L’associazione Utopia rossa considera suo fondamento politico il principio secondo cui il fine non giustifica i mezzi, ma nei mezzi si deve riflettere l’essenza del fine. Non ha programmi politici, come del resto non ne aveva la Prima internazionale. Nonostante le più diverse provenienze ideologiche dei suoi sostenitori, essa ritiene che l’anticapitalismo dilagato dopo l’inizio dell’Antirivoluzione russa (dicembre 1917) sia stato motivato fondamentalmente da idee precapitalistiche, cioè retrograde, e non da progetti di civiltà in grado di superare il capitalismo sviluppando ulteriormente i suoi modelli di democrazia. Ciò spiega anche il prevalere, nella storia della cosiddetta «sinistra», di simpatie per i regimi dittatoriali di ogni specie e colore. Utopia rossa si batte contro l’ulteriore diffusione di ideologie precapitalistiche vecchie e nuove (in campo politico, culturale, ecologico, religioso ecc.), come parte della sua battaglia per il superamento del capitalismo, se si vuole salvare la vita sulla Terra con la sua umanità. In questo senso la sua utopia continua ad essere rossa.

The Red Utopia association considers its political foundation to be the principle that the end does not justify the means, but that the means must reflect the essence of the end. It has no political program, just as the First International did not. Despite the diverse ideological backgrounds of its supporters, it believes that the anti-capitalism that spread after the start of the Russian Anti-Revolution (December 1917) was fundamentally motivated by pre-capitalist – that is, retrograde – ideas, and not by civilizational projects capable of overcoming capitalism and of further developing its democratic models. This also explains the prevalence, throughout the history of the so-called «left», of sympathies for dictatorial regimes of all kinds and colors. Red Utopia fights against the further spread of old and new pre-capitalist ideologies (in the political, cultural, ecological, religious, and other fields) as part of its battle to overcome capitalism, if life on Earth, including its humanity, is to be saved. In this sense, its utopia remains red.

PER SAPERNE DI PIÙ CI SONO UNA COLLANA DI LIBRI E UN BLOG IN VARIE LINGUE…

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martedì 29 maggio 2018

UBÚ REY EN NICARAGUA, por Pagayo Matacuras

IN DUE LINGUE (Spagnolo, Italiano)
EN DOS IDIOMAS (Español, Italiano)

© Alfred Jarry
¿Quién es el rey Ubú? Es un maje [una persona (n.d.r.)] que mata al tirano para ser un tirano y luego mata a los nobles y a todos los que lo apoyaron; desperdicia riquezas y acumula otras; distribuye a los pobres y quita a los ricos; pero quita especialmente a todos, pobres incluidos, para hacerse más rico. Él envía a sus soldados a la carga, pero es el primero en esconderse. Con él todo el mundo puede caer en la trampilla –en el agujero– o hundirse en su bolsillo, tragado por una espiral sin fondo.
Ubú Rey es una pieza de teatro escrita por el francés Alfred Jarry y estrenada el 10 de diciembre de 1896 al Théâtre de l’Œuvre de París. A esta obra van a seguir otras, y la última es Ubú encadenado (1900), donde el protagonista es puesto en la bartolina [cárcel (n.d.r.)] con cadena perpetua.
El rey Ubú declara que la libertad no es sino un simple juego del yo camino sobre el fuego y del tú no puedes porque pedirás limosna. La libertad es la característica máxima de la alienación de una pluma a una piedra. No hay libertad si no hay poder que aplaste, de lo contrario su significado se anula. No hay libertad sin opresión.
Mientras tanto los hombres libres corean: “¡Viva la libertad, la libertad, la libertad! ¡Libres, somos libres! (…) ¡Desobedezcamos a la vez! (…) Cada uno se inventa una manera y, aunque resulte más fatigante, desobedece individualmente” (Ubú encadenado, Acto I, Escena II).
Claro está que es una pura fantasía que nunca puede ocurrir en la realidad, imaginación de un creador tal vez ya listo para el kilómetro cinco [en el km 5 de la Carretera Sur de Managua está el Hospital Psiquiátrico (n.d.r.)]. A unas pocas varas [unidad de medida inferior al metro (n.d.r.)] de donde se reúne el Diálogo Nacional –con los representantes del Gobierno y la sociedad civil–, con el fin de salir de la difícil crisis que vive Nicaragua ya desde más de un mes, cuando comenzó la llamada “revolución ética” de los estudiantes universitarios, verdadera rebelión en contra del orden constituido. Un proceso político que se da con la participación de ellos y otras fuerzas sociales.
Desde la sesión inaugural del 16 de mayo, el rey Ubú-Daniel no se vió ni habló. Su esposa, la reyna Ubú-Rosario, que todos los días reza a su Misa cotidiana mezclando misticismo y cristianismo pentecostal en el programa “Multinoticias” de Canal 4, desde el 17 de mayo se calló por cuatro días. Ni aparecieron en Niquinohomo el 18 de mayo, fecha de nacimiento de Sandino. Y ni al día siguiente, en el acto que se dio en la Avenida Bolívar para festejar el cumpleaños del “General de Hombres Libres”.
¿Desaparecidos? ¿Tragados por la tierra de lagos y volcanes?
No, por cierto, hasta el momento. Todavía la Ubú-pareja tiene el poder, aunque ya no por completo como antes. La fuerte movilización de la sociedad civil le impide restablecer el control completo. Además, lo que ya no tiene es la legitimidad, cuestionada con fuerza en la agenda que la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia puso en la mesa del diálogo el 23 de mayo. Una agenda completa para una verdadera democratización de las instituciones políticas y judiciales a todos los niveles. Se plantean reformas parciales a la Constitución –con la prohibición de la reelección en cualquier cargo electivo– y de la ley electoral, para adelantar las elecciones al próximo año. La delegación gubernamental afirmó que ese programa es “la ruta para un golpe de Estado”. Por supuesto que sí, porque si se cumple va a desbaratar por completo el castillo de naipes construido en esos diez años, con el partido de Gobierno que controla todos los poderes del Estado. Un golpe sin armas que va a dar un cambio profundo y radical en el manejo de las instituciones del Estado, alejadas por completo de cualquier influencia partidaria. Independientes y libres de cualquier sujeción.
En la agenda no aparece con claridad el pedido de la salida de la Ubú-pareja. Eso parece contradictorio, siendo por supuesto la primera etapa para realizar los demás puntos. En realidad se piden también la aprobación de una Ley Marco para la transición y gobernabilidad democrática, la formación de un nuevo Consejo Supremo Electoral (CSE) integrado por magistrados honestos y de reconocida experiencia, y la reducción del número de diputados de la Asamblea Nacional. Esas profundas reformas, que trazan la ruta de la democratización de manera pacífica y constitucional, inevitablemente terminarían en una salida de la Ubú-pareja. Y de sus cortesanos.
Los representantes de la delegación gubernamental, como condición preliminar a la discusión, de manera intransigente pidieron el levantamiento de los tranques [bloques de carreteras (n.d.r.)] que se instalaron en todo el país, medida de presión que queda en vigencia ante el Gobierno. Único tema que reiteran: “No podemos entrar en otras materias”. Todo el mundo entiende que es una excusa para no hablar de cualquier otro argumento; el Canciller Moncada, jefe de la delegación, lo afirmó rotundamente: “Nosotros no aceptamos la agenda”.
Son dos ideas de diálogo que es muy raro puedan encontrarse, dos intransigencias que dependen de dos visiones distintas y opuestas de lo que es una sociedad democrática. No es para todos chiflar y tomar pinol [bebida de maíz blanco tostado y molido (n.d.r.)], decimos los nicas. De tal manera, los obispos, que actúan como mediadores, suspendieron de forma indefinida el diálogo, orientando la formación de una comisión mixta para buscar consenso a las propuestas que han sido presentadas, para que luego se reactiven las negociaciones. Esta comisión debería ser conformada por seis personas: tres delegados por el Gobierno y tres en representación de estudiantes universitarios, sociedad civil y empresarios.
Mientras tanto, los opositores dieron por fracasado el diálogo y en la tarde del 23 de mayo salieron a las calles en todo el país. Al mismo tiempo, reforzaron los bloqueos callejeros, principalmente en las zonas productivas del norte y el sur. Por otro lado, la Juventud Sandinista (JS), manejada directamente por la sacerdotisa Ubú-Chayo, asaltó masivamente unos tranques. En la entrada a León, en la vía que la conecta con Managua, un estudiante murió por una bala de AK-47 [kalashnikov (n.d.r.)], la JS se llevó a 17 muchachos como rehenes y los mantuvo prisioneros unas horas en el departamental del Frente Sandinista de León. Alguien dice que adentro estaban también tres antimotines. Hasta que intervinieron unos curas y lograron su liberación. No sólo tiene que estar bien planificado un semejante hecho, sino que deben haber sido por lo menos unas cincuenta personas los integrantes del grupo que secuestró a los muchachos. En la práctica es una autodenuncia de ser los mandatarios de las fuerzas paramilitares que no quieren dialogar.
Iguales cosas ocurren más o menos en todo el país, con hombres encapuchados y armados con morteros caseros y pistolas que viajan en SUV de doble cabina y motocicletas, principalmente en las noches. La misma UCA (Universidad Centroamericana) padeció de un ataque con morteros en contra de su edificio principal, en Managua, la madrugada del 27 de mayo. Una rotunda y completa idiotez, demostrando a todas luces la actitud de la Ubú-pareja, el uso y abuso de estas fuerzas paramilitares (o parapoliciales) que sustituyan a la Policía debido a su fuerte descrédito ante las protestas, después de la violencia irracional con la cual actuó y ante la negativa oficial del Ejército de salir a las calles. Hasta hoy en día, ni una de esas personas fue investigada o detenida (unos dicen que muchos de ellos son policías en traje civil).
Por supuesto, a pesar de que comenzó siendo una protesta cívica no violenta y en la idea de la mayoría sigue siéndola, también hay unos grupos de opositores persiguiendo el objetivo del caos por el caos, con quema de camionetas [pick-up (n.d.r.)] y buses de la JS, heriendo de gravedad a militantes sandinistas. Sean unos vagos pagados con unos pocos dólares por la derecha o la Embajada gringa, o sean provocadores, el resultado no cambia: le dan juego fácil a la Ubú-pareja para criminalizar a todo el movimiento.
De tal manera, la posibilidad de una salida pacífica a la crisis que sufre este país desde unos cuarenta días se aleja. Muy a pesar de esa contingencia, parece que las personas realicen sus tareas cotidianas como si nada fuera, sólo quejándose por el alza de los precios de la comida y los servicios básicos.
Y mientras la Ubú-pareja intenta mantenerse en el poder enviando un mensaje de fuerza para acallar la presión popular –que sigue con marchas pacíficas en la capital y en otras ciudades–, Ubú-Daniel se mantiene callado y Ubú-Chayo sigue con sus homilías pacificadoras en las que nadie ya puede creer: “¡Nuestra Fe es nuestra Fortaleza! Nosotr@s sabemos que somos un Pueblo creyente, devoto, un Pueblo sencillo, un Pueblo laborioso, que ha venido fortaleciendo las Rutas de Fe, Familia y Comunidad, los Valores de Familia y de Comunidad, los Valores Cristianos” (24 de mayo).
Tal vez la Ubú-pareja va pensando que de esta forma puedan reintegrarse de nuevo los militantes sandinistas que en las semanas anteriores se alejaron, hasta participar en las marchas de la sociedad civil que el 27 de mayo se realizaron en una decena de ciudades. Por eso van utilizando tácticas dilatorias para cansar al pueblo y tratando de recomponer sus fuerzas, en contra de la lucha cívica masiva que ellos llaman “plaga delincuencial”. Pero esta táctica está conduciendo por el rumbo opuesto: el rechazo del partido que la llevó al poder. El país está dividido en dos. Poco a poco, la gente se da cuenta que este no es el FSLN que combatió en contra de la dictadura somocista, sino es otra cosa, por completo diferente.
Un riesgo más hay que haber bien presente y es muy real: la tentación de aislar a los estudiantes por parte de las otras fuerzas de la llamada “sociedad civil”, puesto que siguen declarando que en su movimiento (Movimiento 19 de Abril) no va a haber injerencias de ninguna fuerza política. En primer lugar, los empresarios reunidos en varios gremios no pueden tolerar a una fuerza que quiere un cambio en lo más hondo de la sociedad –incluyendo a las cuestiones económicas, en un país que es el segundo más pobre del continente–. En segundo lugar, el movimiento campesino, nacido en oposición a la construcción del Gran Canal Interocéanico que iba a transformar el ecosistema del país, por cierto tiene lazos con los partidos de la derecha que aspiran a una revancha. Al final, la misma Iglesia católica –que está actuando como mediadora– no puede aceptar de veras un Estado laico y democrático.
Y hasta el momento, comenzando por la sesión inaugural del diálogo, a pesar de no tener un liderazgo jerárquico (y quizás, por suerte), solamente los estudiantes se enfrentaron con palabras duras y claras al poder político todopoderoso de la Ubú-pareja: “Esta no es una mesa de diálogo, sino una mesa para negociar su salida, porque este es el sentir del pueblo”. Dejando desnuda a la Ubú-pareja, como en el conocido cuento de Andersen.

mercoledì 16 maggio 2018

FSLN HORA CERO, por Pagayo Matacuras

IN DUE LINGUE (Spagnolo, Italiano)
EN DOS IDIOMAS (Español, Italiano)

Rosario Murillo y Daniel Ortega © Oswaldo Rivas
“Otro aspecto que debe ponerse de relieve es el que se refiere a la insuficiente cantidad de cuadros para atender todas las tareas que exigía la preparación del trabajo, no solamente en la ciudad y el campo sino aún fuera del país. La dirección del Frente Sandinista toleró por demasiado tiempo el sectarismo que impidió promover la cantidad suficiente de nuevos cuadros, procedentes del sector obrero desarrollado políticamente y del sector universitario. Se deseaba alcanzar con desesperación metas excesivamente grandes, sin que se aprovechara siempre cada día para la realización de tareas adecuadas”.
Estas palabras las escribió Carlos Fonseca Amador hace cincuenta años exactamente. Al final de 1969, editado en mimeógrafo, comenzó a circular de forma clandestina Nicaragua Hora Cero.
¿Por qué repetimos hoy estas palabras históricas? Una razón muy sencilla nos lleva a eso, después de un mes de bochinche [alboroto (n.d.r.)] en Nicaragua, con muchos muertos, heridos y presos. La cuestión de la reforma del INSS (Instituto Nicaragüense de Seguridad Social) ya desde los primeros días no existe. Fue la chispa que incendió al país, a comenzar con los estudiantes hasta llegar a los ciudadanos de muchas ciudades y pueblos, sin distinción de opinión política. Hasta, en esos últimos días, con el barrio indígena de Monimbó (Masaya), verdadera cuna de la insurrección popular en contra del somocismo.
¿Existe en Nicaragua una dictadura? Tal vez sí un régimen autoritario o dictablanda, tal como lo dibujó Herbert Marcuse en su El hombre unidimensional (1964). Hasta el 19 de abril recién pasado no había ni un preso político ni un desaparecido, la prensa opositora era libre (diarios y canales televisivos), habían protestas en contra de la una o la otra cuestión… Desde la reacción del Gobierno en contra de los ciudadadanos que se manifestaban pacíficamente en contra de la susodicha reforma, con la Policía que disparaba para matar, el autoritarismo se mudó en descarada dictadura. Sin el menor disfraz.
“La historia se repite siempre dos veces: la primera como tragedia, la segunda como farsa”, afirmó Carlos Marx en 1852 (El 18 de brumaio de Luis Bonaparte). Pero la farsa tiene que ser lo más corta posible, para no volver a ser una segunda tragedia peor aún que la primera.
La cuestión básica, el pedido de miles y miles, por lo tanto es la salida del poder por parte de Daniel Ortega y su esposa Rosario Chayo Murillo, no sólo presidente y vicepresidente, sino también secretario político y secretaria de organización del FSLN. Además de los siete hijos de ellos, que ocupan altos cargos del Estado. “Que Nicaragua vuelva a ser República”, gritan y escriben en las pancartas que un cachimb’e pipol [montón de gente (n.d.r.)] lleva en las calles, repitiendo una idea de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, el Mártir de las Libertades Públicas. Parece que la pareja presidencial no se dé cuenta de eso… o no le interesa un pito, en puro estilo nacional valeverguista.
A lo largo de más de una década, la ocupación de las instituciones fue rápida y completa por parte de los dos, con un acuerdo de “no beligerancia” en la práctica aceptado por los empresarios privados, enriqueciéndose como nunca lograron hacer, y por parte de la Conferencia Episcopal, controlando las conciencias de la gente. La característica fundamental del poder autoritario que mandó hace la mitad de abril es la tripartición: Daniel y la Chayo, a través del FSLN, mandan a nivel político, los empresarios del COSEP (Consejo Superior de la Empresa Privada) a nivel económico y los obispos sobre los cerebros.
No existe nada de socialismo en este país, el gobierno no controla ni una de las “palancas económicas”, sino sólo las estructuras institucionales y el partido. Estado y partido son la misma cosa, al igual de lo que ocurría en los países del Este europeo hace un par de decenios. En cada oficina pública siempre la bandera nacional, el “glorioso pendón bicolor” azul y blanco, está acompañada por la del FSLN. No decimos la histórica bandera rojinegra del “General de Hombres Libres”, Augusto Nicolás Calderón Sandino, sino la con las letras grandes del partido.
Pero esta también es una mentira más que descarada. ¿De qué Frente Sandinista estamos hablando? ¿De la organización guerrillera que combatió valiosamente en contra de la dinastía somocista a lo largo de casi dos décadas? ¿Del partido político-militar que enfrentó una guerra “de baja intensidad” a lo largo de casi una década?
Ni el uno ni el otro, por supuesto. Este FSLN de hoy en día es la misma familia Ortega y sus allegados más cercanos. (Y otro largo capítulo sería lo de las empresas pertenecientes a la pareja y sus hijos, pero con testaferros como ejecutivos.)
Después de la derrota electoral del 25 de febrero de 1990 y la oposición a la derecha gubernamental, a partir de 1995 comenzó una especie de “purga estalinista” en las filas del FSLN. La mayoría de l@s ex comandantes guerriller@s salieron del partido –con una postura política decimos socialdemócrata–, organizándose en el Movimiento Renovador Sandinista (MRS). Much@s otr@s fueron echad@s del partido a patadas en el trasero, porque hacían críticas más o menos fuertes. Otr@s se alejaron del todo, dejando la militancia política.
El resultado hoy en día es que la mayoría de la “vieja cúpula” está alejada del partido, gestionado por completo, como decimos, a nivel familiar. E igual ocurre con el Estado en todas sus estructuras. Para hacer un ejemplo contundente: ¿existe otro país en el mundo en que se haya un Canciller (Ministro de Asuntos Exteriores) y otro Ministro para las Políticas y Asuntos Internacionales (es decir para mantener los lazos con los partidos y organizaciones amig@s)?
A lo largo de cuarenta años, comenzando desde 1979, nunca existió algo que se parezca a una formación política de los militantes y dirigentes. Si en los años 80 eso se podía justificar con la guerra de agresión, desde 1990 en adelante ya fue una opción. Poco a poco Daniel se vino monopolizando al partido, a pesar de ser el menos preparado políticamente entre los históricos nueves comandantes. Por lo tanto, en la actualidad los cuadros del partido son “cuadros” guindados en la pared del búnker ubicado en el barrio Bolonia –donde viven los Ortega protegidos por retenes de Policía–, meras imágenes bajo vidrio y con su marco del cual no pueden salirse. No deben hacer sombra al secretario-presidente, sólo tienen que repetir las palabras de la Chayo Murillo como si fueran loras: “¡Sí, señor! ¡A la orden!”.
Sin embargo, desde el 19 de abril el mundo ya no es lo de antes. Tal vez puede ser la fecha del “principio del fin”. Gracias a la represión indiscriminada y brutal de la Policía, los opositores van creciendo día a día en cada rincón del país. Nadie esperaba algo tan generalizado en todos los sectores de la sociedad: ni el COSEP, ni la Iglesia, ni la Embajada gringa… y tampoco la pareja presidencial, con su sueño que se está volviendo a ser pesadilla.
Por el momento no hay ningún líder de la protesta: más bien hay varios. Cada “gremio”, para decirlo así, tiene a su propio líder. Entre los manifestantes se miran camisetas con el Che o con Sandino, y no son pocas. La derecha todavía no logró hegemonizar al movimiento en su conjunto. Esa es una ventaja para la izquierda, pero ¿hasta cuándo va a seguir esta falta de control? Desde el opositor 100% Noticias se opera con el objetivo de que sigan la pelea callejera y los enfrentamientos (antes era un canal bastante equilibrado), al igual que La Prensa. De los Yunais [Estados Unidos (n.d.r.)] ya salen dólares en cantidad para pagar a pandilleros armados que se metan en las filas de los opositores con el fin de matar gente o pegar fuego a oficinas públicas.
En la actualidad el riesgo más grande es el rechazo general no solamente a la pareja presidencial, que ya es difundido hasta los militantes sandinistas más consientes, sino a toda una historia que no merece ser borrada por completo. Con mucho más tiempo permanezcan Daniel y la Chayo en las curules, con más eso podría ser el futuro: el entierro de la historia en un panteón adonde nadie irá a poner flores ni a rezar, en la Chureca [el basurero de Managua (n.d.r.)]. Y la sospecha es que se aceptó por fin la entrada de la CIDH (Corte Interamericana de los Derechos Humanos) para que investigue de manera independiente los acontecimientos –como también el Diálogo Nacional– solamente para “tomar tiempo”, como se dice, y dilatar [postergar (n.d.r.)] hacia el infinito el ajuste de cuentas.
¿De cuál forma sería posible evitar este desastre? ¿De cuál forma sería posible evitar este asesinato anunciado de la autoridad moral adquirida en los años de la lucha antisomocista?
Por lo que se sabe –pero muchos son rumores en un país donde regar bolas es el deporte nacional–, desde los primeros días de los choques callejeros, los viejos jefes del Ejército hablaron con los actuales. A comenzar de Humberto, hermano de Daniel, y a seguir Joaquín Cuadra y Omar Halleslevens. Pidiéndoles no disparar en contra del pueblo, manteniendo una postura institucional y no partidaria. Y el Ejército no disparó un solo tiro.

lunedì 30 aprile 2018

DERECHOS HUMANOS: UNA PERSPECTIVA CULTURAL, por Tito Alvarado

© Quino
En el año 1948, exactamente el 10 de diciembre, se firmó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Documento que con el tiempo ha demostrado estar redactado más de buenas intenciones que de realidades sostenibles. Tanto las dictaduras como los gobiernos “democráticos” se han ocupado de violar sistemáticamente estos derechos.
Lo paradójico es que se ha debido redactar una Declaración Universal que consagre lo que se ha de entender por Derechos de los seres humanos, lo cual nos señala que antes de esa declaración estos supuestos derechos, es decir, ese algo sagrado a respetar por todos los que convienen humanamente, no existían o no había suficiente respeto hacia ellos. Sin embargo, la consagración de los Derechos Humanos que hace la Declaración Universal no ha pasado de ser una simple ilusión, pues antes y después de dicha fecha no hubo ni ha habido mucho respeto por los derechos del ser humano, pues en esencia la civilización actual se sostiene sobre la base del no respeto por el ser humano. Visto de este modo el asunto, podemos concluir que nos enfrentamos a dos dilemas: el de determinar las razones de este no respeto, enfrentamiento que ha de conducirnos al cambio; y el de entender que ante todo son los hechos los que tienen valor, no las palabras o buenas intenciones.
Se da el caso que ahora, a fuerza de ser transgredidos por ellos (los que tienen posiciones de poder) estos Derechos Humanos consagrados en la Declaración Universal, debemos nosotros, los desposeídos del poder, levantar organización y hacer conciencia sobre la necesidad de respetar estos derechos teóricos y castigar a quienes no los respetan. Lo terrible es que hacemos esto dentro de ciertas reglas y cierta moral, que no son nuestras reglas ni nuestra moral sino las reglas y la moral de quienes dominan, transgrediendo y corrompiendo todo lo que tocan.
Si nos atenemos al contenido de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, veremos que son de una justicia que supone un ser humano mucho más desarrollado moralmente y suponen un orden de cosas y un sistema económico social cuya misión fundamental sea el ser humano. La cruda realidad en que se mueve lo humano actualmente es que unos son enemigos consagrados de otros; que unos tienen poder y son los menos, que otros no tienen nada y son los más. En la esencia misma del sistema está la raíz del no respeto de unos seres humanos contra otros y allí también están los fundamentos ideológicos que justifican la deshumanización del ser humano y convierten en moral todo aquello atentatorio contra la dignidad humana.
Sin cambiar de raíz el actual sistema socioeconómico, por uno cuyo centro y motor sea todo lo humano no habrá lucha por el respeto a los derechos humanos que sea de verdad una lucha fructífera.
Nos movemos en un círculo vicioso: de un lado, nos ocupamos de defender unos derechos que no se respetan dentro de los marcos de una sociedad que tiene por fundamento no respetar al ser humano; y de otro, no podemos no luchar porque se respeten. Esto nos sitúa entre la espada y la pared: cómplices del sistema por ingenuidad, al creer o esperar que dentro del sistema se pueda obtener justicia; o cómplices por inacción, y obtener como resultado la permanente violación de los derechos humanos.
La falsa solución de este problema puede dar como resultado que muchos se muevan en lo estrictamente urgente, sin atender lo verdaderamente importante. Lo que se necesita hoy es incorporar a toda lucha social: la lucha por el cambio social, la lucha por el respeto de los derechos humanos, la lucha por el respeto a la diferencia cultural, así como incorporar a cada una de estas luchas –las otras, que falten–. Se trata de romper los esquemas neoliberales que lentamente se han enquistado en nuestros movimientos, bajo la forma de que lo nuestro es lo único o lo más importante, esperar que los otros se agreguen a nuestro movimiento o luchar acomodando nuestra visión de la realidad a las necesidades de nuestros fines.
Que estas palabras iniciales sirvan de preámbulo para insertarnos en los aspectos del tema que ahora queremos desarrollar.

A) Un examen breve
Se entiende por derechos humanos el contenido de la Declaración Universal de los Derechos Humanos del Hombre, aprobada por las Naciones Unidas poco después de la Segunda Guerra Mundial. Si nos remitimos al Manifiesto Comunista de 1848, veremos que en su primera parte este nos dice que la violencia ha sido la partera de la humanidad. Con esto se nos está señalando que la violencia obedece a unas leyes internas, no en su expresión sino en su origen y contenido, en esencia para imponer la “razón” de las fuerzas emergentes o de las que resulten vencedoras en el proceso de la lucha de clases. Es la constatación del fatalismo que la humanidad avanza a las trompadas.
¿Cuál podría ser el objetivo de unas normas para regir el respeto entre los seres humanos, como en esencia es la Declaración Universal de los Derechos Humanos? ¿Regular las miserias de los pueblos o intentar hacernos creer que basta un simple código escrito para que la convivencia humana sea diametralmente distinta? Los porfiados hechos se han encargado de entregarnos una respuesta que anula todo propósito altruista de dicha declaración, pues la violencia de quienes tienen el poder, contra todo intento de revertir el orden establecido por ellos, no obedece a otras normas que no sean sus propios y únicos intereses.
Veamos que nos dicen algunos artículos y evaluemos:

  • Artículo 1 – Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
Aquí se establece una norma ideal, se nos enuncia algo que debiera ocurrir, pero que no ocurre.
De momento que nacemos bajo el paso de la deuda externa, bajo el peso o confort de la situación económica y social de nuestros padres, hay unas terribles diferencias que nos marcan como libres a los menos y como esclavos modernos a los más. Lo de dotados de razón y conciencia, más parece un eufemismo que un enunciado de posible lógica. La razón, es decir el razonamiento, se alimenta de educación, de cierta capacidad para pensar y sobre todo de información veraz; de otra parte, el comportamiento fraternal supone tener con que hacerlo. Nadie puede invitar a compartir lo que no se tiene.

  • Artículo 3 – Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.
Cada día que pasa, las grandes ciudades se vuelven más y más inseguras. Ya nadie puede pasearse a altas horas sin temor de ser asaltado y despojado de las pocas cosas de valor que pueda tener. Esto mismo hace que no seamos libres en nuestros movimientos ni sentimientos. El derecho a la vida ha de suponer una seguridad de contar con un respaldo social contra todo acontecimiento anti-vida: un accidente, una enfermedad o un acto criminal. Ya sabemos cuán lejos estamos de este derecho. Si entendemos la vida no simplemente como el acto de respirar sino como todo lo que acompaña la respiración y el latir de un corazón en un cuerpo humano, deberíamos entender que estamos hablando de educación, de trabajo, de esparcimiento, de reconocimiento. Todas cosas presentes en la vida humana, pero acomodadas al grado de riqueza que cada cual disponga. Es como si a más riqueza material, más vida; a menos riqueza, menos vida.

  • Artículo 5 – Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.
Ninguna dictadura ha respetado jamás este derecho. Casi todos los gobiernos “democráticos” se valen de alguna de estas formas de coerción aquí condenadas. Tratos crueles son el trato preferencial de muchos gobiernos, a través de su policía o ejército, de reprimir violentamente manifestaciones públicas de rechazo a algunas de sus políticas. Inhumano es el paro de millones y millones de trabajadores, inhumano es los miles y miles de niños en la calle. Degradante es la falta de auténticas oportunidades para todos.

  • Artículo 9 – Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.
Este derecho contradice lo establecido en las leyes antiterroristas que casi todos los países han adoptado imitando al imperio. Ahí tenemos los millones de condenados al exilio (destierro) para salvar sus vidas y también para tener una simple oportunidad. Poco importa que sea una medida de estricto carácter político o económico; lo cierto es que de más en más, por medio del auto destierro, la gente busca desesperadamente una salida a su situación de constantes postergaciones.

giovedì 26 aprile 2018

NICARAGUA ENTRE SÍMBOLOS Y REALIDADES, por Pagayo Matacuras

IN DUE LINGUE (Spagnolo, Italiano)
EN DOS IDIOMAS (Español, Italiano)

© Inti Ocon
Verdadera semana de Pasión, la tercera de abril, para la pareja presidencial de Nicaragua. Y verdadera semana di sangre y luto para un pueblo cansado y rebelde por naturaleza: “que restaña con alegría, todos los días, mi rebelde corazón. Ay, Nicaragua, Nicaragüita…”. Es un pueblo que aguanta, aguanta, aguanta… pero no sin límite.
El mayor símbolo que el pueblo de Nicaragua apreció en los últimos años está en el barrio Bolonia de la capital Managua: el parque El Carmen. En los años de la guerra, cuando la Contra ya estaba adentro del país y se seguía con el lema “No pasarán”, se podía pasar tranquilos frente la casa de los Ortega. Desde tiempo hay retenes que impiden a cualquiera, aunque sea un caminante, acercarse a menos de dos kilómetros. No pasarán…
El sábado 21 de abril, los nicas vimos en la tele el rico almuerzo que Daniel y Chayo [Rosario Murillo, su esposa (n.d.r.)] ofrecieron a los empresarios (taiwaneses, coreanos, gringos…) de las zonas francas –maquilas–, con una gran mesa fuliada de flores y bien rica en trastes de cerámica y vasos de cristal. Y presuntamente no comieron gallo pinto con queso ni tortillas sin sal. Mientras en las calles del país y especialmente de Managua seguía la runga de los estudiantes en contra de la reforma del INSS (Instituto Nicaragüense de Seguridad Social), o sea la de las pensiones. Con muertos, heridos y presos por parte de la Policía y los antimotines.
Un verdadero choque de imágenes: el lujo descarado de una rica mesa y el polvo, las balas y la sangre vertida en las calles. En este choque simbólico, más que en la marcha del domingo 22, está el final del orteguismo en la mente de los pinoleros (los nicas). Esta marcha sólo fue el empuje para la irreversible caída de un régimen de familia que aportó cierto desarrollo al país, pero sin mirar a las realidades de hambre y miseria todavía impactantes. El mega proyecto “Hambre cero” ya se pasó la raya aún antes de comenzar sus primeros pasos… sólo sirvió para propaganda electoral.
Ya antes de que comenzara el almuerzo del sábado, se sabía que Daniel hubiera lanzado un mensaje al país con respecto a los acontecimientos de los días anteriores. Y el mensaje llegó: el INSS decidió con su decreto suspender la vigencia de la reforma. “O sea, se apartó… se puso de un lado…”, según las palabras de Ortega.
Pero ni habló de los estudiantes, ni de los muertos, heridos y presos. Ni de la censura a varios canales de la tele, con el cierre completo las veinticuatro horas; sólo hizo referencia a los saqueos de los mercados y supermercados… acciones para las que no es cierto puedan culparse los estudiantes. Tampoco dijo palabra con referencia a los dos policías muertos, ni al periodista del oficial Canal 6 asesinado en Bluefields (Costa Atlántica). Para el mandatario sólo existían las pandillas, los saqueadores, los destructores… pagados no se sabe bien por quién.
De sus labios ni salió una palabra acerca de las llamadas “turbas” sandinistas: oficinistas del Estado que provocaron enfrentamientos y desastres a lo largo de la ciudad. Algo muy semejante a las “turbas” somocistas jefeadas por Nicolasa Sevilla, apodada “la Colacha”. Uno puede comprender que haya partidarios danielistas que se enfrenten a los “reaccionarios” de manera voluntaria y espontánea, pero cuando toditititos salen a la luz con la misma camiseta del Frente, todo mundo entiende que es algo bien organizado desde arriba.
Dicen que al comienzo de las protestas Daniel no estaba en el país, encontrándose en Cuba para reponer su sangre. Pero cuando regresó no paró la represión ni las “turbas”, por supuesto lanzadas bajo órdenes de la Chayo. Más bien, siguió en esa actitud suicida. Y en cinco días hubieron más muertos de los que cayeron en los dieciséis años de los gobiernos “liberales” de “la Inútil” (Violeta Barrios de Chamorro), de “el Gordo” (Arnoldo Alemán) y de “el Churuco” (Enrique Bolaños).
Esa arrogante postura en el almuerzo del sábado, dando muestras de vivir en un mundo ajeno por completo de la realidad, convenció a miles y miles de nicas en sumarse a la marcha del domingo 22 organizada por los gremios empresariales, con el COSEP (Consejo Superior de la Empresa Privada) a la cabeza y la bendición de la Conferencia Episcopal. En ningún lado del planeta ocurrió hasta ahorita que los capitalistas llamaran a los trabajadores en una manifestación para defender sus propios derechos (y los derechos establecidos por Constitución). Esa es la Nicaragua socialista y solidaria de los Ortega, donde los empresarios son los que manejan por completo la economía y los obispos las conciencias.
Es cierto que unos grupos de estudiantes, después de los primeros muertos, actuaron de manera violenta, derribando a unos “árboles de la vida”, chochadas gigantes de hierro pintadas en colores brillantes y puestas en varios lugares de la capital (y en otras ciudades) para embellecerla. Todo mundo sabe que es una idea de Rosario Murillo, vicepresidenta del país desde hace algunos años. Y derribarlos fue como derribar simbólicamente a la Chayo (y al hijo de ella Rafael, dueño de la compañía de vigilancia privada “El Goliat” –pagada con el dinero del Estado–, que se ocupa de proteger a las bujías en la noche, para que alguien no se las lleve).
Por lo que se refiere a la reforma, en ella se establece:

1. 15 años de cotización (o sea, 750 semanas);
2. 60 años de edad;
3. aumento de la cotización por parte de los empresarios del 19 al 22.25%;
4. aumento para los trabajadores del 6.25 al 7% (con una pensión al final más baja de la actual);
5. un corte del 5% para las pensiones en vigencia.

Está claro que las cajas del INSS están en quiebra. A lo largo de los decenios hubieron despilfarros y robos, a comenzar del préstamo que en 1994 Violeta Barrios pidió para la construcción de viviendas: 14 millones de dólares que nunca regresaron. Y el mal manejo junto a la corrupción le dio el golpe de gracia.
Pero no puede ser que los trabajadores y los jubilados sean los que tienen que resolver ese clavo… que ya volvió a ser perno.
A ver lo que va a suceder en la mesa de diálogo que tiene que abrirse en estos días. El “Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional” ya se murió y tal vez se sepultará en el Cementerio Oriental, frente la casa de seguridad del Frente donde Leonel Rugama lanzó su “¡qué se rinda tu madre!”. Nadie puede saber lo que va a suceder, pero Daniel tiene una opción solamente: acatar la voluntad expresada en la marcha del domingo 22, puesto que ya no tiene el timón del carro. Y sabe que entre los 700 mil que marcharon en Managua (a sumar los de otras ciudades) la mayoría fueron sus electores, que repitieron junto a Sandino: los derechos de un pueblo no se discuten, se defienden con las armas en la mano.
Por cierto en esa mesa no sólo habrá la cuestión de la reforma del INSS, sino la necesidad de cambios verdaderos en el manejo de todas las instituciones del Estado, adonde el partido manda (o sea, mandan Ortega y la Chayo, puesto que los dos son el partito). De otra manera, el pedido podría ser lo que pidieron los que marcharon: borrón y cuenta nueva.

domenica 1 aprile 2018

LA DEMOCRACIA DE GOOGLE, FACEBOOK Y YOUTUBE: ALGUNAS REFLEXIONES, por Lucas Malaspina

IN DUE LINGUE (Spagnolo, Inglese)
EN DOS IDIOMAS (Español, Inglés)

Cuando Mark Zuckerberg decidió ofrecer a las naciones emergentes Internet.org, la rabia no tardó en estallar. Como explica acertadamente Daniel Leisegang en “Facebook está salvando al mundo”, este proyecto surgido en 2013 tenía una mascarada humanitaria: permitir acceso a Internet a una enorme cantidad de ciudadanos del Tercer Mundo que aún están fuera de la aldea global.
La idea era romper las barreras que impiden, por ejemplo, que dos tercios de la población india se puedan unir a Facebook. Además de la India, el proyecto aspiraba a un total de 100 naciones más.
Acusada de violar la neutralidad de la red, Facebook tuvo que cambiarle el nombre: de Internet.org pasó a llamarse Free Basics y de la India debió irse en 2015 debido a la gran cantidad de críticas que recibió.
¿Por qué? Porque Facebook no estaba ofreciendo Internet a secas, sino una aplicación para teléfonos móviles a través de la cual los sectores de menores recursos de ese país podían acceder a una versión recortada de Internet.
La idea, originalmente impulsada con el espíritu de que “la conectividad es un derecho humano”, terminó exhibiendo que lo que se proponía Zuckerberg es apropiarse de la gigantesca masa de datos de una significativa cantidad de los pobres del mundo (para monetizarlos).
¿Quién decidía qué servicios están disponibles en la aplicación? Según Chris Daniels, el vicepresidente de la compañía, la decisión la tomaban Facebook, el gobierno de cada país y el operador de telecomunicaciones asociado.
Con razón, podríamos afirmar que si “Internet es un derecho humano”, con Free Basics Facebook sólo aspira a regular los “derechos humanos recortados” de la mitad de la población mundial (la que no tiene acceso a Internet).
Estas políticas que agrandan la brecha digital poco tienen que envidiarle al modelo de Corea del Norte, donde la mayoría sólo tiene a acceso a una modesta Intranet local que apenas tiene 28 páginas webs disponibles con contenidos fiscalizados por el gobierno de Kim Jong-un (la excepción la constituye, como es obvio, la élite gobernante).
Free Basics, que se encuentra en una fase muy embrionaria, sumaba en noviembre de 2016 unos 40 millones de usuarios. En América Latina, Free Basics ya ha sido implementado en tres países (más de veinte se han unido a nivel mundial): Colombia, Guatemala y también Bolivia, cuya inclusión en este programa pone de relieve la insuficiente discusión de los problemas del monopolio de la información en la era digital por parte del populismo continental (o en este caso, su colaboración/subordinación con esos monopolios).
Free Basics no permite ingresar a Google, el buscador más popular de todo el mundo, sino a Bing (el buscador de la competencia, Microsoft, que posee acciones en Facebook).
Ahora bien, ¿qué ocurre con el 49.6% (3,700 millones de personas) que sí tenemos acceso a Internet a secas, sin (aparentes) restricciones, del cual más del 90% somos usuarios de Google? ¿Podemos realmente jactarnos de utilizar un Internet realmente libre y “neutral”?

Efecto de la Manipulación de los Motores de Búsqueda

La expresión “Efecto de la Manipulación de los Motores de Búsqueda” (SEME, por sus siglas en inglés) fue utilizada en agosto de 2015 por Robert Epstein y Ronald E. Robertson, dos académicos estadounidenses que demostraron que se podía decantar el voto de un 20% o más de indecisos en función de los resultados que ofreciera Google.
En varios artículos y entrevistas, Epstein se refiere a su estudio y afirma que “en algunos grupos demográficos, hasta un 80% de los votantes” pueden llegar a cambiar sus preferencias electorales según los resultados que ofrece Google. En febrero de 2016, los medios ingleses fueron el terreno de una polémica sobre la injerencia del buscador en las elecciones.
Este no es solamente un problema de la democracia occidental. Según la intelectual francesa Barbara Cassin, autora de Googléame. La segunda misión de los Estados Unidos, Google habría cedido al gobierno de China perfiles de sus usuarios en ese país, “lo cual permitió identificar e incluso arrestar a disidentes”.
Para ilustrar el sesgo ideológico de los motores de búsqueda, Cassin afirma que “si, en un país que no sea China, uno escribe en el Google Tiananmén, obtendrá datos sobre la represión a manifestantes en esa plaza de Beijing, en 1989, que dejó centenares de muertos: pero, si lo escribe en China, no obtendrá más que pacíficas referencias urbanísticas a la plaza”.
Por supuesto, Google no admite este sesgo ideológico implícito en su sistema, pero las recientes políticas de la empresa para ayudar a “combatir el terrorismo” en general –y al Estado Islámico (ISIS) en particular– exhiben concretamente el modo en que funciona su poder sobre las decisiones de las personas en la actualidad.
Es el caso de Jigsaw, un programa piloto de Google basado en su sistema de publicidad personalizada, pero con un objetivo cero comercial, sino político. El plan es localizar usuarios proclives al mensaje del ISIS y ofrecerles una serie de anuncios específicos para ellos, a través de los cuales se los redirige disimuladamente a contenidos que refutan las tesis del ISIS y que podrían ayudar a quitarles de la cabeza la idea de unirse al ‘Califato’.
Pocos podrían objetar que Google convenza a las personas de rechazar a ISIS, pero es evidente que esto revela que Google está lejos de ser “neutral” u “objetivo” y, por el contrario, llama la atención sobre las posibilidades de manipulación sobre el usuario.

¿Batalla contra las fake news o censura 2.0?

Los tiempos han cambiado, y con ellos también lo que hallamos en Internet. En 2010, al buscar sobre política en Google, sólo un 40% de los resultados los proveían medios de comunicación. En 2016, ese porcentaje rozaba el 70%.
El 25 de abril de 2017, Google anunció que había implementado cambios en su servicio de búsqueda para dificultar el acceso de los usuarios a lo que llamaron información de “baja calidad” como “teorías de conspiración” y “noticias falsas” (fake news). Facebook también aplicó una política similar.
Google aseguró que el propósito central del cambio en su algoritmo de búsqueda era proporcionar un mayor control en la identificación de contenido considerado objetable. Ben Gomes, a título de la compañía, declaró que había “mejorado los métodos de evaluación e hizo actualizaciones algorítmicas” para “hacer emerger contenido más autorizado”.
Google continuó: “actualizamos nuestras directrices para evaluar la calidad de búsqueda para proporcionar ejemplos más detallados de páginas web de baja calidad para que los evaluadores marquen adecuadamente”. Estos moderadores tienen instrucciones de marcar “experiencias molestas para el usuario”, incluidas páginas que presentan “teorías de conspiración”.
Según Google, estos cambios rigen a menos que “la consulta indique claramente que el usuario está buscando un punto de vista alternativo”.
Desde que Google implementó los cambios en su motor de búsqueda, menos personas han accedido a sitios de noticias de izquierdas, progresistas u opositoras a la guerra. Con base en la información disponible en análisis de Alexa, algunos de los sitios que han experimentado bajas en el ranking incluyen WikiLeaks, Truthout, Alternet, Counterpunch, Global Research, Consortium News, WSWS, American Civil Liberties Union y hasta Amnesty International.
Llamativamente, poco antes de esa decisión de Google, The Washington Post había publicado un artículo titulado “Russian propaganda effort helped spread ‘fake news’ during election, experts say”. Allí se citaba a un grupo anónimo conocido como PropOrNot que había compilado una lista de sitios de noticias falsas difundiendo “propaganda rusa”. El 7 de abril de 2017, Bloomberg News informó que Google estaba trabajando directamente con The Washington Post para “verificar” los artículos y eliminar las fake news.
Esto fue seguido por la nueva metodología de búsqueda de Google: de los 17 sitios declarados como “noticias falsas” por la lista negra de The Washington Post, 14 cayeron en su clasificación mundial. La disminución promedio del alcance global de todos estos sitios ha sido del 25%, y algunos sitios vieron caerlo hasta un 60%.
La sospecha de que Google se haya aliado con estos medios tradicionales potentes para discriminar a medios alternativos e independientes cobra fuerza al hilar estos hechos.
Además de su propio buscador, Google posee el control de YouTube, empresa que compraron en 2006 (un año después de su fundación). A partir de una cierta cantidad de visualizaciones, YouTube paga a los productores de videos por colocar anuncios (ads) sobre ellos, actuando de intermediario entre las grandes empresas y ellos.
El cambio más serio de YouTube se produjo a raíz de informes como el de The Wall Street Journal de que los ads aparecían en los videos de YouTube que mostraban extremismo y odio. Cuando grandes anunciantes como AT&T y Johnson & Johnson retiraron sus ads, YouTube anunció que trataría de hacer que el sitio sea más aceptable para los anunciantes al “adoptar una postura más dura respecto del contenido odioso, ofensivo y despectivo”.
Con estos nuevos algoritmos, Google perjudicó a productores de videos progresistas e independientes, provocando lo que estos denominaron adpocalypse (“apocalipsis de los ads”). Básicamente, el mecanismo implementado terminó por condenar aquellos contenidos alternativos y empujó a los productores de videos a evitar opiniones o puntos de vista objetables… según los estándares políticos de Google/YouTube.
Las prácticas de Google en relación a los algoritmos que regulan los motores de búsqueda no sólo tuvieron implicancias políticas, sino también fines comerciales. En el marco de sus leyes antimonopolio, la Comisión Europea multó a Google con 2.7 mil millones de dólares por manipularlos para dirigir a los usuarios a su propio servicio de compras, Google Shopping, haciendo uso de su posición dominante.

La oscuridad de los algoritmos: un problema democrático elemental

Cathy O’Neil, cientista de datos y autora del libro Armas de destrucción matemática, alerta sobre la “confianza ciega” depositada en los algoritmos para obtener resultados objetivos.
La arquitectura de Internet tiene una influencia tremenda sobre lo que se hace y lo que se ve; los algoritmos influyen sobre qué contenido se extiende más en Facebook y cual aparece encima de las búsquedas de Google. Sin embargo, los usuarios no están prevenidos de esto ni capacitados para entender el modo en que se recolectan los datos y el modo en que estos se clasifican.
Si Free Basics fue criticado por intentar que los desconectados del Tercer Mundo accedan a una conexión de segunda clase creyendo que Internet es igual a Facebook, no puede negarse que para la ciudadanía digital “de primera clase” Google es prácticamente lo mismo que Internet, pues es la que nos posibilita acceder organizadamente a los contenidos de ella.
De este modo, la oscuridad de los algoritmos se constituye en un problema democrático elemental. Tras un decenio de gobiernos populistas o progresistas en América Latina, por ejemplo, no se han tomado medidas que controlen el poder de estos monopolios de la información, en tanto que la discusión sobre este tópico se encuentra completamente atrasada.
Incluso la izquierda de las naciones desarrollados no ha llegado a proponer un programa de conjunto. Una de las tareas más urgentes a que nos enfrentamos hoy consiste en politizar esta cuestión.

sabato 17 marzo 2018

REDES SOCIALES E IDEOLOGÍA, por Marcelo Colussi

© Getty Images
En algún Congreso sobre Medios Alternativos se decía que “La evolución de la Web, el surgimiento de los medios alternativos, las redes sociales de Internet, así como los blogs y wikis, crean nuevas posibilidades para la comunicación social y política. Este nuevo escenario comunicativo a nivel internacional demanda cada vez más la creación de condiciones para maximizar su aprovechamiento”. Sin caer en empobrecedores maniqueísmos ni valoraciones moralizantes, ni tampoco en triunfalismos exagerados que pierden la verdadera dimensión de las cosas, digamos que toda esta amplia batería de nuevas tecnologías ofrece interesantes posibilidades si lo pensamos desde una perspectiva transformadora, quizá revolucionaria incluso, al mismo tiempo que no se pueden desconocer sus peligros latentes. El reto está en ver cómo se navega en esas aguas y se puede llegar a buen puerto.
Las llamadas Tecnologías de la Información y Comunicación –TIC– son especialmente atractivas, y con mucha facilidad pueden pasar a ser adictivas (de la real necesidad de comunicación fácilmente se puede pasar a la “adicción”, más aún si ello está inducido, tal como sucede efectivamente). En una investigación que se hizo vez pasada en Guatemala sobre este tópico se preguntó a jóvenes usuarios de estas tecnologías –de distinta extracción social, de ambos sexos, con edades de entre 17 y 25 años– si al estar haciendo el amor reciben una llamada a su teléfono celular, ¿qué harían? Muchos y muchas (alrededor de un 75%) respondieron que, sin dudarlo, contestarían. No hay dudas que estamos ante un importante cambio de actitudes.
Estamos invadidos por una cultura del uso de lo digital; se nos ha dicho incluso, interesadamente o no, que la llamada “Primavera árabe”, por ejemplo, se provocó por la catarata de mensajes de texto transmitidos en los teléfonos móviles y por el uso de las llamadas redes sociales. ¿Las nuevas revoluciones, entonces, se construirán sobre la base de realidades virtuales que movilizan a las masas? En Guatemala los movimientos cívicos anticorrupción del 2015 –que terminaron sacando del poder a presidente y vicepresidenta– se generaron casi exclusivamente a través de redes sociales (luego se supo que hubo ahí una monumental manipulación, habiéndose creado cantidad de perfiles falsos desde donde se lanzaron las convocatorias).
Dejamos aquí el análisis político pormenorizado tanto del movimiento de los pueblos árabes como lo que se jugó en Guatemala, porque no es el espacio adecuado para tratarlo, pero no podemos menos de indicar que estas nuevas modalidades comunicacionales tienen una fuerza decisiva. En la actualidad vivimos una cierta entronización de lo digital que puede llevarnos a verlo como panacea. De todos modos, más allá de la interesada prédica que identifica a las TIC con una nueva pretendida solución universal, no hay dudas que tienen algo especial que las va tornando imprescindibles.
Estar “conectado”, estar todo el tiempo con el teléfono celular en la mano, estar pendiente eternamente del mensaje que puede llegar, de las redes sociales, del chat, constituye un hecho culturalmente novedoso. ¿Quién perteneciente a una generación anterior a la actual respondería afirmativamente a la pregunta arriba citada, respecto a la intimidad de su vida sexual y el uso de un teléfono?
La definición más ajustada para un teléfono celular (lo mismo se podría decir de las TIC en general) es que, poseyendo el equipo en cuestión –teléfono, computadora, acceso a internet– se está “conectado”, que es como decir: “estar vivo”. Definitivamente todas estas tecnologías van mucho más allá de una circunstancial moda: constituyen un cambio cultural profundo, un hecho civilizatorio, una modificación en la conformación misma del sujeto y, por tanto, de los colectivos, de los imaginarios sociales con que se recrea el mundo. Eso nos abre forzosamente la pregunta: ¿constituyen también un arma política? ¿Son un instrumento más para el cambio social? La revolución socialista (pensemos que eso, aunque hoy día esté supuestamente “pasado de moda”, sigue siendo una posibilidad) ¿puede beneficiarse de estos instrumentos?
Lo importante a destacar es que esa penetración que tienen las TIC no es casual. Si gustan de esa manera, es por algo. Como mínimo se podrían señalar dos características que le confieren ese grado de atracción: a) están ligadas a la imagen, y b) permiten la interactividad en forma perpetua.
La imagen juega un papel muy importante en las TIC. Lo visual, cada vez más, pasa a ser definitorio. La imagen es masiva e inmediata, dice todo en un golpe de vista. Eso fascina, atrapa; pero al mismo tiempo no da mayores posibilidades de reflexión. “La lectura cansa. Se prefiere el significado resumido y fulminante de la imagen sintética. Ésta fascina y seduce. Se renuncia así al vínculo lógico, a la secuencia razonada, a la reflexión que necesariamente implica el regreso a sí mismo”, se quejaba amargamente Giovanni Sartori.1 Lo cierto es que el discurso y la lógica del relato por imágenes están modificando la forma de percibir y el procesamiento de los conocimientos que tenemos de la realidad. Hoy por hoy la tendencia es ir suplantando lo racional-intelectual –dado en buena medida por la lectura– por esta nueva dimensión de la imagen como nueva deidad.
Junto a eso cobra una similar importancia la fascinación con la respuesta inmediata que permite el estar conectado en forma perpetua y la interactividad, la respuesta siempre posible en ambas vías, recibiendo y enviando todo tipo de mensajes. La sensación de ubicuidad está así presente, con la promesa de una comunicación continua, amparada en el anonimato que confieren en buena medida las TIC. (Muchos “tímidos” consiguen pareja por su intermedio. Eso es un hecho. Además, a partir de ese anonimato, cualquiera se puede permitir cualquier cosa: opinar, decir lo que jamás diría cara a cara, insultar, provocar, etc., etc.)
La llegada de estas tecnologías abre una nueva manera de pensar, de sentir, de relacionarse con los otros, de organizarse; en otros términos: cambia las identidades, las subjetividades. ¿Quién hubiera respondido algunas décadas atrás que prefería contestar el teléfono fijo a seguir haciendo el amor?
Hoy día la sociedad de la información, por medio de estas herramientas, nos sobrecarga de referencias. La suma de conocimiento –o más específicamente: de datos– de que se dispone es fabulosa. Pero tanta información acumulada, para el ciudadano de a pie y sin mayores criterios con que procesarla, también puede resultar contraproducente. Puede afirmarse que existe una sobreoferta informativa. Toda esta saturación y sobreabundancia de ¿información?, y su posible banalización, se ha trasladado a la red, a las TIC en general, inundando todo. De una cultura del conocimiento y su posible apropiación se puede pasar sin mayor solución de continuidad a una cultura del divertimento, de la superficialidad. Las TIC permiten ambas vías. Se ha hablado, entonces, de intelicidio. Parecería que las redes sociales contribuyen mucho a eso: el olvido (¿o la muerte?) del pensamiento crítico. La opinión política, el análisis pormenorizado, la reflexión profunda se va reemplazando por un tuit de 140 caracteres.
Si bien las TIC se están difundiendo por toda la sociedad global, quienes más se contactan con ellas, las utilizan, las aprovechan en su vida diaria dedicándole más tiempo y energía, y concomitantemente viéndose especialmente influenciados por ellas, son los jóvenes. Es evidente que la globalización en curso uniforma criterios sin borrar las diferencias estructurales; de ahí que, diferencias mediantes, las generaciones actuales de jóvenes son todas “hijas de las TIC”, o “nativas digitales”, como se les ha llamado. “Aquello que para las generaciones anteriores es novedad, imposición externa, obstáculo, presión para adaptarse –en el trabajo, en la gestión, en el entretenimiento– y en muchos casos temor reverencial, para las generaciones más jóvenes es un dato más de su existencia cotidiana, una realidad tan naturalizada y aceptada que no merece siquiera la interrogación y menos aún la crítica. Se trata en efecto de una condición constitutiva de la experiencia de las generaciones jóvenes, más instalada e inadvertida a medida que se baja en la edad”.2
En esa dimensión lo importante, lo definitorio es estar conectado y siempre disponible para la comunicación. De esa lógica surgen las llamadas redes sociales, espacios interactivos donde se puede navegar todo el tiempo a la búsqueda de lo que sea: novedades, entretenimiento, información, aventura, etc., etc. En las redes sociales, usadas fundamentalmente por jóvenes, alguien puede tener infinitos amigos. O, al menos, la ilusión de una correspondencia infinita de amistades. En esa línea creemos importante no dejar de hacer notar que la superficialidad no es ajena a buena parte de la cultura que generan las TIC. De ahí que debe verse muy en detalle cómo estas tecnologías comportan, al mismo tiempo que grandes posibilidades, también riesgos que no pueden menospreciarse. La cultura de la ligereza, de lo superficial y falta de profundidad crítica puede venir de la mano de las TIC, siendo los jóvenes –sus principales usuarios– quienes repitan esas pautas. Sin caer en preocupaciones extremistas, no hay que dejar de tener en vista que esa entronización de la imagen y la inmediatez, en muchos casos compartida con la multifunción simultánea (se hacen infinitas cosas al mismo tiempo), puede dar como resultado productos a revisar con aire crítico: “en términos mayoritarios [los jóvenes usuarios de TIC] adquieren información mecánicamente, desconectada de la realidad diaria, tienden a dedicar el mínimo esfuerzo al estudio, necesario para la promoción, adoptan una actitud pasiva frente al conocimiento, tienen dificultades para manejar conceptos abstractos, no pueden establecer relaciones que articulen teoría y práctica”.3
Pero si bien es cierto que esta cibercultura abre la posibilidad de esta cierta liviandad, también da la posibilidad de acceder a un cúmulo de información y a nuevas formas de procesar la misma como nunca antes se había dado, por lo que estamos allí ante un fenomenal reto.

martedì 6 marzo 2018

¡OH FEMINISMO, CUÁNTO REVUELTO HAY EN TU NOMBRE…!, por Nechi Dorado

Muchas cuestiones giran en torno al Paro Internacional de Mujeres convocado para el 8 de marzo, al que adhiero por considerarlo importantísimo aunque con algunas diferencias, porque percibo que está todo demasiado embrollado.
Un estandarte que debería mantenerse firme –porque la situación así lo exige– desde algunos sectores se desvirtúa, y demasiado para mi gusto; convengamos que son varios los movimientos feministas que se despliegan y, aunque parezca mentira, diferentes son las concepciones.
Hace unos días escuché a una mujer por televisión, invitando al paro y diciendo con una seguridad absoluta, casi como si fuera una verdad revelada: “Que ese día los padres queden al cuidado de los niños y las que no tienen marido que los dejen con la abuela”.
Yo no podía creer ese argumento y pregunto, para algún sector que sea en lucha por los derechos de la mujer –que realmente están tan demorados–, ¿las abuelas no somos mujeres, ese día nosotras sí tenemos que seguir criando?
Y me quedé pensando, además, ¿por qué las mamás no deberían atender a los niños ese día: acaso nos sentimos explotadas por ellos?
O, ¿por qué las mamás no pueden marchar con sus hijos, si sería eso uno de los mejores ejemplos para inculcarles, desde pequeños, que los derechos cuando son avasallados se exigen en las calles? No se ruegan ni se espera que caigan del cielo. Madres en lucha son maestras de la vida, nada nuevo en lo que digo.
No son los hijos los que nos ningunean: es el sistema, muchachas –a ver si lo tenemos claro de una buena vez–. Tampoco todos los hombres son explotadores, femicidas y acosadores, así como no todas las mujeres son abusadoras ni se basan en conceptos como escuché varias veces por ahí de algunas mamás, diciéndoles a sus hijas: “buscate un boludo que te mantenga”, cosa que así hizo la niña cuando creció… Y el 8M algunas aseguraron asistencia.
Los poderes dominantes tiene la propiedad del desvirtúe, generando divisiones y echando por tierra un concepto que es maravilloso además de imprescindible: la lucha por la igualdad de género. Y la igualdad es eso: igualdad, no dar vuelta la historia según nos convenga para pasar a tener el dominio absoluto que tanto decimos repudiar.
Quiénes se encolumnan detrás de las “propuestas del sistema” –como algunas ONG de las cuales ya sabemos cuál es el origen de sus financiamientos– no son sino mujeres confundidas que al final terminan siendo utilizadas por ese mismo sistema que las impulsa a deslegitimar luchas heroicas, que costaron tantas vidas a lo largo de la historia del mundo.
Creo que nos urge un debate más profundo que apunte al ojo del callo que enquistó un sistema nocivo, genocida y que sigue con su proyecto, desarticulando hasta los fines más nobles que pueda exigir el ser humano, y lo hace con una seguridad que espanta.
Por eso este “8M Paro Internacional de Mujeres” me parece perfecto que haya compañeros que quieran sumarse a la masa de mujeres movilizadas contra una sociedad patriarcal, cuya columna vertebral se encuentra en las iglesias que siguen considerando que somos el resultado de una costilla del hombre.
Iglesias que jamás tuvieron en cuenta que ese hombre se alimentó de nuestras tetas, mucho menos consideraron que gracias a su sentencia “parimos los hijos con dolor”, tal vez porque el hombre ya no podía perder más costillas…
Iglesias que jamás se manifiestan contra los femicidios y que muchas veces, a través de representantes, justificaron violaciones de niñas no quedando exentos de actos aberrantes muchos niños.
Muchas veces dije –y hoy sostengo en vísperas del 8M– que no me autodefino como feminista por considerarlo una redundancia: soy mujer comunista. Y no me vengan a decir, como escuché por ahí en medio de una maraña en un ovillo de incoherencias, que hay comunistas machistas.
No, compañeras: ser comunista es defender desde las vísceras la igualdad en todas sus formas y expresiones, tratando de aniquilar la supremacía aunque a veces, demasiadas, venga de otra mujer. Ejemplos sobran.
Marchemos juntas y juntos este 8M –madres, abuelas (cómo que no), compañeras, compañeros, hijos, hijas–, porque este sistema nos está pasando por arriba a todos y a todas.
Uno de los íconos mundiales del feminismo, Alexandra Kollontái (1872-1952), expresó:
“¿Cuál es el objetivo de las feministas burguesas? Conseguir las mismas ventajas, el mismo poder, los mismos derechos en la sociedad capitalista que poseen ahora sus maridos, padres y hermanos.
¿Cuál es el objetivo de las obreras socialistas? Abolir todo tipo de privilegios que deriven del nacimiento o de la riqueza. A la mujer obrera le es indiferente si su patrón es hombre o mujer”.
El 8M todas y todos autoconvocados contra:

• los femicidios (en 2017 se registraron 292 asesinatos de mujeres en la Argentina. Es decir que una mujer fue asesinada cada 30 horas en el país durante el año pasado);
• la brecha salarial;
• el aborto bajo la consigna: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.

Pero sobre todo no permitamos que este sistema excluyente siga planteándonos diferencias con el solo fin de quebrar todo principio de organización. No tengamos dudas de que si hay algo que preocupa a los tiranos es la unidad en idea y pensamiento, en actos y acciones.

martedì 27 febbraio 2018

LO “POLÍTICAMENTE CORRECTO”, por Marcelo Colussi

IN DUE LINGUE (Spagnolo, Inglese)
EN DOS IDIOMAS (Español, Inglés)

Aunque no esté muy claro –o en absoluto claro– en qué consiste esta “corrección”, existe un consenso generalizado respecto a que debemos practicarla, que debemos ser “políticamente correctos”.
Empujados por esta tendencia, entonces, no podemos decir “negros” sino “gente de color” y siempre hay que hacer la referencia explícita de género, entre una infinidad de otras. En esa línea, no se debe decir “discapacitados” sino “gente con capacidades especiales”, “homosexuales” y jamás “maricones”, y “tercera edad” en vez de “ancianos” –ni pensar en decir “viejos”–.
De igual modo, es políticamente correcto hablar de “pueblos originarios” en vez de “Indios”, o de “trabajadoras del sexo” en vez de “prostitutas” –por supuesto decir “putas” es sacrílego–. Nunca se ha escuchado insultar a nadie diciendo “¡hijo de sexoservidora!”, pero eso sería lo correcto. La palabra “sirvienta” debe ser sustituida por “colaboradora doméstica”, y “ex borracho” por “alcohólico recuperado”. Hay que desechar el ofensivo “travesti” por “transexual”.
La intención que mueve toda esta práctica sin dudas es loable; anida ahí el intento de poner en evidencia situaciones de exclusión, de discriminación, de flagrante injusticia, y su visibilización –al menos en el ámbito del lenguaje– es ya un primer paso para luchar por su erradicación. Siguiendo esta lógica, tener un lenguaje políticamente correcto sería una manera de comenzar a luchar por un cambio. Ahora bien: ¿cambian efectivamente las cosas por un cambio en su designación?
Esto lleva a cuestionarnos qué es la “corrección política”. ¿Es una manera cortés de decir las cosas? ¿Es una buena forma socialmente aceptada de presentar los hechos, con diplomacia, con tacto? ¿Es una actitud de ecuanimidad, de equidistancia para con todos? ¿Es un real intento de transformación de las injusticias?
Bueno, puede ser un primer paso para sacar a luz ciertos problemas, para ponerlos a debate, pero hay que tener cuidado de no caer en un puro ejercicio cosmético: en definitiva, gatopardismo funcional al statu quo.
Por cierto, el lenguaje políticamente correcto tiene sus raíces en posiciones de izquierda, pero el discurso conservador puede también apropiarse de él con intereses de maquillaje. Además del lenguaje, fundamentalmente lo importante a cambiar son las actitudes de base para con los fenómenos en cuestión, y las relaciones de poder reales que los enmarcan, en muchos casos trasuntadas en políticas públicas.
Por el hecho de decir “pueblos originarios”, ¿cambian efectivamente las relaciones sociales que marginan a los “Inditos”, a los “pinches indios”, a los históricamente excluidos? ¿Mejoran su situación social las mujeres que ejercen la prostitución al ser llamadas “sexoservidoras”? ¿Cómo y en qué mejoran? Cambiar “patria” por “matria” o “fraternidad” por “sororidad”, ¿equipara la situación de mujeres y varones y logra la real equidad de géneros, o nos puede conducir a atolladeros cuestionables?
Esta invasión de corrección política que vamos viviendo intenta comenzar a remediar una situación ancestral, pero también comporta el riesgo de crear un nuevo maniqueísmo –injusto y absurdo como todos– donde lo correcto (de difícil definición, como siempre, y por supuesto de mi lado) está en concordancia con el bien, y lo incorrecto políticamente (detentado, desde ya, por los otros) representa el mal. “El infierno son los otros”, decía sarcásticamente Jean-Paul Sartre.
Como todas las formalidades, también la corrección política afronta el peligro de terminar siendo un gesto vacío y peligroso. Peligroso, en cuanto puede ayudar a dar la sensación que ha cambiado la esencia de un problema, siendo que en realidad sólo cambió su nominación.
Por ejemplo, la situación de las mujeres en el mundo sigue siendo de fenomenal diferencia con respecto a la de los varones, aunque machaconamente pongamos la marca de género en palabras; claro que ese cambio de lenguaje puede implicar un cambio de actitud, pero también puede servir sólo para barnizar la realidad.
Las declaraciones políticas, las pomposas presentaciones de Naciones Unidas o lo que pueda expresar el diplomático de una potencia es siempre “políticamente correcto”, pero ello no significa que sea cierto. La política –arte de gobernar, de dirigir, de moverse en la pólis– difícilmente puede ser correcta: el ejercicio del poder es la puesta en acto de una diferencia de poderíos, de fuerzas asimétricas.
¿Cómo, entonces, pretender corrección en algo que casi por definición no va de la mano, o incluso rehúye a la idea de lo correcto? ¿Ser políticamente correcto es no ser ofensivo? El discurso diplomático lo es por cierto. ¿Es eso lo que buscamos?
Téngase en cuenta que mucho, por no decir todo, lo que hoy es reivindicado como discurso “políticamente correcto”, curiosamente viene impulsado por los grandes factores de poder que dominan el mundo. Todo el campo de las ONG y sus agencias donantes, así como los organismos crediticios internacionales (FMI, Banco Mundial, BID), se empeñan esmeradamente en mantener ese discurso de presunta corrección, financiando los esfuerzos que se enfilan por allí. Curioso, ¿verdad?
Si pretendemos no discriminar, más que insistir, por ejemplo, en el género de los adjetivos que usamos, debemos partir de ver y hacer ver por qué hay discriminación, qué relación de poderes se juega ahí y, en todo caso, qué acciones se deben tomar para acabar con ese desbalance.
El uso, o si se prefiere el abuso, del lenguaje “políticamente correcto” nos recuerda las palabras de Napoleón: “De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso”.

RED UTOPIA ROJA – Principles / Principios / Princìpi / Principes / Princípios

a) The end does not justify the means, but the means which we use must reflect the essence of the end.

b) Support for the struggle of all peoples against imperialism and/or for their self determination, independently of their political leaderships.

c) For the autonomy and total independence from the political projects of capitalism.

d) The unity of the workers of the world - intellectual and physical workers, without ideological discrimination of any kind (apart from the basics of anti-capitalism, anti-imperialism and of socialism).

e) Fight against political bureaucracies, for direct and councils democracy.

f) Save all life on the Planet, save humanity.

g) For a Red Utopist, cultural work and artistic creation in particular, represent the noblest revolutionary attempt to fight against fear and death. Each creation is an act of love for life, and at the same time a proposal for humanization.

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a) El fin no justifica los medios, y en los medios que empleamos debe estar reflejada la esencia del fin.

b) Apoyo a las luchas de todos los pueblos contra el imperialismo y/o por su autodeterminación, independientemente de sus direcciones políticas.

c) Por la autonomía y la independencia total respecto a los proyectos políticos del capitalismo.

d) Unidad del mundo del trabajo intelectual y físico, sin discriminaciones ideológicas de ningún tipo, fuera de la identidad “anticapitalista, antiimperialista y por el socialismo”.

e) Lucha contra las burocracias políticas, por la democracia directa y consejista.

f) Salvar la vida sobre la Tierra, salvar a la humanidad.

g) Para un Utopista Rojo el trabajo cultural y la creación artística en particular son el más noble intento revolucionario de lucha contra los miedos y la muerte. Toda creación es un acto de amor a la vida, por lo mismo es una propuesta de humanización.

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a) Il fine non giustifica i mezzi, ma nei mezzi che impieghiamo dev’essere riflessa l’essenza del fine.

b) Sostegno alle lotte di tutti i popoli contro l’imperialismo e/o per la loro autodeterminazione, indipendentemente dalle loro direzioni politiche.

c) Per l’autonomia e l’indipendenza totale dai progetti politici del capitalismo.

d) Unità del mondo del lavoro mentale e materiale, senza discriminazioni ideologiche di alcun tipo (a parte le «basi anticapitaliste, antimperialiste e per il socialismo».

e) Lotta contro le burocrazie politiche, per la democrazia diretta e consigliare.

f) Salvare la vita sulla Terra, salvare l’umanità.

g) Per un Utopista Rosso il lavoro culturale e la creazione artistica in particolare rappresentano il più nobile tentativo rivoluzionario per lottare contro le paure e la morte. Ogni creazione è un atto d’amore per la vita, e allo stesso tempo una proposta di umanizzazione.

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a) La fin ne justifie pas les moyens, et dans les moyens que nous utilisons doit apparaître l'essence de la fin projetée.

b) Appui aux luttes de tous les peuples menées contre l'impérialisme et/ou pour leur autodétermination, indépendamment de leurs directions politiques.

c) Pour l'autonomie et la totale indépendance par rapport aux projets politiques du capitalisme.

d) Unité du monde du travail intellectuel et manuel, sans discriminations idéologiques d'aucun type, en dehors de l'identité "anticapitaliste, anti-impérialiste et pour le socialisme".

e) Lutte contre les bureaucraties politiques, et pour la démocratie directe et conseilliste.

f) Sauver la vie sur Terre, sauver l'Humanité.

g) Pour un Utopiste Rouge, le travail culturel, et plus particulièrement la création artistique, représentent la plus noble tentative révolutionnaire pour lutter contre la peur et contre la mort. Toute création est un acte d'amour pour la vie, et en même temps une proposition d'humanisation.

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a) O fim não justifica os médios, e os médios utilizados devem reflectir a essência do fim.

b) Apoio às lutas de todos os povos contra o imperialismo e/ou pela auto-determinação, independentemente das direcções políticas deles.

c) Pela autonomia e a independência respeito total para com os projectos políticos do capitalismo.

d) Unidade do mundo do trabalho intelectual e físico, sem discriminações ideológicas de nenhum tipo, fora da identidade “anti-capitalista, anti-imperialista e pelo socialismo”.

e) Luta contra as burocracias políticas, pela democracia directa e dos conselhos.

f) Salvar a vida na Terra, salvar a humanidade.

g) Para um Utopista Vermelho o trabalho cultural e a criação artística em particular representam os mais nobres tentativos revolucionários por lutar contra os medos e a morte. Cada criação é um ato de amor para com a vida e, no mesmo tempo, uma proposta de humanização.