L’associazione Utopia rossa considera suo fondamento politico il principio secondo cui il fine non giustifica i mezzi, ma nei mezzi si deve riflettere l’essenza del fine. Non ha programmi politici, come del resto non ne aveva la Prima internazionale. Nonostante le più diverse provenienze ideologiche dei suoi sostenitori, essa ritiene che l’anticapitalismo dilagato dopo l’inizio dell’Antirivoluzione russa (dicembre 1917) sia stato motivato fondamentalmente da idee precapitalistiche, cioè retrograde, e non da progetti di civiltà in grado di superare il capitalismo sviluppando ulteriormente i suoi modelli di democrazia. Ciò spiega anche il prevalere, nella storia della cosiddetta «sinistra», di simpatie per i regimi dittatoriali di ogni specie e colore. Utopia rossa si batte contro l’ulteriore diffusione di ideologie precapitalistiche vecchie e nuove (in campo politico, culturale, ecologico, religioso ecc.), come parte della sua battaglia per il superamento del capitalismo, se si vuole salvare la vita sulla Terra con la sua umanità. In questo senso la sua utopia continua ad essere rossa.

The Red Utopia association considers its political foundation to be the principle that the end does not justify the means, but that the means must reflect the essence of the end. It has no political program, just as the First International did not. Despite the diverse ideological backgrounds of its supporters, it believes that the anti-capitalism that spread after the start of the Russian Anti-Revolution (December 1917) was fundamentally motivated by pre-capitalist – that is, retrograde – ideas, and not by civilizational projects capable of overcoming capitalism and of further developing its democratic models. This also explains the prevalence, throughout the history of the so-called «left», of sympathies for dictatorial regimes of all kinds and colors. Red Utopia fights against the further spread of old and new pre-capitalist ideologies (in the political, cultural, ecological, religious, and other fields) as part of its battle to overcome capitalism, if life on Earth, including its humanity, is to be saved. In this sense, its utopia remains red.

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lunedì 17 settembre 2012

SOCIALISMO Y PODER. UNA REVISIÓN CRÍTICA (III), por Marcelo Colussi


Índice de la Tercera parte: El esclavo piensa con la cabeza del amo: los medios masivos de comunicación / Medios de comunicación alternativos: una guerra popular / ¿Hacia una revisión del socialismo? / ¿Cómo darle forma a la utopía? El socialismo y el poder

El esclavo piensa con la cabeza del amo: los medios masivos de comunicación

            A través de la historia se repite el mismo fenómeno: una pequeña minoría detenta el poder, y las grandes mayorías quedan subsumidas. ¿Cómo es ello posible? Más aún: ¿por qué en general esas mayorías, en vez de rebelarse hastiadas contra sus opresores, más bien los admiran y hasta repiten su discurso? Los mecanismos de sujeción son sutiles, pero poderosísimos. Eso ya es conocido, y no agregamos nada nuevo repitiéndolo. Pero sí es novedosa la forma en que esa dominación –la superestructura cultural, usando un término clásico del marxismo– se ha venido implementando en el siglo XX y comienzos del presente. Los medios masivos de comunicación, si bien ya existía la imprenta desde hace varios siglos, hicieron su entrada triunfal hacia las primeras décadas del siglo pasado con el fenómeno de las grandes sociedades masificadas donde todo se hace para grandes contingentes de consumidores –también la información, la "industria" cultural–. Si en algún momento se pudo pensar que podían ser un instrumento para sacar de su oscura noche a las grandes masas explotadas, estos pocos años transcurridos mostraron que, por el contrario, terminaron siendo un gran negocio para los mismos poderosos de siempre, y una formidable arma de manejo ideológico. Ahora la gran mayoría de la población mundial lee, puede acceder a un periódico, a un libro, puede escuchar radio o ver televisión, pero no por ello goza de mejores condiciones de vida. Los medios masivos de comunicación han servido, con la sutileza del caso, para profundizar la dominación de clase. El arquetipo de todas esas herramientas comunicacionales al servicio de la dominación es, por lejos, la televisión.
           
La televisión es uno de los inventos que más ha influido en la historia de la humanidad. Su importancia es tan grande –desproporcionadamente grande, podríamos decir– dado que influye en los cimientos mismos de la civilización: es la expresión máxima de los medios masivos de comunicación, por tanto es parte medular de la cultura. Lo es, de hecho, en forma cada vez más omnipresente, más avasallante. Sin temor a equivocarnos podemos decir que el siglo XXI será el siglo de la cultura de la imagen, de la pantalla, cultura que ya se entronizó en las años pasados y que, tal como se ven las cosas, parece afianzarse cada vez con más fuerza sin posibilidad de retroceso. El "¡no piense, mire la pantalla!" parece haber llegado para quedarse.

            "Cuando se escribe un guión televisivo hay que pensar que el potencial consumidor es un niño de seis años de edad". Así presentaba las cosas un prestigioso profesor de semiología para demostrar cómo se hace televisión. Quizá era un poco crudo, pero no estaba exagerando. "En la sociedad tecnotrónica el rumbo, al parecer, lo marcará la suma de apoyo individual de millones de ciudadanos incoordinados que caerán fácilmente en el radio de acción de personalidades magnéticas y atractivas, quienes explotarán de modo efectivo las técnicas más eficientes para manipular las emociones y controlar la razón", se expresaba sin mayores tapujos Zbigniew Brzezinski, asesor del ex presidente de Estados Unidos James Carter e ideólogo de los reaccionarios documentos de Santa Fe. En otros términos, el funcionario de Estado no decía nada muy distinto a lo que nos enseñaba este docente de comunicación social: "manipular a la gente tratándola de niñitos tontos", así de simple (o de monstruoso).

            La televisión es parte fundamental de lo que los estrategas de la gran potencia imperialista –principal productora mundial de mensajes televisivos por cierto– llaman "guerra de cuarta generación". Dicho de otra forma: guerra psicológico-mediática, guerra a muerte para controlar poblaciones enteras, la población planetaria, no con armas de destrucción masiva sino con medios más sutiles, no sanguinarios, pero de más impacto final.

            La humanidad no es más tonta desde que ve televisión, sin dudas; pero es más manejable, tremendamente más manejable, más manipulable. Y lo peor de todo, sin que se dé cuenta de ello. No es infrecuente escuchar decir por parte de algún productor audiovisual que "la población quiere basura, por eso le damos basura". Verdad a medias, presentada tendenciosamente. No hay dudas que en términos mayoritarios, la amplia población mundial consume mensajes audiovisuales de bajísimo contenido, "basura" sin lugar a dudas. Pero sería demasiado simplista –o demasiado injusto– quedarse con la idea que el público es tonto por naturaleza, que busca la basura por placer. En todo caso, la gente es obligada a consumir basura, y no teniendo otra oferta que esa, termina por generarse una cultura del consumo de porquería mediática que se cierra en sí mismo. Consumimos lo que nos dan. El núcleo del problema no está en el consumidor sino el productor.

domenica 16 settembre 2012

EN RECUERDO DE "LA NOCHE DE LOS LÁPICES" (La notte delle matite spezzate), por Nechi Dorado


Il 16 settembre 1976, durante l'ultima dittatura civico-militare argentina, dieci studenti della Escuela Normal n. 3 di La Plata, che avevano tra i 14 e i 17 anni, dopo aver partecipato ad una campagna per il biglietto scolare, vengo sequestrati e torturati da forze dell'Esercito e della polizia della Provincia di Buenos Aires. Soltanto tre studenti sopravvissero. L'episodio, ricordato come "La noche de los lápices"  è stato raccontato cinematograficamente nel film “La notte delle matite spezzate” (1986), di Héctor Olivera.


Sigo buscando palabras

Hay días en los que me siento condenada a buscar palabras sin poder encontrarlas.
¿Será que se me esconden, tal vez, acongojadas?
¿O será que no existe el término que pueda contener la esencia de la monstruosidad cuando cae a plomo sobre un pueblo que sueña destinos de grandeza?
A 36 años de una noche de hiel, sigo pensando:
¿Qué dios acartonado se permitió abortar la primavera que asomaba, mientras garras afiladas giraban la cuerda del despertador de la vergüenza?
Cuando arrancaron los capullos que habrían de ser las flores de la historia.
Cuando Zeus se despabiló para tragarse, de pronto, a esos jóvenes que comenzaban a transitar los bordes espinosos del camino de la lucha.

Uno a una.
Para siempre.
Para el dolor perpetuo de mi gente.
De alguna gente, en realidad.
De la que aún tiene memoria y siente hervir la sangre cuando da vueltas las páginas donde quedó estampado el odio encarnizado y los lápices sin punta.
Desgarrados. Pisoteados. Vejados. Torturados ¡A-SE-SI-NA-DOS!
Aunque sabemos que aún siguen escribiendo.

¡Qué mente pudo albergar la génesis del odio al punto de talar los sueños colectivos, aquella  noche de espanto, mientras comenzaban a reptar sierpes encapuchadas abriendo las puertas de un infierno voraz. Uno más entre los tantos que vivimos.
O sufrimos.
¡No cabe el verbo vivir en tanto escarnio!
¡Que menosprecio a la vida!
¡Que escarmiento feroz por animarse a acariciar el nido de los anhelos!

Sigo buscando palabras y sigo sin encontrarlas. Vuelvo a sentir el eco que nace desde el centro de treinta y seis  lágrimas acovachadas en el alma.
Como otras veces,  tomo una, la acaricio, le hablo, la beso tiernamente mientras elevo mis ojos hacia un cielo de luto.
Ese cielo en el que brillan  luceros abrazaditos, dentro de la constelación donde otros treinta mil ¡se desperezan!
Algo me dice, nuevamente, que ya no busque palabras, que es suficiente con decir esta noche de setiembre memorioso:
¡COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS, PRESENTES!

Y mi lágrima responde:
¡AHORA Y SIEMPRE!


Nella diffusione e/o ripubblicazione di questo articolo si prega di citare la fonte: www.utopiarossa.blogspot.com

sabato 15 settembre 2012

SOCIALISMO Y PODER. UNA REVISIÓN CRÍTICA (II), por Marcelo Colussi


Índice de la Segunda parte: Sobre el humanismo / ¿Hay vacuna contra el racismo? / La discriminación de género

Sobre el humanismo 

El "hombre nuevo" de la izquierda hace ya tiempo que entró en crisis. En su antípoda, en la concepción "occidental" moderna, hoy ya globalizada y en versión post moderna incluso, la antropología subyacente descuella por su creciente desinterés por lo humano. Que el mundo no es un paraíso es algo por demás de evidente. De todos modos, ¿estaremos en condiciones de aspirar a algo mejor con los medios técnicos con que contamos actualmente? Todo indicaría que sí. ¿Pero por qué resulta tan difícil alcanzar ese ideal? ¿Cómo es posible que pese a una acumulación de riquezas nunca vista antes en la historia asistamos a una creciente cantidad de desesperados? ¿Cómo entender que entre los sectores más dinámicos de la Humanidad estén la producción de armas y de drogas, por delante de otros aspectos evidentemente más importantes en cuanto a la satisfacción de necesidades y dadores de una mejor calidad de vida?

Todo esto lleva a pensar en razones de fondo: el destino del ser humano está en dependencia de la idea que de él se tiene, de lo que de él se espera, de su proyecto. Sin visiones apocalípticas, el momento actual nos confronta con una situación preocupante, por decir lo menos; el futuro, como decía Einstein, seguramente puede asustar (sin querer caer en la remanida frase que "nuestra época está en una crisis sin parangón"). Para graficarlo de algún modo: de activarse todo el arsenal termonuclear existente en nuestro planeta la onda expansiva liberada llegaría hasta la órbita de Plutón. Proeza técnica, seguramente; pero ello no impide que muera de hambre mucha gente diariamente a escala global. ¿Qué mundo se ha construido? ¿Cuál es la idea de ser humano que posibilita construir esto?

"Después de Auschwitz, de Hiroshima, del apartheid en Sudáfrica, no tenemos ya derecho de abrigar ilusión alguna sobre la fiera que duerme en el hombre... La asoladora propagación de los medios electrónicos alimenta generosamente esa fiera", se lamentaba Álvaro Mutis.

Con el ser humano que está en la base del mundo hasta hoy conocido, ése que somos cada uno de nosotros, cabe preguntarse en qué medida se podrá hacer algo superador, y cómo. Luego de todo lo dicho anteriormente sobre la violencia en tanto fenómeno humano, podemos acompañar a Voltaire, uno de los principales ideólogos de uno de los grandes cambios en la historia humana, quien reflexionaba en su "Cándido": "¿Creéis que en todo tiempo los hombres se han matado unos a otros como lo hacen actualmente? ¿Que siempre han sido mentirosos, bellacos, pérfidos, ingratos, ladrones, débiles, cobardes, envidiosos, glotones, borrachos, avaros, ambiciosos, sanguinarios, calumniadores, desenfrenados, fanáticos, hipócritas y necios?" Decididamente no podría acusárselo de pesimista. El Iluminismo dieciochesco confiaba casi ciegamente en las potencialidades del ser humano en tanto racional, en el progreso, en la industria naciente. El marxismo clásico no deja de ser heredero de esa cosmovisión, y por tanto mantiene similares esperanzas: "el triunfo histórico del proletariado redimirá a la Humanidad". ¿Pero qué posibilita que se instaure tan fácilmente un Rambo en la cultura dominante como imagen ganadora, o que un Ceaucescu, un Stalin o un Pol Pot, supuestamente revolucionarios, se hagan del poder y se mantengan sin mayores diferencias que un Idi Amín? (¿empapando con sangre impura los surcos?) ¿Cómo entender que, ni bien se dan las posibilidades, tanto en la Rusia post soviética como en la China con apertura capitalista se disparen las peores explotaciones hacia los trabajadores por parte de los "nuevos ricos" con niveles de expoliación que sorprenden incluso a los empresarios occidentales?

La pregunta que interroga por el sentido de lo humano, por sus posibilidades y por sus límites, no es pesimista. Es realista. Sólo si tenemos claro qué somos, qué podemos esperar de nosotros mismos, y qué no, sólo así podemos atrevernos a plantear cambios genuinos. Queda por demás claro que la situación humana actual necesita de profundas mejoras: se llega a Marte al mismo tiempo que hay desnutridos y analfabetos. En el siglo XXI todavía hay gente que vive como el en XIX. La pregunta en juego es: ¿pero cómo logramos esos cambios? ¿Cómo los hacemos sostenibles, sin retorno, efectivos?

RED UTOPIA ROJA – Principles / Principios / Princìpi / Principes / Princípios

a) The end does not justify the means, but the means which we use must reflect the essence of the end.

b) Support for the struggle of all peoples against imperialism and/or for their self determination, independently of their political leaderships.

c) For the autonomy and total independence from the political projects of capitalism.

d) The unity of the workers of the world - intellectual and physical workers, without ideological discrimination of any kind (apart from the basics of anti-capitalism, anti-imperialism and of socialism).

e) Fight against political bureaucracies, for direct and councils democracy.

f) Save all life on the Planet, save humanity.

g) For a Red Utopist, cultural work and artistic creation in particular, represent the noblest revolutionary attempt to fight against fear and death. Each creation is an act of love for life, and at the same time a proposal for humanization.

* * *

a) El fin no justifica los medios, y en los medios que empleamos debe estar reflejada la esencia del fin.

b) Apoyo a las luchas de todos los pueblos contra el imperialismo y/o por su autodeterminación, independientemente de sus direcciones políticas.

c) Por la autonomía y la independencia total respecto a los proyectos políticos del capitalismo.

d) Unidad del mundo del trabajo intelectual y físico, sin discriminaciones ideológicas de ningún tipo, fuera de la identidad “anticapitalista, antiimperialista y por el socialismo”.

e) Lucha contra las burocracias políticas, por la democracia directa y consejista.

f) Salvar la vida sobre la Tierra, salvar a la humanidad.

g) Para un Utopista Rojo el trabajo cultural y la creación artística en particular son el más noble intento revolucionario de lucha contra los miedos y la muerte. Toda creación es un acto de amor a la vida, por lo mismo es una propuesta de humanización.

* * *

a) Il fine non giustifica i mezzi, ma nei mezzi che impieghiamo dev’essere riflessa l’essenza del fine.

b) Sostegno alle lotte di tutti i popoli contro l’imperialismo e/o per la loro autodeterminazione, indipendentemente dalle loro direzioni politiche.

c) Per l’autonomia e l’indipendenza totale dai progetti politici del capitalismo.

d) Unità del mondo del lavoro mentale e materiale, senza discriminazioni ideologiche di alcun tipo (a parte le «basi anticapitaliste, antimperialiste e per il socialismo».

e) Lotta contro le burocrazie politiche, per la democrazia diretta e consigliare.

f) Salvare la vita sulla Terra, salvare l’umanità.

g) Per un Utopista Rosso il lavoro culturale e la creazione artistica in particolare rappresentano il più nobile tentativo rivoluzionario per lottare contro le paure e la morte. Ogni creazione è un atto d’amore per la vita, e allo stesso tempo una proposta di umanizzazione.

* * *

a) La fin ne justifie pas les moyens, et dans les moyens que nous utilisons doit apparaître l'essence de la fin projetée.

b) Appui aux luttes de tous les peuples menées contre l'impérialisme et/ou pour leur autodétermination, indépendamment de leurs directions politiques.

c) Pour l'autonomie et la totale indépendance par rapport aux projets politiques du capitalisme.

d) Unité du monde du travail intellectuel et manuel, sans discriminations idéologiques d'aucun type, en dehors de l'identité "anticapitaliste, anti-impérialiste et pour le socialisme".

e) Lutte contre les bureaucraties politiques, et pour la démocratie directe et conseilliste.

f) Sauver la vie sur Terre, sauver l'Humanité.

g) Pour un Utopiste Rouge, le travail culturel, et plus particulièrement la création artistique, représentent la plus noble tentative révolutionnaire pour lutter contre la peur et contre la mort. Toute création est un acte d'amour pour la vie, et en même temps une proposition d'humanisation.

* * *

a) O fim não justifica os médios, e os médios utilizados devem reflectir a essência do fim.

b) Apoio às lutas de todos os povos contra o imperialismo e/ou pela auto-determinação, independentemente das direcções políticas deles.

c) Pela autonomia e a independência respeito total para com os projectos políticos do capitalismo.

d) Unidade do mundo do trabalho intelectual e físico, sem discriminações ideológicas de nenhum tipo, fora da identidade “anti-capitalista, anti-imperialista e pelo socialismo”.

e) Luta contra as burocracias políticas, pela democracia directa e dos conselhos.

f) Salvar a vida na Terra, salvar a humanidade.

g) Para um Utopista Vermelho o trabalho cultural e a criação artística em particular representam os mais nobres tentativos revolucionários por lutar contra os medos e a morte. Cada criação é um ato de amor para com a vida e, no mesmo tempo, uma proposta de humanização.