L’associazione Utopia rossa considera suo fondamento politico il principio secondo cui il fine non giustifica i mezzi, ma nei mezzi si deve riflettere l’essenza del fine. Non ha programmi politici, come del resto non ne aveva la Prima internazionale. Nonostante le più diverse provenienze ideologiche dei suoi sostenitori, essa ritiene che l’anticapitalismo dilagato dopo l’inizio dell’Antirivoluzione russa (dicembre 1917) sia stato motivato fondamentalmente da idee precapitalistiche, cioè retrograde, e non da progetti di civiltà in grado di superare il capitalismo sviluppando ulteriormente i suoi modelli di democrazia. Ciò spiega anche il prevalere, nella storia della cosiddetta «sinistra», di simpatie per i regimi dittatoriali di ogni specie e colore. Utopia rossa si batte contro l’ulteriore diffusione di ideologie precapitalistiche vecchie e nuove (in campo politico, culturale, ecologico, religioso ecc.), come parte della sua battaglia per il superamento del capitalismo, se si vuole salvare la vita sulla Terra con la sua umanità. In questo senso la sua utopia continua ad essere rossa.

The Red Utopia association considers its political foundation to be the principle that the end does not justify the means, but that the means must reflect the essence of the end. It has no political program, just as the First International did not. Despite the diverse ideological backgrounds of its supporters, it believes that the anti-capitalism that spread after the start of the Russian Anti-Revolution (December 1917) was fundamentally motivated by pre-capitalist – that is, retrograde – ideas, and not by civilizational projects capable of overcoming capitalism and of further developing its democratic models. This also explains the prevalence, throughout the history of the so-called «left», of sympathies for dictatorial regimes of all kinds and colors. Red Utopia fights against the further spread of old and new pre-capitalist ideologies (in the political, cultural, ecological, religious, and other fields) as part of its battle to overcome capitalism, if life on Earth, including its humanity, is to be saved. In this sense, its utopia remains red.

PER SAPERNE DI PIÙ CI SONO UNA COLLANA DI LIBRI E UN BLOG IN VARIE LINGUE…

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giovedì 19 luglio 2018

NICARAGUA NICARAGÜITA…, por Marcelo Colussi

© Inti Ocon
La situación en Nicaragua está al rojo vivo. Mucho se ha escrito ya al respecto, y en el campo de la izquierda las aguas están divididas: ¿apoyar o no apoyar a Daniel Ortega?
El presente texto quizá no aporte nada nuevo; en todo caso, presenta más preguntas que respuestas. Pero preguntas, en definitiva, que podrían funcionar para profundizar un debate imprescindiblemente urgente en el campo de la maltrecha izquierda: ¿tanto nos han golpeado, tanto se ha castigado al campo popular que la disyuntiva termina siendo apoyar o no a un presidente-empresario elegido en elecciones dentro de la legalidad capitalista? ¿Tanto hemos retrocedido que la disyuntiva se da entre si es “bueno” o “malo” un funcionario público que “hace cosas por su pueblo”? ¿Y los ideales socialistas revolucionarios que levantara la Revolución Sandinista hace 40 años? ¿Dónde queda aquello de poder popular, de gobierno obrero y campesino? ¿El socialismo se restringe a programas asistenciales?
Porque no hay que olvidar que el sandinismo histórico, no hay que olvidar que los valores revolucionarios que pusieran en marcha jóvenes luchadores en la década del 60 del pasado siglo cuando fundaron el Frente Sandinista de Liberación Nacional, inspirados en muy buena medida en el marxismo (Carlos Fonseca era un consumado marxista), no se restringen a un presidente atornillado en el poder (y que coloca a dedo a su esposa como vicepresidenta). No hay que olvidar que el ideario socialista en nombre del que se llevó a cabo esa gloriosa gesta que fue la revolución del 19 de julio de 1979 no se reduce a apoyar a alguien “no tan bueno” pero “mejor que lo que podrá venir”.
Quizá vale recordar los ideales del Mayo francés, tan lejanos ahora en el tiempo que parecen utopías tontas: “¡Seamos realistas: pidamos lo imposible!”, pero imprescindiblemente necesarios. ¿Abandonamos los principios revolucionarios que permitieron las primeras revoluciones socialistas de la historia para quedarnos con la democracia burguesa y programas asistenciales? ¿Tan bajo hemos caído?
Abel Bohoslavsky, histórico militante socialista argentino, leyendo uno de los tantos materiales de análisis de la situación actual de Nicaragua, se pregunta (pregunta que hago mía): “Si Somoza era el hijo de puta de Roosevelt, ¿el «desastrado timonel» Ortega sería «nuestro» hijo de puta? Si ese desastrado timonel «hipotecó la tradición revolucionaria del sandinismo», tiene «desprecio por la opinión de la base sandinista» y además hizo un «pacto con los enemigos… siempre volátil y transitorio» –todo eso durante 18 años (pacto Ortega-Alemán)–, ¿hay que ir a ayudarlo para que «enderece el rumbo»?”.
Apoyar los gobiernos progresistas que aparecieron estos últimos años en Latinoamérica abre preguntas en la izquierda: ninguno de ellos, desde la Revolución Bolivariana con Chávez al orteguismo (¡no sandinismo!) actual en Nicaragua, pasando por distintas variantes (el PT en Brasil, matrimonio Kirchner en Argentina, Evo en Bolivia, Correa en Ecuador, etc.), cuestionó realmente las bases del capitalismo. Fueron, o son, procesos redistributivos con más justicia social que los planteos neoliberales de capitalismo feroz. Pero no tocaron los resortes últimos de la propiedad privada. ¿Es acaso el actual gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo un planteo revolucionario? Decir que mejoró un poco las condiciones generales de la población nicaragüense puede ser loable (puede ser, tampoco lo afirmaríamos categóricamente, porque ¿a qué costo las mejoró: llenando de maquilas el país con salarios bajísimos?), pero eso no es el ideario de una revolución socialista. ¿O sí?
Un planteo capitalista revestido de un discurso progresista y con pirotecnia verbal antiimperialista no deja de ser capitalista, con explotación de la mano de obra, con clases sociales enfrentadas. Eso no hay que olvidarlo: ¡los procesos socialistas no pueden entenderse si no es en la lógica de la lucha de clases! ¿A quién representa Daniel Ortega: al campesinado pobre, a los trabajadores urbanos, a los subocupados del comercio informal, o a la nueva clase empresarial ex sandinista que se enriqueció con la tristemente famosa “piñata”, cuando tuvo que dejar el poder en 1990? ¿Por qué los revolucionarios sandinistas que adversaron eso no siguieron en el FSLN?
Sin dudas, en la convulsionada sociedad nicaragüense el imperialismo estadounidense está trabajando. Eso ni se discute. América Latina, lo sabemos, es la reserva estratégica de Washington, y nada de lo que aquí pase en términos políticos escapa a su control. Con absoluta seguridad hay agentes del imperio trabajando a toda máquina en Nicaragua. Pero eso solo no explica los acontecimientos actuales.
Como dice Abel Bohoslavsky: “En Nicaragua hay una insubordinación cívica elementalmente democrática (cese de la represión, cese del autoritarismo gubernamental, cese del nepotismo). Se trata de una rebelión democrática contra un régimen de origen democrático (aunque probadamente fraudulento en lo institucional) originado en el Pacto Ortega-Alemán y Ortega-Iglesia. Tiene un sentido histórico-político inverso a las guarimbas [dadas en Venezuela], aunque no sea ni pretenda ser revolucionario. Endilgarle ese calificativo es parte del fraude propagandístico orteguista”.
Si durante los 11 años de gobierno de Ortega-Murillo todo estuvo “tranquilo”, si el gobierno de Estados Unidos no disparó a matar como sí lo hizo con todos los experimentos progresistas de Latinoamérica, eso abre interrogantes. ¿Qué pasó ahora que se rompió el pacto del Gobierno con los sectores empresariales, con la Iglesia católica, con Washington?
No está claro. Podría pensarse que la construcción del Gran Canal Interoceánico por parte de capitales chinos, o la estación de investigación electrónica rusa instalada en Managua, son un peligro para la geoestrategia de Washington. ¿Todo esto es la reacción a ese “atrevimiento” de Ortega? En el patio trasero de la gran potencia nadie puede osar instalar bases militares chinas y/o rusas. ¿Esta sería la causa?
Quedarse con la idea que todo lo que se está viviendo en el país es solamente una nueva “revolución de colores” no alcanza. El orteguismo no es, precisamente, un gobierno revolucionario: es la expresión de esta nueva burocracia empresarial surgida de la lejana Revolución Sandinista, donde la figura de Daniel Ortega se consolidó como líder absoluto sacándose de encima cualquier atisbo de crítica. Y de principios revolucionarios, de socialismo, de transformación radical de la sociedad a manos de obreros y campesinos… ¡nada!
¿Hay que defender o no este proceso entonces? Difícil disyuntiva. Por supuesto que el imperio no tolera afrentas, e incluso gobiernos redistributivos de “capitalismo con rostro humano” son su enemigo. En ese sentido, si cae Ortega podrá venir un gobierno absolutamente neoliberal, suspendiendo la presencia chino-rusa en Nicaragua. Pero la situación actual en la patria de Sandino ¿es una revolución? ¿Se trata entonces de defender lo “menos malo”? Un canal construido por los chinos ¿es un avance para el campo popular?
La sublevación actual de la sociedad, quizá mezcla de activistas pagados por la CIA y reacción espontánea ante el nepotismo autoritario de un ex socialista (acusado de violador, por cierto), de momento está trayendo sólo muertos, siempre pobres, siempre del campo popular. No hay organización alternativa, no hay proyecto superador. Los ideales revolucionarios están guardados por ahora, y los líderes históricos que se salieron (o fueron sacados) de la estructura sandinista hoy día son marginales.
Es cierto que la propaganda de la derecha ya puso a Ortega como “villano de la película”, igual que en su momento Chávez, o Gadafi, o Sadam Husein. El guión ya está escrito. Sumarse a las voces de la derecha, a la prensa comercial, a los lacayos de Washington que vociferan contra la “barbarie” en marcha, es un error. Defender un gobierno empresarial que pactó con el enemigo de clase, también.
¿Quién saldrá beneficiado de todo esto? El “pobrerío” seguramente no. No hay condiciones para una real y profunda sublevación popular como la de 1979. Entonces… ¿otra vez gana el imperio?

mercoledì 7 febbraio 2018

GONZALO GÓMEZ: “EN VENEZUELA VIVIMOS UN SISTEMA AUTORITARIO QUE HA USURPADO EL LUGAR DEL PODER POPULAR”, por Lucha Indígena (Perú)

Publicamos para nuestros lectores una entrevista a Gonzalo Gómez Freire realizada por el periodista Pepe Mejía y aparecida originalmente –el pasado 5 de febrero– en el sitio web de la revista Poder Popular: le damos las gracias por concedernos el permiso para reproducirla. [la Redacción de Lucha Indígena]

Retrato de Gonzalo Gómez Freire © Poder Popular
Gonzalo Gómez Freire es psicólogo y comunicador popular, co-fundador de Aporrea, miembro de la Coordinación Nacional de Marea Socialista y de la Plataforma para la Auditoría Pública y Ciudadana en Venezuela.
Gómez no tiene pelos en la lengua. En esta entrevista denuncia las violentas acciones de las guarimbas, la política extractivista de Estados Unidos, las disputas interburocráticas, la utilización de armas españolas en la represión y la injerencia del gobierno de Mariano Rajoy, el aumento de jóvenes profesionales que salen de Venezuela y la necesidad de levantar una nueva referencia política alternativa antiautoritaria, antiburocrática y anticapitalista.

¿Cuál es la actual situación en Venezuela?
Estamos en una situación de cambio de etapa en tránsito hacia una deriva autoritaria y una desestructuración institucional, aderezado con un colapso económico y social. La Asamblea Nacional Constituyente (ANC) fue convocada contraviniendo la Constitución de la República Bolivariana del 1999 de Chávez. No se podía convocar e instalar sin consultar en referendum al pueblo venezolano. En la actual composición de la ANC la burocracia en fundamental ha usurpado el poder constituyente. No es el soberano representado, sino miembros del aparato del Estado instalados en la Constituyente. Concentran todos los poderes, subordinados a la Constituyente. Van modificando la Constitución sobre la marcha. No sabemos si la Constitución del 1999 sigue vigente o no. Han aprobado cosas que no parecen profundizar la revolución. Por ejemplo: proyectos extractivistas, leyes de protección de inversiones extranjeras, zonas económicas especiales, el arco minero del Orinoco. En realidad, la ANC es la tapadera de un sistema autoritario que ha usurpado el lugar del poder popular. De alguna manera tenemos una contrarrevolución en curso ejecutada desde el propio Gobierno en nombre de la revolución bolivariana.
¿Cuál es la situación de los movimientos sociales y las movilizaciones?
Entre abril y julio del pasado año hubo protestas masivas multitudinarias lideradas por la derecha que expresaban demandas democráticas y en muchos casos legítimas. Estas movilizaciones derivaron en las guarimbas (acciones violentas vanguardistas localizadas en puntos determinados de confrontación), que fueron obviamente reprimidas por el Estado y derrotadas físicamente porque hubo fuertes enfrentamientos y detenciones. Antes de su fragmentación y crisis política, la derecha fue derrotada en las calles. Los movimientos sociales, en lugar de avanzar hacia la autoorganización y la autonomía genuina de poder popular, han sido cooptados, clientelizados y pervertidos por el Gobierno y el aparato del Estado. No son organizaciones que luchan por las necesidades reales del pueblo y la clase trabajadora, sino por intereses gubernamentales de la burocracia. Lo que sí hay es el incremento de tumultos frente a los establecimientos de comida, saqueos, asaltos colectivos a transportes de alimentos en las carreteras.
¿Existe monolitismo dentro del Gobierno? ¿O podemos hablar de disensiones al interior?
Existen disputas interburocráticas. Por ejemplo: Rafael Ramírez, expresidente de Petróleos de Venezuela (PDVSA), ha sido recientemente acusado de desfalco. Desvió miles de millones de dólares a Andorra. Pero este caso es fruto de una lucha intestina, porque se ha reducido la renta y no alcanza para mantener ese aparato burocrático. Necesitan chivos expiatorios que pague los platos rotos. No hay una auditoría ciudadana. Utilizan esas investigaciones para acusar a otros sectores de la burocracia y poder tapar otros delitos. Además de esto existen disensos dentro del partido en el Gobierno y dentro de la misma Asamblea. En las pasadas elecciones municipales, en Simón Planas, ganó un militante independiente del PSUV, el dirigente campesino y comunero Ángel Prado de la Comuna El Maizal. A pesar de haber ganado, el Gobierno desconoció el triunfo porque la ANC no había autorizado la candidatura.
¿Cómo están las relaciones con Estados Unidos?
En el plano de la geopolítica y la retórica, son conflictivas. Primero, porque están todos los antecedentes de la política antimperialista que tenía Chávez. Y eso deja mucha huella. Segundo, porque Estados Unidos no se resigna a que Venezuela sea administrada por bolivarianos y no confía en esa dirección. Quieren tener al frente del Estado venezolano a los partidos y a los dirigentes que han tenido vínculos históricos con ellos. Por otro lado, mantiene sanciones sobre Venezuela y sobre funcionarios del Gobierno e incluso esbozan amenazas intervencionistas. Pero el Gobierno, más allá de la retórica, ha venido defendiendo el pago puntual de la deuda externa y mantiene relaciones que privilegian a los tenedores de bonos, a Goldman Sachs, a pesar de que últimamente Venezuela ha venido cayendo en un impago parcial. En tercer lugar, está la política extractivista: el nuevo rentismo mega minero se abre como nunca al capital transnacional aunque ya no sólo se trata de Estados Unidos y Canadá, sino también a empresas de capitales europeos y de los imperialismos emergentes, como China y Rusia. Esto genera un campo de competencia interimperialista. Nosotros rechazamos la injerencia intervencionista imperialista sobre Venezuela.
¿Cómo están las relaciones con España, más allá de la expulsión de los respectivos embajadores?
Existen motivos de sobra para que haya descontento social y político e incomodidad por la violación de los derechos humanos; pero, obviamente, hay quienes desean aprovechar la confrontación con el Gobierno de Maduro para acabar con la revolución bolivariana. Hoy existen dos amenazas en Venezuela: la que proviene de la vieja burguesía imperialista y la amenaza destructiva de la propia burocracia gubernamental, que administra y vive del capitalismo venezolano como sistema. Administra con criterios mafiosos. Se ha formado una casta depredadora que ha acumulado capital a expensas de los recursos del Estado, en lugar de ir en transición al socialismo. Lo que tenemos en Venezuela es una especie de lumpen-capitalismo. El gobierno español está alineado con los sectores que desde siempre han tenido prácticas injerencistas, desde los tiempos de Aznar en que fue el golpe contra Chávez, pero no hay que desconocer que existen reclamos legítimos que buscan la solidaridad internacional.
¿Existe algún contencioso de relevancia en las relaciones comerciales con España?
La oposición denunció que las armas con las que se reprimía eran equipos importados y vendidos desde España: mientras el gobierno español estaba en la conspiración injerencista contra el Gobierno de Nicolás Maduro, mantenía negocios suministrando armamentos.
¿Cómo están las relaciones con Europa?
Los gobiernos europeos –con sus diferencias– han sido, al menos aparentemente, más proclives al diálogo y a las soluciones pacíficas. Estados Unidos ha practicado y practica una política más ruda hacia Venezuela: cuestiones de estilo. EE.UU. aplicó sanciones, y Europa también. Hay que distinguir una cosa. Las sanciones hacia Venezuela pueden tener un impacto negativo sobre la población en lugar de aliviar sus calamidades. Otro tema es que pueda haber funcionarios venezolanos involucrados en fuga de capitales, negocios turbios, corrupción, y que mantengan capitales en otros países. Nadie puede oponerse a investigar operaciones ilícitas a costa del dinero de Venezuela. Necesitamos recuperar esos recursos para afrontar la crisis. Estoy en contra de medidas injerencistas que perjudiquen al pueblo venezolano. Pero no se puede encubrir, como defensa de la soberanía, la acciones delictivas de funcionarios del Estado venezolano que se han llevado recursos a fuera del país y se han involucrado en operaciones irregulares y fraudulentas. Deben ser investigados y sancionados. No se debe utilizar como arma para la conspiración política o la injerencia externa.

martedì 7 novembre 2017

7 DE NOVIEMBRE 2017: A CIEN AÑOS, por Tito Alvarado

Nuevo Planeta, 1921 © Konstantin Yuon
1.- En todo intento de cambio hay logros y errores, así como actos sublimes y algunos horrores.
2.- El devenir humano está jalonado de luchas sociales, guerras y actos de violencia que nos conducen a una etapa nueva. Lo cual no siempre ha significado que esta etapa nueva sea mejor.
3.- El ser humano es hasta la fecha un perfecto desconocido en sus motivaciones individuales. Lo más aproximado es decir que cada cual es el resultado de la cultura que lo ha formado, de los conocimientos que atesore, de las oportunidades que le presente la vida.
4.- Se es y no se es. Cada cual es individuo y miembro de un colectivo social que se expresa de múltiples formas. En el ser hay una amalgama difusa entre lo que se dice y lo que se hace, entre lo que se cree y lo que se sabe, entre lo que se recuerda y lo que fue, entre lo que se vive y se sueña vivir.
5.- Todo está sujeto a cambio, nada es absoluto. Si se prefiere, todo es relativo a un tiempo y un lugar en el que se dan hechos producidos por personas que asimilan ese tiempo y lugar de forma distinta. Esta diversidad entrega respuestas, muchas veces inesperadas. Falta mayor conocimiento de las motivaciones de cada cual.
6.- Si miramos el pasado, la más de las veces cometemos el error de mirarlo sin tener en cuenta lo que había antes.
7.- En la relatividad del tiempo, cien años puede ser mucho o poco. En la vida de un ser humano es periodo superior a su probabilidad de vida útil. Cien años en la sociedad es tiempo suficiente para producir muchas sorpresas.
8.- La ciencia, la técnica, en los últimos cincuenta años, han dado un salto colosal, pero este salto, que nos posibilita estar comunicados y disponer en segundos de conocimientos cercanos a la sabiduría, no nos permiten construir una forma nueva de relacionarnos entre nosotros y con la naturaleza.
9.- Los hechos histórico-sociales se viven en un instante como si fueran eternos y sin embargo pasan, dejan una huella que o se distorsiona o sirve de chispa para un nuevo inicio.
10.- Cien años es tiempo suficiente para saber si aquellos hechos han sido un aporte a la humanidad, es decir un avance de las mejores ideas, o fue un retroceso.

Conclusiones
1.- La Revolución rusa fue un aporte de envergadura. Mostró que hay capacidades superiores en las personas, sean obreros o campesinos. La ciencia es crear las condiciones para el desarrollo de su potencial.
2.- Se quedó a medio camino, demostró las falencias humanas y sus pequeños intereses. Un sector social, la burocracia, se convirtió en clase dirigente. La humanidad toda ha retrocedido varias décadas.
3.- A cien años de aquel entonces, los seres humanos nos hemos multiplicado y con ello los problemas, las limitaciones. Se tiene el conocimiento científico y las capacidades técnicas, como para que todos vivamos bien, pero al retroceder, avanzamos hacia un punto en que las dificultades, los asuntos sin solución se transforman en algo de vida o muerte.
4.- Solamente una nueva revolución puede sacarnos del marasmo.
5.- Para ello se requiere un movimiento social de nuevo tipo.

giovedì 26 ottobre 2017

A 100 AÑOS DE LA GRAN REVOLUCIÓN RUSA, por Hugo Blanco

León Trotsky, 1923 © Yuri Annenkov
Este mes se cumplen 100 años del ascenso al poder de los “soviets”, comités de obreros, campesinos y soldados. Tenían el objetivo de acabar con el gobierno del capital y sustituirlo por el poder colectivo de sus organizaciones, el socialismo.
Desgraciadamente, luego de la muerte de Lenin, dirigente de la Revolución rusa, fue elegido Stalin, representante de la burocracia, quien tuvo la política de hacer que los beneficiarios de la revolución anticapitalista no fueran los trabajadores de la ciudad y el campo, sino la mencionada burocracia.
Trotsky, consecuente con defender los intereses de los trabajadores, organizó la Oposición de Izquierda, reivindicando el poder colectivo de los trabajadores.
La burocracia lo acosó y lo calumnió. Transcribimos la denuncia que hace:
Recapitulando: a la exigencia de que cesara toda mi actividad política, respondí declarando que sólo burócratas corrompidos podían formular semejante exigencia y sólo los renegados podían aceptarla. Es difícil que los propios stalinistas esperaran una respuesta diferente. Después de eso, transcurrió un mes sin novedades. Nuestros vínculos con el mundo exterior se encontraban rotos, incluyendo los vínculos ilegales organizados por jóvenes correligionarios que, superando enormes dificultades, hasta fines de 1928 me enviaban a Alma-Ata, desde Moscú y otros centros, informes abundantes y precisos. En enero de este año sólo recibimos los diarios de Moscú. Cuanto más hablaban de la lucha contra la derecha, más seguros nos sentíamos de que vendría un golpe contra la izquierda. Tal es el método político de Stalin.
Volinski, representante de la GPU de Moscú, permaneció durante todo este tiempo en Alma-Ata, aguardando instrucciones. El 20 de enero se presentó en nuestra casa acompañado de un gran número de agentes de la GPU, armados, que ocuparon todas las entradas y salidas, y me entregó el siguiente extracto de las actas de una conferencia especial de la GPU realizada el 18 de enero de 1929:
“Considerando: el caso del ciudadano Trotsky, León Davídovich, bajo el Artículo 58/10 del Código Criminal, acusado de realizar actividad contrarrevolucionaria expresada en la organización de un partido ilegal antisoviético, cuya actividad últimamente se ha orientado hacia la provocación de acciones antisoviéticas y la realización de preparativos para la lucha armada contra el poder soviético. Resuélvese: el ciudadano Trotsky, León Davídovich, será expulsado del territorio de la URSS”.
Luego fue deportado, ningún país quería recibirlo, hasta que Lázaro Cárdenas, presidente mexicano, le concedió asilo.
El proceso de burocratización fue en aumento, se persiguió a los opositores de izquierda.
El estalinismo consideró que las críticas de Trotsky, aún desde el exilio, le perjudicaban, decidió asesinarlo, y lo hizo.
Antes de morir, Trotsky había dicho:
La burocracia no es una clase sino la excrecencia de una clase, por lo tanto no tiene destino histórico… si el gobierno no es recuperado por los trabajadores, caerá aplastado por el capitalismo.
Desgraciadamente sucedió esto último, el estalinismo se pudrió por adentro y reinstaló el capitalismo, los burócratas se han convertido en capitalistas neoliberales.
Trotsky tuvo razón. Aprendamos de él. No permitamos la burocratización de las organizaciones populares, que no manden los dirigentes, que mande la colectividad.

giovedì 15 dicembre 2016

FIDEL CASTRO, por Hugo Blanco

8 de enero 1959 © Paco Altuna
Murió Fidel, símbolo de la revolución cubana, encabezada por él, el Che Guevara, Camilo Cienfuegos y otros combatientes del “26 de Julio”.
Cuba, una isla a 90 millas del país capitalista más poderoso del mundo, era foco de corrupción, un prostíbulo para los yanquis, nido de la mafia. Esa es la Cuba que añoran los “gusanos” traidores que huyen a yanquilandia.
En la época del dictador Batista y desde antes, los trabajadores eran aplastados, en el campo por los latifundistas, en la ciudad por los capitalistas, como en toda América Latina; el atropello era amparado por los gobiernos, los poderes judiciales, la policía, el ejército, los grandes medios de comunicación. La miseria y el analfabetismo eran generales. Como canta Carlos Puebla “Y en eso llegó Fidel”, “Llegó el comandante y mandó a parar”. Expropió las empresas extranjeras del azúcar y el petróleo y a capitalistas y latifundistas cubanos.
El imperio impulsó la invasión de Playa Girón en Bahía Cochinos, la que fue aplastada por el pueblo cubano.
Entre otras cosas, Cuba es un ejemplo de avance de la medicina y del generoso y desinteresado apoyo a quienes en el mundo la necesitan. Un caso es la atención al Ébola en África (un médico cubano que contrajo la enfermedad, cuando lo curaron, volvió al África a continuar su lucha).
La revolución cubana inspiró a revolucionarios en todo el mundo, especialmente en América Latina. No es culpa de ella que luchadores inspirados por ella mecánicamente copiaran el “foco guerrillero” que fracasó en varios países. Las revoluciones no se copian. Con esa experiencia los revolucionarios zapatistas de México dicen: “Por favor no nos copien”, cada uno en su lugar y en su tiempo verá cómo hace.
Desgraciadamente es imposible hacer el socialismo en un solo país, Cuba se vio obligada a conectarse con el bloque soviético, que entre otras cosas exigió la salida del Che Guevara, y surgieron y desarrollaron corrientes burocráticas que deformaron la revolución.
La grandeza de la revolución rusa en cuya cabeza estuvo Lenin, luego de la deformación burocrática encabezada por Stalin, retornó al capitalismo.
Que Cuba no retorne al capitalismo no depende solo de los cubanos, depende de todos nosotros.
Para continuar el trabajo y la lucha de Fidel Castro, en todas partes del mundo debemos luchar para derrocar el gobierno de los capitalistas y sustituirlo por el gobierno de toda la sociedad en su conjunto. El nombre que pongamos a esa revolución no interesa, podemos llamarla socialista, comunista, anarquista, libertaria, o lo que sea.

venerdì 30 settembre 2016

SOCIALISMO SIGLO XXI, CRISIS Y PODER MILITAR, por Rolando Astarita (Ruptura/Utopía Tercer Camino)

La crisis del modelo chavista “socialismo siglo XXI” parece irreversible

La situación del país es desesperante. El propio gobierno de Maduro admitió que en los 12 meses a septiembre de 2015 la economía cayó 7,1%. Oficialmente la inflación en 2015 fue del 180%, y los salarios aumentaron un 97% (BCV). En lo que va de 2016 se establecieron aumentos salariales del 56%, y la inflación enero-abril es de 275%. El FMI pronostica que la inflación podría llegar al 700% en 2016 y el PBI caer un 8%. Según CEPAL, la caída sería del 6,9%.
La Encuesta Condiciones de Vida (ENCOVI), realizada por tres universidades nacionales, dice que el 73% de los hogares cayeron por debajo de la línea de la pobreza (en 2013 era el 31%). Fuentes privadas y de las universidades sostienen que el venezolano medio ha disminuido considerablemente el consumo de calorías y proteínas. El Banco Central de Venezuela y el Instituto Nacional de Estadística han dejado de publicar datos sobre pobreza.
En algunos rubros el panorama es dramático. La carencia de medicinas alcanza al 85% y el Ministerio de Salud no publica estadísticas de mortalidad desde hace tres años. El presidente de la Federación Médica de Venezuela dice que los hospitales cuentan con solo el 4 o 5% de los medicamentos que necesitan los pacientes. Las colas para conseguir alimentos, medicinas, pañales u otros productos de primera necesidad consumen muchas horas por día a los venezolanos, y en varios casos han terminado en violencia, saqueos o intentos de saqueo. En el mercado negro el dólar se paga más de 100 veces más caro que en el mercado oficial. La corrupción vinculada al mercado externo (importaciones fraudulentas con tipo de cambio oficial para fugar divisas) es una fuente de grandes negociados para funcionarios y allegados al chavismo. A su vez, los “bachaqueros” (personas que compran los productos a precios regulados para revenderlos en el mercado negro o destinarlos al contrabando) conforman la capa de “trabajadores de la economía informal” de mayor expansión.
Lógicamente, el clima que se vive en Venezuela es de extrema tensión. Una preocupación central de la oposición burguesa, agrupada en torno a la MUD, es que la bronca social acumulada estalle y se transforme en un movimiento incontrolado. El Gobierno, por su parte, responde a la crisis acentuando el control represivo.
Durante años el chavismo se ocupó de debilitar, dividir y controlar al movimiento obrero, y reprimir a toda vanguardia o movimiento de activistas y dirigentes que llevaran adelante alguna política independiente con respecto al Estado. Listas negras, asesinato de dirigentes sindicales, despidos de obreros no afectos al chavismo, manipulación de elecciones gremiales, fueron algunos de los medios empleados. Pero ahora también limita y ataca la autonomía de la Asamblea Nacional, dominada por la oposición. A lo que se suma el reciente decreto que establece el estado de excepción y emergencia “para derrotar al golpe de Estado”.

domenica 22 maggio 2016

POLÍTICA PROFESIONAL Y PSICOPATÍA: LOS POLÍTICOS, ¿SON UNOS ENFERMOS?, por Marcelo Colussi

Sobre los temas que aquí desarrolla Marcelo Colussi, Utopía Roja tiene una tradición propia y «antigua» de reflexión. Véanse las fichas de psicopatología política en este blog. [la Redacción]

Al principio, sonríe y saluda a todo el que encuentra a su paso, niega ser tirano [léase: el político profesional], promete muchas cosas en público y en privado, libra de deudas y reparte tierras al pueblo y a los que le rodean y se finge benévolo y manso para con todos […] Suscita algunas guerras para que el pueblo tenga necesidad de conductor […] Y para que, pagando impuestos, se hagan pobres y, por verse forzados a dedicarse a sus necesidades cotidianas, conspiren menos contra él […] Y también para que, si sospecha de algunos que tienen temple de libertad y no han de dejarle mandar, tenga un pretexto para acabar con ellos entregándoles a los enemigos […] ¿Y no sucede que algunos de los que han ayudado a encumbrarle y cuentan con influencia se atreven a enfrentarse ya con él, ya entre sí […] censurando las cosas que ocurren, por lo menos aquellos que son más valerosos? […] Y así el tirano, si es que ha de gobernar, tiene que quitar de en medio a todos éstos hasta que no deje persona alguna de provecho ni entre los amigos ni entre los enemigos.
(Platón, Politeia)

Normalidad (neurosis), psicosis y psicopatía

La cría humana, para humanizarse y llegar a ser un adulto más de la serie, bien integrado –lo que llamamos un “normal”–, debe pasar por un largo y complejo proceso. El mismo, nunca falto de tropiezos y que no tiene asegurado el “final feliz”, puede tomar diferentes vericuetos. Eso es la socialización. Por cierto, no es un camino fijado naturalmente por el instinto. Como dijera Jean Laplanche: “el instinto está “pervertido” [transformado, tocado, enredado] por lo social”.
En general, la gran mayoría de seres humanos, independientemente del medio cultural donde nos desenvolvemos, cumplimos con ese proceso, y con las dificultades del caso debidamente superadas, terminamos integrados a nuestro entorno. Eso, en definitiva, es ser un buen neurótico (que significa: “un buen normal”). Es decir: en términos estructurales, lo que predomina en cualquier cultura son sujetos funcionales a la misma, que la pudieron captar, procesar, viven en ella y la pueden reproducir.
En otros términos, fuera de la noción vulgarizada que asimila “neurótico” con un tipo de “enfermo mental”, vivir como neurótico significa haber podido cumplir con el pasaje por los canales que nos impone la civilización donde nos movemos, asumiendo esas pautas y haciéndolas nuestras. En un determinado lugar es come carne vacuna; en otro, carne de serpiente: ninguno es “más” civilizado, “más” normal que el otro. Son, simplemente, posibilidades que el ser humano ha ido abriendo. Integrarse a cada respectivo colectivo sintiéndose parte de él (con carne de vaca o de serpiente, etc., etc.): eso es la normalidad. Ser un “normal” equivale a decir: ser un neurótico. Dicho en otros términos: poder aceptar y reproducir los códigos culturales que nos sobredeterminan, que nos hacen ser, entrar en un marco de reglas sociales de convivencia (los colores del semáforo, la prohibición del incesto, la propiedad privada o la adoración de determinada deidad, para poner algún ejemplo al azar).

mercoledì 9 dicembre 2015

DERROTA ELECTORAL EN VENEZUELA. ¿Y AHORA?, por Marcelo Colussi

Presentamos a nuestros lectores dos textos que contienen puntos de vista contrapuestos sobre la naturaleza del gobierno de Maduro.
La entrevista a Douglas Bravo es anterior a las elecciones, mientras que el artículo de Marcelo Colussi (argentino radicado en Guatemala) es posterior. Ambos textos han sido precedidos en estos últimos años por análisis y artículos de sus respectivos autores, que reflejaban las actuales consideraciones. No son por lo tanto dos artículos improvisados. Y ya sea Douglas que Marcelo son miembros de la Redacción internacional de Utopía Roja.
Estamos orgullosos de poder dar este ejemplo de pluralidad, es decir de la posibilidad de expresar divergencias (inclusive muy fuertes, como en este caso) entre compañeros que comparten una misma perspectiva revolucionaria, aún teniendo formaciones políticas e ideológicas diferentes. Este ejemplo es dado cada día solamente por Utopía Roja, pero debería ser la norma para todos aquellos que aún consideran posible combatir para abatir al capitalismo y al imperialismo a nivel mundial. [Roberto Massari por la Redacción italiana de UR]

El hecho de titular el presente texto como “derrota” ya marca la posición ideológica desde donde lo hacemos. Para mucha gente, en Venezuela y en el resto del mundo, esto es un “triunfo”. Pero, ¿qué triunfó en las elecciones parlamentarias del domingo 6 diciembre? Para esa lógica –que no es la nuestra, que quede claro– triunfó un discurso conservador, que se resiste a los cambios, que ve en el pobrerío en la calle y con cuotas crecientes de poder un verdadero problema. Un discurso, en definitiva, que transpira un profundo odio de clase, no importa si viene de la alta oligarquía, de la Embajada de Estados Unidos o de la clase media, eternamente confundida.
Decir que triunfó “la democracia”, que ganó “el país” o que fue un triunfo “de todos los venezolanos”, no pasa de un barato juego de palabras insulso, hasta frívolo si se quiere. Quizá a un presidente en funciones, al menos cuando se mueve en la lógica de elecciones dentro de esquemas capitalistas como es el caso de Nicolás Maduro, no le queda más alternativa que repetir esas vacías frases hechas. Lo cual ya da una pista de lo que queremos decir: las elecciones del domingo no se salieron un milímetro de un marco capitalista. ¿Y el socialismo del siglo XXI?
No hay dudas que la derecha puede estar de fiesta, más aún después del triunfo del conservador Mauricio Macri en las elecciones presidenciales recién pasadas en Argentina. La idea es que “se comienza a restaurar” la tranquilidad perdida estos años, en los que fuerzas progresistas con talantes reformistas marcaron parte del ritmo político de muchos países en Latinoamérica.
La Revolución Bolivariana no fue derrotada en Venezuela; pero definitivamente sufrió un revés grande, pues pierde la mayoría en el Parlamento, con lo que se abre un nuevo escenario político. Está claro que el discurso de derecha avanzó. Es evidente con los resultados electorales: si no, dos tercios de los legisladores antichavistas no hubieran sido elegidos para esta Asamblea.

RED UTOPIA ROJA – Principles / Principios / Princìpi / Principes / Princípios

a) The end does not justify the means, but the means which we use must reflect the essence of the end.

b) Support for the struggle of all peoples against imperialism and/or for their self determination, independently of their political leaderships.

c) For the autonomy and total independence from the political projects of capitalism.

d) The unity of the workers of the world - intellectual and physical workers, without ideological discrimination of any kind (apart from the basics of anti-capitalism, anti-imperialism and of socialism).

e) Fight against political bureaucracies, for direct and councils democracy.

f) Save all life on the Planet, save humanity.

g) For a Red Utopist, cultural work and artistic creation in particular, represent the noblest revolutionary attempt to fight against fear and death. Each creation is an act of love for life, and at the same time a proposal for humanization.

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a) El fin no justifica los medios, y en los medios que empleamos debe estar reflejada la esencia del fin.

b) Apoyo a las luchas de todos los pueblos contra el imperialismo y/o por su autodeterminación, independientemente de sus direcciones políticas.

c) Por la autonomía y la independencia total respecto a los proyectos políticos del capitalismo.

d) Unidad del mundo del trabajo intelectual y físico, sin discriminaciones ideológicas de ningún tipo, fuera de la identidad “anticapitalista, antiimperialista y por el socialismo”.

e) Lucha contra las burocracias políticas, por la democracia directa y consejista.

f) Salvar la vida sobre la Tierra, salvar a la humanidad.

g) Para un Utopista Rojo el trabajo cultural y la creación artística en particular son el más noble intento revolucionario de lucha contra los miedos y la muerte. Toda creación es un acto de amor a la vida, por lo mismo es una propuesta de humanización.

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a) Il fine non giustifica i mezzi, ma nei mezzi che impieghiamo dev’essere riflessa l’essenza del fine.

b) Sostegno alle lotte di tutti i popoli contro l’imperialismo e/o per la loro autodeterminazione, indipendentemente dalle loro direzioni politiche.

c) Per l’autonomia e l’indipendenza totale dai progetti politici del capitalismo.

d) Unità del mondo del lavoro mentale e materiale, senza discriminazioni ideologiche di alcun tipo (a parte le «basi anticapitaliste, antimperialiste e per il socialismo».

e) Lotta contro le burocrazie politiche, per la democrazia diretta e consigliare.

f) Salvare la vita sulla Terra, salvare l’umanità.

g) Per un Utopista Rosso il lavoro culturale e la creazione artistica in particolare rappresentano il più nobile tentativo rivoluzionario per lottare contro le paure e la morte. Ogni creazione è un atto d’amore per la vita, e allo stesso tempo una proposta di umanizzazione.

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a) La fin ne justifie pas les moyens, et dans les moyens que nous utilisons doit apparaître l'essence de la fin projetée.

b) Appui aux luttes de tous les peuples menées contre l'impérialisme et/ou pour leur autodétermination, indépendamment de leurs directions politiques.

c) Pour l'autonomie et la totale indépendance par rapport aux projets politiques du capitalisme.

d) Unité du monde du travail intellectuel et manuel, sans discriminations idéologiques d'aucun type, en dehors de l'identité "anticapitaliste, anti-impérialiste et pour le socialisme".

e) Lutte contre les bureaucraties politiques, et pour la démocratie directe et conseilliste.

f) Sauver la vie sur Terre, sauver l'Humanité.

g) Pour un Utopiste Rouge, le travail culturel, et plus particulièrement la création artistique, représentent la plus noble tentative révolutionnaire pour lutter contre la peur et contre la mort. Toute création est un acte d'amour pour la vie, et en même temps une proposition d'humanisation.

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a) O fim não justifica os médios, e os médios utilizados devem reflectir a essência do fim.

b) Apoio às lutas de todos os povos contra o imperialismo e/ou pela auto-determinação, independentemente das direcções políticas deles.

c) Pela autonomia e a independência respeito total para com os projectos políticos do capitalismo.

d) Unidade do mundo do trabalho intelectual e físico, sem discriminações ideológicas de nenhum tipo, fora da identidade “anti-capitalista, anti-imperialista e pelo socialismo”.

e) Luta contra as burocracias políticas, pela democracia directa e dos conselhos.

f) Salvar a vida na Terra, salvar a humanidade.

g) Para um Utopista Vermelho o trabalho cultural e a criação artística em particular representam os mais nobres tentativos revolucionários por lutar contra os medos e a morte. Cada criação é um ato de amor para com a vida e, no mesmo tempo, uma proposta de humanização.