L’associazione Utopia rossa considera suo fondamento politico il principio secondo cui il fine non giustifica i mezzi, ma nei mezzi si deve riflettere l’essenza del fine. Non ha programmi politici, come del resto non ne aveva la Prima internazionale. Nonostante le più diverse provenienze ideologiche dei suoi sostenitori, essa ritiene che l’anticapitalismo dilagato dopo l’inizio dell’Antirivoluzione russa (dicembre 1917) sia stato motivato fondamentalmente da idee precapitalistiche, cioè retrograde, e non da progetti di civiltà in grado di superare il capitalismo sviluppando ulteriormente i suoi modelli di democrazia. Ciò spiega anche il prevalere, nella storia della cosiddetta «sinistra», di simpatie per i regimi dittatoriali di ogni specie e colore. Utopia rossa si batte contro l’ulteriore diffusione di ideologie precapitalistiche vecchie e nuove (in campo politico, culturale, ecologico, religioso ecc.), come parte della sua battaglia per il superamento del capitalismo, se si vuole salvare la vita sulla Terra con la sua umanità. In questo senso la sua utopia continua ad essere rossa.

The Red Utopia association considers its political foundation to be the principle that the end does not justify the means, but that the means must reflect the essence of the end. It has no political program, just as the First International did not. Despite the diverse ideological backgrounds of its supporters, it believes that the anti-capitalism that spread after the start of the Russian Anti-Revolution (December 1917) was fundamentally motivated by pre-capitalist – that is, retrograde – ideas, and not by civilizational projects capable of overcoming capitalism and of further developing its democratic models. This also explains the prevalence, throughout the history of the so-called «left», of sympathies for dictatorial regimes of all kinds and colors. Red Utopia fights against the further spread of old and new pre-capitalist ideologies (in the political, cultural, ecological, religious, and other fields) as part of its battle to overcome capitalism, if life on Earth, including its humanity, is to be saved. In this sense, its utopia remains red.

PER SAPERNE DI PIÙ CI SONO UNA COLLANA DI LIBRI E UN BLOG IN VARIE LINGUE…

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domenica 1 aprile 2018

LA DEMOCRACIA DE GOOGLE, FACEBOOK Y YOUTUBE: ALGUNAS REFLEXIONES, por Lucas Malaspina

IN DUE LINGUE (Spagnolo, Inglese)
EN DOS IDIOMAS (Español, Inglés)

Cuando Mark Zuckerberg decidió ofrecer a las naciones emergentes Internet.org, la rabia no tardó en estallar. Como explica acertadamente Daniel Leisegang en “Facebook está salvando al mundo”, este proyecto surgido en 2013 tenía una mascarada humanitaria: permitir acceso a Internet a una enorme cantidad de ciudadanos del Tercer Mundo que aún están fuera de la aldea global.
La idea era romper las barreras que impiden, por ejemplo, que dos tercios de la población india se puedan unir a Facebook. Además de la India, el proyecto aspiraba a un total de 100 naciones más.
Acusada de violar la neutralidad de la red, Facebook tuvo que cambiarle el nombre: de Internet.org pasó a llamarse Free Basics y de la India debió irse en 2015 debido a la gran cantidad de críticas que recibió.
¿Por qué? Porque Facebook no estaba ofreciendo Internet a secas, sino una aplicación para teléfonos móviles a través de la cual los sectores de menores recursos de ese país podían acceder a una versión recortada de Internet.
La idea, originalmente impulsada con el espíritu de que “la conectividad es un derecho humano”, terminó exhibiendo que lo que se proponía Zuckerberg es apropiarse de la gigantesca masa de datos de una significativa cantidad de los pobres del mundo (para monetizarlos).
¿Quién decidía qué servicios están disponibles en la aplicación? Según Chris Daniels, el vicepresidente de la compañía, la decisión la tomaban Facebook, el gobierno de cada país y el operador de telecomunicaciones asociado.
Con razón, podríamos afirmar que si “Internet es un derecho humano”, con Free Basics Facebook sólo aspira a regular los “derechos humanos recortados” de la mitad de la población mundial (la que no tiene acceso a Internet).
Estas políticas que agrandan la brecha digital poco tienen que envidiarle al modelo de Corea del Norte, donde la mayoría sólo tiene a acceso a una modesta Intranet local que apenas tiene 28 páginas webs disponibles con contenidos fiscalizados por el gobierno de Kim Jong-un (la excepción la constituye, como es obvio, la élite gobernante).
Free Basics, que se encuentra en una fase muy embrionaria, sumaba en noviembre de 2016 unos 40 millones de usuarios. En América Latina, Free Basics ya ha sido implementado en tres países (más de veinte se han unido a nivel mundial): Colombia, Guatemala y también Bolivia, cuya inclusión en este programa pone de relieve la insuficiente discusión de los problemas del monopolio de la información en la era digital por parte del populismo continental (o en este caso, su colaboración/subordinación con esos monopolios).
Free Basics no permite ingresar a Google, el buscador más popular de todo el mundo, sino a Bing (el buscador de la competencia, Microsoft, que posee acciones en Facebook).
Ahora bien, ¿qué ocurre con el 49.6% (3,700 millones de personas) que sí tenemos acceso a Internet a secas, sin (aparentes) restricciones, del cual más del 90% somos usuarios de Google? ¿Podemos realmente jactarnos de utilizar un Internet realmente libre y “neutral”?

Efecto de la Manipulación de los Motores de Búsqueda

La expresión “Efecto de la Manipulación de los Motores de Búsqueda” (SEME, por sus siglas en inglés) fue utilizada en agosto de 2015 por Robert Epstein y Ronald E. Robertson, dos académicos estadounidenses que demostraron que se podía decantar el voto de un 20% o más de indecisos en función de los resultados que ofreciera Google.
En varios artículos y entrevistas, Epstein se refiere a su estudio y afirma que “en algunos grupos demográficos, hasta un 80% de los votantes” pueden llegar a cambiar sus preferencias electorales según los resultados que ofrece Google. En febrero de 2016, los medios ingleses fueron el terreno de una polémica sobre la injerencia del buscador en las elecciones.
Este no es solamente un problema de la democracia occidental. Según la intelectual francesa Barbara Cassin, autora de Googléame. La segunda misión de los Estados Unidos, Google habría cedido al gobierno de China perfiles de sus usuarios en ese país, “lo cual permitió identificar e incluso arrestar a disidentes”.
Para ilustrar el sesgo ideológico de los motores de búsqueda, Cassin afirma que “si, en un país que no sea China, uno escribe en el Google Tiananmén, obtendrá datos sobre la represión a manifestantes en esa plaza de Beijing, en 1989, que dejó centenares de muertos: pero, si lo escribe en China, no obtendrá más que pacíficas referencias urbanísticas a la plaza”.
Por supuesto, Google no admite este sesgo ideológico implícito en su sistema, pero las recientes políticas de la empresa para ayudar a “combatir el terrorismo” en general –y al Estado Islámico (ISIS) en particular– exhiben concretamente el modo en que funciona su poder sobre las decisiones de las personas en la actualidad.
Es el caso de Jigsaw, un programa piloto de Google basado en su sistema de publicidad personalizada, pero con un objetivo cero comercial, sino político. El plan es localizar usuarios proclives al mensaje del ISIS y ofrecerles una serie de anuncios específicos para ellos, a través de los cuales se los redirige disimuladamente a contenidos que refutan las tesis del ISIS y que podrían ayudar a quitarles de la cabeza la idea de unirse al ‘Califato’.
Pocos podrían objetar que Google convenza a las personas de rechazar a ISIS, pero es evidente que esto revela que Google está lejos de ser “neutral” u “objetivo” y, por el contrario, llama la atención sobre las posibilidades de manipulación sobre el usuario.

¿Batalla contra las fake news o censura 2.0?

Los tiempos han cambiado, y con ellos también lo que hallamos en Internet. En 2010, al buscar sobre política en Google, sólo un 40% de los resultados los proveían medios de comunicación. En 2016, ese porcentaje rozaba el 70%.
El 25 de abril de 2017, Google anunció que había implementado cambios en su servicio de búsqueda para dificultar el acceso de los usuarios a lo que llamaron información de “baja calidad” como “teorías de conspiración” y “noticias falsas” (fake news). Facebook también aplicó una política similar.
Google aseguró que el propósito central del cambio en su algoritmo de búsqueda era proporcionar un mayor control en la identificación de contenido considerado objetable. Ben Gomes, a título de la compañía, declaró que había “mejorado los métodos de evaluación e hizo actualizaciones algorítmicas” para “hacer emerger contenido más autorizado”.
Google continuó: “actualizamos nuestras directrices para evaluar la calidad de búsqueda para proporcionar ejemplos más detallados de páginas web de baja calidad para que los evaluadores marquen adecuadamente”. Estos moderadores tienen instrucciones de marcar “experiencias molestas para el usuario”, incluidas páginas que presentan “teorías de conspiración”.
Según Google, estos cambios rigen a menos que “la consulta indique claramente que el usuario está buscando un punto de vista alternativo”.
Desde que Google implementó los cambios en su motor de búsqueda, menos personas han accedido a sitios de noticias de izquierdas, progresistas u opositoras a la guerra. Con base en la información disponible en análisis de Alexa, algunos de los sitios que han experimentado bajas en el ranking incluyen WikiLeaks, Truthout, Alternet, Counterpunch, Global Research, Consortium News, WSWS, American Civil Liberties Union y hasta Amnesty International.
Llamativamente, poco antes de esa decisión de Google, The Washington Post había publicado un artículo titulado “Russian propaganda effort helped spread ‘fake news’ during election, experts say”. Allí se citaba a un grupo anónimo conocido como PropOrNot que había compilado una lista de sitios de noticias falsas difundiendo “propaganda rusa”. El 7 de abril de 2017, Bloomberg News informó que Google estaba trabajando directamente con The Washington Post para “verificar” los artículos y eliminar las fake news.
Esto fue seguido por la nueva metodología de búsqueda de Google: de los 17 sitios declarados como “noticias falsas” por la lista negra de The Washington Post, 14 cayeron en su clasificación mundial. La disminución promedio del alcance global de todos estos sitios ha sido del 25%, y algunos sitios vieron caerlo hasta un 60%.
La sospecha de que Google se haya aliado con estos medios tradicionales potentes para discriminar a medios alternativos e independientes cobra fuerza al hilar estos hechos.
Además de su propio buscador, Google posee el control de YouTube, empresa que compraron en 2006 (un año después de su fundación). A partir de una cierta cantidad de visualizaciones, YouTube paga a los productores de videos por colocar anuncios (ads) sobre ellos, actuando de intermediario entre las grandes empresas y ellos.
El cambio más serio de YouTube se produjo a raíz de informes como el de The Wall Street Journal de que los ads aparecían en los videos de YouTube que mostraban extremismo y odio. Cuando grandes anunciantes como AT&T y Johnson & Johnson retiraron sus ads, YouTube anunció que trataría de hacer que el sitio sea más aceptable para los anunciantes al “adoptar una postura más dura respecto del contenido odioso, ofensivo y despectivo”.
Con estos nuevos algoritmos, Google perjudicó a productores de videos progresistas e independientes, provocando lo que estos denominaron adpocalypse (“apocalipsis de los ads”). Básicamente, el mecanismo implementado terminó por condenar aquellos contenidos alternativos y empujó a los productores de videos a evitar opiniones o puntos de vista objetables… según los estándares políticos de Google/YouTube.
Las prácticas de Google en relación a los algoritmos que regulan los motores de búsqueda no sólo tuvieron implicancias políticas, sino también fines comerciales. En el marco de sus leyes antimonopolio, la Comisión Europea multó a Google con 2.7 mil millones de dólares por manipularlos para dirigir a los usuarios a su propio servicio de compras, Google Shopping, haciendo uso de su posición dominante.

La oscuridad de los algoritmos: un problema democrático elemental

Cathy O’Neil, cientista de datos y autora del libro Armas de destrucción matemática, alerta sobre la “confianza ciega” depositada en los algoritmos para obtener resultados objetivos.
La arquitectura de Internet tiene una influencia tremenda sobre lo que se hace y lo que se ve; los algoritmos influyen sobre qué contenido se extiende más en Facebook y cual aparece encima de las búsquedas de Google. Sin embargo, los usuarios no están prevenidos de esto ni capacitados para entender el modo en que se recolectan los datos y el modo en que estos se clasifican.
Si Free Basics fue criticado por intentar que los desconectados del Tercer Mundo accedan a una conexión de segunda clase creyendo que Internet es igual a Facebook, no puede negarse que para la ciudadanía digital “de primera clase” Google es prácticamente lo mismo que Internet, pues es la que nos posibilita acceder organizadamente a los contenidos de ella.
De este modo, la oscuridad de los algoritmos se constituye en un problema democrático elemental. Tras un decenio de gobiernos populistas o progresistas en América Latina, por ejemplo, no se han tomado medidas que controlen el poder de estos monopolios de la información, en tanto que la discusión sobre este tópico se encuentra completamente atrasada.
Incluso la izquierda de las naciones desarrollados no ha llegado a proponer un programa de conjunto. Una de las tareas más urgentes a que nos enfrentamos hoy consiste en politizar esta cuestión.

mercoledì 28 giugno 2017

POLICÍAS PRIVADAS EN GUATEMALA: BUEN NEGOCIO (PARA ALGUNOS), por Marcelo Colussi

“Es más fácil transar con un marero que con un policía”, decía con naturalidad un funcionario del Ministerio de Gobernación. Por supuesto, ¡sabía lo que decía! Es más: quizá el funcionario en cuestión no sea un “mafioso” corrupto, miembro de una de las tantas redes de poderes paralelos que se anidan en los organismos de Estado. Quizá simplemente es un conocedor de la cultura de corrupción que campea victoriosa en el ministerio en cuestión, y en particular en las filas de la Policía Nacional Civil.
La población no confía en su policía. Nadie, en general, toma al cuerpo policial como “su” policía, como empleados a los que paga con sus impuestos y a quienes, por tanto, puede exigir que lo cuide con esmero. La idea generalizada, por el contrario, es que la Policía Nacional Civil no responde a las necesidades de la ciudadanía, es corrupta, ineficiente. Peligrosa, en definitiva.
En ese marco de descontento social, y junto a una ola delincuencial que –medios de comunicación mediante– pareciera barrer toda la sociedad “teniéndonos de rodillas”, como machaconamente se repite, surgen las policías privadas.
Hoy por hoy el mito de la eficiencia de lo privado también barre toda la sociedad. Contra la iniciativa privada no hay prácticamente voces críticas. Si algo es “privado”, en contraposición a lo “público”, eso pareciera suficiente garantía para ser bueno, eficiente, de calidad.
Ahora bien: en este momento los cuerpos policiales privados superan ampliamente a la fuerza pública. Si bien los datos no son exactos (lo cual debería ser un indicador de algo peligroso: ¿quién controla este campo?), todo indica que la relación es de 5 a 1; es decir: un 500% más de efectivos a favor de las agencias privadas, alrededor de 30.000 efectivos de la PNC contra 150.000 agentes privados. Pero eso, de todos modos, no garantiza la seguridad pública.
El crimen, pese a ese despliegue fabuloso de guardias privados que inunda todo espacio imaginable (iglesias, moteles, tiendas de barrios, peluquerías, guarderías infantiles, clínicas privadas…), sigue estando presente, y la violencia cotidiana no se detiene. Los 15 muertos diarios que se reportan siguen siendo la cruda realidad del país, y el clima de violencia imperante no tiende a reducirse.
El análisis objetivo de la situación lleva a plantearse esa paradoja: cada vez más policías privadas, pero al mismo tiempo, cada vez se acrecienta más el clima de inseguridad. ¿Por qué? La declaración de un ex pandillero, ahora músico profesional, da la pista: “No hace falta ser sociólogo ni analista político para darse cuenta la relación que hay entre el chavo marero al que le dan la orden de extorsionar tal sector, y el diputado o el chafa [militar] que después, en ese mismo sector, deja su tarjetita ofreciendo los servicios de su propia agencia de seguridad”.

domenica 19 febbraio 2017

PREVENCIÓN DE LA “VIOLENCIA JUVENIL”: ¿QUÉ SIGNIFICA?, por Marcelo Colussi

¿Prevención de qué? Quizá el prejuicio oculto es que todo joven de barrio pobre es un marero en potencia. En vez de “prevención” pensar en “desarrollo integral de la juventud”. ¿Solo malabares en los semáforos o carreras técnicas (oficios) se nos puede ofrecer? Revisar eso. ¿Por qué no doctores o ingenieros también? ¿O astronautas?
(Un joven ex marero de alguna barriada “peligrosa” de Guatemala)

Ciudad de Guatemala
En términos generales, en todo momento las juventudes fueron discordantes con la ideología y los modos culturales dominantes. Para un mundo adultocéntrico, la rebeldía juvenil siempre constituye una afrenta. Así pasó con cualquier “grito juvenil” que se alzó como contestatario. Pero en los imaginarios colectivos actuales –ganados por un pensamiento conservador que va de la mano de la visión neoliberal que recorre el mundo, montada en la globalización del libre mercado, el éxito y el “sálvese quien pueda”– la juventud, más que una esperanza, suele asociársela a violencia, droga, y de ahí a circuitos de criminalidad, a marginalidad peligrosa. Sin negar que esta conexión en verdad pueda suceder en alguna ocasión, desde esa óptica conservadora y prejuiciosa “juventud” –al menos una parte de la juventud: la juventud pobre, la que marchó a la ciudad y habita los barrios pobres y plagados de violencia, la que no tiene mayores perspectivas– es intrínsecamente una bomba de tiempo. Por tanto, hay que prevenir que no estalle. Y ahí están a la orden del día las campañas de prevención para evitarlo.
En estas últimas décadas se ha ido construyendo una visión de la juventud donde esa rebeldía, que incluso décadas atrás estuvo puesta al servicio de ideales de transformación social, es entendida más bien como un “peligro” en ciernes. Más aún si se trata de la juventud de los barrios excluidos, de las barriadas pobres de las principales urbes. En la Ciudad de Guatemala ello ha pasado a ser ya un estigma solidificado: joven de barrio pobre es equivalente a peligroso. Por tanto: hay que prevenir. Surge así una serie de programas “preventivos”.
¿Prevención de qué? ¿Qué se está previniendo con los programas de prevención juvenil? ¿Cuáles son los supuestos implícitos ahí?
La idea de prevención que se maneja pareciera que apunta a prevenir que los jóvenes delincan, pero no que sean pobres. Este último punto pareciera no tocarse; lo que al sistema le preocupa es la incomodidad, la “fealdad” que va de la mano de lo marginal: ser un marero, ser un asocial, no entrar en los circuitos de la integración. Lo que está en la base de este pensamiento es una sumatoria de valores discriminatorios: estar tatuado, utilizar determinada ropa o provenir de ciertas áreas de la ciudad ya tiene un valor de estigma. ¿Qué se busca prevenir entonces con esas acciones?

sabato 5 marzo 2016

MARAS Y PODERES OCULTOS, por Marcelo Colussi

Síntesis
Las “maras” constituyen un problema social con aristas múltiples. Esto ya es sabido, existiendo una amplia bibliografía sobre el tema. Lo que se quiere resaltar ahora es la vinculación que existe entre ellas y poderes paralelos u ocultos nacidos en la guerra contrainsurgente de décadas pasadas, y que aún sobreviven, en muchos casos ocultos en estructuras del Estado, detentando considerables cuotas de poder económico y político. Las maras operan en buena medida en función de un mensaje de control social que estos poderes ocultos envían al colectivo. La violencia generalizada que campea sobre el país, fundamentalmente sobre determinadas zonas urbanas, tiene una lógica propia derivada de un entrecruzamiento de causas, pero al mismo tiempo responde a la implementación de planes trazados por determinados centros de poder donde ellas se han convertido en nuevo “demonio”, supuesta causa de todos los problemas, justificando así la aplicación de políticas represivas.

Palabras claves
Maras, violencia, control social, transgresión, impunidad.
___________

Introducción

Las maras constituyen un problema social con aristas múltiples. Esto ya es sabido, existiendo una amplia bibliografía sobre el tema. Lo que se quiere resaltar ahora es la vinculación que existe entre ellas y poderes paralelos u ocultos nacidos en la guerra contrainsurgente de décadas pasadas, y que aún sobreviven, en muchos casos ocultos en estructuras del Estado, detentando considerables cuotas de poder económico y político.
Las maras funcionan como familia sustituta de numerosos jóvenes que proceden de hogares disfuncionales. El motivo por el que un joven, o un niño –dado lo prematuro de las edades con que se hace el pasaje de incorporación– ingresa a una mara, denota una sumatoria de causas: hay un trasfondo de pobreza estructural e histórica sobre el que se articula una cultura de violencia dominante, impuesta ya como norma en la historia del país, fortalecida con un conflicto armado que alcanzó ribetes de crueldad indecibles y que sigue sirviendo como pedagogía del terror, a lo que se suman impunidad, debilidad o ausencia de políticas públicas por parte del Estado, diferencias económicas irritantes entre los sectores más favorecidos y la gran masa de pobres y excluidos, ruptura de los tejidos sociales producto de la guerra interna, de la masiva movilidad del campo hacia la ciudad y de la salida desesperada hacia el extranjero como vía de escape a la pobreza crónica con la repatriación forzada de muchas de esas personas en condiciones que agravan la ya precaria situación nacional.
Todo esto ya es sabido suficientemente. La academia lo ha venido estudiando desde hace un buen tiempo disponiéndose de mucho conocimiento al respecto, lo cual, lamentablemente, no se traduce en respuestas efectivas por parte del Estado con la implementación de políticas sostenibles y de largo alcance. Las maras, por tanto, siguen siendo criminalizadas y vistas como causa, no como consecuencia.
Dichas maras han venido cambiando su perfil en el tiempo, aumentando su agresividad, tornándose mucho más crueles que en los momentos de su aparición en la década de los 80 del siglo pasado. Ello responde a una transformación nada azarosa. Los llamados grupos de poderes paralelos enquistados en diversas estructuras que siguen operando con lógicas contrainsurgentes, aprovechan a estos jóvenes para sus operaciones delictivas. Pero más aún: en un proyecto semi-clandestino, desde ciertas cuotas de poder que esos grupos detentan, las maras constituyen un brazo operativo y funcional que sirve a sus intereses de proyección político-económica en tanto grupos de poder, disputándole terreno incluso a fuerzas sociales tradicionales.

sabato 19 settembre 2015

GUATEMALA: ¿AHORA POR QUÉ PROTESTAR?, por Marcelo Colussi

La actual Fiscal General Thelma Aldana, de derecha, mandó presos muchos más funcionarios de gobierno que la anterior Fiscal, Claudia Paz, de izquierda, que no pudo terminar con la impunidad. ¿Llamativo, no? ¿Habrá agenda oculta en todo esto?
(Post leído en una red social)

En Guatemala por espacio de cuatro meses se vivió una situación inédita: una población que estaba acostumbrada al silencio, a la apatía política y a la falta de protesta, pareció despertar. Durante cuatro meses ininterrumpidamente se pidieron medidas de cambio en la esfera política: renuncia del presidente y la vicepresidenta, cese de la corrupción en la esfera gubernamental, reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, aplazamiento de las elecciones generales del 6 de septiembre para buscar nuevas condiciones en la arena política; y hubo peticiones que fueron más lejos aún, pues se llegó a plantear una Asamblea Constituyente para la refundación del Estado.
Según se quiera ver el fenómeno, puede sacarse la conclusión que esas movilizaciones fueron un gran avance para la sociedad. O, visto de otra forma, constituyeron parte de un montaje muy bien orquestado, abriendo la real posibilidad de cambios profundos, aunque en realidad no existen las condiciones efectivas para que los mismos puedan llevarse a cabo en lo inmediato.
Los cuatro meses de movilizaciones, en cuyo desarrollo se tuvo en principio la renuncia y detención de la ex vicepresidenta Roxana Baldetti, concluyeron con la dimisión y posterior captura del entonces presidente de la república, el general Otto Pérez Molina. Inmediatamente a este hecho se sucedieron las elecciones, con resultados bastante inesperados por cierto. Hasta el sábado anterior a las elecciones hubo gente movilizada en la plaza, frente al Palacio Nacional. A partir de los comicios, cesan las movilizaciones. La pregunta inmediata es en relación al efecto de toda esa movilización. ¿Se terminaron? ¿Se las puede continuar? Y en tal caso, ¿para qué?

domenica 15 febbraio 2015

SOBRE LA REVOLUCIÓN DEL CELULAR, por Julio César Mallón Nolasco

En Bolivia ha sido recientemente publicado un libro sobre los medios y las formas de lucha por una nueva sociedad. El libro titula La revolución del Celular, 101 páginas, escrito por un prestigioso intelectual boliviano, Carlos Barragán Vargas (Librería-Editorial Los Amigos del Libro. La Paz y Cochabamba 2014).
El libro, por la importancia de los problemas que plantea y que bien pueden considerarse como propuestas efectuadas dentro del marco teórico de un marxismo remozado, representa primero un esfuerzo por analizar los nuevos fenómenos sociales y los problemas siempre conflictivos sobre la teoría de la revolución. Las conclusiones altamente polémicas y provocadoras a las que arriba podrían ser suficiente motivo para interesarse por su contenido. Sin embargo, lo realmente remarcable en la aparición de este libro es que se lo hace desde un país como Bolivia, en el que camina exitoso un proceso de cambio, confirmando el impulso a la creatividad que realiza el Vicepresidente del Estado Plurinacional, que insiste en “mirar el mundo desde Bolivia” y con la construcción de conceptos articulados al proceso de cambio boliviano. Con esa óptica la propuesta del libro, que sobre todo podría ser más útil para los países del Primer Mundo, es realmente un notable esfuerzo que merece el comentario que me atrevo a efectuar en el presente artículo.
En el desarrollo de su libro, Barragán efectúa un recorrido sintético de la economía de los países o grupos de países de casi todas las regiones del planeta. Analiza la marcha de la economía de los EE.UU., la Unión Europea, Rusia y, especialmente, la de los países del Asia tales como Japón, la China e India. Revisa también la situación de los países árabes, del África y finalmente de Latinoamérica, mencionando con un poco más de detalle el denominado “proceso de cambio” en Bolivia, con todas sus luces y sombras. De todo este repaso, saca la conclusión empírica que el camino al desarrollo exitoso de los países de la periferia del mundo desarrollado es la aplicación de políticas económicas de mercado que reflejen los intereses inmediatos de la gente y que sólo pueden ser sostenidos por gobiernos fuertes, con mucha coherencia interna, tal como ocurrió en Japón y actualmente está ocurriendo en China. En resumen gobiernos coherentes, independientemente de su postura ideológica global, capitalista o socialista, que apliquen las políticas de mercado pero con sostenidas medidas keynesianas del más variado tipo que se ajusten al momento y las características históricas de cada país.

lunedì 6 ottobre 2014

LAS IGLESIAS: MÁS POLÍTICA QUE RELIGIÓN, por Marcelo Colussi

Si tomamos whisky con agua, nos emborrachamos; vodka con agua, también; y otro tanto ocurre con el cognac con agua, o el ron con agua. Conclusión: el agua emborracha.
Con esa misma lógica, entonces, podríamos decir que si los cristianos tienen dios, los judíos tienen dios, los musulmanes tienen dios, si los bosquimanos, los mayas, los hindúes y los japoneses tienen dios, conclusión obligada: dios existe.
Pero el problema que queremos tocar es mucho más que una inconsistencia semántica, una falacia argumental: dios ¿existe? He aquí una de las preguntas que más papel y tinta han hecho circular en la historia de la humanidad. Lo cierto, lo constatable empíricamente es que, si algo existe, son las religiones y las iglesias. Eso nos consta; lo otro es su presupuesto básico. Sólo si existen deidades puede haber una actitud de adoración y una institución que resguarda esa creencia. Como en tantas construcciones humanas, importa más el edificio que sus cimientos.
Discutir en términos teológicos sobre la existencia o no existencia de dios es lo más alejado de la intención de este escrito. De hecho esa discusión ya se ha encarado en innumerables ocasiones y con el más estricto rigor; poco aportaría, por tanto, volver sobre lo mismo. Por otro lado, dar argumentos convincentes afirmando o negando su existencia nos lleva a discusiones bizantinas. Pero podemos abordar el problema en forma elíptica: si existe o no… sólo dios lo sabrá (si se digna existir), mas resulta interesante ver que en toda cultura hay alguna idea al respecto. Y eso mismo nos puede comenzar a dar alguna clave.
En una investigación realizada en una universidad argentina (país de tradición católica) se preguntó a los 150 integrantes de un grupo de muestra cómo representaban a dios. El 92% de los encuestados lo refirió como un anciano varón, incluso de larga barba. Pero un tutsi africano o un sioux norteamericano no darían esa respuesta (y también tienen dioses, y no son atrasados ni estúpidos, aunque nuestro racismo occidental así nos los pueda presentar).
Valga citar en relación a esa pregunta lo que decía el anarquista ruso Bakunin a fines del siglo XIX: “El ser humano creó a Dios y luego se arrodilló frente a él. Quien sabe si también se inclinará en breve frente a la máquina, frente al robot”. Es decir: la idea, la representación que cada colectivo tiene de dios varía mucho, infinitamente: Zeus, Alá, el dios Kosi de las selvas congoleñas, el Odín nórdico, Jehová, Buda, el dios perro Upuaut del antiguo Egipto, la serpiente emplumada Quetzalcóatl, el dios hindú del trueno y del relámpago Indra, el dios taoista Yuan Shih T’ien Tsun… La lista puede extenderse casi hasta el infinito, y es más que pertinente la acotación de Bakunin (¿qué nuevas representaciones habrá?: ¿la tarjeta de crédito?, ¿el automóvil?, ¿la computadora? En Argentina se fundó recientemente la religión “maradoniana”. Diego Armando Maradona, además de futbolista y ahora director técnico, ¿es también un dios entonces?).

venerdì 8 agosto 2014

LA EXPLOSIÓN IMPARABLE DE CULTOS EVANGÉLICOS: UN MECANISMO DE CONTROL SOCIAL, por Marcelo Colussi

Material aparecido originalmente en la Revista Análisis de la Realidad Nacional, del Instituto de Análisis de Problemas Nacionales -IPNUSAC- de la Universidad de San Carlos de Guatemala, año 3, edición digital No. 55, agosto de 2014.

Marcos Mundstock (del grupo argentino de música-humor Les Luthiers)
y el personaje del predicador Warren Sánchez
Síntesis
Los cultos evangélicos se han expandido por todos los países latinoamericanos, por supuesto también en Guatemala, con una velocidad vertiginosa en estas últimas décadas. Ello es llamativo, dado que aparecieron simultáneamente en todos estas sociedades con patrones comunes en lo que, pareciera, se trata de un intento de detener los avances de una iglesia católica preocupada por las injusticias sociales con su "opción preferencial por los pobres" que levantó la Teología de la Liberación luego del Concilio Vaticano II a inicios de la década de los 60 del pasado siglo. Analizados pormenorizadamente, evidencian más un discurso político-moralista que opera como control social que un llamado espiritual.

Abstract
The evangelical cults have expanded all Latin American countries, of course also in Guatemala, with breakneck speed in recent decades. This is striking, since it appeared simultaneously in all these societies with common patterns in which, it seems, is an attempt to stop the progress of a Catholic church concerned about social injustice with its "preferential option for the poor" that raised Liberation Theology after Vatican Council II to the early 60s of last century. Analyzed in detail, demonstrate more political-moral discourse that social control operates as a spiritual calling.


I

Desde hace ya algunos años Guatemala, al igual que todos los países de la región latinoamericana, se encuentra virtualmente bombardeada por innumerables grupos religiosos de denominación evangélica. El fenómeno merece una especial mención, dado que comporta ribetes de orden más sociopolíticos que específicamente religiosos.
Ya en la década de los '60 del pasado siglo había comenzado este proceso, pero desde el advenimiento al poder político en los Estados Unidos de América de Ronald Reagan y el ala ultra conservadora de los republicanos hacia los años '80, se agiganta convirtiéndose en una estrategia política claramente definida. De hecho aparece mencionado como un mecanismo a implementar en los Documentos de Santa Fe I y II, base ideológica de este proyecto de derecha del poder estadounidense. Surge casi como una contrapropuesta ante el avance de la Teología de la Liberación de la Iglesia Católica y su compromiso social a través de la opción por los pobres.

Las iglesias evangélicas tradicionales (adventista, bautista, presbiteriana, etc.) tienen ya una larga historia en Guatemala de, al menos, un siglo. Por lo pronto, y en más de una ocasión, han desarrollado actitudes pastorales de mayor compromiso social que la Iglesia Católica. Esto, seguramente, atendiendo a sus orígenes históricos, proviniendo de sociedades más liberales y muchas veces enfrentadas a la curia romana. Su incidencia cuantitativa en la población, de todos modos, ha sido relativamente modesta, sin haberse propuesto nunca una "cruzada" para captar feligresía.

RED UTOPIA ROJA – Principles / Principios / Princìpi / Principes / Princípios

a) The end does not justify the means, but the means which we use must reflect the essence of the end.

b) Support for the struggle of all peoples against imperialism and/or for their self determination, independently of their political leaderships.

c) For the autonomy and total independence from the political projects of capitalism.

d) The unity of the workers of the world - intellectual and physical workers, without ideological discrimination of any kind (apart from the basics of anti-capitalism, anti-imperialism and of socialism).

e) Fight against political bureaucracies, for direct and councils democracy.

f) Save all life on the Planet, save humanity.

g) For a Red Utopist, cultural work and artistic creation in particular, represent the noblest revolutionary attempt to fight against fear and death. Each creation is an act of love for life, and at the same time a proposal for humanization.

* * *

a) El fin no justifica los medios, y en los medios que empleamos debe estar reflejada la esencia del fin.

b) Apoyo a las luchas de todos los pueblos contra el imperialismo y/o por su autodeterminación, independientemente de sus direcciones políticas.

c) Por la autonomía y la independencia total respecto a los proyectos políticos del capitalismo.

d) Unidad del mundo del trabajo intelectual y físico, sin discriminaciones ideológicas de ningún tipo, fuera de la identidad “anticapitalista, antiimperialista y por el socialismo”.

e) Lucha contra las burocracias políticas, por la democracia directa y consejista.

f) Salvar la vida sobre la Tierra, salvar a la humanidad.

g) Para un Utopista Rojo el trabajo cultural y la creación artística en particular son el más noble intento revolucionario de lucha contra los miedos y la muerte. Toda creación es un acto de amor a la vida, por lo mismo es una propuesta de humanización.

* * *

a) Il fine non giustifica i mezzi, ma nei mezzi che impieghiamo dev’essere riflessa l’essenza del fine.

b) Sostegno alle lotte di tutti i popoli contro l’imperialismo e/o per la loro autodeterminazione, indipendentemente dalle loro direzioni politiche.

c) Per l’autonomia e l’indipendenza totale dai progetti politici del capitalismo.

d) Unità del mondo del lavoro mentale e materiale, senza discriminazioni ideologiche di alcun tipo (a parte le «basi anticapitaliste, antimperialiste e per il socialismo».

e) Lotta contro le burocrazie politiche, per la democrazia diretta e consigliare.

f) Salvare la vita sulla Terra, salvare l’umanità.

g) Per un Utopista Rosso il lavoro culturale e la creazione artistica in particolare rappresentano il più nobile tentativo rivoluzionario per lottare contro le paure e la morte. Ogni creazione è un atto d’amore per la vita, e allo stesso tempo una proposta di umanizzazione.

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a) La fin ne justifie pas les moyens, et dans les moyens que nous utilisons doit apparaître l'essence de la fin projetée.

b) Appui aux luttes de tous les peuples menées contre l'impérialisme et/ou pour leur autodétermination, indépendamment de leurs directions politiques.

c) Pour l'autonomie et la totale indépendance par rapport aux projets politiques du capitalisme.

d) Unité du monde du travail intellectuel et manuel, sans discriminations idéologiques d'aucun type, en dehors de l'identité "anticapitaliste, anti-impérialiste et pour le socialisme".

e) Lutte contre les bureaucraties politiques, et pour la démocratie directe et conseilliste.

f) Sauver la vie sur Terre, sauver l'Humanité.

g) Pour un Utopiste Rouge, le travail culturel, et plus particulièrement la création artistique, représentent la plus noble tentative révolutionnaire pour lutter contre la peur et contre la mort. Toute création est un acte d'amour pour la vie, et en même temps une proposition d'humanisation.

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a) O fim não justifica os médios, e os médios utilizados devem reflectir a essência do fim.

b) Apoio às lutas de todos os povos contra o imperialismo e/ou pela auto-determinação, independentemente das direcções políticas deles.

c) Pela autonomia e a independência respeito total para com os projectos políticos do capitalismo.

d) Unidade do mundo do trabalho intelectual e físico, sem discriminações ideológicas de nenhum tipo, fora da identidade “anti-capitalista, anti-imperialista e pelo socialismo”.

e) Luta contra as burocracias políticas, pela democracia directa e dos conselhos.

f) Salvar a vida na Terra, salvar a humanidade.

g) Para um Utopista Vermelho o trabalho cultural e a criação artística em particular representam os mais nobres tentativos revolucionários por lutar contra os medos e a morte. Cada criação é um ato de amor para com a vida e, no mesmo tempo, uma proposta de humanização.