por Tito Alvarado
Miremos donde miremos en la porfiada realidad de Chile, un país al sur de todo, se ven los deterioros de las ideas. Lo que ayer, apenas unos pocos años, era una causa noble, abrazada por muchos que no vivían mal, hoy es un esperpento, me refiero a la lucha por un orden social justo y a la definición de “ser de izquierda”. Las definiciones de entonces se han vuelto palabras malditas: socialismo, revolución, lucha de clases, burguesía, etc, mencionarlas es estar en otra dimensión. Recuerdo que un condenado, por un descubrimiento que contradecía la creencia de una dañina iglesia, habría murmurado: sin embargo se mueve, esta verdad hay que murmurarla, decirla, cantarla, gritarla: ¡sin embargo se mueve! Las realidades sociales, las ideas, las dudas, las certezas se mueven, lo que ayer era, hoy no es, pero nadie puede decir que mañana no será posible tal o cual propuesta que ahora pueda parecer peregrina.
El idioma ha sido trastocado a conveniencia del poder, las palabras yo no tienen un significado universal. Algunos se autodefinen de izquierda, solo que esta palabra no significa lo que antes significaba ni que decir de otras cuyo valor nunca ha sido universal, como libertad, democracia. Con el florecimiento de este portento llamado internet, se han dado varios fenómenos que por un lado son un tibio avance hacia la libertad en conciencia y por otro lado son barrotes invisibles, pero efectivos, que se le imponen a la gente. Podemos comunicarnos con muchas personas a la vez, solo que esta palabra ya no implica un recorrido de ida y vuelta, se prioriza el mensaje de ida, en este contexto la verdad es cualquier cosa que alguien diga, es decir, ya no está basada en hechos, son palabras, construcciones salidas del imaginario y asumidas por hechos acontecidos en alguna parte o ciertos hechos reales se distorsionan para que tengan un significado que de otra manera no tendrían. Al principio de este desarrollo sufrimos los virus y los “hackeos” con signo de solo dañar, luego ha cambiado a solo robar, ahora se abre un espacio de conciencia, se “hackea” para informar las torcidas argucias del poder, son oasis de verdades, con efecto de bomba, con capacidad de destruir mitos, solo que estos tienen todo el aparato del sistema para seguir sembrando su ponzoña. La verdad se dice, pero se impone la mentira.
