L’associazione Utopia rossa considera suo fondamento politico il principio secondo cui il fine non giustifica i mezzi, ma nei mezzi si deve riflettere l’essenza del fine. Non ha programmi politici, come del resto non ne aveva la Prima internazionale. Nonostante le più diverse provenienze ideologiche dei suoi sostenitori, essa ritiene che l’anticapitalismo dilagato dopo l’inizio dell’Antirivoluzione russa (dicembre 1917) sia stato motivato fondamentalmente da idee precapitalistiche, cioè retrograde, e non da progetti di civiltà in grado di superare il capitalismo sviluppando ulteriormente i suoi modelli di democrazia. Ciò spiega anche il prevalere, nella storia della cosiddetta «sinistra», di simpatie per i regimi dittatoriali di ogni specie e colore. Utopia rossa si batte contro l’ulteriore diffusione di ideologie precapitalistiche vecchie e nuove (in campo politico, culturale, ecologico, religioso ecc.), come parte della sua battaglia per il superamento del capitalismo, se si vuole salvare la vita sulla Terra con la sua umanità. In questo senso la sua utopia continua ad essere rossa.

The Red Utopia association considers its political foundation to be the principle that the end does not justify the means, but that the means must reflect the essence of the end. It has no political program, just as the First International did not. Despite the diverse ideological backgrounds of its supporters, it believes that the anti-capitalism that spread after the start of the Russian Anti-Revolution (December 1917) was fundamentally motivated by pre-capitalist – that is, retrograde – ideas, and not by civilizational projects capable of overcoming capitalism and of further developing its democratic models. This also explains the prevalence, throughout the history of the so-called «left», of sympathies for dictatorial regimes of all kinds and colors. Red Utopia fights against the further spread of old and new pre-capitalist ideologies (in the political, cultural, ecological, religious, and other fields) as part of its battle to overcome capitalism, if life on Earth, including its humanity, is to be saved. In this sense, its utopia remains red.

PER SAPERNE DI PIÙ CI SONO UNA COLLANA DI LIBRI E UN BLOG IN VARIE LINGUE…

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martedì 6 marzo 2018

¡OH FEMINISMO, CUÁNTO REVUELTO HAY EN TU NOMBRE…!, por Nechi Dorado

Muchas cuestiones giran en torno al Paro Internacional de Mujeres convocado para el 8 de marzo, al que adhiero por considerarlo importantísimo aunque con algunas diferencias, porque percibo que está todo demasiado embrollado.
Un estandarte que debería mantenerse firme –porque la situación así lo exige– desde algunos sectores se desvirtúa, y demasiado para mi gusto; convengamos que son varios los movimientos feministas que se despliegan y, aunque parezca mentira, diferentes son las concepciones.
Hace unos días escuché a una mujer por televisión, invitando al paro y diciendo con una seguridad absoluta, casi como si fuera una verdad revelada: “Que ese día los padres queden al cuidado de los niños y las que no tienen marido que los dejen con la abuela”.
Yo no podía creer ese argumento y pregunto, para algún sector que sea en lucha por los derechos de la mujer –que realmente están tan demorados–, ¿las abuelas no somos mujeres, ese día nosotras sí tenemos que seguir criando?
Y me quedé pensando, además, ¿por qué las mamás no deberían atender a los niños ese día: acaso nos sentimos explotadas por ellos?
O, ¿por qué las mamás no pueden marchar con sus hijos, si sería eso uno de los mejores ejemplos para inculcarles, desde pequeños, que los derechos cuando son avasallados se exigen en las calles? No se ruegan ni se espera que caigan del cielo. Madres en lucha son maestras de la vida, nada nuevo en lo que digo.
No son los hijos los que nos ningunean: es el sistema, muchachas –a ver si lo tenemos claro de una buena vez–. Tampoco todos los hombres son explotadores, femicidas y acosadores, así como no todas las mujeres son abusadoras ni se basan en conceptos como escuché varias veces por ahí de algunas mamás, diciéndoles a sus hijas: “buscate un boludo que te mantenga”, cosa que así hizo la niña cuando creció… Y el 8M algunas aseguraron asistencia.
Los poderes dominantes tiene la propiedad del desvirtúe, generando divisiones y echando por tierra un concepto que es maravilloso además de imprescindible: la lucha por la igualdad de género. Y la igualdad es eso: igualdad, no dar vuelta la historia según nos convenga para pasar a tener el dominio absoluto que tanto decimos repudiar.
Quiénes se encolumnan detrás de las “propuestas del sistema” –como algunas ONG de las cuales ya sabemos cuál es el origen de sus financiamientos– no son sino mujeres confundidas que al final terminan siendo utilizadas por ese mismo sistema que las impulsa a deslegitimar luchas heroicas, que costaron tantas vidas a lo largo de la historia del mundo.
Creo que nos urge un debate más profundo que apunte al ojo del callo que enquistó un sistema nocivo, genocida y que sigue con su proyecto, desarticulando hasta los fines más nobles que pueda exigir el ser humano, y lo hace con una seguridad que espanta.
Por eso este “8M Paro Internacional de Mujeres” me parece perfecto que haya compañeros que quieran sumarse a la masa de mujeres movilizadas contra una sociedad patriarcal, cuya columna vertebral se encuentra en las iglesias que siguen considerando que somos el resultado de una costilla del hombre.
Iglesias que jamás tuvieron en cuenta que ese hombre se alimentó de nuestras tetas, mucho menos consideraron que gracias a su sentencia “parimos los hijos con dolor”, tal vez porque el hombre ya no podía perder más costillas…
Iglesias que jamás se manifiestan contra los femicidios y que muchas veces, a través de representantes, justificaron violaciones de niñas no quedando exentos de actos aberrantes muchos niños.
Muchas veces dije –y hoy sostengo en vísperas del 8M– que no me autodefino como feminista por considerarlo una redundancia: soy mujer comunista. Y no me vengan a decir, como escuché por ahí en medio de una maraña en un ovillo de incoherencias, que hay comunistas machistas.
No, compañeras: ser comunista es defender desde las vísceras la igualdad en todas sus formas y expresiones, tratando de aniquilar la supremacía aunque a veces, demasiadas, venga de otra mujer. Ejemplos sobran.
Marchemos juntas y juntos este 8M –madres, abuelas (cómo que no), compañeras, compañeros, hijos, hijas–, porque este sistema nos está pasando por arriba a todos y a todas.
Uno de los íconos mundiales del feminismo, Alexandra Kollontái (1872-1952), expresó:
“¿Cuál es el objetivo de las feministas burguesas? Conseguir las mismas ventajas, el mismo poder, los mismos derechos en la sociedad capitalista que poseen ahora sus maridos, padres y hermanos.
¿Cuál es el objetivo de las obreras socialistas? Abolir todo tipo de privilegios que deriven del nacimiento o de la riqueza. A la mujer obrera le es indiferente si su patrón es hombre o mujer”.
El 8M todas y todos autoconvocados contra:

• los femicidios (en 2017 se registraron 292 asesinatos de mujeres en la Argentina. Es decir que una mujer fue asesinada cada 30 horas en el país durante el año pasado);
• la brecha salarial;
• el aborto bajo la consigna: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.

Pero sobre todo no permitamos que este sistema excluyente siga planteándonos diferencias con el solo fin de quebrar todo principio de organización. No tengamos dudas de que si hay algo que preocupa a los tiranos es la unidad en idea y pensamiento, en actos y acciones.

venerdì 5 gennaio 2018

FEMICIDIOS, HOMICIDIOS: ¡¡¡VIOLENCIA!!!, por Nechi Dorado

© Zaylatan
El tema de la llamada violencia de género que tanto nos afecta, sobre todo a las mujeres que somos las que ponemos la mayor cantidad de víctimas, amerita un debate urgente de la sociedad. La violencia es un tema recurrente, cuyo cordón umbilical está unido al SISTEMA. No reconocerlo en ese centro nos ubica fuera de contexto.
Cuando una mujer mata a su compañero o a la inversa, además está asesinando a otras mujeres, madres, abuelas, hermanas, que quedan partidas para siempre. No es mayor ni menor el sufrimiento de la madre de una mujer asesinada respecto a la de un varón también asesinado, aunque sean menores, los últimos casos, cuantitativamente.
La muerte es muerte, con y sin polleras.
La violencia contra el hombre de parte de sus parejas mujeres no es abordado como un tema social, ya que no afecta a un grupo históricamente discriminado como es el caso de las mujeres.
Hay otra concepción machista instalada: “el macho se las aguanta”, “el macho se agarra a trompadas si algo le molesta”. Esquema patriarcal repetitivo, nocivo, contaminante, que provocará que un hombre agredido por su compañera jamás denuncie el hecho, no sea cosa de que luego lo llamen “maricón”. Además, convengamos que no sobran los lugares donde denunciar sin padecer tremendas burlas: detalle no menor.
De todos modos el tema da para mucho, pero teniendo en claro que mientras no intentemos cambiar todo, NO CAMBIARA NADA. Seguirán los femicidios y seguirán los muertos, tengan pene o vagina y más allá de la proporcionalidad de las cifras.
Estos días, en Argentina, una joven de 19 años, Nahir Galarza, asesinó a su pareja, otro joven de 21 años, Fernando Pastorizzo, y cometió el crimen con el arma reglamentaria de su padre, policía.
La joven, luego de cometer el acto y según su propio relato, se fue a dormir, y al día siguiente dejó un mensaje amoroso en Instagram: “Cinco años juntos, peleando, yendo y viniendo pero siempre con el mismo amor. Te amo para siempre, mi ángel”, posteó el viernes por la mañana.
(Ese “mi ángel” me hace ruidito, casi como un mensaje del inconsciente de la jovencita: los ángeles no están en la tierra…)
Esta chica que asestó dos disparos mortales en el pecho del muchacho demuestra a la parte de la sociedad que anda sin vendas en los ojos que ya estaba muerta mucho antes de cometer ese espanto. Tiempo atrás había fingido su “propio secuestro”.
A esta joven la mató el sistema, la mató el silencio social, la irresponsabilidad de su familia que no supo visualizar la conducta extraña de su hija, según descripción de gente allegada a su círculo.
Vemos también los horrores que cometen miembros de los aparatos de seguridad del Estado, y en la familia se centran los principales valores que han de ser los que nos formen.
No tengo base para diagnosticar estados patológicos, pero lo que se ve a las claras a partir de relatos que leímos o escuchamos estos días es la perversidad de la chica, ya que en ningún momento demostró tener registro del dolor, y eso es una patología grave, hasta lo que sé.
Según el abogado defensor, Víctor Rebossio, no existen rastros de pólvora en sus manos, afirmando que no fue ella la que disparó, aunque no dejó de hacer notar que la joven “estaba mal y enajenada” en el momento del hecho. Agregando: “Ella dijo ‘fui yo’, pero las pruebas de parafina determinaron que ella no disparó, me debo inclinar ante la prueba, no ante la versión”. “Era una pareja enfermiza”, es lo que se dejaron como relato algunos entrevistados. “Hay gente que escuchó cómo se pegaban y hay testimonios de que era una pareja enfermiza”, señala el letrado.
Me atrevo a pensar que estamos frente a un crimen del que se desconocerán culpables, total en unos días ya ni nos acordaremos más. Y en las consabidas preguntas que solemos hacernos cuándo suceden cosas en momentos puntuales de un país, a quién beneficia; a quién perjudica, sólo se me ocurre pensar que el arma homicida, disparada por algún/a homicida, era la reglamentaria de una fuerza de seguridad, y ya sabemos cómo actúan.
Lo concreto –que nadie puede desconocer– es que quedó el saldo de una madre llorando lo que ya no podrá recuperar.
Y el de otra vida que se fue por dos agujeros en esta absurda carrera del vale todo, o todo contra todo.
Y hay un sistema ciego, sordo, mudo, que entronizó la violencia haciendo añicos lo que podría quedar de esa utopía llamada justicia tras la cual corremos muchos.
Y en semejante carrera alocada hay víctimas, muchas más de las que podemos admitir en un país que pretende ser civilizado, donde todos los días se mata a alguien así nomás, como si nada.
Y hay un Estado genuflexo ante un sistema perverso que por consecuencia abandona a la población, sin cumplir el rol contenedor que le corresponde como estado civilizado.
Seguiremos llorando, seguirán las relaciones tóxicas, seguiremos asesinando valores, sobre todo porque estos últimos no se compran ni cotizan en bolsa. Y seguirá girando la rueda de nuestro propio destino impuesto tal como lo planificaron.

lunedì 13 novembre 2017

EL PERÚ ES EL PAÍS MÁS MACHISTA DE AMÉRICA LATINA, por Hugo Blanco

La noticia de que el día del censo que hace poco hubo en el Perú una mujer de dicho censo fue violada mientras trabajaba, nos recordó que el Perú es el país más machista de América Latina y que ocupa el tercer lugar a nivel mundial en violencia de género.
Solo en los primeros meses de 2016, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) registró un total de 24 feminicidios y 66 intentos de este delito. Al año, el promedio de feminicidios llega a 120 o 130 en todo el Perú. En los últimos ocho años se han registrado 1,001 casos de feminicidios.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), de los 31 millones de habitantes en el Perú, cerca de 800 mujeres fallecieron a manos de sus parejas. Las causas más comunes fueron por estrangulamiento, golpizas o asfixia.
Una encuesta reveló que siete de cada diez mujeres de 18 a 29 años se identificaron como víctimas de acoso sexual callejero.
Los resultados de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) del primer semestre de 2016 revelan que el 66.4% de las mujeres de 15 a 49 años de edad alguna vez fueron víctimas de violencia psicológica o verbal; el 32.4% declaró haber sufrido violencia física –y el 6.8% violencia sexual– por parte del esposo o compañero.
Este estudio también arroja datos preocupantes:

I) El 16.4% de las mujeres fueron agredidas físicamente por otra persona aparte del esposo o compañero.
II) El 51.2% de las mujeres alguna vez unidas fueron agredidas bajo los efectos del licor, drogas o ambas.
III) En los últimos doce meses del año, 11 de cada 100 mujeres fueron víctimas de violencia física por parte del esposo o compañero.
IV) La mayoría de mujeres agredidas físicamente (63.9%) tuvieron moretones y dolores. El 12.8% manifestó haber tenido herida o lesión, huesos o dientes rotos y quemaduras.
V) Según la ENDES, 44 de cada 100 mujeres víctimas de violencia física buscaron ayuda en personas cercanas.
VI) Entre los meses de enero a junio de 2016 se registraron 2.547 denuncias por violencia sexual a mujeres, según datos de la Oficina Estadística de la Policía Nacional del Perú.
VII) En el primer semestre de este año se registraron más de 1.772 denuncias por abuso sexual contra mujeres menores de 18 años. El departamento de Lima es el que presenta el mayor número de casos (493).
VIII) Según la información del Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público, en 2015 se reportaron 97 casos de feminicidio en el Perú. La mayoría de víctimas (57) tenían entre 18 y 34 años de edad y catorce eran menores de 18 años.
IX) Por lo que respecta a la relación con el presunto victimario, 86 de los casos de feminicidio fueron cometidos por la pareja o expareja, 5 por un familiar, 3 por un conocido y 3 por un desconocido que atacó sexualmente a la víctima.

Hace pocos días [el 25 de octubre (n.d.r.)] el diario La República señaló:
“Las primeras cifras mostradas son más que alarmantes; según el Ministerio de la Mujer, en lo que va del año más de 6 mil denuncias de violencia sexual han sido atendidas, de las cuales la mitad corresponde a violencia sexual”.
El 74% de las mujeres peruanas sufren violencia por parte de sus parejas.
El colmo fue que la parlamentaria fujimorista Maritza García, mientras estaba al mando de la Comisión de la Mujer y Familia del Congreso de Perú, dijo que las mujeres incitaban a los “agresores sanos”.
¿De dónde viene esto?
La derecha peruana, incluyendo sacerdotes, impulsó un movimiento denominado “Con mis hijos no te metas” para combatir lo que ellos llamaron la “ideología de género”. Impulsaron marchas. Estaban en contra del respeto a la mujer y a las denominadas LGBT (Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales).
Fue precisamente consecuencia de eso que la mayoría fujimorista de la Cámara única pusiera como presidenta de la Comisión de la Mujer a Maritza García. Luego de su célebre frase, la protesta fue tan fuerte que tuvo que renunciar. El fujimorismo piensa reemplazarla por Nelly Cuadros, una congresista de Fuerza Popular: las organizaciones feministas la denuncian por haber votado en contra de un proyecto que eliminaba beneficios penitenciarios a violadores solo porque la iniciativa incluía la palabra “género”.
Pero no solo la mayoría parlamentaria es machista y favorece la agresión a la mujer. Los jueces y los fiscales tratan con mano blanda a los feminicidas y otros agresores a la mujer.

mercoledì 8 marzo 2017

EQUIDAD DE GÉNERO: UN PROBLEMA NO SÓLO DE MUJERES, por Marcelo Colussi

La situación social de las mujeres es un problema que afecta a ellas primera y principalmente, pero no restringe su abordaje y posible solución al ámbito femenino. Por el contrario, es una problemática de corte social que involucra por fuerza a la totalidad de la población, varones incluidos.
Aclaremos rápidamente, evitando malentendidos, que ello no significa que la solución esté en manos masculinas. Lo importante a destacar es que, aunque son las mujeres quienes llevan la peor parte, la comunidad en su conjunto se perjudica ante el hecho discriminatorio, ante esta inequidad de géneros. Si se aborda profundamente el problema, la conclusión obligada confronta primeramente a los varones, en tanto los discriminadores; pero en otro sentido: a la sociedad como un todo, pues la historia generó esas formas de organización marcadas hondamente por una ideología machista-patriarcal.
Las diferencias sexuales anatómicas conllevan otras tantas diferencias psicológicas; pero esto no explica, y mucho menos justifica, la posición social del género femenino. Ninguna conducta humana puede concebirse solamente en términos biológicos. Aunque este determinante exista -el macho, en muchas especies animales, es más fuerte que la hembra, también entre los humanos-, se dan otros procesos que posicionan culturalmente a las mujeres.
Como una constante en diversas civilizaciones, las mujeres se ven sometidas a un papel sumiso ante la imposición varonil. No significa “papel secundario”, pues su quehacer es básico al mantenimiento del grupo social, pero sí ausente en la toma de decisiones. Hasta ahora las mujeres, como género, han estado excluidas del ejercicio del poder. Los trabajos femeninos, en esta concepción patriarcal, se consideran secundarios, poco “importantes”.
En el ámbito humano, el horizonte desde donde se estructuran las conductas está regido por algo no exclusivamente biológico, y que en términos de ordenamiento macho-hembra no responde tanto a realidades anatómicas sino a posicionamientos subjetivos, propios del campo simbólico, no del orden físico-químico. El machismo, en tanto una posibilidad de relaciones entre hombres y mujeres, no tiene ningún fundamento genético.
En otros términos: en lo humano no hay correspondencias biológico-instintivas entre machos y hembras sino ordenaciones entre “damas” y “caballeros”. El acoplamiento no está determinado/asegurado instintivamente. Tiene lugar, pero no siempre (hay relaciones homosexuales, hay voto de castidad, hay psicopatología en esto); y no necesariamente está al servicio de la reproducción (eso es, antes bien, una eventualidad; la mayoría de los contactos sexuales no buscan la procreación). Masculinidad y femineidad son construcciones simbólicas, arraigadas en la psicología de los humanos y no en sus órganos sexuales externos. La cuestión de géneros se desenvuelve en el campo social.

martedì 25 ottobre 2016

¡#NI UNA MENOS, MIÉRCOLES NEGRO, MUJERES!, por Nechi Dorado

Hombres y mujeres, obreros y amas de casas, estudiantes y fabriles pararon el 19 de octubre en protesta contra la violencia a la mujer argentina. La megamanifestación en casi 70 ciudades argentinas y 58 diferentes lugares en el mundo fue una muestra de la importancia que tanto mujeres como los hombres salen juntos para decir ¡Basta Ya de violencia a la mujer!

Dando muestras de una organización impecable como respuesta a los femicidios que se vienen perpetrando en Argentina, marcharon miles de mujeres de todas las edades, este día en que hasta el cielo parecía acompañarnos cubriendo de lágrimas la ciudad de Buenos Aires, bajo la consigna #Ni una menos. Las mismas acciones se realizaron en otras ciudades del país y hasta en tierras hermanas, porque el problema que enfrentamos las mujeres no es sino amparado por el patrón de conducta establecido históricamente y que el sistema capitalista se empeña en mantener como método de dominación hacia quienes se considerarían, erróneamente, como el eslabón más débil de la cadena humana.
Concepto tan triste como repudiable. Tan ilógico como absurdo.
Cabe destacar -injusto sería no hacerlo- el acompañamiento de muchos hombres, unidos por el mismo espanto, conscientes de que deben romperse los esquemas machistas, patriarcales, que tanto daño han causado hasta el momento y que parecen muy difíciles de eliminar.
La tarde del 19 de octubre marcó un hito que ha de permanecer estampado para siempre en la memoria de los pueblos hartos de llorar hijas asesinadas por una demencia irracional.
No obstante, creo que debemos tener en cuenta y puntualizar con mucha firmeza que no todos los hombres son asesinos, ni todos someten, ni todos violan, ni todos descalifican, ni todos ofenden. Y debemos razonar que cuando de violencia de género se habla también hay “ellos” alcanzados por la misma aberración aunque no lo denuncien, aunque no lo hagan público. Existe la violencia también contra hombres que son engañados, difamados, estafados, humillados.
Hombres a los que se los pretende proveedores. Hombres a los que se les impide contacto con sus hijos, impedimento que se arrastra a abuelas y abuelos, a tíos, a primos, dejando incompleta la socialización básica de pequeños que no nacieron en una maceta. Nacieron de un hombre y de una mujer, con lazos ancestrales.

mercoledì 15 giugno 2016

MUJERES CONDENADAS POR LAS RELIGIONES, por Marcelo Colussi

La cultura machista-patriarcal está hondamente arraigada en todas las sociedades del planeta. Es cierto que ya ha comenzado un cambio, lento todavía, pero sin pausa. De todos modos, es muchísimo lo que resta por avanzar aún. No está claro cómo seguirán esos cambios; en todo caso, en nombre de una justicia universal todas y todos debemos apoyarlos.
Lo que sí está claro es que las religiones -todas ellas- no juegan un papel precisamente progresista en ese cambio: más que ayudar a la igualación de las relaciones entre los géneros, promueven el mantenimiento de las más odiosas y repudiables diferenciaciones injustas (¿puede haber alguna diferenciación injusta que no sea odiosa y repudiable?).
Amparados en la pseudo explicación de “ancestrales motivos culturales”, podemos entender -jamás justificar- el patriarcado, los arreglos matrimoniales hechos por los varones a espaldas de las mujeres, el papel sumiso jugado por éstas en la historia, el harem, la ablación clitoridiana; podemos entender que una comadrona en las comunidades rurales de Latinoamérica cobre más por atender el nacimiento de un niño que el de una niña, o podemos entender la lógica que lleva a la lapidación de una mujer adúltera en el África.
En esta línea, entonces, podríamos decir que las religiones ancestrales son la justificación ideológico-cultural de este estado de cosas; las religiones en tanto cosmovisiones (filosofía, código de ética, manual para la vida práctica) han venido bendiciendo las diferencias de género, por supuesto siempre a favor de los varones. ¿Por qué los poderes, al menos hasta ahora, han sido siempre masculinos y misóginos? Esto demuestra que todas las religiones son machistas, nunca progresistas, nunca promueven la equidad real; y si hay diosas mujeres, como efectivamente las hay, la feligresía está atravesada por el más absoluto patriarcado. ¿Cuándo habrá una Papisa? La única que se cuenta en la historia de la Iglesia Católica -Juana I, nunca reconocida oficialmente por el Vaticano- fue linchada. Estamos ahora en el Siglo XXI, donde sin dudas se han empezado a producir cambios en la relación entre géneros, pero la misoginia sigue mandando.
Quizá en un arrebato de modernidad podríamos llegar a estar tentados de decir que las religiones más antiguas, o los albores de las actuales grandes religiones monoteístas, son explícitas en su expresión abiertamente patriarcal, consecuencia de sociedades mucho más “atrasadas”, sociedades donde hoy ya se comienza a establecer la agenda de los derechos humanos, incluidos los de las mujeres, sociedades que van dejando atrás la nebulosa del “sub-desarrollo”. Así, no nos sorprende que dos milenios y medio atrás, Confucio, el gran pensador chino, pudiera decir que “La mujer es lo más corruptor y lo más corruptible que hay en el mundo”, o que el fundador del budismo, Sidhartha Gautama, aproximadamente para la misma época expresara que “La mujer es mala. Cada vez que se le presente la ocasión, toda mujer pecará”.
Tampoco nos sorprende hoy, en una serena lectura historiográfica y sociológica de las Sagradas Escrituras de la tradición católica, que en el Eclesiastés 22:3 pueda encontrarse que “El nacimiento de una hija es una pérdida”, o en el mismo libro, 7:26-28, que “El hombre que agrada a Dios debe escapar de la mujer, pero el pecador en ella habrá de enredarse. Mientras yo, tranquilo, buscaba sin encontrar, encontré a un hombre justo entre mil, más no encontré una sola mujer justa entre todas”. O que el Génesis enseñe a la mujer que “parirás tus hijos con dolor. Tu deseo será el de tu marido y él tendrá autoridad sobre ti”, o el Timoteo 2:11-14 nos diga que “La mujer debe aprender a estar en calma y en plena sumisión. Yo no permito a una mujer enseñar o tener autoridad sobre un hombre; debe estar en silencio”.

domenica 7 febbraio 2016

CURIOSA ABERRACIÓN: LOS CONCURSOS DE BELLEZA, por Marcelo Colussi

I

La belleza, si bien siempre difícil de definir, es algo inherente a todos los seres humanos aunque no se la problematice en forma explícita. Entendámosla, para dar un marco general mínimo a partir del que poder seguir hablando del asunto, como la búsqueda del placer estético, el placer de los sentidos. La belleza, por tanto, va de la mano de lo sublime, de lo que en términos perceptivos nos deleita. De las artes, sin dudas –quizá la forma superior de búsqueda de la belleza; pero también la podemos encontrar en la cotidianeidad, en cada pequeño detalle de la vida práctica.
¿Puede hablarse de la “belleza” de los seres humanos? Tema arduo, polémico; la ética ha tratado inmemorialmente estos asuntos. ¿Es la belleza algo material o espiritual? Convengamos que efectivamente sí hay belleza humana. Lo cual nos lleva a plantear qué es su opuesto: ¿la fealdad? ¿Quién es bello y quién es feo? ¿Con qué criterios medir eso? Y más aún –hablando de ética–: ¿es posible medirlo? Y más aún: ¿para qué medirlo?
Si de belleza material se trata, el problema se torna muy complejo. La belleza de la que podemos dar cuenta con el sentido de la vista es totalmente social, cultural, histórica. ¿En nombre de qué alguien es más bello que un feo? ¿Quién es más feo o fea que otro u otra? Si extremamos la indagación, vemos que los valores ligados a la belleza física son absolutamente relativos, convencionales. ¿Es más bella la piel negra o la blanca? ¿Es más bella una nariz atravesada por un hueso de animal o un labio con un aro de metal que una no tiene nada de eso? ¿Cuándo comenzamos a decir que algo es feo? ¿Es más bello un seno femenino que nunca usó sostén –como el de las mujeres de algunas tribus en el África negra–, flácido y caído casi hasta la cintura, o aquel que lleva muchas siliconas, como el de tantas mujeres occidentales, rígidos y firmes? ¿Qué es más bella: una cabellera rubia o las trenzas de pelo negro? ¿Un calvo no es bello entonces? ¿Los pies de una mujer china, amarrados desde niña y por tanto muy pequeños, son más bellos que un número 44? ¿Son bellos los tatuajes? ¿Por qué ahora los y las occidentales los usan tan profusamente? Antes, unas décadas atrás apenas, ¿eran feos? ¿Y por qué ahora en Occidente se atraviesan narices, labios, orejas y ombligos con aros de metal? ¿Pasaron a ser bellos esos accesorios que antes usaban algunos pueblos “primitivos”? ¿No eran bellos hace unos años? ¿Era bella la Mona Lisa, o era una gorda con muchos kilitos de más? Como vemos, todo esto nos pone ante planteos difíciles. Primera conclusión, entonces: la belleza es relativa, los patrones de belleza son históricos, convencionales.

lunedì 30 novembre 2015

SALUD MENTAL EN JÓVENES EMBARAZADAS COMO PRODUCTO DE VIOLACIONES: UN PROBLEMA NACIONAL, por Marcelo Colussi

Síntesis
El machismo patriarcal sigue siendo una cruda realidad en nuestro país. Cambiar esos patrones es un arduo trabajo donde deben coincidir diversos esfuerzos: políticas públicas bien definidas, educación, acciones para romper mitos y prejuicios. El abuso y la violación sexual son prácticas aún consideradas como parte de una historia cultural tolerada. En ese marco de cosas, los embarazos de mujeres jóvenes están normalizados. E incluso los embarazos producto de violaciones no son todo lo castigado que deberían. Por ancestrales tabúes que pueblan la sociedad, el embarazo a temprana edad no se ve como un problema. Es allí donde debe empezarse a trabajar, y la Academia juega un muy importante papel al respecto: se necesita investigar a fondo la temática y proponer alternativas claras, superadoras de la actual situación. El embarazo no deseado de una mujer joven es un trauma que deja secuelas psicosociales importantes, tanto en quien lo sufre como en el reforzamiento socio-cultural del patriarcado al que indirectamente contribuye.

Palabras clave
Violación, machismo, patriarcado, violencia, prejuicios.
___________

158 niñas quedan embarazadas todos los días y no tienen ningún mecanismo alternativo de educación.
(Justo Solórzano / UNICEF)

Situando el problema

Así como la salud no es sólo la ausencia de enfermedad, de la misma manera la vida no es sólo la ausencia de la muerte. Esto, que pudiera parecer un juego de palabras, intenta mostrar que la calidad de vida es mucho más que permanecer vivo en términos biológicos. Si tomamos al pie de la letra la ya clásica definición de la salud como estado de bienestar en las esferas física, psicológica y social, vemos que la calidad de vida se liga con fuerza determinante a los factores psicosociales, que son los que, en definitiva, ayudan/permiten el mantenimiento de la vida como hecho físico-químico.
Si pese al monumental desarrollo científico-técnico actual el hambre sigue siendo uno de los principales flagelos de la Humanidad, no caben dudas que los factores no-biológicos tienen una importancia decisiva en todo esto, en la calidad de vida, en el bienestar. Si por instinto comemos, y si hay un 40% más de comida disponible en el mundo, no hay nada natural que explique el flagelo del hambre, a no ser cuestiones netamente socio-políticas. La salud, por tanto, no puede reducirse a un hecho meramente biológico: también es política.
De la misma manera, reproducir la especie no es sólo procrear hijos. Eso último es un hecho eminentemente biológico-natural, de orden “animal” podría decirse. El cómo hacerlo (planificando, teniendo perspectiva de futuro, decidiendo en forma conjunta varón y mujer, por medio de inseminación artificial, haciéndose cargo de la crianza de los nuevos seres la pareja parental en forma responsable, las modalidades culturales en que se enmarca todo ello, etc.) es también una cuestión eminentemente psicosocial. Se presentifican ahí las ideologías dominantes, los prejuicios, los juegos de poder, los valores éticos de una sociedad, las variables personales de cada sujeto.

lunedì 20 luglio 2015

CRÍTICA DEL PATRIARCADO: FUNDAMENTO PARA UNA NUEVA CONCEPCIÓN DEL PODER, por Marcelo Colussi

Síntesis
El patriarcado es una ideología que involucra a todos los habitantes de las sociedades donde se da, tanto varones como mujeres. Se trata, en esencia, de una asimétrica relación de poder. Las mujeres llevan la peor parte en esto, por cuanto sufren la exclusión y reciben los golpes, en todo sentido, mientras que los varones, por el contrario, se benefician de esos injustificados privilegios, dado por razones enteramente sociales (es decir: construidas, por tanto modificables). Esa situación, injusta y que debe ser transformada por razones elementales de equidad, no sólo constituye una flagrante desigualdad entre las dos mitades de la población sino que sienta las bases para una sociedad autodestructiva. El patriarcado va indisolublemente ligado a la categoría de propiedad privada, lo que implica la defensa a muerte de la misma, el autoritarismo y la exclusión de unos (los desposeídos) por otros (los poseedores, los propietarios). Todo ello se articula con el trasfondo fundante del poder en tanto imposición de la voluntad de unos sobre otros. El poder, en esa perspectiva, se recorta sobre una perspectiva masculinizante; dicho de otro modo: falocéntrica. En ese sentido, hacer una crítica radical del patriarcado no sólo sirve para dejar de perjudicar a las mujeres, tarea imprescindible por cierto, sino para sentar las bases de una futura sociedad con una nueva concepción del poder, menos autoritaria y más horizontal.

Palabras clave
Patriarcado, machismo, poder, género, asimetrías.
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Situando el problema

No es ninguna novedad que las mujeres gozan de menos derechos que los varones en prácticamente todos los rincones del mundo. Eso está comenzando a cambiar, muy lentamente quizá, pero sin vuelta atrás. Ya hay transformaciones importantes en curso, aunque todavía resta muchísimo por avanzar. Lo cierto es que el patriarcado, con mayor o menor virulencia, sigue siendo aún una cruel realidad en todo el planeta. No puede precisarse cómo seguirán esos cambios, con qué velocidad, cuál será el producto de todo ello. El aporte aquí presentado pretende ser un elemento más para esa gran transformación ya en marcha. Lo más importante a destacar es que algo comenzó a moverse y debemos seguir impulsando esa tendencia.
Amparados en la pseudo explicación de “ancestrales motivos culturales”, puede entenderse –jamás justificarse– la lógica que hay en juego en el patriarcado. A partir de descifrar eso, puede entenderse una retahíla de atrocidades: los arreglos matrimoniales hechos por los varones a espaldas de las mujeres, el papel sumiso jugado por éstas en la historia, el harem, la ablación clitoridiana; puede entenderse que una comadrona en las comunidades rurales de Latinoamérica cobre más por atender el nacimiento de un niño que el de una niña, o puede entenderse la lógica que lleva a la lapidación de una mujer adúltera en el África.
En ese orden –y es lo que tratará de explicitarse en este escrito– puede verse cómo esa matriz fundamenta nuestras sociedades basadas en clases sociales, asimétricas, y por tanto, violentas. Propiedad privada, familia, dominación y patriarcado son elementos de un mismo conjunto. Es imposible –quimérico, podría agregarse– pretender establecer un orden cronológico en todo ello. Lo cierto es que, desde sus orígenes hasta la fecha, funcionan indisolublemente. El pensamiento dominante de una época, la ideología –también las religiones, con la importancia toral que han tenido y continúan teniendo en la actualidad en todos los asuntos que podrían llamarse sociales, o éticos–, certifican esta unión entre los elementos mencionados. Nuestras sociedades se basan indistintamente en todo eso: propiedad privada, su defensa violenta (léase: guerras, entre otras cosas, represión de toda protesta social, de todo intento de cambio) y patriarcado son una misma cosa.

domenica 19 aprile 2015

¿POR QUÉ NO SER MACHISTAS?, por Marcelo Colussi

El título del presente texto es ya provocador. O problemático. Presentado explícitamente sin otras consideraciones, da a entender que sí, efectivamente, hay machismo. Ello, por supuesto, es muy fácilmente constatable. Basta mirar un poco a nuestro alrededor para encontrarlo por todos lados: la cultura dominante, más allá de algunos cambios que se están operando en el mundo, sigue siendo profundamente machista.
Ahora bien: como en toda relación interhumana, la ideología dominante parte de la base (errónea por cierto) de una situación “natural”, que interesadamente podría tomarse por “normal”. Pero sucede que en la dimensión humana no hay precisamente “buenos” y “malos”, ángeles y demonios, una normalidad dada de antemano, genética. Menos aún, una pretendida normalidad determinada por los dioses (dicho sea de paso: ¿cuáles?, visto que existen tantos). Hay, en todo caso, conflictos (“La violencia es la partera de la historia”). El paraíso es un mito, está perdido.
Abrir una crítica contra el machismo dominante –que, por lo visto, atraviesa la historia humana y está presente en todas las latitudes– es imprescindible. Pero, ¿por qué? Podría comenzarse diciendo que por una cuestión de equidad mínima, por justicia universal y respeto por parte de los varones (dominadores hasta ahora) hacia las mujeres (las dominadas). Sin dudas, si alguien sale perjudicado en esta asimétrica relación, es el género femenino. “Gracias dios mío por no haberme hecho mujer”, reza una oración hebrea. Abundar con ejemplos acerca de esta injusta situación no es el objetivo de este breve texto, pero partimos de saber que los mismos se cuentan por cantidades industriales.
Por razones de la más elemental ecuanimidad debería corregirse de una vez por todas esta aberración del patriarcado. ¿Con qué derecho un varón tendría más cuota de poder que una mujer? ¿Por qué lo que a uno de los géneros se le prohíbe (“canas al aire”, por ejemplo), en otros se aplaude? ¿Por qué la irracional, absurda y malintencionada visión de las mujeres como malas conductoras de automóviles, si estadísticamente está más que demostrado que tienen menos accidentes que los varones? (porque no son tan irresponsables, cuidan más su vida y la de los otros, cumplen más fielmente los reglamentos de tránsito). ¿Por qué los golpes lo siguen recibiendo siempre ellas y no ellos?
Por supuesto que no hay ningún “derecho natural”, ninguna presunta determinación biológica que lo “justifique”. Es una pura construcción histórica, una ideología del poder masculino que se ha impuesto, una nefasta injusticia –una más de tantas– que pueblan la vida humana. No se trata, entonces, de hacer un mea culpa por parte de los varones “salvaje, malos y abusivos” para tornarse más “piadosos”, más “buenos”. Definitivamente, no va por allí la cuestión.

mercoledì 12 novembre 2014

¿CUÁNTO TIEMPO LE QUEDA AL MATRIMONIO COMO INSTITUCIÓN?, por Marcelo Colussi

Amigos con derechos, aminovios, parejas abiertas, matrimonios homosexuales…, a lo que podría agregarse, quizá con otro estatuto sociológico, pero igualmente “inquietante” para una visión tradicional: sexo cibernético, relaciones en el espacio virtual, ¿muñecas y/o muñecos inflables de silicón?, etc., etc. Todo esto es nuevo, y aún sigue produciendo mucho escozor a las visiones conservadoras. Pero ahí están, tocando la puerta de nuestras atribuladas sociedades.
“Adán y Eva y ¡no Adán y Esteban!”, vociferaba un predicador evangélico, Biblia en mano. De todos modos el campo de la sexualidad y las relaciones afectivas en su sentido amplio siguen siendo –no hay otra alternativa, parece– el doloroso talón de Aquiles de lo humano. ¿Por qué, indefectiblemente, en toda cultura y todo momento histórico, se ocultan las “zonas pudendas”? Pero, ¿por qué son pudendas?, justamente. ¿Por qué toda la construcción en torno a esto es tan pero tan problemática? El psicoanálisis nos da la pista (no queremos saber nada de la incompletud, de la falta, por eso tapamos los órganos que nos ¿avergüenzan?, porque descubren que estamos en una carencia original: no podemos ser al mismo tiempo todo, machos y hembras), aunque se prefiera una psicología de la felicidad que nos otorgue manuales y fórmulas de autoayuda para ¿triunfar en la vida? y asegurar el “amor eterno” (que, en realidad, no dura mucho). Resaltar la incompletud no es muy grato que digamos; mantener la ilusión de la completud, obviando el conflicto a la base, es mucho más gratificante. Las religiones, en general, no dicen algo muy distinto a esta psicología de la buena voluntad. Por eso todavía siguen ocupando un importante lugar en la dinámica humana. Y la gente, aunque luego se separe, sigue cumpliendo con el rito del matrimonio, en una amplia mayoría de casos, en una iglesia, colocándose un anillo y jurándose fidelidad.
Si bien la “infidelidad” –mejor llamada, con más propiedad científica, relación extramatrimonial– es una práctica tan vieja como el mundo (de ahí el décimo mandamiento de la tradición cristiana, que indica “no codiciar la mujer ajena” –machismo mediante, por supuesto: las mujeres no tienen dueño–), el matrimonio monogámico y heterosexual, al menos en Occidente, se sigue levantando como un paradigma y sinónimo de normalidad. A lo que podría sumarse, como obligado complemento, aquello de “haz lo que yo digo y no lo que yo hago”. El matrimonio tiene mucho que ver con todo esto: hay transgresiones por todos lados, hace agua, pesa. A veces agobia. En otros términos: es como cualquier institución. No es una determinante natural; no tiene que ver con ningún instinto biológico. Es un código, una construcción histórica.
Sin dudas, una construcción socio-cultural más: ni tan “normal” ni tan “sana” en sí misma. Construcción, posicionamiento, no más que eso al fin de cuentas, pues en la historia y en diversas modalidades civilizatorias puede encontrarse la monogamia tanto como la poligamia. Y justamente por el machismo patriarcal que mencionábamos, muy raramente la poliandria. Si mantenemos la neutralidad científica y no consideramos el mundo sólo desde lo visceral, lo ideológico cerrado, rápidamente tenemos que agregar que ninguna construcción es más “normal” ni “sana” que otra.

RED UTOPIA ROJA – Principles / Principios / Princìpi / Principes / Princípios

a) The end does not justify the means, but the means which we use must reflect the essence of the end.

b) Support for the struggle of all peoples against imperialism and/or for their self determination, independently of their political leaderships.

c) For the autonomy and total independence from the political projects of capitalism.

d) The unity of the workers of the world - intellectual and physical workers, without ideological discrimination of any kind (apart from the basics of anti-capitalism, anti-imperialism and of socialism).

e) Fight against political bureaucracies, for direct and councils democracy.

f) Save all life on the Planet, save humanity.

g) For a Red Utopist, cultural work and artistic creation in particular, represent the noblest revolutionary attempt to fight against fear and death. Each creation is an act of love for life, and at the same time a proposal for humanization.

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a) El fin no justifica los medios, y en los medios que empleamos debe estar reflejada la esencia del fin.

b) Apoyo a las luchas de todos los pueblos contra el imperialismo y/o por su autodeterminación, independientemente de sus direcciones políticas.

c) Por la autonomía y la independencia total respecto a los proyectos políticos del capitalismo.

d) Unidad del mundo del trabajo intelectual y físico, sin discriminaciones ideológicas de ningún tipo, fuera de la identidad “anticapitalista, antiimperialista y por el socialismo”.

e) Lucha contra las burocracias políticas, por la democracia directa y consejista.

f) Salvar la vida sobre la Tierra, salvar a la humanidad.

g) Para un Utopista Rojo el trabajo cultural y la creación artística en particular son el más noble intento revolucionario de lucha contra los miedos y la muerte. Toda creación es un acto de amor a la vida, por lo mismo es una propuesta de humanización.

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a) Il fine non giustifica i mezzi, ma nei mezzi che impieghiamo dev’essere riflessa l’essenza del fine.

b) Sostegno alle lotte di tutti i popoli contro l’imperialismo e/o per la loro autodeterminazione, indipendentemente dalle loro direzioni politiche.

c) Per l’autonomia e l’indipendenza totale dai progetti politici del capitalismo.

d) Unità del mondo del lavoro mentale e materiale, senza discriminazioni ideologiche di alcun tipo (a parte le «basi anticapitaliste, antimperialiste e per il socialismo».

e) Lotta contro le burocrazie politiche, per la democrazia diretta e consigliare.

f) Salvare la vita sulla Terra, salvare l’umanità.

g) Per un Utopista Rosso il lavoro culturale e la creazione artistica in particolare rappresentano il più nobile tentativo rivoluzionario per lottare contro le paure e la morte. Ogni creazione è un atto d’amore per la vita, e allo stesso tempo una proposta di umanizzazione.

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a) La fin ne justifie pas les moyens, et dans les moyens que nous utilisons doit apparaître l'essence de la fin projetée.

b) Appui aux luttes de tous les peuples menées contre l'impérialisme et/ou pour leur autodétermination, indépendamment de leurs directions politiques.

c) Pour l'autonomie et la totale indépendance par rapport aux projets politiques du capitalisme.

d) Unité du monde du travail intellectuel et manuel, sans discriminations idéologiques d'aucun type, en dehors de l'identité "anticapitaliste, anti-impérialiste et pour le socialisme".

e) Lutte contre les bureaucraties politiques, et pour la démocratie directe et conseilliste.

f) Sauver la vie sur Terre, sauver l'Humanité.

g) Pour un Utopiste Rouge, le travail culturel, et plus particulièrement la création artistique, représentent la plus noble tentative révolutionnaire pour lutter contre la peur et contre la mort. Toute création est un acte d'amour pour la vie, et en même temps une proposition d'humanisation.

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a) O fim não justifica os médios, e os médios utilizados devem reflectir a essência do fim.

b) Apoio às lutas de todos os povos contra o imperialismo e/ou pela auto-determinação, independentemente das direcções políticas deles.

c) Pela autonomia e a independência respeito total para com os projectos políticos do capitalismo.

d) Unidade do mundo do trabalho intelectual e físico, sem discriminações ideológicas de nenhum tipo, fora da identidade “anti-capitalista, anti-imperialista e pelo socialismo”.

e) Luta contra as burocracias políticas, pela democracia directa e dos conselhos.

f) Salvar a vida na Terra, salvar a humanidade.

g) Para um Utopista Vermelho o trabalho cultural e a criação artística em particular representam os mais nobres tentativos revolucionários por lutar contra os medos e a morte. Cada criação é um ato de amor para com a vida e, no mesmo tempo, uma proposta de humanização.