L’associazione Utopia rossa considera suo fondamento politico il principio secondo cui il fine non giustifica i mezzi, ma nei mezzi si deve riflettere l’essenza del fine. Non ha programmi politici, come del resto non ne aveva la Prima internazionale. Nonostante le più diverse provenienze ideologiche dei suoi sostenitori, essa ritiene che l’anticapitalismo dilagato dopo l’inizio dell’Antirivoluzione russa (dicembre 1917) sia stato motivato fondamentalmente da idee precapitalistiche, cioè retrograde, e non da progetti di civiltà in grado di superare il capitalismo sviluppando ulteriormente i suoi modelli di democrazia. Ciò spiega anche il prevalere, nella storia della cosiddetta «sinistra», di simpatie per i regimi dittatoriali di ogni specie e colore. Utopia rossa si batte contro l’ulteriore diffusione di ideologie precapitalistiche vecchie e nuove (in campo politico, culturale, ecologico, religioso ecc.), come parte della sua battaglia per il superamento del capitalismo, se si vuole salvare la vita sulla Terra con la sua umanità. In questo senso la sua utopia continua ad essere rossa.

The Red Utopia association considers its political foundation to be the principle that the end does not justify the means, but that the means must reflect the essence of the end. It has no political program, just as the First International did not. Despite the diverse ideological backgrounds of its supporters, it believes that the anti-capitalism that spread after the start of the Russian Anti-Revolution (December 1917) was fundamentally motivated by pre-capitalist – that is, retrograde – ideas, and not by civilizational projects capable of overcoming capitalism and of further developing its democratic models. This also explains the prevalence, throughout the history of the so-called «left», of sympathies for dictatorial regimes of all kinds and colors. Red Utopia fights against the further spread of old and new pre-capitalist ideologies (in the political, cultural, ecological, religious, and other fields) as part of its battle to overcome capitalism, if life on Earth, including its humanity, is to be saved. In this sense, its utopia remains red.

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giovedì 22 marzo 2018

24 DE MARZO Y UN ETERNO DILEMA ARGENTINO, por Nechi Dorado

© Indymedia Argentina Centro de Medios Independientes
Como casi todos los años, la conmemoración de la fecha en que un grupo de genocidas se instaló a sangre y fuego, causando la desaparición de 30 mil compañeras y compañeros, conlleva una serie de problemas que debieran, a esta altura, estar resueltos definitivamente, en homenaje perpetuo hacia quienes dieron su vida por la causa más justa: el socialismo.
Es imprescindible recordar que esos compañeros desaparecidos y los sobrevivientes soñábamos una patria donde todos cupiéramos, en la que no hubiera niños sin pan y sin escuela; ni niños con escuela sólo para ir a conseguir un mendrugo, el único del día, como pasa desde hace varios años acentuándose en la actualidad.
Cuando uno ve los problemas que se suscitan en torno a una conmemoración que debería ser indiscutible por los motivos que entraña, se pone a pensar qué es lo que nos pasa a los argentinos que no alcanzamos acuerdos ni para determinar qué cosas nos movilizan y qué clase de importancia debemos darle a cada una.
¡Y no es poca, señores, no es poca!
Acá hubo un genocidio programado; actualmente hay instancias que se le parecen mucho a aquellos momentos, al menos ideológicamente. De hecho hay en el poder gente que incrementó su fortuna en esos días interminables donde las noches eran de plomo, dolor, luto, sangre, tortura.
Y hay actores de aquel espanto durmiendo en sus casas con las ventanas abiertas como para que todos veamos que son impunes, metafóricamente hablando…
Este año no es muy distinto a los anteriores; la fecha se conmemorará, obviamente, pero me siento envuelta por mil interrogantes, por ejemplo: ¿bajo qué condiciones, en medio de qué disputas, enredados en que líos evitables se organizaron los actos?
¿Es para tanto dilema el recuerdo de los 30 mil, de sus madres y padres (no organizados ellos, pero existentes), muchos ya fallecidos sin haber podido besar la tumba de su hijo o hija, desconociendo hasta el lugar donde tiraron sus cuerpos?
Abuelas y agrego, abuelos: nunca se mencionó la figura de ellos, que también existieron y lloraron lágrimas de sangre, aunque no se hayan estructurado y permanezcan sepultados en una nube de olvido.
Nuestros desaparecidos y todos los sobrevivientes del absurdo son merecedores del mayor de los respetos, y el respeto se llamaría unidad en la acción, comenzando desde la planificación u organización de los homenajes.
En medio de cavilaciones y dudas me debato tratando de encontrar respuestas que me asaltan y preocupan. ¿Qué motivo impera para que se desarrollen tantas idas y vueltas, tantos enojos, tanta conspiración por fuera de un espacio aglutinador que desde hace tantos años viene trabajando arduamente para la construcción y sostén de la memoria colectiva? Labor en búsqueda imparable de verdad y justicia, algo que mientras no se instale definitivamente, los argentinos seguiremos impedidos para resolver problemas actuales y venideros que no serán pocos y se huelen.
Viendo tanta disparidad por un mismo objetivo cuando, pienso si acaso a los 30 mil volverán a desaparecerlos. Le temo al ego exacerbado, a la estupidez, a la mezquindad política, a las alianzas absurdas –aunque sean momentáneas– con sectores que produjeron divisiones imperdonables hacia el interior del campo popular, haciendo sentir como si una estructura fuera más importante que la otra.
Como si existiera un “dolorómetro” capaz de medir cuántos gramos más de sufrimiento sufrió determinado grupo en recuerdo permanente.
Temo a la disputa por lugares: primero yo, después yo y más allá también yo. Temo el habernos acostumbrado casi a santificar el pronombre personal en primera persona del singular, reemplazando al nosotros.
Temo a la imposición de los que desconocen que el verdadero dirigente NO impone, sino que convence, mucho menos cuando no estamos en situación bélica y el enemigo es otro, mucho más poderoso, y goza con las eternas divisiones que supimos conseguir.
Llegamos a contar con demasiados capataces y pocos obreros. El mejunje ideológico causando atolladeros, mientras se debería pensar que es hermoso ir juntos, pero NUNCA amontonados con determinados grupos, que la diferenciación es imprescindible y muchísimo más cuando la disimilitud de conceptos de clase es abismal.
Costó mucho llegar a una conclusión final respecto al próximo 24 de Marzo, muchos tironeos, muchas discusiones –algunas estériles–, mucha conspiración incomprensible fuera de los ámbitos donde deberían realizarse los debates.
El día que entendamos que codo a codo se gestaron las mejores causas –pero que a la vez mi codo no puede estar pegado al del genocida o cómplice de aquel por acción u omisión–, estaremos más arrimados hacia la verdadera esencia del recordatorio de una época que no deberíamos haber transitado nunca.
Sólo entonces los 30 mil renacerán y allí será el momento en que digamos desde lo más profundo del alma –pero en serio–, no olvidando que muchos empezaron a decirlo hace muy poco:

30 mil compañeras y compañeros desaparecidos ¡PRESENTES, AHORA y SIEMPRE!

sabato 17 marzo 2018

REDES SOCIALES E IDEOLOGÍA, por Marcelo Colussi

© Getty Images
En algún Congreso sobre Medios Alternativos se decía que “La evolución de la Web, el surgimiento de los medios alternativos, las redes sociales de Internet, así como los blogs y wikis, crean nuevas posibilidades para la comunicación social y política. Este nuevo escenario comunicativo a nivel internacional demanda cada vez más la creación de condiciones para maximizar su aprovechamiento”. Sin caer en empobrecedores maniqueísmos ni valoraciones moralizantes, ni tampoco en triunfalismos exagerados que pierden la verdadera dimensión de las cosas, digamos que toda esta amplia batería de nuevas tecnologías ofrece interesantes posibilidades si lo pensamos desde una perspectiva transformadora, quizá revolucionaria incluso, al mismo tiempo que no se pueden desconocer sus peligros latentes. El reto está en ver cómo se navega en esas aguas y se puede llegar a buen puerto.
Las llamadas Tecnologías de la Información y Comunicación –TIC– son especialmente atractivas, y con mucha facilidad pueden pasar a ser adictivas (de la real necesidad de comunicación fácilmente se puede pasar a la “adicción”, más aún si ello está inducido, tal como sucede efectivamente). En una investigación que se hizo vez pasada en Guatemala sobre este tópico se preguntó a jóvenes usuarios de estas tecnologías –de distinta extracción social, de ambos sexos, con edades de entre 17 y 25 años– si al estar haciendo el amor reciben una llamada a su teléfono celular, ¿qué harían? Muchos y muchas (alrededor de un 75%) respondieron que, sin dudarlo, contestarían. No hay dudas que estamos ante un importante cambio de actitudes.
Estamos invadidos por una cultura del uso de lo digital; se nos ha dicho incluso, interesadamente o no, que la llamada “Primavera árabe”, por ejemplo, se provocó por la catarata de mensajes de texto transmitidos en los teléfonos móviles y por el uso de las llamadas redes sociales. ¿Las nuevas revoluciones, entonces, se construirán sobre la base de realidades virtuales que movilizan a las masas? En Guatemala los movimientos cívicos anticorrupción del 2015 –que terminaron sacando del poder a presidente y vicepresidenta– se generaron casi exclusivamente a través de redes sociales (luego se supo que hubo ahí una monumental manipulación, habiéndose creado cantidad de perfiles falsos desde donde se lanzaron las convocatorias).
Dejamos aquí el análisis político pormenorizado tanto del movimiento de los pueblos árabes como lo que se jugó en Guatemala, porque no es el espacio adecuado para tratarlo, pero no podemos menos de indicar que estas nuevas modalidades comunicacionales tienen una fuerza decisiva. En la actualidad vivimos una cierta entronización de lo digital que puede llevarnos a verlo como panacea. De todos modos, más allá de la interesada prédica que identifica a las TIC con una nueva pretendida solución universal, no hay dudas que tienen algo especial que las va tornando imprescindibles.
Estar “conectado”, estar todo el tiempo con el teléfono celular en la mano, estar pendiente eternamente del mensaje que puede llegar, de las redes sociales, del chat, constituye un hecho culturalmente novedoso. ¿Quién perteneciente a una generación anterior a la actual respondería afirmativamente a la pregunta arriba citada, respecto a la intimidad de su vida sexual y el uso de un teléfono?
La definición más ajustada para un teléfono celular (lo mismo se podría decir de las TIC en general) es que, poseyendo el equipo en cuestión –teléfono, computadora, acceso a internet– se está “conectado”, que es como decir: “estar vivo”. Definitivamente todas estas tecnologías van mucho más allá de una circunstancial moda: constituyen un cambio cultural profundo, un hecho civilizatorio, una modificación en la conformación misma del sujeto y, por tanto, de los colectivos, de los imaginarios sociales con que se recrea el mundo. Eso nos abre forzosamente la pregunta: ¿constituyen también un arma política? ¿Son un instrumento más para el cambio social? La revolución socialista (pensemos que eso, aunque hoy día esté supuestamente “pasado de moda”, sigue siendo una posibilidad) ¿puede beneficiarse de estos instrumentos?
Lo importante a destacar es que esa penetración que tienen las TIC no es casual. Si gustan de esa manera, es por algo. Como mínimo se podrían señalar dos características que le confieren ese grado de atracción: a) están ligadas a la imagen, y b) permiten la interactividad en forma perpetua.
La imagen juega un papel muy importante en las TIC. Lo visual, cada vez más, pasa a ser definitorio. La imagen es masiva e inmediata, dice todo en un golpe de vista. Eso fascina, atrapa; pero al mismo tiempo no da mayores posibilidades de reflexión. “La lectura cansa. Se prefiere el significado resumido y fulminante de la imagen sintética. Ésta fascina y seduce. Se renuncia así al vínculo lógico, a la secuencia razonada, a la reflexión que necesariamente implica el regreso a sí mismo”, se quejaba amargamente Giovanni Sartori.1 Lo cierto es que el discurso y la lógica del relato por imágenes están modificando la forma de percibir y el procesamiento de los conocimientos que tenemos de la realidad. Hoy por hoy la tendencia es ir suplantando lo racional-intelectual –dado en buena medida por la lectura– por esta nueva dimensión de la imagen como nueva deidad.
Junto a eso cobra una similar importancia la fascinación con la respuesta inmediata que permite el estar conectado en forma perpetua y la interactividad, la respuesta siempre posible en ambas vías, recibiendo y enviando todo tipo de mensajes. La sensación de ubicuidad está así presente, con la promesa de una comunicación continua, amparada en el anonimato que confieren en buena medida las TIC. (Muchos “tímidos” consiguen pareja por su intermedio. Eso es un hecho. Además, a partir de ese anonimato, cualquiera se puede permitir cualquier cosa: opinar, decir lo que jamás diría cara a cara, insultar, provocar, etc., etc.)
La llegada de estas tecnologías abre una nueva manera de pensar, de sentir, de relacionarse con los otros, de organizarse; en otros términos: cambia las identidades, las subjetividades. ¿Quién hubiera respondido algunas décadas atrás que prefería contestar el teléfono fijo a seguir haciendo el amor?
Hoy día la sociedad de la información, por medio de estas herramientas, nos sobrecarga de referencias. La suma de conocimiento –o más específicamente: de datos– de que se dispone es fabulosa. Pero tanta información acumulada, para el ciudadano de a pie y sin mayores criterios con que procesarla, también puede resultar contraproducente. Puede afirmarse que existe una sobreoferta informativa. Toda esta saturación y sobreabundancia de ¿información?, y su posible banalización, se ha trasladado a la red, a las TIC en general, inundando todo. De una cultura del conocimiento y su posible apropiación se puede pasar sin mayor solución de continuidad a una cultura del divertimento, de la superficialidad. Las TIC permiten ambas vías. Se ha hablado, entonces, de intelicidio. Parecería que las redes sociales contribuyen mucho a eso: el olvido (¿o la muerte?) del pensamiento crítico. La opinión política, el análisis pormenorizado, la reflexión profunda se va reemplazando por un tuit de 140 caracteres.
Si bien las TIC se están difundiendo por toda la sociedad global, quienes más se contactan con ellas, las utilizan, las aprovechan en su vida diaria dedicándole más tiempo y energía, y concomitantemente viéndose especialmente influenciados por ellas, son los jóvenes. Es evidente que la globalización en curso uniforma criterios sin borrar las diferencias estructurales; de ahí que, diferencias mediantes, las generaciones actuales de jóvenes son todas “hijas de las TIC”, o “nativas digitales”, como se les ha llamado. “Aquello que para las generaciones anteriores es novedad, imposición externa, obstáculo, presión para adaptarse –en el trabajo, en la gestión, en el entretenimiento– y en muchos casos temor reverencial, para las generaciones más jóvenes es un dato más de su existencia cotidiana, una realidad tan naturalizada y aceptada que no merece siquiera la interrogación y menos aún la crítica. Se trata en efecto de una condición constitutiva de la experiencia de las generaciones jóvenes, más instalada e inadvertida a medida que se baja en la edad”.2
En esa dimensión lo importante, lo definitorio es estar conectado y siempre disponible para la comunicación. De esa lógica surgen las llamadas redes sociales, espacios interactivos donde se puede navegar todo el tiempo a la búsqueda de lo que sea: novedades, entretenimiento, información, aventura, etc., etc. En las redes sociales, usadas fundamentalmente por jóvenes, alguien puede tener infinitos amigos. O, al menos, la ilusión de una correspondencia infinita de amistades. En esa línea creemos importante no dejar de hacer notar que la superficialidad no es ajena a buena parte de la cultura que generan las TIC. De ahí que debe verse muy en detalle cómo estas tecnologías comportan, al mismo tiempo que grandes posibilidades, también riesgos que no pueden menospreciarse. La cultura de la ligereza, de lo superficial y falta de profundidad crítica puede venir de la mano de las TIC, siendo los jóvenes –sus principales usuarios– quienes repitan esas pautas. Sin caer en preocupaciones extremistas, no hay que dejar de tener en vista que esa entronización de la imagen y la inmediatez, en muchos casos compartida con la multifunción simultánea (se hacen infinitas cosas al mismo tiempo), puede dar como resultado productos a revisar con aire crítico: “en términos mayoritarios [los jóvenes usuarios de TIC] adquieren información mecánicamente, desconectada de la realidad diaria, tienden a dedicar el mínimo esfuerzo al estudio, necesario para la promoción, adoptan una actitud pasiva frente al conocimiento, tienen dificultades para manejar conceptos abstractos, no pueden establecer relaciones que articulen teoría y práctica”.3
Pero si bien es cierto que esta cibercultura abre la posibilidad de esta cierta liviandad, también da la posibilidad de acceder a un cúmulo de información y a nuevas formas de procesar la misma como nunca antes se había dado, por lo que estamos allí ante un fenomenal reto.

lunedì 27 novembre 2017

A LA ARGENTINA SE LE HA PERDIDO UN SUBMARINO Y NO SABEN QUIÉN LO TIENE…, por Nechi Dorado

El submarino argentino ARA San Juan (S-42) fondeado
A partir de la desaparición del submarino de bandera argentina ARA San Juan, distintas versiones se han lanzado ante el mutismo del Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, léase gobierno y un séquito que parece más ocupado en aplicar ajustes que afectan al pueblo y dentro de éste a los sectores más vulnerables: jubilados, empleados, obreros, pequeñas industrias, educación, salud.
En medio del desastre que estamos viviendo –padeciendo sería más objetivo– contando con la aceptación de adeptos hasta de la clase más desposeída, suceden cosas invisibilizadas para los votantes PRO [Propuesta Republicana (n.d.r.)] y similares.
El medio informativo KontraInfo hace un minucioso análisis sobre este hecho luctuoso para muchos que deja al descubierto la ineptitud para resolver problemas de extrema sensibilidad.
Por ejemplo, en nota del periodista Daniel do Campo Spada se opina que existe la posibilidad de un ataque misilístico contra el submarino ARA San Juan, provocado “por error” (encomillado mío) por una nave gringa, en el marco de operaciones secretas en el Atlántico Sur de las que formarían parte EE.UU. y Gran Bretaña.
Por ser una misión realizada a ocultas, se reviste de un gran manto de mentira y como tal, más temprano que tarde saldrían a luz los hechos, si fuera cierto que la mentira tiene pata corta y si existiera voluntad política real como para dejar de mentir alguna vez.
Existe la versión que indicaría que Macri habría pactado con Obama en 2016 la realización de maniobras conjuntas a espaldas del Congreso Nacional, que no autorizó las mismas.
Si es así cabe preguntarse si un gobierno que actúa contra la decisión del Congreso puede enmarcarse dentro de los márgenes de la “democracia”, intuyo en esto una desprolijidad más preocupante que todo lo que viene sucediendo en la política nacional.
Como Operación Cormorán se conocieron las maniobras que dejan como saldo la probable muerte de 44 marinos de carrera, no improvisados. Digo probable porque mientras unos aseguran el trágico final de los presentes en la maniobra a espaldas del Congreso y del pueblo, otros dicen que no. Como siempre será el pueblo el último en enterarse de lo que se cocina entre gallos y madrugadas.
Sugestiva y subrepticiamente, con gran calma por otra parte, extraña la tranquilidad del espectro político y hasta del militar, dado que prestamente los EE.UU. estarían, hace unos días, en la zona de catástrofe con una celeridad impactante. Casi como si supieran que algo habría de suceder, aparecieron en escena raudamente.
Otras versiones circulantes hacen referencia a una operación de prensa que justificaría la compra de material bélico, mientras a los argentinos nos encajan unos ajustes que erizan la piel, anticipo de lo que vendrá en los próximos días, que sería una reforma laboral que podríamos enmarcar en lo obsceno. Sería bueno preguntarnos qué lobbys se beneficiarían con esa compra de pertrechos.
Según informa la agencia que no es para nada improvisada, hacia finales de octubre comenzaban las maniobras militares en las que se lanzarían hacia el área continental misiles Rapier. La pregunta es: ¿lanzaron acciones bélicas en aguas argentinas? ¿Pudiera ser que el submarino haya sido dañado sea por Gran Bretaña como por EE.UU.?
Se presupuso que no, que los misiles Rapier son tierra-aire y de corto alcance –lo que imposibilitaría la avería–, pero el submarino ARA San Juan estaba en misión secreta en aguas de exclusión y en la zona donde estaban los británicos.
El misterio de los posicionamientos impidió la comunicación con la base para evitar detectar el lugar dónde operaban, pero no se entiende qué motivó la privatización de la comunicación vía satelital con una empresa extranjera, aunque no deja de llamar la atención del mundo ya que se han movilizado las marinas de todos los países y “casualmente” permitieron que converjan en la zona mientras se realizan ejercicios militares en el lugar.
Lo extraño, entre tanta extrañez, es la falta de celeridad para intentar el rescate, así como las versiones encontradas entre los partes de la Armada y el Ministerio de Defensa, una descoordinación inexplicable en un hecho de características de extrema gravedad. Las familias no están informadas, según aseguran fuentes de noticias al minuto, de la situación que padecen o padecieron sus familiares, y esto de por sí se suma a los hechos de extrema gravedad que preocupan a un sector de la población nacional y llama la atención en el exterior.
Otro detalle no menor lo marcaría un problema en el sistema de baterías, hecho que fue negado en principio aunque luego la Marina salió a reconocer que sí lo hubo. Vaya a saber quién dice la verdad.
Entre mentiras, especulaciones, noticias que dicen y desdicen los medios que llamo (des) informativos es más que evidente que vuelven a mentir, tal su costumbre.
Se habló de un incendio en un tanque, se dijo que el submarino continuó navegando, se dijo que al haber fallas en las comunicaciones el submarino debía haber emergido pero no lo hizo.
Dimes y diretes que nos recuerdan el tratamiento infame que se ha brindado por parte de la prensa nacional respecto al asesinato del joven Santiago Maldonado, cuando hasta se especuló con afirmaciones “los motivos de su muerte”, tratando de embarrar la cancha en un caso tan espeluznante sucedido en medio de una brutal represión al Pueblo Mapuche, históricamente despojado pero nunca de su dignidad.
La desinformación preocupa demasiado, éticamente no se debería jugar con la sensibilidad de las familias de los 44 marinos que hoy nadie sabe en qué se situación real se encuentran.

giovedì 8 settembre 2016

JOSÉ VICENTE SCORZA: UN CIENTÍFICO QUIJOTESCO CON MADERA REVOLUCIONARIA, por José R. López Padrino (Ruptura/Utopía Tercer Camino)

Recientemente falleció José Vicente Scorza, un extraordinario investigador de reconocida trayectoria nacional e internacional, autor de numerosas publicaciones científicas en revistas nacionales e internacionales. Condecorado y galardonado por su trayectoria docente y científica por diversas organizaciones gubernamentales y académicas. Fue el fundador de la Sociedad de Parasitología Venezolana, el primer director de la Escuela de Biología y primer Decano electo de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela (1959-1960). Años más tarde se desempeñó como Decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad de los Andes (1972-1974) y como investigador-docente del Centro Trujillano de Investigaciones Parasitológicas “José Witremundo Torrealba”.
Pero Scorza no fue tan solo un extraordinario docente-investigador, sino además un luchador social, un constructor de sueños, un militante revolucionario, quien inició su vida política a muy temprana edad en las filas del Partido Comunista de Venezuela durante la dictadura de Pérez Jiménez. Años más tarde, consecuente con sus convicciones revolucionarias se incorpora a las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN). Fue arrestado y torturado después de participar en una operación de rescate de un camarada detenido en la ciudad de Caracas. Posteriormente fue enviado a la Cárcel Modelo de Caracas, donde permaneció recluido por dos años (1965-1967). Concluida su condena, viajó a Inglaterra para culminar sus estudios doctorales en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.
Conocí “formalmente” a José Vicente en una reunión convocada a raíz de la expulsión de unos estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad de Los Andes (ULA). Los estudiantes habían decidido ir a paro ante la intransigencia y negativa de las autoridades universitarias por reincorporar a los estudiantes sancionados. Al ver José Vicente me vino a la memoria la imagen del camarada “Roberto” a quien había conocido años atrás al calor de la lucha revolucionaria. Eran los tiempos en que pretendimos infructuosamente tomar el cielo por asalto. “Roberto” no había cambiado mayormente su aspecto físico y su forma llana, coloquial y directa al hablar eran las mismas. Recuerdo que José Vicente fue uno de los pocos profesores de la ULA que mantuvo una posición solidaria con los estudiantes expulsados y que incluso llegó a participar activamente en las asambleas estudiantiles en donde solía expresar sus puntos de vista. Ese día había conocido formalmente a “Roberto”, a José Vicente Scorza, un cabal militante revolucionario y extraordinario docente-investigador.

mercoledì 10 agosto 2016

JÓVENES LATINOAMERICANOS: “¿SOSPECHOSOS?”, por Marcelo Colussi

El 80% no se mete. Hay jóvenes invisibles, son la mayoría: viven escondidos para evitarse problemas.
(Joven de una barriada pobre de Guatemala)

En el que ahora parece muy lejano año 1972 –lejano no tanto por la distancia cronológica sino por otro tipo de lejanía– decía el en ese entonces presidente de Chile socialista, Salvador Allende, que “ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”.
Hoy, casi cuatro décadas después y habiendo corrido mucha –¿quizá demasiada?– agua bajo el puente, esa afirmación parece fuera de contexto. ¿Se equivocaba Allende en aquel momento? ¿Cambiaron mucho las cosas en general? ¿Cambió la juventud en particular? Y si cambió, ¿por qué se dio ese fenómeno?
Por lo pronto, hablar de “la” juventud es un imposible. De hecho, “juventud” es una construcción socio-cultural, por tanto sujeta a los vaivenes de los juegos de fuerza de la historia, de los entrecruzamientos de poderes, cambiante, dinámica. Como mínimo, habría que hablar de distintos modelos de juventud, situándolos explícitamente: ¿juventud urbana, rural, de clase alta, pobre, marginalizada, varones, mujeres, estudiante, trabajadora, desocupada? ¿Juventud que emigra a los Estados Unidos? ¿Juventud rural emigrada a la ciudad viviendo en zonas precarias y marginales? ¿Juventud que practica golf y piensa en su doctorado en Harvard? El rompecabezas en cuestión es complejo. ¿De qué “juventud” hablamos? Para muchos –en las áreas rurales fundamentalmente– a los 30 años ya se es un adulto consumado, con hijos, quizá con nietos, mientras que en ciertas capas urbanas –minoritarias por cierto– a esa edad, siguiendo patrones del Norte del mundo, aún se vive lo que podríamos llamar “adolescencia tardía”, sin trabajar, disfrutando aún la condición de estudiante y el dulce pasar que trae la falta de carga familiar. En toda Latinoamérica este rompecabezas adquiere mayor complejidad aún si consideramos el tema étnico: ¿juventud indígena?, ¿juventud no-indígena? Más allá de la edad, no hay muchos elementos en común entre tantas y tan diversas realidades.
Las sociedades latinoamericanas en general tienen un perfil especialmente joven. O “joven”, al menos, para los parámetros que imponen las visiones dominantes, que no son las nacidas en estas latitudes precisamente. Es algo así como la noción de belleza: se es “bello” o “bella” siguiendo esquemas eurocéntricos; el hueso que atraviesa la nariz, el poncho o los ojos color castaño no gozan de la mejor reputación en este ámbito, y la belleza va de la mano del modelo de “conquistador blanco”. Dicho de otro modo: el esclavo piensa y reproduce la cabeza del amo. ¿Por qué es atractivo para los “morenitos” del Sur teñirse el cabello de rubio? La ideología dominante es la ideología de la clase dominante, sin dudas.

mercoledì 22 giugno 2016

LA DEMOCRACIA COMO TRAGEDIA, por Enrique Contreras

Los escenarios que han aparecidos históricamente en Venezuela como en el resto de América Latina, acerca de las llamadas democracias, no expresan la verdadera identidad de lo que realmente deberían ser.
La razón colonial ha impedido a los pueblos que el ciudadano la ejerza en toda su dimensión humana –ontológicamente hablando- con su respectiva ética, valores, libertades, disidencias, antagonismos, realidades y sin eso que llaman estado.
Lo que los grupos dominantes llaman democracia, donde la gente vota pero nunca elige, el ciudadano no es autónomo, soberano y sin darse cuenta por esa cotidianidad tramposa que lo envuelve, renuncia a su propia libertad. Acepta de manera sumisa su condición de siervo, pues le teme al partido, al patrón o al gobierno porque puede perder su empleo o aspirar al mismo. Sabe y entiende que la clase que domina, de rebelarse contra ella, cuestionarla o criticarla pone en peligro su estabilidad económica y su movilidad social, eso hace que en el oscuro del subconsciente guarde su miedo.
La democracia que nos han impuesto a través de la razón colonial nos impide la igualdad ante la ley, ante las oportunidades, ante el llamado estado, estado que sólo ha servido para esconder las relaciones de poder y los privilegios de las clases políticas y económicas que impulsan esta tragedia.
Nuestra democracia ha sido simplemente una sombra, un eco, una mala copia de otra cultura política producto del colonialismo. “Mientras el europeo ha venido partiendo, hasta ayer, de la segura creencia en la universalidad de su cultura, nosotros hemos estado partiendo de la no menos segura creencia de la insuficiencia de la nuestra. Mientras Europa crea y recrea a sus clásicos nosotros ignoramos a los nuestros. Y los ignoramos porque partimos del falso supuesto que nos ofrece la comparación de lo nuestro con lo europeo. Partiendo de este supuesto nos empeñamos en no tener nuestros clásicos, sino los clásicos que nos ofrece Europa”. (Fuente: Leopoldo Zea, “Justificación de una tarea”, América como conciencia, México, UNAM, 1972.)

RUPTURA CREADORA

En medio de éste quehacer político hecho cotidianidad, todo esto nos parece normal, pero lo cierto que tales prácticas forman parte de los procesos colonizadores que hemos tenido, porque hasta el momento no existe en nuestros procesos históricos una ruptura creadora que rompa la relación dominante-dominado. Nos impusieron un modo de vida, nos “inventaron” la sociedad en que vivimos y crearon una “democracia” en el marco de una estructura jurídico-político que sólo ha servido para encadenar y condicionar la libertad, atrapando el libre pensamiento, el derecho a disentir, a crear y estableciendo claros privilegios entre los que conforman la sociedad en donde se desarrolla. Se formó en medio de esta “democracia” una clase política llena de privilegios económicos, nos entramparon y nos crearon partidos políticos que sólo han servido para consolidar los beneficios de la clase dominante y “legitimar” y consolidar los intereses de esa misma clase a nombre de progreso, desarrollo, civilización y libertad. Partidos políticos que surgieron para tener el control ideológico y político de la población son espacios panópticos para de esta manera amarrar el pensamiento y evitar los procesos descolonizadores y la rebelión de los saberes que buscan la emancipación de los pueblos.

martedì 17 novembre 2015

CHE, DE STEVEN SODERBERGH, por Luiz Bernardo Pericás

Antes mesmo de ser lançado oficialmente, o filme Che, de Steven Soderbergh, já causava polêmica. Dividido em duas partes, El argentino e El guerrillero, a obra completa, com quatro horas e meia de duração e que custou em torno de US$ 60 milhões, conseguiu provocar um intenso debate, não só sobre a forma como era retratado um dos principais líderes da revolução cubana como também em relação à própria qualidade artística da película. Desde o grande público norte-americano, especialmente o da Flórida, até os críticos cubanos, pôde-se perceber em alguns momentos um tom ácido nos comentários (certamente com diferentes matizes e motivações) sobre a transposição mais recente para as telas da vida do comandante Che Guevara.
Estrelada por Benicio del Toro, esta superprodução, que contou com 360 figurantes, foi apresentada com grande expectativa no 61º Festival de Cannes e na Mostra Internacional do 30º Festival del Nuevo Cine de Cuba, mas recebeu, de forma geral, avaliações moderadas. O fato é que El argentino (a fita que discutiremos aqui) é bastante problemática em diversos aspectos. Soderbergh tentou se escorar em especialistas para assessorá-lo, como o jornalista Jon Lee Anderson e o Centro de Estudos Che Guevara em Havana, para garantir o máximo de fidelidade na condução da narrativa, o que é, sem dúvida, um mérito, mas mesmo assim, não conseguiu criar uma obra transcendente, “definitiva”, sobre o “guerrilheiro heroico”.
Os personagens não têm o carisma nem a profundidade humana necessários para aproximar o público de suas histórias. Del Toro (que nasceu em 1967, mesmo ano do assassinato de Guevara) é competente ao interpretar o Che, certamente, mas lhe falta o brilho natural do argentino e as possíveis dúvidas e reflexões existenciais de um homem que abandona por completo sua vida pregressa, seu passado, para se reconstruir completamente e se engajar em um novo caminho, sem volta. A solidão, as angústias, a distância da esposa e da filha, sua família na Argentina, seus amigos, tudo isso não é mostrado com a devida clareza ou dramaticidade no filme.
Os demais guerrilheiros, por seu lado, se parecem mais como autômatos do que com seres humanos reais. O diretor, neste caso, não desenvolve ou aprofunda outros personagens daquela epopeia.

sabato 9 maggio 2015

GUATEMALA: RENUNCIA LA VICEPRESIDENTE ROXANA BALDETTI, por Marcelo Colussi

El presidente de Guatemala Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti
El día viernes 8 de mayo, tras un par de semanas de ánimos políticos caldeados, renunció la vicepresidente de Guatemala, Roxana Baldetti. Eso fue el final de un complejo proceso, no exento de ribetes policiales, que mantuvo en vilo a la sociedad guatemalteca por varios largos días. Y que la sigue manteniendo en un estado de movilización que hacía buen tiempo no se veía, el cual puede dispararse de modo impredecible.
Baldetti renuncia porque su espacio político se había reducido dramáticamente en pocas semanas, y en estos momentos ya había quedado asfixiada y en completa soledad. Su salida, para nada gloriosa, es el final casi obligado de una larga cadena de hechos corruptos. Ella es la cara visible de una red de mafiosos funcionarios enquistados en el Estado desde hace ya algunas décadas (cara visible porque así parece que lo decidieron los poderosos factores de poder de la Embajada de Estados Unidos y la coordinadora del alto empresariado, habiéndosele perdonado la vida –al menos por el momento– al actual presidente, el general Otto Pérez Molina, ex kaibil ligado a la lucha antiguerrillera, acusado de violaciones a los derechos humanos). Dicha red mafiosa y corrupta es producto directo del Estado contrainsurgente, de la corporación militar que tomó un desmedido poder (político, pero también, y fundamentalmente, económico) en los años de la guerra interna, y que se viene perpetuando como grupo delincuencial de cuello blanco manejando diversos negocios ilícitos a la sombre de sus cargos públicos (narcoactividad, contrabando, crimen organizado, etc.).

lunedì 4 maggio 2015

LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN EN GUATEMALA: ¿CORTINA DE HUMO?, por Marcelo Colussi

En Guatemala históricamente la gran masa de la población vive mal, muy mal. El 53% está por debajo de la línea de pobreza. A eso se le suma una cantidad de problemas igualmente complejos que hacen de la vida cotidiana casi un suplicio: racismo, machismo, corrupción, violencia desbocada, impunidad.
Terminó una guerra interna de 36 años y nada ha cambiado. Los problemas mencionados siguen intactos. El retorno de esta precaria democracia hace ya casi 30 años, después de haber despertado algunas esperanzas, se muestra hoy día como otro fiasco más. Se suceden las elecciones cada cuatro años, y todo sigue igual. ¡O peor!
Las esperanzas que se podían tener algunos años atrás, terminada la larga guerra con la Firma de los Acuerdos de Paz en 1996, ya se han disipado. Hoy la situación general del país es una olla de presión lista para estallar en cualquier momento. Sucede, sin embargo, que no hay dirección para tanto malestar. Las fuerzas de la izquierda están diezmadas, fragmentadas, y la protesta popular es básicamente reactiva (las movilizaciones contra las industrias mineras y energéticas en lo fundamental). De todos modos, si bien no hay organización política que pueda direccionar tanto malestar, a la clase dirigente le preocupa ese mar de fondo, por cierto muy turbulento.

giovedì 5 marzo 2015

MEDIOS DE COMUNICACIÓN, GLOBALIZACIÓN Y POLÍTICA: ¡LA MENTIRA AL PODER!, por Marcelo Colussi

Introducción

Según la tradición aristotélico-tomista, la realidad es una y dada desde siempre, puesta en forma indubitable a la espera de que el ser humano se contacte con ella. La realidad existe en definitiva, independientemente del sujeto que se relaciona con ella. En este marco, la verdad es la “adecuación del sujeto que conoce con la cosa conocida” (adaequatio intellectus et rei, decían los escolásticos). La cosa, la realidad, está a la espera de que el sujeto se dirija a ella para aprehenderla y conocerla, por medio de sus sentidos y de la razón. Durante dos milenios, ésta fue la idea dominante dentro de la tradición occidental. Y es la concepción que sigue prevaleciendo en el sentido común. El peso está puesto en la realidad objetiva.
Desde el Renacimiento y a partir del cambio de paradigmas que se produjo en aquel fabuloso momento histórico de la humanidad, la noción de la realidad ha variado. En el mundo moderno y dentro del nuevo ideal de ciencia copernicana, la realidad pasa a ser “construcción”; es decir, producto de la forma en que el sujeto se relaciona con la cosa. La realidad deja de ser una, única, inobjetable. Llegados al presente, con el desarrollo de un pensamiento que se descentra cada vez más de la realidad objetiva como garantía misma de su existencia dada por un ser supremo creador, con un pensamiento mucho más centrado en el sujeto, interesa fundamentalmente el proceso de “construcción” de esa realidad. Los datos de las distintas ciencias sociales y de una epistemología que rompe vínculos con la tradición aristotélica ponen el énfasis en la relatividad de la realidad: la misma pasa a ser entendida como construcción histórica y, por lo tanto, cambiante, variada, siempre relativa. El peso ahora está puesto en el sujeto y en las relaciones que establece con la cosa. Así como una botella está medio vacía o medio llena, según el punto de vista, así comienza a entenderse esta nueva visión de la realidad. La verdad deja de ser un absoluto.

giovedì 11 dicembre 2014

CORRUPCIÓN E IMPUNIDAD: ENEMIGOS INTERNOS, por Marcelo Colussi

“¡Hoy es 23 de diciembre, mi amigo!”, dijo altanero el empleado tras su ventanilla. “Para terminarle el trámite… ¡déjese algo!”. ¿Alguien pasó por experiencias similares? Seguramente muchos, o todos los que están leyendo este texto.
La corrupción no es un cuerpo extraño en las sociedades: es el pan nuestro de cada día. Ello no pretende ser una justificación. Por el contrario: pretende partir de su reconocimiento para ver cómo dar un combate con posibilidades reales de éxito. Por supuesto hay grados de corrupción: lo que pide ese empleado para terminar el trámite no es lo mismo que el 20% que exige un ministro para otorgar una millonaria obra de infraestructura que demorará un año en terminarse. Pero que hay corrupción por todos lados: ¡no hay dudas! Fidel Castro, aún en ejercicio de la presidencia en Cuba hace algunos años atrás, la tuvo que denunciar explícitamente, y eso no significa el fracaso de los valores socialistas.
Reconocer que está entre nosotros, que está instalada como posibilidad cultural de todos los seres humanos, no es declararse rendido ante ella. Que la corrupción existe, que tiene un peso considerable en la dinámica de las relaciones humanas, que ha estado presente en muchas civilizaciones a través de la historia según se desprende de su estudio, todo ello debe ser nuestro punto de arranque. La cuestión es: ¿qué antídoto le anteponemos? O más aún: ¿es posible combatirla? ¿Hay antídoto?
Partimos de la base de dos premisas: 1) la corrupción es detestable, es negativa, destruye en vez de construir, aunque sea una práctica común y que puede hallarse por todos lados; 2) es posible combatirla y quitarle espacio, y hasta quizá vencerla totalmente. Si no creyéramos firmemente en esas premisas, de nada valdría plantearse trabajar el tema.
La corrupción, dicho muy rápidamente, tiene que ver con la evitación de las normas, con su transgresión. Aunque no cualquier transgresión: sin duda se trata de un delito, como cualquier salto a las normas, a las leyes establecidas. Pero si algo tiene como particularidad distintiva es la impunidad. Los actos corruptos dañan a terceros, sin dudas, si bien tienen la singularidad de estar integrados como parte de la cultura dominante; es decir: son “normales” dentro de las distintas sociedades, distintamente a otro tipo de crímenes. En ese sentido podemos considerarla como impune, protegida contra el castigo. Es, por tanto, un “mal” que tenemos instalado en la cotidianeidad. No hay sociedad compleja, con aparato estatal ya desarrollado, que no presente una cuota de corrupción. Salvando las distancias, es como las caries respecto a la salud bucal: no son buenas, pero convivimos con ellas y es muy difícil prevenirlas. Y definitivamente, es imposible evitarlas.

venerdì 10 ottobre 2014

GUATEMALA: LA POLÍTICA NO ES “COSA DE LOCOS”… ¿O SÍ?, por Marcelo Colussi

10 de octubre: Día Mundial de la Salud Mental
Liga Guatemalteca de Higiene Mental

“Locura” no es un término científico. Si bien es cierto que se asocia inmediatamente con la siempre mal definida idea de “enfermedad mental”, hay que hay notar que es, en todo caso, una designación de signo ideológico que sirve para marcar, para etiquetar, para sacarse de encima lo que molesta a la “sana” normalidad. Proviene del latín “locus”: lugar, significando entonces –jugando un poco con la semántica–: “el que está en un lugar determinado, que no es el lugar correcto”. Padecer “locura”, estar “loco”, entonces, sería no sólo haber perdido el sano juicio sino ocupar un lugar de exclusión. Y, por supuesto, ahí entra de todo un poco, desde psicóticos alucinados a marginales varios, desde “inmorales” de toda laya hasta todo aquel que la “sana” conciencia ve como raro, peligroso, un atentado al orden y las buenas costumbres.
“Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”, se ha dicho por allí, frase que levanta las más enconadas reacciones. En todo caso, hay que situar la aseveración: la clase política es una expresión de la dinámica social. No es que, como pueblo, nos merezcamos “corruptos y ladrones”. Sucede, en todo caso, que los políticos profesionales que supuestamente representan a las grandes mayorías son una expresión –¿un síntoma?– de cómo funciona la sociedad en su base.
Hay que partir entonces por entender qué es la política. Tal como están las cosas, vale la mordaz definición de Paul Valéry: “Es el arte de impedir que la gente se entrometa en lo que realmente le atañe”. Y deberíamos agregar: “haciéndole creer que decide algo”. La política en manos de una casta profesional de políticos termina siendo en muchos casos una perversa expresión de manipulación de los grupos de poder, lo cual no tiene nada que ver con la repetida idea de democracia. Aunque votemos cada cierto tiempo, las reales relaciones de poder van por otro lado, no se deciden en una urna. ¿Quién está “loco”: el político, el que lo elige, la sociedad en su conjunto?
Este Día Mundial de la Salud Mental puede ser propicio para abrirnos algunas preguntas sobre todo esto, porque… sin dudas, mucho de lo que pasa en el plano político es “cosa de locos”.

lunedì 6 ottobre 2014

LAS IGLESIAS: MÁS POLÍTICA QUE RELIGIÓN, por Marcelo Colussi

Si tomamos whisky con agua, nos emborrachamos; vodka con agua, también; y otro tanto ocurre con el cognac con agua, o el ron con agua. Conclusión: el agua emborracha.
Con esa misma lógica, entonces, podríamos decir que si los cristianos tienen dios, los judíos tienen dios, los musulmanes tienen dios, si los bosquimanos, los mayas, los hindúes y los japoneses tienen dios, conclusión obligada: dios existe.
Pero el problema que queremos tocar es mucho más que una inconsistencia semántica, una falacia argumental: dios ¿existe? He aquí una de las preguntas que más papel y tinta han hecho circular en la historia de la humanidad. Lo cierto, lo constatable empíricamente es que, si algo existe, son las religiones y las iglesias. Eso nos consta; lo otro es su presupuesto básico. Sólo si existen deidades puede haber una actitud de adoración y una institución que resguarda esa creencia. Como en tantas construcciones humanas, importa más el edificio que sus cimientos.
Discutir en términos teológicos sobre la existencia o no existencia de dios es lo más alejado de la intención de este escrito. De hecho esa discusión ya se ha encarado en innumerables ocasiones y con el más estricto rigor; poco aportaría, por tanto, volver sobre lo mismo. Por otro lado, dar argumentos convincentes afirmando o negando su existencia nos lleva a discusiones bizantinas. Pero podemos abordar el problema en forma elíptica: si existe o no… sólo dios lo sabrá (si se digna existir), mas resulta interesante ver que en toda cultura hay alguna idea al respecto. Y eso mismo nos puede comenzar a dar alguna clave.
En una investigación realizada en una universidad argentina (país de tradición católica) se preguntó a los 150 integrantes de un grupo de muestra cómo representaban a dios. El 92% de los encuestados lo refirió como un anciano varón, incluso de larga barba. Pero un tutsi africano o un sioux norteamericano no darían esa respuesta (y también tienen dioses, y no son atrasados ni estúpidos, aunque nuestro racismo occidental así nos los pueda presentar).
Valga citar en relación a esa pregunta lo que decía el anarquista ruso Bakunin a fines del siglo XIX: “El ser humano creó a Dios y luego se arrodilló frente a él. Quien sabe si también se inclinará en breve frente a la máquina, frente al robot”. Es decir: la idea, la representación que cada colectivo tiene de dios varía mucho, infinitamente: Zeus, Alá, el dios Kosi de las selvas congoleñas, el Odín nórdico, Jehová, Buda, el dios perro Upuaut del antiguo Egipto, la serpiente emplumada Quetzalcóatl, el dios hindú del trueno y del relámpago Indra, el dios taoista Yuan Shih T’ien Tsun… La lista puede extenderse casi hasta el infinito, y es más que pertinente la acotación de Bakunin (¿qué nuevas representaciones habrá?: ¿la tarjeta de crédito?, ¿el automóvil?, ¿la computadora? En Argentina se fundó recientemente la religión “maradoniana”. Diego Armando Maradona, además de futbolista y ahora director técnico, ¿es también un dios entonces?).

RED UTOPIA ROJA – Principles / Principios / Princìpi / Principes / Princípios

a) The end does not justify the means, but the means which we use must reflect the essence of the end.

b) Support for the struggle of all peoples against imperialism and/or for their self determination, independently of their political leaderships.

c) For the autonomy and total independence from the political projects of capitalism.

d) The unity of the workers of the world - intellectual and physical workers, without ideological discrimination of any kind (apart from the basics of anti-capitalism, anti-imperialism and of socialism).

e) Fight against political bureaucracies, for direct and councils democracy.

f) Save all life on the Planet, save humanity.

g) For a Red Utopist, cultural work and artistic creation in particular, represent the noblest revolutionary attempt to fight against fear and death. Each creation is an act of love for life, and at the same time a proposal for humanization.

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a) El fin no justifica los medios, y en los medios que empleamos debe estar reflejada la esencia del fin.

b) Apoyo a las luchas de todos los pueblos contra el imperialismo y/o por su autodeterminación, independientemente de sus direcciones políticas.

c) Por la autonomía y la independencia total respecto a los proyectos políticos del capitalismo.

d) Unidad del mundo del trabajo intelectual y físico, sin discriminaciones ideológicas de ningún tipo, fuera de la identidad “anticapitalista, antiimperialista y por el socialismo”.

e) Lucha contra las burocracias políticas, por la democracia directa y consejista.

f) Salvar la vida sobre la Tierra, salvar a la humanidad.

g) Para un Utopista Rojo el trabajo cultural y la creación artística en particular son el más noble intento revolucionario de lucha contra los miedos y la muerte. Toda creación es un acto de amor a la vida, por lo mismo es una propuesta de humanización.

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a) Il fine non giustifica i mezzi, ma nei mezzi che impieghiamo dev’essere riflessa l’essenza del fine.

b) Sostegno alle lotte di tutti i popoli contro l’imperialismo e/o per la loro autodeterminazione, indipendentemente dalle loro direzioni politiche.

c) Per l’autonomia e l’indipendenza totale dai progetti politici del capitalismo.

d) Unità del mondo del lavoro mentale e materiale, senza discriminazioni ideologiche di alcun tipo (a parte le «basi anticapitaliste, antimperialiste e per il socialismo».

e) Lotta contro le burocrazie politiche, per la democrazia diretta e consigliare.

f) Salvare la vita sulla Terra, salvare l’umanità.

g) Per un Utopista Rosso il lavoro culturale e la creazione artistica in particolare rappresentano il più nobile tentativo rivoluzionario per lottare contro le paure e la morte. Ogni creazione è un atto d’amore per la vita, e allo stesso tempo una proposta di umanizzazione.

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a) La fin ne justifie pas les moyens, et dans les moyens que nous utilisons doit apparaître l'essence de la fin projetée.

b) Appui aux luttes de tous les peuples menées contre l'impérialisme et/ou pour leur autodétermination, indépendamment de leurs directions politiques.

c) Pour l'autonomie et la totale indépendance par rapport aux projets politiques du capitalisme.

d) Unité du monde du travail intellectuel et manuel, sans discriminations idéologiques d'aucun type, en dehors de l'identité "anticapitaliste, anti-impérialiste et pour le socialisme".

e) Lutte contre les bureaucraties politiques, et pour la démocratie directe et conseilliste.

f) Sauver la vie sur Terre, sauver l'Humanité.

g) Pour un Utopiste Rouge, le travail culturel, et plus particulièrement la création artistique, représentent la plus noble tentative révolutionnaire pour lutter contre la peur et contre la mort. Toute création est un acte d'amour pour la vie, et en même temps une proposition d'humanisation.

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a) O fim não justifica os médios, e os médios utilizados devem reflectir a essência do fim.

b) Apoio às lutas de todos os povos contra o imperialismo e/ou pela auto-determinação, independentemente das direcções políticas deles.

c) Pela autonomia e a independência respeito total para com os projectos políticos do capitalismo.

d) Unidade do mundo do trabalho intelectual e físico, sem discriminações ideológicas de nenhum tipo, fora da identidade “anti-capitalista, anti-imperialista e pelo socialismo”.

e) Luta contra as burocracias políticas, pela democracia directa e dos conselhos.

f) Salvar a vida na Terra, salvar a humanidade.

g) Para um Utopista Vermelho o trabalho cultural e a criação artística em particular representam os mais nobres tentativos revolucionários por lutar contra os medos e a morte. Cada criação é um ato de amor para com a vida e, no mesmo tempo, uma proposta de humanização.