L’associazione Utopia rossa considera suo fondamento politico il principio secondo cui il fine non giustifica i mezzi, ma nei mezzi si deve riflettere l’essenza del fine. Non ha programmi politici, come del resto non ne aveva la Prima internazionale. Nonostante le più diverse provenienze ideologiche dei suoi sostenitori, essa ritiene che l’anticapitalismo dilagato dopo l’inizio dell’Antirivoluzione russa (dicembre 1917) sia stato motivato fondamentalmente da idee precapitalistiche, cioè retrograde, e non da progetti di civiltà in grado di superare il capitalismo sviluppando ulteriormente i suoi modelli di democrazia. Ciò spiega anche il prevalere, nella storia della cosiddetta «sinistra», di simpatie per i regimi dittatoriali di ogni specie e colore. Utopia rossa si batte contro l’ulteriore diffusione di ideologie precapitalistiche vecchie e nuove (in campo politico, culturale, ecologico, religioso ecc.), come parte della sua battaglia per il superamento del capitalismo, se si vuole salvare la vita sulla Terra con la sua umanità. In questo senso la sua utopia continua ad essere rossa.

The Red Utopia association considers its political foundation to be the principle that the end does not justify the means, but that the means must reflect the essence of the end. It has no political program, just as the First International did not. Despite the diverse ideological backgrounds of its supporters, it believes that the anti-capitalism that spread after the start of the Russian Anti-Revolution (December 1917) was fundamentally motivated by pre-capitalist – that is, retrograde – ideas, and not by civilizational projects capable of overcoming capitalism and of further developing its democratic models. This also explains the prevalence, throughout the history of the so-called «left», of sympathies for dictatorial regimes of all kinds and colors. Red Utopia fights against the further spread of old and new pre-capitalist ideologies (in the political, cultural, ecological, religious, and other fields) as part of its battle to overcome capitalism, if life on Earth, including its humanity, is to be saved. In this sense, its utopia remains red.

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martedì 6 febbraio 2018

TRADE MARK, por Marcelo Colussi

Un representante de alguna cultura no-occidental (mal llamado “primitivo” o “salvaje” por la cosmovisión eurocéntrica) no podrá entender cómo es posible que la naturaleza, la tierra, el agua –y como van las cosas, próximamente también el aire, o los cromosomas del ADN– tengan dueños, propietarios. De hecho, la noción de “propiedad privada” es algo muy nuevo en la historia de la Humanidad, y no todos los pueblos la tienen. Podría fecharse en no más allá de 8,000 años, con el surgimiento de la producción excedente a partir de la agricultura. Por dos millones y medio de años ese concepto no existió, y hoy día muchos pueblos recolectores, pre-industriales (unos 100 grupos diseminados por el mundo, en selvas tropicales fundamentalmente) no lo tienen. ¡Y pueden vivir!
Pero menos aún, ese exponente de una civilización sin idea de propiedad privada podrá entender que esos recursos, propiedad de todos, tengan “marcas registradas”. ¿Cómo es posible plantearse, desde su visión, que el petróleo se llame “Texaco”, o que el maíz se llame “Monsanto”? ¿Cómo poder entender, no siendo un representante de la cultura capitalista, que una flor esté patentada como “Johnson & Johnson” o que una mariposa sea “marca Bayer”? ¿Y que un clon humano sea “marca Mitsubishi”?
El pensamiento occidental y capitalista de la modernidad se impuso ya largamente por todo el globo, y quien no entra en sus parámetros es un “primitivo” (o un comunista, claro). Pero estas nociones son construcciones históricas, no naturales, no son eternas y –esto es lo más importante– ¿quién dice que sean las “mejores”?
Con el aluvión del crecimiento capitalista en estos últimos siglos, el mundo completo se transformó en forma dramática (de aquí que sean muy pocos grupos, considerados “marginales”, los que no entran en esa globalización modernizante casi obligada). Sin dudas, a lo largo de la historia, muchos fabricantes de diversos productos pusieron sus nombres a las cosas que producían; así se fueron inventando símbolos o ilustraciones para identificar y distinguir las obras elaboradas. Cerámica china, espadas o vinos durante el medioevo europeo, tapices persas, tejidos asiáticos, por ejemplo, han sido marcados con símbolos de identificación para que la persona que los comprara pudiera trazar el origen y determinar la calidad de esos objetos.
Antes del siglo XIX, las “marcas registradas” eran usualmente símbolos o ilustraciones y no palabras, ya que la mayoría de la población era analfabeta. Pero con el constante aumento del comercio capitalista desde siglo XVIII, y la consecuente modernización civilizatoria, se comenzaron a reconocer los derechos legales de los dueños de las “marcas registradas”, estableciéndose leyes que previnieran el uso indiscriminado de las mismas desde una óptica de defensa de la propiedad privada. Surge así la idea moderna de “marca registrada” –idea que, por supuesto, no entra en la óptica de un habitante de un mundo no-capitalista–. Esa misma legalidad muestra, tal como lo dijera el sofista Trasímaco de Calcedonia en la Grecia clásica del siglo IV a.C., que “la ley es lo que conviene al más fuerte”. Es decir: es un ordenamiento caprichoso, hecho desde el ejercicio de un poder.
Las primeras leyes que intentan regular este campo de la propiedad privada en la producción aparecen en Estados Unidos hacia 1790 para “fomentar el progreso de la Ciencia y las Artes útiles, asegurando a los autores e inventores, por un tiempo limitado, el derecho exclusivo sobre sus respectivos escritos y descubrimientos” (Artículo I, Sección 8 de la Constitución de ese país).
Más tarde, en 1883, un grupo de naciones industrializadas, todas occidentales, creó la Convención de París, organización de tratados internacionales que requería que los países miembros reconocieran los derechos de marca registrada de los productores extranjeros. La noción de propiedad privada en la producción –llámese “marca registrada”, “patentes” o “derechos de autor”– había llegado para quedarse en el mundo moderno.
Según la ley federal de Estados Unidos, se estipula que “una patente puede ser otorgada a cualquier persona para la invención o el descubrimiento de cualquier arte, máquina, fabricación o composición de materia útil o para cualquier mejoramiento nuevo y útil al mismo; para la invención de la reproducción asexual de cualquier variedad nueva y distinta de planta, menos las plantas propagada por tubérculos; o para un diseño cualquiera ornamental nuevo y original para un artículo de fabricación”. En 1980 dicha cobertura también se extendió a “productos de la ingeniería genética, incluyendo semillas, plantas y cultivos como a los mismos métodos nuevos de ingeniería genética”.
Es importante remarcar lo que fija la ley respecto a las marcas registradas. Véase, por ejemplo, la ley española (Ley 17/2001, del 7 de diciembre, de Marcas): “Se entiende por marca todo signo susceptible de representación gráfica que sirva para distinguir en el mercado los productos o servicios de una empresa de los de otras. Tales signos podrán ser, en particular: Las palabras o combinaciones de palabras, incluidas las que sirven para identificar a las personas. Las imágenes, figuras, símbolos y dibujos. Las letras, las cifras y sus combinaciones. Las formas tridimensionales entre las que se incluyen los envoltorios, los envases y la forma del producto o de su presentación. Los símbolos sonoros. Cualquier combinación de los signos que, con carácter enunciativo, se mencionan en los apartados anteriores”.
Según enseñan las escuelas de mercadotecnia –el gran invento de las modernas tecnologías de manipulación social de las sociedades de masa para promover el consumo–, la marca constituye el nexo central de comunicación entre la empresa y los consumidores. De lo que se trata en las estrategias comerciales es de “posicionar la marca”; es decir: lograr imponer en la mentalidad de los consumidores un esquema que relacione automáticamente un emblema con el producto ofrecido (léase: reflejo condicionado, según el ya clásico esquema de los perros de experimentación de Pavlov). No importa qué se ofrece, si es un producto prescindible, si llena una necesidad creada artificialmente, si es dañino incluso; la cuestión del mercadeo es lograr hacer que la gente compre. Las “marcas registradas” –con toda la parafernalia que le acompaña: “mezcla de elementos tangibles e intangibles: el nombre, el diseño, el logotipo, la presentación comercial, el concepto, la imagen y la reputación que transmiten esos elementos respecto de los productos o servicios ofrecidos”– están para eso. Y por cierto, ¡lo logran!
Hoy día ya estamos totalmente acostumbrados, invadidos, naturalizados por las “marcas registradas”. No pedimos una bebida gaseosa sino una Coca-Cola, no usamos hojas de afeitar sino Gillette, y pasaron a ser parte de nuestra vida cotidiana tanto Nestlé como Nike, Toyota o Shell, Apple, Windows o Sony. A nadie sorprende ver los símbolos ® o © en cualquier producto: un libro o un televisor, un vibromasajeador o un bisturí. Las marcas que se impusieron en el mercado hacen parte fundamental de nuestra vida, por lo que todo está preparado para que nadie reaccione el día que las encontremos en el agua potable de cualquier grifo público, la carne que comamos o el aire que respiremos, así como hoy la frase “Me encanta” (en los idiomas más hablados)… es propiedad de McDonald’s. El mundo del capitalismo desarrollado es el mundo de las marcas comerciales que manejan a la humanidad.
Pero son posibles otras opciones. El software libre, por ejemplo, es una indicación respecto a que otro mundo, basado en criterios de solidaridad que va más allá de una patente comercial, sin dudas es posible. El reto es empezar a construirlo puesto que, tal como dijo un dirigente indígena de las selvas ecuatorianas –que, por cierto, no es ningún “primitivo” ni “salvaje”–: “no entiendo por qué nos matan a nosotros y destruyen nuestros bosques sacando petróleo para alimentar carros y más carros en una ciudad ya atestada de carros como Nueva York”. Ir contra el imperio de las marcas registradas y lo que el mismo implica (el sistema capitalista) no sólo es posible: es imprescindible.

domenica 28 agosto 2016

APAGA LA TV Y ENCIENDE LOS SENTIDOS: REVOLUCIÓN O CAMBIO CIVILIZATORIO (II), por Guillermo Sira (Utopía Tercer Camino)

Revolución es un giro que cambia el orden de las cosas, actores, cambia nombres, reescribe la historia, pero todo a la sombra de la vieja civilización occidental y sus valores. La revolución chavista hizo todo esto: giró hacia la izquierda el caballo del Escudo Nacional, cambió a los adecos por gente de “izquierda”, adecos y copeyanos, de a millones, cambiaron franelas blancas y verdes por el nuevo ropaje rojo, a todo se le cambió el nombre, se apellidó lo que se pudo como bolivariano, se le colocó el remoquete de poder popular a los ministerios, se ha tratado de manipular la historia reciente para dejar sentado que lo más importante en ella ha sido el golpe de estado fallido del 4F y que de allí arranca una increíble épica que sellará la independencia que quedó incompleta en el siglo XIX y se paseó la espada de Bolívar al lado de la petrochequera para afirmar un liderazgo prepago por todo el mundo.
Un cambio civilizatorio es algo mucho más profundo que las revoluciones porque cambia un sistema de valores por otro, donde la vida cobre el sentido que perdió gracias al falso desarrollo, al dinero, al deseo de consumo, de comprar. Contrastemos dos valores claves que pertenecen a las culturas originarias con los valores de la revolución bolivariana en Venezuela.

1er Valor: Poder, autoridad, servicio.

El poder y la autoridad para las culturas ancestrales es sinónimo de servicio

“En nuestras comunidades, la democracia implica que la autoridad es servicio. Que hay rotación en los cargos, lo que impide privatizar la función pública. Que construimos con todos nuestros consensos y por eso pueden volverse obligatorios. Y que cuando empleamos la representación, no delegamos el poder en los representantes: simplemente les damos un mandato preciso y siguen bajo nuestro control. Tienen que mandar obedeciendo.
“La autoridad. Es una función consistente en otorgar un servicio a la comunidad, en contraposición al sentido de poder que tiene en las sociedades occidentales. En nuestra ética, la autoridad se gana sirviendo y se utiliza para servir. Ejerce un papel de padre y madre al servicio de los demás”1.

venerdì 26 agosto 2016

APAGA LA TV Y ENCIENDE LOS SENTIDOS: REVOLUCIÓN O CAMBIO CIVILIZATORIO (I), por Guillermo Sira (Utopía Tercer Camino)

Está visto que las revoluciones que se han dado en el mundo traen cambios de hombres, de actores, de posiciones de las cosas, pero no de los valores. El mayor cuestionamiento que puede hacerse a la civilización occidental se ubica en el campo de la ética, de la moral. Los valores de progreso, desarrollo y crecimiento han estado siempre asociados al concepto de poder, dominio del ser humano sobre la naturaleza, de unos seres humanos por otros, de unos grupos humanos por otros, de unos países por otros, de unos gobiernos por otros. En las últimas décadas la instauración del neoliberalismo hizo posible el dominio de toda la dinámica global, en todos sus aspectos, por el capital internacional que se encuentra monopolizado por una élite que en definitiva está en el vértice de la pirámide social marcando el rumbo a seguir. No es difícil entender que sea la banca internacional la que dicte las pautas del rumbo de las sociedades y que los supuestos jefes de estados, primeros ministros o presidentes de los países, quedaron para el papel de actores de reparto, de simple peones atados por las redes de un poder económico supra-nacional. Hace tiempo desapareció absolutamente la llamada soberanía económica y ningún país quedó libre de ataduras en este diseño triunfante elaborado por una minoría que oprime hoy a la mayoría perdedora o resto de la humanidad.
Una Revolución en este momento de la historia es un concepto gastado y que se queda corto frente a la magnitud de la crisis planetaria. Las revoluciones de los siglos pasados, la francesa, la industrial, los procesos “independentistas” de las colonias, las revoluciones inspiradas en el marxismo en el siglo XX, ninguna de ellas cuestionó ni logró amenazar los valores negativos de la civilización occidental. El sistema global-neoliberal es el nivel alcanzado por el capitalismo de la mano de procesos históricos aparentemente antagónicos, como capitalismo y socialismo, que demostraron en la práctica ser dos caras de una misma moneda. Como oposición siguen en pie sólo discursos vacíos apuntalados por dogmas que prometen revoluciones y revoluciones dentro de las revoluciones, y el sistema establecido hace siglos se ríe de ellos, los captura, los recicla, los domestica y los pone a circular en el mercado de valores.
Mientras tanto la humanidad es víctima de la vigilancia y el control social dirigido desde la punta de la pirámide, que logra hasta ahora el objetivo de mantener idiotizado al conglomerado humano, en forma de rebaño y camino al matadero. Los medios de comunicación siguen cumpliendo su papel protagónico de reforzamiento del modelo cultural del consumo, de la banalidad, de las marcas, estilos, modas, lo que dificulta el desarrollo de sujetos pensantes. Como hay mucha gente que sobra, en este continente por ejemplo, se vive dentro de un patrón estandarizado, programado por los de arriba, donde bandas gansteriles asociadas a los gobiernos de “derecha” y de “izquierda” desatan una violencia horizontal de exterminio, sobre todo de la juventud, que pudiera ser una esperanza de cambio. De México a la Argentina, el libreto es el mismo: una guerra entre los pobres que está diezmando a la población sobrante, con apoyo, control e impunidad de las mafias del narcotráfico. Genocidio permitido en marcha.

RED UTOPIA ROJA – Principles / Principios / Princìpi / Principes / Princípios

a) The end does not justify the means, but the means which we use must reflect the essence of the end.

b) Support for the struggle of all peoples against imperialism and/or for their self determination, independently of their political leaderships.

c) For the autonomy and total independence from the political projects of capitalism.

d) The unity of the workers of the world - intellectual and physical workers, without ideological discrimination of any kind (apart from the basics of anti-capitalism, anti-imperialism and of socialism).

e) Fight against political bureaucracies, for direct and councils democracy.

f) Save all life on the Planet, save humanity.

g) For a Red Utopist, cultural work and artistic creation in particular, represent the noblest revolutionary attempt to fight against fear and death. Each creation is an act of love for life, and at the same time a proposal for humanization.

* * *

a) El fin no justifica los medios, y en los medios que empleamos debe estar reflejada la esencia del fin.

b) Apoyo a las luchas de todos los pueblos contra el imperialismo y/o por su autodeterminación, independientemente de sus direcciones políticas.

c) Por la autonomía y la independencia total respecto a los proyectos políticos del capitalismo.

d) Unidad del mundo del trabajo intelectual y físico, sin discriminaciones ideológicas de ningún tipo, fuera de la identidad “anticapitalista, antiimperialista y por el socialismo”.

e) Lucha contra las burocracias políticas, por la democracia directa y consejista.

f) Salvar la vida sobre la Tierra, salvar a la humanidad.

g) Para un Utopista Rojo el trabajo cultural y la creación artística en particular son el más noble intento revolucionario de lucha contra los miedos y la muerte. Toda creación es un acto de amor a la vida, por lo mismo es una propuesta de humanización.

* * *

a) Il fine non giustifica i mezzi, ma nei mezzi che impieghiamo dev’essere riflessa l’essenza del fine.

b) Sostegno alle lotte di tutti i popoli contro l’imperialismo e/o per la loro autodeterminazione, indipendentemente dalle loro direzioni politiche.

c) Per l’autonomia e l’indipendenza totale dai progetti politici del capitalismo.

d) Unità del mondo del lavoro mentale e materiale, senza discriminazioni ideologiche di alcun tipo (a parte le «basi anticapitaliste, antimperialiste e per il socialismo».

e) Lotta contro le burocrazie politiche, per la democrazia diretta e consigliare.

f) Salvare la vita sulla Terra, salvare l’umanità.

g) Per un Utopista Rosso il lavoro culturale e la creazione artistica in particolare rappresentano il più nobile tentativo rivoluzionario per lottare contro le paure e la morte. Ogni creazione è un atto d’amore per la vita, e allo stesso tempo una proposta di umanizzazione.

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a) La fin ne justifie pas les moyens, et dans les moyens que nous utilisons doit apparaître l'essence de la fin projetée.

b) Appui aux luttes de tous les peuples menées contre l'impérialisme et/ou pour leur autodétermination, indépendamment de leurs directions politiques.

c) Pour l'autonomie et la totale indépendance par rapport aux projets politiques du capitalisme.

d) Unité du monde du travail intellectuel et manuel, sans discriminations idéologiques d'aucun type, en dehors de l'identité "anticapitaliste, anti-impérialiste et pour le socialisme".

e) Lutte contre les bureaucraties politiques, et pour la démocratie directe et conseilliste.

f) Sauver la vie sur Terre, sauver l'Humanité.

g) Pour un Utopiste Rouge, le travail culturel, et plus particulièrement la création artistique, représentent la plus noble tentative révolutionnaire pour lutter contre la peur et contre la mort. Toute création est un acte d'amour pour la vie, et en même temps une proposition d'humanisation.

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a) O fim não justifica os médios, e os médios utilizados devem reflectir a essência do fim.

b) Apoio às lutas de todos os povos contra o imperialismo e/ou pela auto-determinação, independentemente das direcções políticas deles.

c) Pela autonomia e a independência respeito total para com os projectos políticos do capitalismo.

d) Unidade do mundo do trabalho intelectual e físico, sem discriminações ideológicas de nenhum tipo, fora da identidade “anti-capitalista, anti-imperialista e pelo socialismo”.

e) Luta contra as burocracias políticas, pela democracia directa e dos conselhos.

f) Salvar a vida na Terra, salvar a humanidade.

g) Para um Utopista Vermelho o trabalho cultural e a criação artística em particular representam os mais nobres tentativos revolucionários por lutar contra os medos e a morte. Cada criação é um ato de amor para com a vida e, no mesmo tempo, uma proposta de humanização.