L’associazione Utopia rossa considera suo fondamento politico il principio secondo cui il fine non giustifica i mezzi, ma nei mezzi si deve riflettere l’essenza del fine. Non ha programmi politici, come del resto non ne aveva la Prima internazionale. Nonostante le più diverse provenienze ideologiche dei suoi sostenitori, essa ritiene che l’anticapitalismo dilagato dopo l’inizio dell’Antirivoluzione russa (dicembre 1917) sia stato motivato fondamentalmente da idee precapitalistiche, cioè retrograde, e non da progetti di civiltà in grado di superare il capitalismo sviluppando ulteriormente i suoi modelli di democrazia. Ciò spiega anche il prevalere, nella storia della cosiddetta «sinistra», di simpatie per i regimi dittatoriali di ogni specie e colore. Utopia rossa si batte contro l’ulteriore diffusione di ideologie precapitalistiche vecchie e nuove (in campo politico, culturale, ecologico, religioso ecc.), come parte della sua battaglia per il superamento del capitalismo, se si vuole salvare la vita sulla Terra con la sua umanità. In questo senso la sua utopia continua ad essere rossa.

The Red Utopia association considers its political foundation to be the principle that the end does not justify the means, but that the means must reflect the essence of the end. It has no political program, just as the First International did not. Despite the diverse ideological backgrounds of its supporters, it believes that the anti-capitalism that spread after the start of the Russian Anti-Revolution (December 1917) was fundamentally motivated by pre-capitalist – that is, retrograde – ideas, and not by civilizational projects capable of overcoming capitalism and of further developing its democratic models. This also explains the prevalence, throughout the history of the so-called «left», of sympathies for dictatorial regimes of all kinds and colors. Red Utopia fights against the further spread of old and new pre-capitalist ideologies (in the political, cultural, ecological, religious, and other fields) as part of its battle to overcome capitalism, if life on Earth, including its humanity, is to be saved. In this sense, its utopia remains red.

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giovedì 22 marzo 2018

24 DE MARZO Y UN ETERNO DILEMA ARGENTINO, por Nechi Dorado

© Indymedia Argentina Centro de Medios Independientes
Como casi todos los años, la conmemoración de la fecha en que un grupo de genocidas se instaló a sangre y fuego, causando la desaparición de 30 mil compañeras y compañeros, conlleva una serie de problemas que debieran, a esta altura, estar resueltos definitivamente, en homenaje perpetuo hacia quienes dieron su vida por la causa más justa: el socialismo.
Es imprescindible recordar que esos compañeros desaparecidos y los sobrevivientes soñábamos una patria donde todos cupiéramos, en la que no hubiera niños sin pan y sin escuela; ni niños con escuela sólo para ir a conseguir un mendrugo, el único del día, como pasa desde hace varios años acentuándose en la actualidad.
Cuando uno ve los problemas que se suscitan en torno a una conmemoración que debería ser indiscutible por los motivos que entraña, se pone a pensar qué es lo que nos pasa a los argentinos que no alcanzamos acuerdos ni para determinar qué cosas nos movilizan y qué clase de importancia debemos darle a cada una.
¡Y no es poca, señores, no es poca!
Acá hubo un genocidio programado; actualmente hay instancias que se le parecen mucho a aquellos momentos, al menos ideológicamente. De hecho hay en el poder gente que incrementó su fortuna en esos días interminables donde las noches eran de plomo, dolor, luto, sangre, tortura.
Y hay actores de aquel espanto durmiendo en sus casas con las ventanas abiertas como para que todos veamos que son impunes, metafóricamente hablando…
Este año no es muy distinto a los anteriores; la fecha se conmemorará, obviamente, pero me siento envuelta por mil interrogantes, por ejemplo: ¿bajo qué condiciones, en medio de qué disputas, enredados en que líos evitables se organizaron los actos?
¿Es para tanto dilema el recuerdo de los 30 mil, de sus madres y padres (no organizados ellos, pero existentes), muchos ya fallecidos sin haber podido besar la tumba de su hijo o hija, desconociendo hasta el lugar donde tiraron sus cuerpos?
Abuelas y agrego, abuelos: nunca se mencionó la figura de ellos, que también existieron y lloraron lágrimas de sangre, aunque no se hayan estructurado y permanezcan sepultados en una nube de olvido.
Nuestros desaparecidos y todos los sobrevivientes del absurdo son merecedores del mayor de los respetos, y el respeto se llamaría unidad en la acción, comenzando desde la planificación u organización de los homenajes.
En medio de cavilaciones y dudas me debato tratando de encontrar respuestas que me asaltan y preocupan. ¿Qué motivo impera para que se desarrollen tantas idas y vueltas, tantos enojos, tanta conspiración por fuera de un espacio aglutinador que desde hace tantos años viene trabajando arduamente para la construcción y sostén de la memoria colectiva? Labor en búsqueda imparable de verdad y justicia, algo que mientras no se instale definitivamente, los argentinos seguiremos impedidos para resolver problemas actuales y venideros que no serán pocos y se huelen.
Viendo tanta disparidad por un mismo objetivo cuando, pienso si acaso a los 30 mil volverán a desaparecerlos. Le temo al ego exacerbado, a la estupidez, a la mezquindad política, a las alianzas absurdas –aunque sean momentáneas– con sectores que produjeron divisiones imperdonables hacia el interior del campo popular, haciendo sentir como si una estructura fuera más importante que la otra.
Como si existiera un “dolorómetro” capaz de medir cuántos gramos más de sufrimiento sufrió determinado grupo en recuerdo permanente.
Temo a la disputa por lugares: primero yo, después yo y más allá también yo. Temo el habernos acostumbrado casi a santificar el pronombre personal en primera persona del singular, reemplazando al nosotros.
Temo a la imposición de los que desconocen que el verdadero dirigente NO impone, sino que convence, mucho menos cuando no estamos en situación bélica y el enemigo es otro, mucho más poderoso, y goza con las eternas divisiones que supimos conseguir.
Llegamos a contar con demasiados capataces y pocos obreros. El mejunje ideológico causando atolladeros, mientras se debería pensar que es hermoso ir juntos, pero NUNCA amontonados con determinados grupos, que la diferenciación es imprescindible y muchísimo más cuando la disimilitud de conceptos de clase es abismal.
Costó mucho llegar a una conclusión final respecto al próximo 24 de Marzo, muchos tironeos, muchas discusiones –algunas estériles–, mucha conspiración incomprensible fuera de los ámbitos donde deberían realizarse los debates.
El día que entendamos que codo a codo se gestaron las mejores causas –pero que a la vez mi codo no puede estar pegado al del genocida o cómplice de aquel por acción u omisión–, estaremos más arrimados hacia la verdadera esencia del recordatorio de una época que no deberíamos haber transitado nunca.
Sólo entonces los 30 mil renacerán y allí será el momento en que digamos desde lo más profundo del alma –pero en serio–, no olvidando que muchos empezaron a decirlo hace muy poco:

30 mil compañeras y compañeros desaparecidos ¡PRESENTES, AHORA y SIEMPRE!

domenica 12 febbraio 2017

FILOSOFÍA: ¿QUIÉN DIJO QUE HA MUERTO?, por Marcelo Colussi

La imaginación al poder.
(Pintada durante el Mayo francés, 1968)

Auguste Rodin, El Pensador
“Hasta ahora los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintas maneras; de lo que se trata es de transformarlo”, sentenciaba terminante el joven Marx en la tesis XI sobre Ludwig Feuerbach, en 1845. Para muchos esa fue la declaración de muerte de la filosofía clásica. De todos modos, siguió habiendo filosofía.
Para muchos, la obra del alemán Martin Heidegger fue la última expresión de un gran sistema filosófico, tal como existieron por más de dos milenios en la tradición occidental, desde los griegos clásicos hasta el idealismo alemán. Pero desaparecido Heidegger, el gran filósofo del siglo XX, siguió habiendo filosofía.
¿Pero acaso es inmortal la filosofía? En todo caso, sin decidir la respuesta aún, preguntémonos qué significa “filosofar”: ¿para qué se hace filosofía? ¿Es eso posible hoy día?
La respuesta a la pregunta planteada dependerá de quién la formule. Para nosotros, la gran mayoría, o quizá la totalidad de los lectores de este breve texto –si es que los tiene; quizá muchos se aburran y no lleguen al final–, seguramente occidentales, son inevitables ciertas representaciones, en algún caso ya estereotipadas, cuando hablamos del tema. Filosofía: saber por el saber mismo, reflexión profunda, meditación serena. E inmediatamente se nos podrá figurar la estatua de Auguste Rodin: El pensador, o el fabuloso fresco La escuela de Atenas, de Rafael Sanzio, con las distintas vacas sagradas del pensamiento griego clásico, aunque muy probablemente no evocaremos los tlamatinime, los sabios o filósofos aztecas. Ni tampoco pensaremos, por ejemplo, en los filósofos musulmanes de la escuela de Bagdad, surgidos hacia el año 800, uno de los momentos más fecundos del pensamiento universal, fundamento del posterior desarrollo científico de Occidente, doctos en la filosofía y en numerosas artes aplicadas como las matemáticas (ahí se inventaron los actuales números arábigos, difundidos luego universalmente), la arquitectura, la astronomía.
Quizá pensemos en los míticos sabios orientales, muy poco conocidos –eurocentrismo mediante– en nuestra civilización occidental, pero más como una invocación espiritual-religiosa que como filósofos, al menos tal como se entienden en nuestros lares. Seguramente no haremos mención de las cosmogonías precolombinas de América (maya e inca), riquísimas sistematizaciones de un rigor filosófico indudable, pero desconocidas en la academia de raíz europea. Y quizá, entre los filósofos, no se ponga a Marx, considerado más bien un revolucionario, un anti-filósofo. ¿Pero no es acaso revolucionaria la filosofía misma? Aunque en nuestro mundo científico-técnico actual, dominado por la ideología de la eficiencia y el lucro como bienes supremos, de acuerdo a esos estereotipos que nos inundan, filosofía también puede identificarse con inservibilidad. ¿Para qué filosofar si con eso no se come? ¡Las humanidades han muerto!, podría proclamarse –quizá al menos en la línea que llevó a anunciar que las ideologías estaban muertas, cuando cayó el muro de Berlín y se autodesintegró el bloque soviético–. Lo “importante”, según la ideología actualmente dominante, es lo práctico, lo rápido y efectivo, el manual, el tip. Y de ahí a la cultura de la imagen facilista (“El rincón del vago” o “Buenas tareas” mediante), un paso. La lectura parece una especie en extinción.

domenica 3 aprile 2016

EL SILENCIO NO ES SALUD, por Marcelo Colussi

Que no se quede callado quien quiera vivir feliz.
(Atahualpa Yupanqui)

Durante la última sangrienta dictadura militar en Argentina, cuando arreciaban las protestas por las desapariciones, el gobierno de turno promovió una infame campaña publicitaria en los medios audiovisuales. La misma consistía en mostrar diversas imágenes asociadas a ruidos enloquecedores: un martillo hidráulico, un bebé llorando, una sirena de ambulancia. El efecto que las mismas lograban era de desesperación. El ruido prolongado se torna insoportable, eso no es ninguna novedad. Luego de esas imágenes, aparecía el rostro de una enfermera pidiendo silencio (ícono ya universalizado, llamando a la calma en cualquier hospital); y sobre su cara, la leyenda: “el silencio es salud”. El mensaje estaba claro: mejor callarse la boca, no hablar, no levantar la voz por los desaparecidos que día a día enlutaban el país. Era una invitación al silencio.
Desde la ciencia psicológica, desde la promoción de los derechos humanos y desde una perspectiva política crítica debemos decir exactamente lo contrario: ¡¡el silencio no es salud!! Si algo puede haber sano ante las injusticias no es, precisamente, quedarse callado. Es su antítesis: ¡¡es hablar!!
La palabra es un instrumento de salud. La salud mental, en definitiva, es poder hablar, tomar la palabra, no dejar nada oculto. La basura puesta debajo de la alfombra no es solución: ahí queda. Lo escondido, aunque se lo intente desaparecer, sigue estando. Lo reprimido siempre retorna.
La violencia, en cualquiera de sus manifestaciones, deja secuelas tanto físicas como psicológicas.
Si bien el concepto de “violencia” es muy amplio, en términos generales debe entendérsela como un agente externo que agrede a quien la padece. En esta perspectiva se inscribe como violencia cualquier ataque a la integridad del sujeto: desde un desastre natural o un accidente grave a la guerra, el maltrato intrafamiliar, el abuso sexual o la violencia política. Las consecuencias que trae esa agresión varían de acuerdo a la constitución personal del sujeto que la experimenta y del contexto en que se da. Pero siempre, en mayor o menor medida, un hecho violento deja marcas.

RED UTOPIA ROJA – Principles / Principios / Princìpi / Principes / Princípios

a) The end does not justify the means, but the means which we use must reflect the essence of the end.

b) Support for the struggle of all peoples against imperialism and/or for their self determination, independently of their political leaderships.

c) For the autonomy and total independence from the political projects of capitalism.

d) The unity of the workers of the world - intellectual and physical workers, without ideological discrimination of any kind (apart from the basics of anti-capitalism, anti-imperialism and of socialism).

e) Fight against political bureaucracies, for direct and councils democracy.

f) Save all life on the Planet, save humanity.

g) For a Red Utopist, cultural work and artistic creation in particular, represent the noblest revolutionary attempt to fight against fear and death. Each creation is an act of love for life, and at the same time a proposal for humanization.

* * *

a) El fin no justifica los medios, y en los medios que empleamos debe estar reflejada la esencia del fin.

b) Apoyo a las luchas de todos los pueblos contra el imperialismo y/o por su autodeterminación, independientemente de sus direcciones políticas.

c) Por la autonomía y la independencia total respecto a los proyectos políticos del capitalismo.

d) Unidad del mundo del trabajo intelectual y físico, sin discriminaciones ideológicas de ningún tipo, fuera de la identidad “anticapitalista, antiimperialista y por el socialismo”.

e) Lucha contra las burocracias políticas, por la democracia directa y consejista.

f) Salvar la vida sobre la Tierra, salvar a la humanidad.

g) Para un Utopista Rojo el trabajo cultural y la creación artística en particular son el más noble intento revolucionario de lucha contra los miedos y la muerte. Toda creación es un acto de amor a la vida, por lo mismo es una propuesta de humanización.

* * *

a) Il fine non giustifica i mezzi, ma nei mezzi che impieghiamo dev’essere riflessa l’essenza del fine.

b) Sostegno alle lotte di tutti i popoli contro l’imperialismo e/o per la loro autodeterminazione, indipendentemente dalle loro direzioni politiche.

c) Per l’autonomia e l’indipendenza totale dai progetti politici del capitalismo.

d) Unità del mondo del lavoro mentale e materiale, senza discriminazioni ideologiche di alcun tipo (a parte le «basi anticapitaliste, antimperialiste e per il socialismo».

e) Lotta contro le burocrazie politiche, per la democrazia diretta e consigliare.

f) Salvare la vita sulla Terra, salvare l’umanità.

g) Per un Utopista Rosso il lavoro culturale e la creazione artistica in particolare rappresentano il più nobile tentativo rivoluzionario per lottare contro le paure e la morte. Ogni creazione è un atto d’amore per la vita, e allo stesso tempo una proposta di umanizzazione.

* * *

a) La fin ne justifie pas les moyens, et dans les moyens que nous utilisons doit apparaître l'essence de la fin projetée.

b) Appui aux luttes de tous les peuples menées contre l'impérialisme et/ou pour leur autodétermination, indépendamment de leurs directions politiques.

c) Pour l'autonomie et la totale indépendance par rapport aux projets politiques du capitalisme.

d) Unité du monde du travail intellectuel et manuel, sans discriminations idéologiques d'aucun type, en dehors de l'identité "anticapitaliste, anti-impérialiste et pour le socialisme".

e) Lutte contre les bureaucraties politiques, et pour la démocratie directe et conseilliste.

f) Sauver la vie sur Terre, sauver l'Humanité.

g) Pour un Utopiste Rouge, le travail culturel, et plus particulièrement la création artistique, représentent la plus noble tentative révolutionnaire pour lutter contre la peur et contre la mort. Toute création est un acte d'amour pour la vie, et en même temps une proposition d'humanisation.

* * *

a) O fim não justifica os médios, e os médios utilizados devem reflectir a essência do fim.

b) Apoio às lutas de todos os povos contra o imperialismo e/ou pela auto-determinação, independentemente das direcções políticas deles.

c) Pela autonomia e a independência respeito total para com os projectos políticos do capitalismo.

d) Unidade do mundo do trabalho intelectual e físico, sem discriminações ideológicas de nenhum tipo, fora da identidade “anti-capitalista, anti-imperialista e pelo socialismo”.

e) Luta contra as burocracias políticas, pela democracia directa e dos conselhos.

f) Salvar a vida na Terra, salvar a humanidade.

g) Para um Utopista Vermelho o trabalho cultural e a criação artística em particular representam os mais nobres tentativos revolucionários por lutar contra os medos e a morte. Cada criação é um ato de amor para com a vida e, no mesmo tempo, uma proposta de humanização.