinatos de mujeres en la Argentina. Es decir que una mujer fue asesinada cada 30 horas en el país durante el año pasado);
• la brecha salarial;
• el aborto bajo la consigna: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.

Pero sobre todo no permitamos que este sistema excluyente siga planteándonos diferencias con el solo fin de quebrar todo principio de organización. No tengamos dudas de que si hay algo que preocupa a los tiranos es la unidad en idea y pensamiento, en actos y acciones.

lunedì 13 novembre 2017

EL PERÚ ES EL PAÍS MÁS MACHISTA DE AMÉRICA LATINA, por Hugo Blanco

La noticia de que el día del censo que hace poco hubo en el Perú una mujer de dicho censo fue violada mientras trabajaba, nos recordó que el Perú es el país más machista de América Latina y que ocupa el tercer lugar a nivel mundial en violencia de género.
Solo en los primeros meses de 2016, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) registró un total de 24 feminicidios y 66 intentos de este delito. Al año, el promedio de feminicidios llega a 120 o 130 en todo el Perú. En los últimos ocho años se han registrado 1,001 casos de feminicidios.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), de los 31 millones de habitantes en el Perú, cerca de 800 mujeres fallecieron a manos de sus parejas. Las causas más comunes fueron por estrangulamiento, golpizas o asfixia.
Una encuesta reveló que siete de cada diez mujeres de 18 a 29 años se identificaron como víctimas de acoso sexual callejero.
Los resultados de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) del primer semestre de 2016 revelan que el 66.4% de las mujeres de 15 a 49 años de edad alguna vez fueron víctimas de violencia psicológica o verbal; el 32.4% declaró haber sufrido violencia física –y el 6.8% violencia sexual– por parte del esposo o compañero.
Este estudio también arroja datos preocupantes:

I) El 16.4% de las mujeres fueron agredidas físicamente por otra persona aparte del esposo o compañero.
II) El 51.2% de las mujeres alguna vez unidas fueron agredidas bajo los efectos del licor, drogas o ambas.
III) En los últimos doce meses del año, 11 de cada 100 mujeres fueron víctimas de violencia física por parte del esposo o compañero.
IV) La mayoría de mujeres agredidas físicamente (63.9%) tuvieron moretones y dolores. El 12.8% manifestó haber tenido herida o lesión, huesos o dientes rotos y quemaduras.
V) Según la ENDES, 44 de cada 100 mujeres víctimas de violencia física buscaron ayuda en personas cercanas.
VI) Entre los meses de enero a junio de 2016 se registraron 2.547 denuncias por violencia sexual a mujeres, según datos de la Oficina Estadística de la Policía Nacional del Perú.
VII) En el primer semestre de este año se registraron más de 1.772 denuncias por abuso sexual contra mujeres menores de 18 años. El departamento de Lima es el que presenta el mayor número de casos (493).
VIII) Según la información del Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público, en 2015 se reportaron 97 casos de feminicidio en el Perú. La mayoría de víctimas (57) tenían entre 18 y 34 años de edad y catorce eran menores de 18 años.
IX) Por lo que respecta a la relación con el presunto victimario, 86 de los casos de feminicidio fueron cometidos por la pareja o expareja, 5 por un familiar, 3 por un conocido y 3 por un desconocido que atacó sexualmente a la víctima.

Hace pocos días [el 25 de octubre (n.d.r.)] el diario La República señaló:
“Las primeras cifras mostradas son más que alarmantes; según el Ministerio de la Mujer, en lo que va del año más de 6 mil denuncias de violencia sexual han sido atendidas, de las cuales la mitad corresponde a violencia sexual”.
El 74% de las mujeres peruanas sufren violencia por parte de sus parejas.
El colmo fue que la parlamentaria fujimorista Maritza García, mientras estaba al mando de la Comisión de la Mujer y Familia del Congreso de Perú, dijo que las mujeres incitaban a los “agresores sanos”.
¿De dónde viene esto?
La derecha peruana, incluyendo sacerdotes, impulsó un movimiento denominado “Con mis hijos no te metas” para combatir lo que ellos llamaron la “ideología de género”. Impulsaron marchas. Estaban en contra del respeto a la mujer y a las denominadas LGBT (Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales).
Fue precisamente consecuencia de eso que la mayoría fujimorista de la Cámara única pusiera como presidenta de la Comisión de la Mujer a Maritza García. Luego de su célebre frase, la protesta fue tan fuerte que tuvo que renunciar. El fujimorismo piensa reemplazarla por Nelly Cuadros, una congresista de Fuerza Popular: las organizaciones feministas la denuncian por haber votado en contra de un proyecto que eliminaba beneficios penitenciarios a violadores solo porque la iniciativa incluía la palabra “género”.
Pero no solo la mayoría parlamentaria es machista y favorece la agresión a la mujer. Los jueces y los fiscales tratan con mano blanda a los feminicidas y otros agresores a la mujer.

sabato 12 agosto 2017

CULTURA DE LA BANALIDAD: PECHOS DE SILICONA, por Marcelo Colussi

Refiriéndose al pene, es común decir que “el tamaño no importa, sino lo que se hace con él”. Con los pechos de las mujeres podría afirmarse otro tanto. Pero sin embargo, los pechos enormes y erguidos han sido transformados en íconos sexuales en estas últimas décadas por obra y gracia de la publicidad; de todos modos, al igual que sucede con el tamaño del órgano genital masculino, su capacidad de dar goce (a varones y mujeres, activa o pasivamente) no está en dependencia de su dimensión. Aunque en apariencia los senos voluptuosos pudieran hacer creer en una mayor capacidad de goce que los más pequeños, de hecho no son más sensibles al estímulo sexual. En todo caso, sí alimentan una pulsión escópica. Ese es el goce específico con el que se ligan directamente, pero ningún orgasmo “mejora” por el tamaño de los pechos, así como tampoco “mejora” por el tamaño del pene.
“Redonda con perfil alto, redonda con perfil bajo y en gota… tenemos la medida justa que necesitas”, puede leerse hoy ya como algo común. “Mejora tu imagen. Hazte ya tu implante. Facilidades de pago. Aceptamos todas las tarjetas de crédito”… Anuncios de este tipo pueden encontrarse en muchos países en cualquier revista, en afiches publicitarios, en mensajes de correo electrónico, del mismo modo que se mercadea una prenda de vestir, una licuadora o un rollo de papel higiénico. Pero que la publicidad haya transformado los prominentes pechos (artificiales en casi todos los casos) en un símbolo obligado de sensualidad femenina, no hace que por fuerza todos los varones “compren” el producto mercadeado. Una investigación reveló que un 25% de los varones entrevistados prefiere los pechos grandes mientras que otro 25% opta por los pequeños, en tanto que el restante 50% elige otros atributos físicos en la mujer, no importándole especialmente el tamaño de los senos. Y tampoco en el ámbito femenino las ventas de la nueva mercadería son totales: no todas las mujeres corren desesperadas a hacerse su implante mamario. Pero sí despierta, a veces, preguntas, cuestionamientos, incluso malestares.
“Hacia finales del siglo XIX y principios del XX –nos informa Mónica López Ocón– los senos se transformarían en objeto de estudio de los médicos y en objetos privilegiados de la industria que produjo para ellos todo tipo de aditamentos, coberturas y productos embellecedores: corsés, sostenes, cremas, lociones, máquinas para desarrollarlos. Si en períodos históricos anteriores el pecho como instrumento de la lactancia había sido considerado como un bien social, a mediados del siglo XX llegó a constituirse como un bien económico. En cualquier caso, siempre se ejercía sobre él una presión de propiedad colectiva. No es casualidad, por lo tanto, que los movimientos de liberación de la mujer de los años 60 hicieran de la quema pública de sostenes un símbolo de sus reclamos de libertad que cuestionaban tanto la tiranía de la medicina que las sometía a exámenes continuos, como la de la moda que les imponía una imagen. Hoy la cirugía de mamas es un recurso de belleza generalizado. A tal punto se ha extendido esta práctica que hacerse las lolas parece casi un paso ineludible para una mujer que quiera seguir la moda. Esto ha hecho que los pechos naturales, esos que se achatan al acostarse y están siempre sometidos al acecho de la fuerza de gravedad, parezcan una anomalía o un signo de dejadez”.
Independientemente de nuestros gustos personales (tanto hombres como mujeres) –siempre en dependencia de nuestros fantasmas inconscientes–, lo cierto es que la “moda” de los grandes pechos se ha instalado, y como sucede en estos fenómenos sociales, una vez instalada la tendencia es muy difícil –a veces imposible– dar marcha atrás. Llegaron los pechos exuberantes… pero no todas las mujeres los tienen así (digamos que la minoría). Entonces… ¡hay que hacerlos crecer artificialmente! Y para eso está la cirugía plástica y su aliado incondicional: la silicona.
Químicamente consideradas, las siliconas son polímeros del dióxido de silicio. Desde 1947 se sugirió la posibilidad de aplicarlas en la cirugía plástica, y una vez comprobada su utilidad como reemplazantes de tejidos blandos, en el año 1963 los médicos Cronin y Gerow realizaron el primer implante mamario con este gel, fabricado por la empresa Dow Corning. Consistía en la instalación de unas bolsas de lámina de silicona rellenas de aceite de silicona de grado médico. Hoy día el uso de implantes mamarios que realiza la cirugía estética (aumento de pecho o mamoplastia de aumento) está indicado 1) para la reconstrucción después del cáncer de seno, 2) en cirugías de reasignación de género (comúnmente llamado cambio de sexo), 3) para la corrección de diversas anormalidades que afectan la forma y el tamaño de los pechos y 4) por razones cosméticas.

martedì 25 ottobre 2016

¡#NI UNA MENOS, MIÉRCOLES NEGRO, MUJERES!, por Nechi Dorado

Hombres y mujeres, obreros y amas de casas, estudiantes y fabriles pararon el 19 de octubre en protesta contra la violencia a la mujer argentina. La megamanifestación en casi 70 ciudades argentinas y 58 diferentes lugares en el mundo fue una muestra de la importancia que tanto mujeres como los hombres salen juntos para decir ¡Basta Ya de violencia a la mujer!

Dando muestras de una organización impecable como respuesta a los femicidios que se vienen perpetrando en Argentina, marcharon miles de mujeres de todas las edades, este día en que hasta el cielo parecía acompañarnos cubriendo de lágrimas la ciudad de Buenos Aires, bajo la consigna #Ni una menos. Las mismas acciones se realizaron en otras ciudades del país y hasta en tierras hermanas, porque el problema que enfrentamos las mujeres no es sino amparado por el patrón de conducta establecido históricamente y que el sistema capitalista se empeña en mantener como método de dominación hacia quienes se considerarían, erróneamente, como el eslabón más débil de la cadena humana.
Concepto tan triste como repudiable. Tan ilógico como absurdo.
Cabe destacar -injusto sería no hacerlo- el acompañamiento de muchos hombres, unidos por el mismo espanto, conscientes de que deben romperse los esquemas machistas, patriarcales, que tanto daño han causado hasta el momento y que parecen muy difíciles de eliminar.
La tarde del 19 de octubre marcó un hito que ha de permanecer estampado para siempre en la memoria de los pueblos hartos de llorar hijas asesinadas por una demencia irracional.
No obstante, creo que debemos tener en cuenta y puntualizar con mucha firmeza que no todos los hombres son asesinos, ni todos someten, ni todos violan, ni todos descalifican, ni todos ofenden. Y debemos razonar que cuando de violencia de género se habla también hay “ellos” alcanzados por la misma aberración aunque no lo denuncien, aunque no lo hagan público. Existe la violencia también contra hombres que son engañados, difamados, estafados, humillados.
Hombres a los que se los pretende proveedores. Hombres a los que se les impide contacto con sus hijos, impedimento que se arrastra a abuelas y abuelos, a tíos, a primos, dejando incompleta la socialización básica de pequeños que no nacieron en una maceta. Nacieron de un hombre y de una mujer, con lazos ancestrales.

venerdì 14 ottobre 2016

DE MARX A MARC’S: NEOLIBERALISMO, TRIUNFO DEL CAPITAL SOBRE EL TRABAJADOR, por Marcelo Colussi

I

Desde la década de los 80 del pasado siglo viene imponiéndose en el mundo lo que se ha llamado “neoliberalismo”. Para ser más exactos, debería llamársele capitalismo brutal, salvaje, hiperexplotador. Un sistema económico-político-social que llevó el poder del capital a un grado sumo, avasallando sin miramientos los avances que la clase trabajadora pudo ir conquistando a través de décadas de luchas.
La arrogancia de ese triunfo puede haber quedado registrada en las palabras de uno de sus más connotados íconos, la primera ministra británica Margaret Thatcher: “No hay alternativa”. Ese es su grito de guerra: el neoliberalismo, el capitalismo ultra-explotador, se manifiesta triunfal cuando le dobla el brazo a los trabajadores. Ello se complementa con el otro grito de victoria, cuando se declara (Francis Fukuyama) que “la historia ha terminado” y llegamos al “fin de las ideologías”.
Más ideológica no puede ser la expresión. En realidad, no se trata de una constatación de la realidad sino que es la más visceral manifestación de júbilo ante el triunfo en esta despiadada lucha de clase: “¡Ganamos! (nosotros, la clase dominante), y ahora ustedes, los trabajadores, no tienen más alternativa: o capitalismo ¡o capitalismo!”
La alegría del triunfo ensoberbeció a los ganadores, los llenó de gozo, los emborrachó de poder. El odio de clase (visceral, absoluto) les salió por los poros. La caída del campo socialista (derrumbe de la Unión Soviética y reformas capitalistas en la China comunista), más el triunfo de las políticas privatistas que marcan del mundo desde hace algunos años, hizo sentir a la clase dominante global como blindada ante su oponente histórico: la clase trabajadora (en cualquier de sus expresiones: proletariado industrial urbano, obreros agrícolas, campesinos pobres, sub-ocupados, “pobrerío” en general).
Tanto los animó en su triunfo, que la derecha pudo permitirse decretar la muerte del marxismo, por (supuestamente) obsoleto, desfasado, “pasado de moda”. Pero, como dice el pensador argentino Néstor Kohan: “Curioso cadáver el del marxismo, que necesita ser enterrado periódicamente”. Si tan muerto estuviera, no habría necesidad de andar matándolo continuamente. Sin dudas, parafraseando a Hegel, el Amo tiembla aterrorizado delante del Esclavo porque sabe que, inexorablemente, tiene sus días contados.
Dicho de otro modo: en estos momentos las fuerzas del capital detentan un triunfo inapelable. Pero ese triunfo no es eterno: la historia continúa (¿quién dijo la tamaña estupidez de que había terminado?). Y la clase dominante (hoy habría que decirlo a nivel global: los capitales globales que manejan el planeta, allende las fronteras nacionales, yendo mucho más allá de los gobiernos puntuales, incluida la Casa Blanca) sabe que no puede dar ni un milímetro de ventaja a la clase explotada, por eso sigue minuto a minuto, segundo a segundo, manteniendo los mecanismos de sujeción. ¿Para qué, si no, las fuerzas armadas y los cuerpos de seguridad que viven modernizándose? ¿Para qué, si no, toda la parafernalia mediático-cultural que nos mantiene maniatados? (léase industria del entretenimiento, televisión, Hollywood, toneladas y toneladas de deporte profesional, nuevas iglesias fundamentalistas, distractores varios como concursos de belleza o cuanta banalidad superficial nos inunda).

mercoledì 15 giugno 2016

MUJERES CONDENADAS POR LAS RELIGIONES, por Marcelo Colussi

La cultura machista-patriarcal está hondamente arraigada en todas las sociedades del planeta. Es cierto que ya ha comenzado un cambio, lento todavía, pero sin pausa. De todos modos, es muchísimo lo que resta por avanzar aún. No está claro cómo seguirán esos cambios; en todo caso, en nombre de una justicia universal todas y todos debemos apoyarlos.
Lo que sí está claro es que las religiones -todas ellas- no juegan un papel precisamente progresista en ese cambio: más que ayudar a la igualación de las relaciones entre los géneros, promueven el mantenimiento de las más odiosas y repudiables diferenciaciones injustas (¿puede haber alguna diferenciación injusta que no sea odiosa y repudiable?).
Amparados en la pseudo explicación de “ancestrales motivos culturales”, podemos entender -jamás justificar- el patriarcado, los arreglos matrimoniales hechos por los varones a espaldas de las mujeres, el papel sumiso jugado por éstas en la historia, el harem, la ablación clitoridiana; podemos entender que una comadrona en las comunidades rurales de Latinoamérica cobre más por atender el nacimiento de un niño que el de una niña, o podemos entender la lógica que lleva a la lapidación de una mujer adúltera en el África.
En esta línea, entonces, podríamos decir que las religiones ancestrales son la justificación ideológico-cultural de este estado de cosas; las religiones en tanto cosmovisiones (filosofía, código de ética, manual para la vida práctica) han venido bendiciendo las diferencias de género, por supuesto siempre a favor de los varones. ¿Por qué los poderes, al menos hasta ahora, han sido siempre masculinos y misóginos? Esto demuestra que todas las religiones son machistas, nunca progresistas, nunca promueven la equidad real; y si hay diosas mujeres, como efectivamente las hay, la feligresía está atravesada por el más absoluto patriarcado. ¿Cuándo habrá una Papisa? La única que se cuenta en la historia de la Iglesia Católica -Juana I, nunca reconocida oficialmente por el Vaticano- fue linchada. Estamos ahora en el Siglo XXI, donde sin dudas se han empezado a producir cambios en la relación entre géneros, pero la misoginia sigue mandando.
Quizá en un arrebato de modernidad podríamos llegar a estar tentados de decir que las religiones más antiguas, o los albores de las actuales grandes religiones monoteístas, son explícitas en su expresión abiertamente patriarcal, consecuencia de sociedades mucho más “atrasadas”, sociedades donde hoy ya se comienza a establecer la agenda de los derechos humanos, incluidos los de las mujeres, sociedades que van dejando atrás la nebulosa del “sub-desarrollo”. Así, no nos sorprende que dos milenios y medio atrás, Confucio, el gran pensador chino, pudiera decir que “La mujer es lo más corruptor y lo más corruptible que hay en el mundo”, o que el fundador del budismo, Sidhartha Gautama, aproximadamente para la misma época expresara que “La mujer es mala. Cada vez que se le presente la ocasión, toda mujer pecará”.
Tampoco nos sorprende hoy, en una serena lectura historiográfica y sociológica de las Sagradas Escrituras de la tradición católica, que en el Eclesiastés 22:3 pueda encontrarse que “El nacimiento de una hija es una pérdida”, o en el mismo libro, 7:26-28, que “El hombre que agrada a Dios debe escapar de la mujer, pero el pecador en ella habrá de enredarse. Mientras yo, tranquilo, buscaba sin encontrar, encontré a un hombre justo entre mil, más no encontré una sola mujer justa entre todas”. O que el Génesis enseñe a la mujer que “parirás tus hijos con dolor. Tu deseo será el de tu marido y él tendrá autoridad sobre ti”, o el Timoteo 2:11-14 nos diga que “La mujer debe aprender a estar en calma y en plena sumisión. Yo no permito a una mujer enseñar o tener autoridad sobre un hombre; debe estar en silencio”.

lunedì 30 novembre 2015

SALUD MENTAL EN JÓVENES EMBARAZADAS COMO PRODUCTO DE VIOLACIONES: UN PROBLEMA NACIONAL, por Marcelo Colussi

Síntesis
El machismo patriarcal sigue siendo una cruda realidad en nuestro país. Cambiar esos patrones es un arduo trabajo donde deben coincidir diversos esfuerzos: políticas públicas bien definidas, educación, acciones para romper mitos y prejuicios. El abuso y la violación sexual son prácticas aún consideradas como parte de una historia cultural tolerada. En ese marco de cosas, los embarazos de mujeres jóvenes están normalizados. E incluso los embarazos producto de violaciones no son todo lo castigado que deberían. Por ancestrales tabúes que pueblan la sociedad, el embarazo a temprana edad no se ve como un problema. Es allí donde debe empezarse a trabajar, y la Academia juega un muy importante papel al respecto: se necesita investigar a fondo la temática y proponer alternativas claras, superadoras de la actual situación. El embarazo no deseado de una mujer joven es un trauma que deja secuelas psicosociales importantes, tanto en quien lo sufre como en el reforzamiento socio-cultural del patriarcado al que indirectamente contribuye.

Palabras clave
Violación, machismo, patriarcado, violencia, prejuicios.
___________

158 niñas quedan embarazadas todos los días y no tienen ningún mecanismo alternativo de educación.
(Justo Solórzano / UNICEF)

Situando el problema

Así como la salud no es sólo la ausencia de enfermedad, de la misma manera la vida no es sólo la ausencia de la muerte. Esto, que pudiera parecer un juego de palabras, intenta mostrar que la calidad de vida es mucho más que permanecer vivo en términos biológicos. Si tomamos al pie de la letra la ya clásica definición de la salud como estado de bienestar en las esferas física, psicológica y social, vemos que la calidad de vida se liga con fuerza determinante a los factores psicosociales, que son los que, en definitiva, ayudan/permiten el mantenimiento de la vida como hecho físico-químico.
Si pese al monumental desarrollo científico-técnico actual el hambre sigue siendo uno de los principales flagelos de la Humanidad, no caben dudas que los factores no-biológicos tienen una importancia decisiva en todo esto, en la calidad de vida, en el bienestar. Si por instinto comemos, y si hay un 40% más de comida disponible en el mundo, no hay nada natural que explique el flagelo del hambre, a no ser cuestiones netamente socio-políticas. La salud, por tanto, no puede reducirse a un hecho meramente biológico: también es política.
De la misma manera, reproducir la especie no es sólo procrear hijos. Eso último es un hecho eminentemente biológico-natural, de orden “animal” podría decirse. El cómo hacerlo (planificando, teniendo perspectiva de futuro, decidiendo en forma conjunta varón y mujer, por medio de inseminación artificial, haciéndose cargo de la crianza de los nuevos seres la pareja parental en forma responsable, las modalidades culturales en que se enmarca todo ello, etc.) es también una cuestión eminentemente psicosocial. Se presentifican ahí las ideologías dominantes, los prejuicios, los juegos de poder, los valores éticos de una sociedad, las variables personales de cada sujeto.

lunedì 20 luglio 2015

CRÍTICA DEL PATRIARCADO: FUNDAMENTO PARA UNA NUEVA CONCEPCIÓN DEL PODER, por Marcelo Colussi

Síntesis
El patriarcado es una ideología que involucra a todos los habitantes de las sociedades donde se da, tanto varones como mujeres. Se trata, en esencia, de una asimétrica relación de poder. Las mujeres llevan la peor parte en esto, por cuanto sufren la exclusión y reciben los golpes, en todo sentido, mientras que los varones, por el contrario, se benefician de esos injustificados privilegios, dado por razones enteramente sociales (es decir: construidas, por tanto modificables). Esa situación, injusta y que debe ser transformada por razones elementales de equidad, no sólo constituye una flagrante desigualdad entre las dos mitades de la población sino que sienta las bases para una sociedad autodestructiva. El patriarcado va indisolublemente ligado a la categoría de propiedad privada, lo que implica la defensa a muerte de la misma, el autoritarismo y la exclusión de unos (los desposeídos) por otros (los poseedores, los propietarios). Todo ello se articula con el trasfondo fundante del poder en tanto imposición de la voluntad de unos sobre otros. El poder, en esa perspectiva, se recorta sobre una perspectiva masculinizante; dicho de otro modo: falocéntrica. En ese sentido, hacer una crítica radical del patriarcado no sólo sirve para dejar de perjudicar a las mujeres, tarea imprescindible por cierto, sino para sentar las bases de una futura sociedad con una nueva concepción del poder, menos autoritaria y más horizontal.

Palabras clave
Patriarcado, machismo, poder, género, asimetrías.
___________

Situando el problema

No es ninguna novedad que las mujeres gozan de menos derechos que los varones en prácticamente todos los rincones del mundo. Eso está comenzando a cambiar, muy lentamente quizá, pero sin vuelta atrás. Ya hay transformaciones importantes en curso, aunque todavía resta muchísimo por avanzar. Lo cierto es que el patriarcado, con mayor o menor virulencia, sigue siendo aún una cruel realidad en todo el planeta. No puede precisarse cómo seguirán esos cambios, con qué velocidad, cuál será el producto de todo ello. El aporte aquí presentado pretende ser un elemento más para esa gran transformación ya en marcha. Lo más importante a destacar es que algo comenzó a moverse y debemos seguir impulsando esa tendencia.
Amparados en la pseudo explicación de “ancestrales motivos culturales”, puede entenderse –jamás justificarse– la lógica que hay en juego en el patriarcado. A partir de descifrar eso, puede entenderse una retahíla de atrocidades: los arreglos matrimoniales hechos por los varones a espaldas de las mujeres, el papel sumiso jugado por éstas en la historia, el harem, la ablación clitoridiana; puede entenderse que una comadrona en las comunidades rurales de Latinoamérica cobre más por atender el nacimiento de un niño que el de una niña, o puede entenderse la lógica que lleva a la lapidación de una mujer adúltera en el África.
En ese orden –y es lo que tratará de explicitarse en este escrito– puede verse cómo esa matriz fundamenta nuestras sociedades basadas en clases sociales, asimétricas, y por tanto, violentas. Propiedad privada, familia, dominación y patriarcado son elementos de un mismo conjunto. Es imposible –quimérico, podría agregarse– pretender establecer un orden cronológico en todo ello. Lo cierto es que, desde sus orígenes hasta la fecha, funcionan indisolublemente. El pensamiento dominante de una época, la ideología –también las religiones, con la importancia toral que han tenido y continúan teniendo en la actualidad en todos los asuntos que podrían llamarse sociales, o éticos–, certifican esta unión entre los elementos mencionados. Nuestras sociedades se basan indistintamente en todo eso: propiedad privada, su defensa violenta (léase: guerras, entre otras cosas, represión de toda protesta social, de todo intento de cambio) y patriarcado son una misma cosa.

domenica 19 aprile 2015

¿POR QUÉ NO SER MACHISTAS?, por Marcelo Colussi

El título del presente texto es ya provocador. O problemático. Presentado explícitamente sin otras consideraciones, da a entender que sí, efectivamente, hay machismo. Ello, por supuesto, es muy fácilmente constatable. Basta mirar un poco a nuestro alrededor para encontrarlo por todos lados: la cultura dominante, más allá de algunos cambios que se están operando en el mundo, sigue siendo profundamente machista.
Ahora bien: como en toda relación interhumana, la ideología dominante parte de la base (errónea por cierto) de una situación “natural”, que interesadamente podría tomarse por “normal”. Pero sucede que en la dimensión humana no hay precisamente “buenos” y “malos”, ángeles y demonios, una normalidad dada de antemano, genética. Menos aún, una pretendida normalidad determinada por los dioses (dicho sea de paso: ¿cuáles?, visto que existen tantos). Hay, en todo caso, conflictos (“La violencia es la partera de la historia”). El paraíso es un mito, está perdido.
Abrir una crítica contra el machismo dominante –que, por lo visto, atraviesa la historia humana y está presente en todas las latitudes– es imprescindible. Pero, ¿por qué? Podría comenzarse diciendo que por una cuestión de equidad mínima, por justicia universal y respeto por parte de los varones (dominadores hasta ahora) hacia las mujeres (las dominadas). Sin dudas, si alguien sale perjudicado en esta asimétrica relación, es el género femenino. “Gracias dios mío por no haberme hecho mujer”, reza una oración hebrea. Abundar con ejemplos acerca de esta injusta situación no es el objetivo de este breve texto, pero partimos de saber que los mismos se cuentan por cantidades industriales.
Por razones de la más elemental ecuanimidad debería corregirse de una vez por todas esta aberración del patriarcado. ¿Con qué derecho un varón tendría más cuota de poder que una mujer? ¿Por qué lo que a uno de los géneros se le prohíbe (“canas al aire”, por ejemplo), en otros se aplaude? ¿Por qué la irracional, absurda y malintencionada visión de las mujeres como malas conductoras de automóviles, si estadísticamente está más que demostrado que tienen menos accidentes que los varones? (porque no son tan irresponsables, cuidan más su vida y la de los otros, cumplen más fielmente los reglamentos de tránsito). ¿Por qué los golpes lo siguen recibiendo siempre ellas y no ellos?
Por supuesto que no hay ningún “derecho natural”, ninguna presunta determinación biológica que lo “justifique”. Es una pura construcción histórica, una ideología del poder masculino que se ha impuesto, una nefasta injusticia –una más de tantas– que pueblan la vida humana. No se trata, entonces, de hacer un mea culpa por parte de los varones “salvaje, malos y abusivos” para tornarse más “piadosos”, más “buenos”. Definitivamente, no va por allí la cuestión.

domenica 8 marzo 2015

MUJER EN LA AURORA DE SU PODER, por Tito Alvarado

Proyecto Cultural SUR
Festival Internacional Palabra en el mundo
Utopía Roja

Queridas Compañeras, queridos Compañeros,
les envío esta carta de marzo, pensando en el día de hoy y a la vez en todos los días del año.
T.A.

Hace mucho tiempo hacia el ayer escuché un himno canción. Era de un candidato a la presidencia, la canción decía: Mujer tu eres bandera, ignoro que podrá significar el ser bandera. Sé que estaba dicho con una carga chovinista y de desprecio por uno de los candidatos, precisamente el que yo apoyaba. El candidato que mencionaba esta canción ganó las elecciones con una votación apoteósica.

Ellos hablaban de revolución en libertad. Libertad es algo tan manoseado, con razón se dice que muchos crímenes se comenten en su nombre; revolución es un cambio radical, eso no pasó de ser un intento controlado por el imperio. Con estas precisiones quiero decir que no hubo revolución y de libertad ni que hablar. Los años pasaron, atrás quedó el gobierno y la canción. La mujer bandera fue simplemente un llamado a votar por el candidato. Las promesas se perdieron con el viento de la fría realidad.

A tantos años de aquellos hechos, lo más sabio que podemos decir es que ha pasado mucha agua bajo los puentes. Sigo sin entender eso de mujer bandera, sí constato que en tiempos de elecciones se sigue llamando a la mujer a votar, por los mismos que son responsables del descalabro. En el lugar bajo el sol de que hablo hoy, una mujer ejerce la primera autoridad, sin embrago esto no significa que para la mujer se hayan resuelto los dramas que acompañan la vida.

mercoledì 12 novembre 2014

¿CUÁNTO TIEMPO LE QUEDA AL MATRIMONIO COMO INSTITUCIÓN?, por Marcelo Colussi

Amigos con derechos, aminovios, parejas abiertas, matrimonios homosexuales…, a lo que podría agregarse, quizá con otro estatuto sociológico, pero igualmente “inquietante” para una visión tradicional: sexo cibernético, relaciones en el espacio virtual, ¿muñecas y/o muñecos inflables de silicón?, etc., etc. Todo esto es nuevo, y aún sigue produciendo mucho escozor a las visiones conservadoras. Pero ahí están, tocando la puerta de nuestras atribuladas sociedades.
“Adán y Eva y ¡no Adán y Esteban!”, vociferaba un predicador evangélico, Biblia en mano. De todos modos el campo de la sexualidad y las relaciones afectivas en su sentido amplio siguen siendo –no hay otra alternativa, parece– el doloroso talón de Aquiles de lo humano. ¿Por qué, indefectiblemente, en toda cultura y todo momento histórico, se ocultan las “zonas pudendas”? Pero, ¿por qué son pudendas?, justamente. ¿Por qué toda la construcción en torno a esto es tan pero tan problemática? El psicoanálisis nos da la pista (no queremos saber nada de la incompletud, de la falta, por eso tapamos los órganos que nos ¿avergüenzan?, porque descubren que estamos en una carencia original: no podemos ser al mismo tiempo todo, machos y hembras), aunque se prefiera una psicología de la felicidad que nos otorgue manuales y fórmulas de autoayuda para ¿triunfar en la vida? y asegurar el “amor eterno” (que, en realidad, no dura mucho). Resaltar la incompletud no es muy grato que digamos; mantener la ilusión de la completud, obviando el conflicto a la base, es mucho más gratificante. Las religiones, en general, no dicen algo muy distinto a esta psicología de la buena voluntad. Por eso todavía siguen ocupando un importante lugar en la dinámica humana. Y la gente, aunque luego se separe, sigue cumpliendo con el rito del matrimonio, en una amplia mayoría de casos, en una iglesia, colocándose un anillo y jurándose fidelidad.
Si bien la “infidelidad” –mejor llamada, con más propiedad científica, relación extramatrimonial– es una práctica tan vieja como el mundo (de ahí el décimo mandamiento de la tradición cristiana, que indica “no codiciar la mujer ajena” –machismo mediante, por supuesto: las mujeres no tienen dueño–), el matrimonio monogámico y heterosexual, al menos en Occidente, se sigue levantando como un paradigma y sinónimo de normalidad. A lo que podría sumarse, como obligado complemento, aquello de “haz lo que yo digo y no lo que yo hago”. El matrimonio tiene mucho que ver con todo esto: hay transgresiones por todos lados, hace agua, pesa. A veces agobia. En otros términos: es como cualquier institución. No es una determinante natural; no tiene que ver con ningún instinto biológico. Es un código, una construcción histórica.
Sin dudas, una construcción socio-cultural más: ni tan “normal” ni tan “sana” en sí misma. Construcción, posicionamiento, no más que eso al fin de cuentas, pues en la historia y en diversas modalidades civilizatorias puede encontrarse la monogamia tanto como la poligamia. Y justamente por el machismo patriarcal que mencionábamos, muy raramente la poliandria. Si mantenemos la neutralidad científica y no consideramos el mundo sólo desde lo visceral, lo ideológico cerrado, rápidamente tenemos que agregar que ninguna construcción es más “normal” ni “sana” que otra.

sabato 27 luglio 2013

EL PAPEL DE LAS MUJERES EN LAS RELIGIONES, por Marcelo Colussi

Que las mujeres gozan de menos derechos que los varones en todos los rincones del mundo no es ninguna novedad. Eso está comenzando a cambiar, lentamente. Ya hay transformaciones importantes en curso, pero aún resta muchísimo por avanzar. El patriarcado, con mayor o menor virulencia, sigue siendo aún una cruel realidad en todo el planeta. No puede precisarse cómo seguirán esos cambios, y con qué velocidad.
Lo que sí está claro es que las religiones –todas– no juegan un papel precisamente progresista en ese cambio: más que ayudar a la igualación de las relaciones entre los géneros, promueven el mantenimiento de las más odiosas y repudiables diferenciaciones injustas (¿puede haber alguna diferenciación injusta que no sea odiosa y repudiable?)
Amparados en la pseudo explicación de "ancestrales motivos culturales", podemos entender –jamás justificar– el patriarcado, los arreglos matrimoniales hechos por los varones a espaldas de las mujeres, el papel sumiso jugado por éstas en la historia, el harem, la ablación clitoridiana; podemos entender que una comadrona en las comunidades rurales de Latinoamérica cobre más por atender el nacimiento de un niño que el de una niña, o podemos entender la lógica que lleva a la lapidación de una mujer adúltera en el África.

RED UTOPIA ROJA – Principles / Principios / Princìpi / Principes / Princípios

a) The end does not justify the means, but the means which we use must reflect the essence of the end.

b) Support for the struggle of all peoples against imperialism and/or for their self determination, independently of their political leaderships.

c) For the autonomy and total independence from the political projects of capitalism.

d) The unity of the workers of the world - intellectual and physical workers, without ideological discrimination of any kind (apart from the basics of anti-capitalism, anti-imperialism and of socialism).

e) Fight against political bureaucracies, for direct and councils democracy.

f) Save all life on the Planet, save humanity.

g) For a Red Utopist, cultural work and artistic creation in particular, represent the noblest revolutionary attempt to fight against fear and death. Each creation is an act of love for life, and at the same time a proposal for humanization.

* * *

a) El fin no justifica los medios, y en los medios que empleamos debe estar reflejada la esencia del fin.

b) Apoyo a las luchas de todos los pueblos contra el imperialismo y/o por su autodeterminación, independientemente de sus direcciones políticas.

c) Por la autonomía y la independencia total respecto a los proyectos políticos del capitalismo.

d) Unidad del mundo del trabajo intelectual y físico, sin discriminaciones ideológicas de ningún tipo, fuera de la identidad “anticapitalista, antiimperialista y por el socialismo”.

e) Lucha contra las burocracias políticas, por la democracia directa y consejista.

f) Salvar la vida sobre la Tierra, salvar a la humanidad.

g) Para un Utopista Rojo el trabajo cultural y la creación artística en particular son el más noble intento revolucionario de lucha contra los miedos y la muerte. Toda creación es un acto de amor a la vida, por lo mismo es una propuesta de humanización.

* * *

a) Il fine non giustifica i mezzi, ma nei mezzi che impieghiamo dev’essere riflessa l’essenza del fine.

b) Sostegno alle lotte di tutti i popoli contro l’imperialismo e/o per la loro autodeterminazione, indipendentemente dalle loro direzioni politiche.

c) Per l’autonomia e l’indipendenza totale dai progetti politici del capitalismo.

d) Unità del mondo del lavoro mentale e materiale, senza discriminazioni ideologiche di alcun tipo (a parte le «basi anticapitaliste, antimperialiste e per il socialismo».

e) Lotta contro le burocrazie politiche, per la democrazia diretta e consigliare.

f) Salvare la vita sulla Terra, salvare l’umanità.

g) Per un Utopista Rosso il lavoro culturale e la creazione artistica in particolare rappresentano il più nobile tentativo rivoluzionario per lottare contro le paure e la morte. Ogni creazione è un atto d’amore per la vita, e allo stesso tempo una proposta di umanizzazione.

* * *

a) La fin ne justifie pas les moyens, et dans les moyens que nous utilisons doit apparaître l'essence de la fin projetée.

b) Appui aux luttes de tous les peuples menées contre l'impérialisme et/ou pour leur autodétermination, indépendamment de leurs directions politiques.

c) Pour l'autonomie et la totale indépendance par rapport aux projets politiques du capitalisme.

d) Unité du monde du travail intellectuel et manuel, sans discriminations idéologiques d'aucun type, en dehors de l'identité "anticapitaliste, anti-impérialiste et pour le socialisme".

e) Lutte contre les bureaucraties politiques, et pour la démocratie directe et conseilliste.

f) Sauver la vie sur Terre, sauver l'Humanité.

g) Pour un Utopiste Rouge, le travail culturel, et plus particulièrement la création artistique, représentent la plus noble tentative révolutionnaire pour lutter contre la peur et contre la mort. Toute création est un acte d'amour pour la vie, et en même temps une proposition d'humanisation.

* * *

a) O fim não justifica os médios, e os médios utilizados devem reflectir a essência do fim.

b) Apoio às lutas de todos os povos contra o imperialismo e/ou pela auto-determinação, independentemente das direcções políticas deles.

c) Pela autonomia e a independência respeito total para com os projectos políticos do capitalismo.

d) Unidade do mundo do trabalho intelectual e físico, sem discriminações ideológicas de nenhum tipo, fora da identidade “anti-capitalista, anti-imperialista e pelo socialismo”.

e) Luta contra as burocracias políticas, pela democracia directa e dos conselhos.

f) Salvar a vida na Terra, salvar a humanidade.

g) Para um Utopista Vermelho o trabalho cultural e a criação artística em particular representam os mais nobres tentativos revolucionários por lutar contra os medos e a morte. Cada criação é um ato de amor para com a vida e, no mesmo tempo, uma proposta de humanização.