L’associazione Utopia rossa considera suo fondamento politico il principio secondo cui il fine non giustifica i mezzi, ma nei mezzi si deve riflettere l’essenza del fine. Non ha programmi politici, come del resto non ne aveva la Prima internazionale. Nonostante le più diverse provenienze ideologiche dei suoi sostenitori, essa ritiene che l’anticapitalismo dilagato dopo l’inizio dell’Antirivoluzione russa (dicembre 1917) sia stato motivato fondamentalmente da idee precapitalistiche, cioè retrograde, e non da progetti di civiltà in grado di superare il capitalismo sviluppando ulteriormente i suoi modelli di democrazia. Ciò spiega anche il prevalere, nella storia della cosiddetta «sinistra», di simpatie per i regimi dittatoriali di ogni specie e colore. Utopia rossa si batte contro l’ulteriore diffusione di ideologie precapitalistiche vecchie e nuove (in campo politico, culturale, ecologico, religioso ecc.), come parte della sua battaglia per il superamento del capitalismo, se si vuole salvare la vita sulla Terra con la sua umanità. In questo senso la sua utopia continua ad essere rossa.

The Red Utopia association considers its political foundation to be the principle that the end does not justify the means, but that the means must reflect the essence of the end. It has no political program, just as the First International did not. Despite the diverse ideological backgrounds of its supporters, it believes that the anti-capitalism that spread after the start of the Russian Anti-Revolution (December 1917) was fundamentally motivated by pre-capitalist – that is, retrograde – ideas, and not by civilizational projects capable of overcoming capitalism and of further developing its democratic models. This also explains the prevalence, throughout the history of the so-called «left», of sympathies for dictatorial regimes of all kinds and colors. Red Utopia fights against the further spread of old and new pre-capitalist ideologies (in the political, cultural, ecological, religious, and other fields) as part of its battle to overcome capitalism, if life on Earth, including its humanity, is to be saved. In this sense, its utopia remains red.

PER SAPERNE DI PIÙ CI SONO UNA COLLANA DI LIBRI E UN BLOG IN VARIE LINGUE…

martedì 21 novembre 2017

CHILE EN CUATRO CHISPAZOS, por Tito Alvarado

Dónde están, 2015 © Serye / Sergio Alejandro Fierro Pacheco
1) Violencia en despoblado
El senador Fulvio Rossi fue apuñalado en Iquique, sufrió lesiones en el rostro y un corte en el abdomen (El Mostrador, 15 de noviembre 2017). Al momento de terminar esta nota ya no es senador, pues en las elecciones del 19 de noviembre no fue electo.
Dice la nota periodística: El senador, quien fue encontrado tendido en el suelo por uno de sus brigadistas, fue trasladado hasta el hospital regional Ernesto Torres Galdame, donde se constató que presentaba lesiones leves. El gobierno, a través de la ministra vocera, Paula Narváez, condenó el hecho, anunció que estudia querellarse contra los autores del hecho y expresó que “no puede ser que en ningún contexto, ni en el contexto de una campaña política, ni en el contexto de la vida cotidiana de las personas, ni en el desempeño habitual de las instituciones, la violencia puede tener un lugar en nuestras relaciones como sociedad”.
Dos cosas se pueden decir al respecto.
La primera es que los tales asaltantes tienen más de tongo que de asaltantes con motivaciones políticas. El ahora ex senador se había enfrascado en una campaña contra los inmigrantes. Si esta es la motivación, los asaltantes eran personas poco duchas en estos asuntos, las lesiones fueron leves, casi como rasguños. Justo lo preciso para hacer noticia.
La segunda es que la señora ministra vocera parece que no vive en el mundo real del Chile actual. La inseguridad es tal que en todas partes la gente vive con miedo, enrejadas sus ventanas y puertas. Los crímenes tienen una alta cuota de violencia y efectividad, así lo demuestran los llamados “portonazos”: en pocos segundos le quitan a alguien su auto cuando abre el portón y lo golpean para dejarlo inconsciente. También hay una violencia que pudiéramos llamar pasiva: las noticias de corrupciones, la doble moral en la aplicación de la justicia, la desigualdad social, la estafa permanente de las AFP (empresas de gerencia privada de las jubilaciones), el alto costo del agua y de la luz, el peaje en las carreteras, etc. Un examen más detallado de lo expresado por la señora Narváez nos permite asegurar que ella tiene razón, es decir, la violencia no debería estar presente en la vida de la gente, pero la cruda realidad demuestra que sí está. Y es aquí donde ella no quiere entender cual es su responsabilidad, la del gobierno, las instituciones y las políticas implementadas. Cuando en un servicio administrado por el gobierno se mueren niños y luego se comprueban los malos tratos recibidos por quienes se supone están en la misión de cuidarles, es que algo grande anda mal en la forma en que se ve al resto y en la forma en que se le encasilla a la gente.
El asunto no se resuelve con una declaración, se resuelve con capacidad de ver la realidad y voluntad de cambio, ambas cosas que no están en el horizonte de estos gobernantes.
Un personaje de funesta trayectoria para Chile en su tiempo pasado –fue enemigo jurado del Gobierno popular y propició el golpe– ahora goza de un puesto de virrey, es senador (no se sabe por que lugar), aunque por fortuna ha dejado de ser: fue derrotado en su circunscripción.
En entrevista con T13, el (entonces) presidente del Senado, Andrés Zaldívar, condenó el ataque contra el (ex) senador Fulvio Rossi, manifestando que “inmediatamente” la Cámara Baja “tendrá que tomar acciones”.
“Con el desprestigio de la política y lo que está sucediendo, cualquier persona se siente como un justiciero y como que puede hacer acciones dementes. Hay que tomar nota, espero que el país tome nota”, declaró.
Este señor tiene mucha lengua, mala memoria y pasado tórrido. Siempre ha estado del lado opuesto del bien común. En su momento creó una ola de pánico asegurando que el Gobierno popular sería el descalabro total de la economía –en realidad era una forma velada de proponer un plan de sabotaje al gobierno del presidente Allende–, fue consumado golpista y mientras la dictadura ejercía sin tabas la represión más brutal, este señor escribió un libelo diciendo que la Democracia Cristiana no debía inmiscuirse en los avatares de la izquierda, es decir, proponía mirar para otro lado cuando la demencial DINA ejerciera su trabajo de allanar, torturar, asesinar, hacer desaparecer personas. Ya bajo el alero de la “democracia” de pacotilla que hay en Chile, este señor, en una acción demente, promovió una ley de pesca que fija dueños del mar, por supuesto a grandes compañías. Ahora el se preocupa de la violencia, como si cada uno de sus actos no significaran violencia para los de abajo. Buen fin ha tenido este pequeño señor, despreciado por sus potenciales votantes.

2) La cruda verdad de esconder la mano militar
El periódico digital El Mostrador titula una de sus notas de la siguiente forma: “Londres 38 desacredita informe de comandante en jefe del Ejército sobre archivos de la CNI incinerados” (17 de noviembre 2017). En Londres 38 funcionó un centro de torturas de la dictadura que ahora es un centro de defensa de los derechos humanos. El título contiene dos afirmaciones malintencionadas: con la palabra desacredita está predisponiendo al lector a estar en contra de lo que dice Londres 38; la palabra incinerados, puesta en este contexto, pasa de ser una verdad a ser una afirmación de verdad, inmaculada, cuando lo que asegura la organización Londres 38 es que no es creíble esa versión.
La nota dice: A raíz del nombramiento de Ricardo Martínez Menanteau como nuevo comandante en jefe del Ejército y su firma en un documento sobre la investigación que realizó la institución sobre la quema de archivos en microfilm de la Central Nacional de Información (CNI), y que “confirma y acredita con certeza la inexistencia de información de inteligencia y contrainteligencia archivada entre los años 1980 y 1982”, el centro de memoria Londres 38 manifestó que dicho informe “no puede considerarse una fuente fiable para acreditar la inexistencia de estos archivos”.

domenica 19 novembre 2017

‘TIMOCHENKO’ PRESIDENT OF COLOMBIA?, by Marcelo Colussi

IN DUE LINGUE (Inglese, Spagnolo)
IN TWO LANGUAGES (English, Spanish)

Signing of the peace agreement between Juan Manuel Santos and commander
Timochenko. Cartagena de Indias, September 26, 2016 © Presidency El Salvador
Rodrigo Londoño Echeverri, better known by his nom de guerre ‘Timochenko’, leader of the Revolutionary Armed Forces of Colombia (FARC), intends to run for the presidency of his country. It is difficult to predict what will happen in the next presidential elections in May 2018 but, if won by Timochenko, what might happen?
First of all, two considerations: 1) deepest respect for the struggle of an armed revolutionary movement such as FARC, and 2) this is no whimsical exercise in futurology.
This is to make it clear that in no way can the participation be called into question of a leftist force – until recently up in arms – in an electoral contest within the framework of the monitored and “drop by drop” democracies that the capitalist system can permit. In any case, this participation is a political manoeuvre, perhaps useful at this time (perhaps, even the only possible in the current circumstances), and it can in no way be judged. Political struggle, of course, allows for many variants.
At the same time, as another indispensable consideration for completing the above, in no way is continuation of revolutionary armed struggle being called for. It is patently obvious that, at this point in time, there is no political space for this to grow, differently from what happened in the Latin American context five decades ago.
Even more: there is not even the slightest space for it to come to life, but this is only valid at this precise moment, now that we are at the height of neoliberalism and demobilisation of the popular camp.
How will revolutionary struggle for social change continue in the future? We don’t know. Guerrillas are likely to rearm, why not? But today, there are definitely no possibilities for that to happen. Will hackers be an option, or electoral victory in local administrations, like city halls? It’s not clear. It will have to be invented.
What would happen if Timochenko won the elections?
This does not pretend to be an analysis of the personal figure of this Colombian guerrilla; it is, however, an attempt to interpret a complex reality, where the FARC’commander who becomes a politician within the framework of the current institutional system has limited – perhaps very limited – space for manoeuvre.
For now, the bulk of the commercial press is criminalising him. He is already being accompanied by a chorus of clichés about Castro-communism and the failure of Chavism.
However, what is important is looking at the limited space available to Timochenko. What can be modified within the capitalist institutional system? Is it possible to modify something? Is it worth attempting? Why enter the electoral contest as a political party more than the ruling class?
All these questions deserve long and complex analysis. Here the aim is not to be exhaustive, but to give some indications.
How far can something substantial be changed within the system of bourgeois political parties? Experience shows that there are insurmountable limits. Social democracy (capitalism with a human face, Keynesian policies, “humanist” regulations within the ruthless logic of the market) has achieved fairly balanced societies, but only in very few countries.
In fact, this presupposes an international division of labour where capitalist profit reaches a few places that can afford such “luxuries”.
Why are there no social democratic proposals in most nations of the so-called Third World? Because the exploitation and extraction of surplus value does not allow the product of social work (the wealth generated by work) to be distributed with equity, since that difference is the precondition for the offensive wealth of the ruling class.
Even if the wealth cake were to be shared by all, the system does not allow its equitable distribution, because it contains in itself that insurmountable negation: the rich are rich since there are poor, period.
If it was a matter of equitably distributing this wealth by achieving true social justice, the capitalist system cannot allow it, even if it wanted (and it does not want to!). The most it can aspire to is a scheme where the state plays a regulatory role, facilitating social policies that moderately benefit the majority. But it cannot go beyond that.
So the game of the political parties of the right cannot go beyond a relative regulation of the income generated by the working class. Really equating living conditions by empowering workers is absolutely impossible. This is socialism!
Put another way: bourgeois political parties are there to administer the system, not to change it. The FARC, like any revolutionary group that took up arms, tried to change the system, not to administer it with neat and measured correction, not with jacket and tie and being “well-dressed”, following the dominant logic. If Timochenko were to become president, could he change basic structures? Or … will he have to put on his jacket and tie?
History shows – unfortunately with much blood and pain in between – that real changes via ballot boxes are not possible. Every time an administration that emerged from a popular election within the framework of capitalism wanted to go beyond what the system allows – like Salvador Allende in Chile or Jacobo Árbenz in Guatemala – it was hit hard. In any case, the system allows cosmetic changes, nothing more. Could Rodrigo Londoño ‘Timochenko’ change that?

¿‘TIMOCHENKO’ PRESIDENTE DE COLOMBIA?, por Marcelo Colussi

IN DUE LINGUE (Spagnolo, Inglese)
EN DOS IDIOMAS (Español, Inglés)

Firma del acuerdo de paz entre Juan Manuel Santos y el comandante Timochenko.
Cartagena de Indias, 26 de septiembre de 2016 © Presidencia El Salvador
Rodrigo Londoño Echeverri, mejor conocido por su nombre de guerra ‘Timochenko’, líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), aspira a la presidencia de su país. Es difícil predecir qué sucederá en las próximas elecciones presidenciales en mayo de 2018, pero de ganarlas Timochenko, ¿qué podría pasar?
Ante todo, dos consideraciones: 1) el más profundo respeto por la lucha de un movimiento revolucionario armado como las FARC, y 2) esto no es un caprichoso ejercicio de futurología.
Decimos esto para que quede claro que en modo alguno se está cuestionando la participación de una fuerza de izquierda –hasta hace poco alzada en armas– en una justa electoral dentro de los marcos de las democracias vigiladas y “a cuentagotas” que puede permitir el sistema capitalista. En todo caso, esa participación es una maniobra política, quizá útil en este momento (quizá, incluso lo único posible en las actuales circunstancias), y de ningún modo podríamos enjuiciarla. La lucha política, por supuesto, admite muchas variantes.
Al mismo tiempo, como otra consideración indispensable para completar lo anterior, de ningún modo se está llamando a continuar la lucha revolucionaria por vía armada. Eso, lo vemos en forma descarnada, en este momento no tiene espacio político para crecer, distintamente a lo que ocurrió en el contexto latinoamericano cinco décadas atrás.
Más aún: no tiene el más mínimo espacio siquiera para nacer, pero eso es válido sólo en este momento puntual, ahora que estamos en el auge del neoliberalismo y la desmovilización del campo popular.
¿Cómo seguirá la lucha revolucionaria por un cambio social en el futuro? No lo sabemos. Es probable que se rearmen guerrillas, ¿por qué no? Pero hoy por hoy, definitivamente no hay posibilidades. ¿Los hackers serán una opción, o la victoria electoral en poderes locales, como alcaldías? No está claro. Habrá que inventarlo.
¿Qué pasaría si Timochenko ganara las elecciones?
El presente no pretende ser un análisis de la figura personal de este guerrillero colombiano; es, en todo caso, una tentativa de interpretar una realidad compleja, donde el comandante de las FARC devenido político en los marcos de la actual institucionalidad tiene un limitado –quizá muy limitado– margen de acción.
Por lo pronto, el grueso de la prensa comercial lo criminaliza. El latiguillo del castro-comunismo y el fracaso del chavismo es el coro que le acompaña ya desde ahora.
Sin embargo, lo que es importante es llamar la atención sobre el limitado margen que Timochenko tiene. ¿Qué es posible modificar dentro de la institucionalidad capitalista? ¿Es posible modificar algo? ¿Vale la pena intentarlo? ¿Para qué entrar en la contienda electoral como un partido político más de la clase dominante?
Todas estas preguntas merecen largos y complejos desarrollos. Un pequeño texto como el actual no pretende agotarlas, pero sí dejarlas indicadas.
¿Hasta dónde se puede cambiar algo sustancial dentro del sistema de partidos políticos burgueses? La experiencia muestra que hay límites infranqueables. La socialdemocracia (capitalismo con rostro humano, políticas keynesianas, regulaciones “humanistas” dentro de la lógica despiadada del mercado) ha logrado sociedades medianamente equilibradas, pero solo en muy contados países.
De hecho, eso presupone una división internacional del trabajo donde la renta capitalista llega a unos pocos lugares que se pueden permitir esos “lujos”.
¿Por qué no resultan los planteos socialdemócratas en la mayoría de naciones del llamado Tercer Mundo? Porque la explotación y extracción de plusvalía no permite repartir con equidad el producto del trabajo social (la riqueza generada por el trabajo), pues esa diferencia es la condición previa de la insultante riqueza de la clase dominante.
Aunque el pastel de riqueza da para todos, el sistema no permite su repartición equitativa, porque contiene en sí mismo esa negación insalvable: los ricos son ricos porque hay pobres, y punto.
Si se trata de repartir equitativamente esa riqueza logrando una auténtica justicia social, el sistema capitalista no lo puede permitir, aunque quisiera (¡y no quiere!). Lo más a que puede aspirar es a un esquema donde el Estado juega un papel regulador, facilitando políticas sociales que beneficien medianamente a las mayorías. Pero no puede ir más allá.
Entonces el juego de los partidos políticos de la derecha no puede ir más allá de una relativa regulación de la renta generada por la clase trabajadora. Igualar realmente las condiciones de vida confiriendo poder a los trabajadores está absolutamente imposibilitado. ¡Eso es socialismo!
Dicho de otro modo: los partidos políticos burgueses están para administrar el sistema, no para cambiarlo. Las FARC, como cualquier grupo revolucionario que se alzó en armas, intentaron cambiar el sistema, no administrarlo con prolijidad y mesurada corrección, no con saco y corbata y “bien portados”, según la lógica dominante. Si Timochenko llegara a ser presidente, ¿podría cambiar estructuras de base? O… ¿tendrá que ponerse el saco y la corbata?
La historia demuestra –lamentablemente con mucha sangre y dolor de por medio– que esos cambios reales vía urnas no son posibles. Toda vez que una administración surgida de una elección popular en los marcos del capitalismo quiso ir más allá de lo que el sistema permite –como Salvador Allende en Chile o Jacobo Árbenz en Guatemala– fue duramente golpeada. En todo caso, el sistema se permite cambios cosméticos, no más. ¿Podría Rodrigo Londoño ‘Timochenko’ cambiar eso?

RED UTOPIA ROJA – Principles / Principios / Princìpi / Principes / Princípios

a) The end does not justify the means, but the means which we use must reflect the essence of the end.

b) Support for the struggle of all peoples against imperialism and/or for their self determination, independently of their political leaderships.

c) For the autonomy and total independence from the political projects of capitalism.

d) The unity of the workers of the world - intellectual and physical workers, without ideological discrimination of any kind (apart from the basics of anti-capitalism, anti-imperialism and of socialism).

e) Fight against political bureaucracies, for direct and councils democracy.

f) Save all life on the Planet, save humanity.

g) For a Red Utopist, cultural work and artistic creation in particular, represent the noblest revolutionary attempt to fight against fear and death. Each creation is an act of love for life, and at the same time a proposal for humanization.

* * *

a) El fin no justifica los medios, y en los medios que empleamos debe estar reflejada la esencia del fin.

b) Apoyo a las luchas de todos los pueblos contra el imperialismo y/o por su autodeterminación, independientemente de sus direcciones políticas.

c) Por la autonomía y la independencia total respecto a los proyectos políticos del capitalismo.

d) Unidad del mundo del trabajo intelectual y físico, sin discriminaciones ideológicas de ningún tipo, fuera de la identidad “anticapitalista, antiimperialista y por el socialismo”.

e) Lucha contra las burocracias políticas, por la democracia directa y consejista.

f) Salvar la vida sobre la Tierra, salvar a la humanidad.

g) Para un Utopista Rojo el trabajo cultural y la creación artística en particular son el más noble intento revolucionario de lucha contra los miedos y la muerte. Toda creación es un acto de amor a la vida, por lo mismo es una propuesta de humanización.

* * *

a) Il fine non giustifica i mezzi, ma nei mezzi che impieghiamo dev’essere riflessa l’essenza del fine.

b) Sostegno alle lotte di tutti i popoli contro l’imperialismo e/o per la loro autodeterminazione, indipendentemente dalle loro direzioni politiche.

c) Per l’autonomia e l’indipendenza totale dai progetti politici del capitalismo.

d) Unità del mondo del lavoro mentale e materiale, senza discriminazioni ideologiche di alcun tipo (a parte le «basi anticapitaliste, antimperialiste e per il socialismo».

e) Lotta contro le burocrazie politiche, per la democrazia diretta e consigliare.

f) Salvare la vita sulla Terra, salvare l’umanità.

g) Per un Utopista Rosso il lavoro culturale e la creazione artistica in particolare rappresentano il più nobile tentativo rivoluzionario per lottare contro le paure e la morte. Ogni creazione è un atto d’amore per la vita, e allo stesso tempo una proposta di umanizzazione.

* * *

a) La fin ne justifie pas les moyens, et dans les moyens que nous utilisons doit apparaître l'essence de la fin projetée.

b) Appui aux luttes de tous les peuples menées contre l'impérialisme et/ou pour leur autodétermination, indépendamment de leurs directions politiques.

c) Pour l'autonomie et la totale indépendance par rapport aux projets politiques du capitalisme.

d) Unité du monde du travail intellectuel et manuel, sans discriminations idéologiques d'aucun type, en dehors de l'identité "anticapitaliste, anti-impérialiste et pour le socialisme".

e) Lutte contre les bureaucraties politiques, et pour la démocratie directe et conseilliste.

f) Sauver la vie sur Terre, sauver l'Humanité.

g) Pour un Utopiste Rouge, le travail culturel, et plus particulièrement la création artistique, représentent la plus noble tentative révolutionnaire pour lutter contre la peur et contre la mort. Toute création est un acte d'amour pour la vie, et en même temps une proposition d'humanisation.

* * *

a) O fim não justifica os médios, e os médios utilizados devem reflectir a essência do fim.

b) Apoio às lutas de todos os povos contra o imperialismo e/ou pela auto-determinação, independentemente das direcções políticas deles.

c) Pela autonomia e a independência respeito total para com os projectos políticos do capitalismo.

d) Unidade do mundo do trabalho intelectual e físico, sem discriminações ideológicas de nenhum tipo, fora da identidade “anti-capitalista, anti-imperialista e pelo socialismo”.

e) Luta contra as burocracias políticas, pela democracia directa e dos conselhos.

f) Salvar a vida na Terra, salvar a humanidade.

g) Para um Utopista Vermelho o trabalho cultural e a criação artística em particular representam os mais nobres tentativos revolucionários por lutar contra os medos e a morte. Cada criação é um ato de amor para com a vida e, no mesmo tempo, uma proposta de humanização.