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giovedì 21 novembre 2013

WORLD POETRY MOVEMENT - Due giornate internazionali di letture poetiche



Nella diffusione e/o ripubblicazione di questo articolo si prega di citare la fonte: www.utopiarossa.blogspot.com

mercoledì 20 novembre 2013

VENEZUELA: LA NECESIDAD DE UNA REVOLUCIÓN EN LA REVOLUCIÓN, por Marcelo Colussi

Cuando uno quiere hacer un cambio social tiene que tener claro qué modelo va a utilizar; porque sólo seguir administrando, aunque sea con espíritu patriótico y con honestidad, el modelo capitalista, eso es imposible. El modelo capitalista te termina tragando. Eso es como el diablo. No se puede ir a dar una misa en las cavernas del diablo, porque te traga.
Nicolás Maduro, 2005

Según las Cuentas Nacionales, explicitadas por el Banco Central de Venezuela (BCV), el PIB privado (el porcentaje de la actividad económica del país en manos directas del empresariado) corresponde al 71% del total (año 2010). En el año de 1999 el PIB privado era de 68%. Es decir que, a pesar de las nacionalizaciones, el PIB sigue siendo mayoritariamente privado, y comparado con países que nada tienen que ver con el comunismo –como Suecia, Francia e Italia, donde el PIB es mayoritariamente público (estatal)–, el estado venezolano no tiene en sus manos (salvo el petróleo) ningún resorte económico importante de la economía. 
Manuel Sutherland, 2013.

Yo no soy un libertador. Los libertadores no existen. Son los pueblos quienes se liberan a sí mismos. 
Ernesto Che Guevara

Unos años atrás, en el medio de la marea neoliberal que se expandía triunfal por todo el mundo festejando la extinción del campo socialista europeo, apareció la figura de Hugo Chávez. Con todas las limitaciones del caso y los reparos que se le puedan haber abierto desde la izquierda, lo suyo significó una enorme cuota de esperanza. Luego de la larga noche que habían representado las sangrientas dictaduras que enlutaron toda Latinoamérica y los planes de capitalismo salvaje que le siguieron, la aparición de este militar nacionalista, confusamente antiimperialista con un discurso anticorrupción y con el ofrecimiento de un nuevo socialismo renovado, prometía mucho.

venerdì 8 novembre 2013

RELACIÓN PARA UTOPÍA ROJA SOBRE LA QUINTA INTERNACIONAL (Roma, 31 enero 2010), di Roberto Massari

1. LA IDEA DE LA INTERNACIONAL - 2. PRECEDENTES HISTÓRICOS: Asociación internacional de los trabajadores e Internacional antiautoritaria de Saint-Imier - Segunda internacional - Tercera - Cuarta – OSPAAL y OLAS - 3. NACIONALISMO VS INTERNACIONALISMO: Cuba y el nacionalismo antimperialista - Las “grupetísticas” nacionales tras el ‘68 - La cultura del Holocausto, pero no del Gulag - 4. LA PROPUESTA DE CHÁVEZ: ¿Por qué ahora? La referencia a Trotsky - ...y la amenaza militar de USA – Peligros y límites de la iniciativa - 5. MÉRITOS Y VENTAJAS QUE PODRÁ TENER LA QUINTA - 6. CÓMO CONTRIBUIR EN TANTO UTOPÍA ROJA - 7. LA CUESTIÓN DEL «PROGRAMA»: El mito del «Programa» - Dos, tres, muchas «Quintas internacionales» - El método de «La lista de las compras» - 8. LA MÁS AMPLIA UNIDAD SOBRE LA BASE DE PRINCIPIOS - 9. HACIA LA QUINTA INTERNACIONAL (MOCIÓN CONCLUSIVA)

Gracias a la iniciativa lanzada el pasado noviembre por el presidente Hugo Chávez, la temática de la internacional vuelve a ser actual, por lo menos en el plano de la discusión y el análisis teóricos. En el plano práctico está todo por verse. Si bien la necesidad objetiva de la internacional es tan antigua como el movimiento obrero o, por lo menos, como la Primera Internacional, hay que reconocer que esta es la primera vez en la historia de los últimos 30-40 años que se vuelve a dar la posibilidad subjetiva de una unificación internacional de los movimientos y organismos que luchan por la revolución a escala mundial. En este sentido podemos considerar “histórico” el llamado de Caracas e “histórica” también nuestra reunión de hoy.
En mi relación de marzo de 1983 que recientemente he hecho circular –dedicada a la URSS de Andropov, a la finalidad programática de la Cuarta Internacional de Trotsky y a la necesidad de trabajar por una Quinta Internacional- se proporcionaban los principales reclamos teóricos y las necesarias consideraciones políticas acerca del itinerario histórico del movimiento por la Cuarta y la necesidad de llegar a fundar la Quinta para superar el vacío de iniciativa política internacional que constriñe al movimiento obrero desde hace casi un siglo. Y, por lo tanto, al referir a aquel material como introducción propedéutica a la discusión de hoy, no puedo menos que recordar que las conclusiones de ese texto demuestran como ya, desde hace casi treinta años, la problemática de la Quinta Internacional tiene actualidad y como es parte de nuestra tradición teórica, como elaboración y patrimonio de la corriente hoy encarnada por la Asociación política Utopía roja.
No se trata de poner la banderilla para declarar con orgullo haber estado entre los primeros en expresar la exigencia de la Quinta Internacional desde 1983, sino más bien de asumir la conciencia (esta también histórica) de que nuestras bases teóricas, nuestro modo de razonar, nuestras expectativas revolucionarias y el método mismo con el cual hacemos política con absolutamente compatibles con la idea actual de la Quinta Internacional, son parte plena e integrante. Es más, habiendo precedido al actual llamado a la Quinta, con amplio margen temporal –y ya entonces con plena justificación histórica (porque justo en los inicios de los ’80 se conjugaban de manera dramática la crisis final de la URSS y el ascenso, y derrota, de la más avanzada revolución obrera de la posguerra, en Polonia)- nos hallamos en condiciones de poder escapar a cualquier sospecha de que nuestra adhesión a la Quinta de Chávez pueda estar determinada por consideraciones de oportunidad sino incluso de oportunismo político.

giovedì 7 novembre 2013

LA GRANDE BELLEZZA (Paolo Sorrentino, 2013), di Pino Bertelli

Lo schiavo, nell’attimo in cui respinge l’ordine umiliante del suo superiore,
respinge insieme la sua stessa condizione di schiavo.
Il moto di rivolta lo porta più in là del semplice rifiuto.
(Albert Camus)

I. L’equivoco del genio

Il cinema del mercimonio si nutre di esagerazioni che, alla minima analisi, franano nel banale d’autore o nel ridicolo. La grande bellezza di Paolo Sorrentino è una mescolanza di entrambe le cose. Sappiamo bene che negli artisti senza talento, adorati dalla critica velinara (sinistrorsa), coesistono il millantatore e il profeta incompreso. Dietro la grammatica filmica di Sorrentino si scorgono i dettati e i codici che il cinema italiano — dopo il Neorealismo e una certa commedia di costume, sovente graffiante — ha edulcorato nella ricerca del successo da “tappeto rosso”, dove zoccole dello spettacolo ed esteti della genuflessione fanno scena di sé... e pensare che nessuno ancora non sputa sulle loro splendenti miserie.
Si possono stimare soltanto gli artisti che — in ogni campo della comunicazione — superano quel minimo d’insolenza indispensabile per vivere senza padronati e volgono le spalle all’ordine dell’imbecillità. L’equivoco del genio sta tutto qui. Qualsiasi autore che aderisca al tempo dello spettacolare integrato rappresenta una perdizione del bello, del giusto, del buono, perché la santità, la confessione e il peccato rivelati sono le solite forme sulla quali la mancanza di talento si diletta... il cinema, la critica, il pubblico finiscono con l’accettare qualsiasi formula espressiva, qualsiasi futilità elogiativa, qualsiasi visione della nullità, basta che il prodotto filmico sia conforme alla visione di una vita ordinaria che si autoammira nella putrefazione. Il cinema, come ogni forma d’arte, sarebbe intollerabile senza uomini di genio che la negano. A un certo grado di bellezza, ogni verità diventa indecente.

martedì 5 novembre 2013

VIAGGIO IN RICORDO DI MAURO ROSTAGNO, ammazzato dalla mafia a Lenzi (Trapani) il 26 sett. 1988, di Antonio Marchi

Antonio Marchi
Avevo promesso di ritornare sulla tomba di Mauro il 26 settembre del 2018 (30° anniversario), ma l’ho fatto prima, giusto tributo a un compagno morto ammazzato per la libertà e la giustizia 25 anni fa, non solo perché la vita è imprevedibile (a volte ti scappa via), ma anche perché, nonostante il lungo processo ancora in corso, vedo la presenza di un vuoto mediatico di consapevole indifferenza per quello che Mauro è stato e ha fatto.
Lui ha messo energie e passione nella vita. Il suo tempo l’ha speso alla ricerca del “sé” migliore, per rendere migliore la vita degli altri. Lo stesso percorso che ha spinto tanti di noi a conquistare un pezzo di libertà e di coscienza che rende normale la lotta e il sacrificio quando c’è un sogno da realizzare; scrutando con fiducia quel “fine” che si chiama giustizia e libertà, che ha come unici alleati in questo percorso il coraggio, la solitudine, il silenzio, la morte…
Oggi invece non è più così: il sacrificio è detestato, il coraggio trasformato in viltà, le energie buttate come mondezza. Vince la prepotenza e l’arbitrio, a tutti i livelli, con la complicità di chi è vittima.
Nessuno vuole più porsi domande, “cercare” se stesso dentro la sofferenza e i drammi del mondo.
L’occasione del venticinquennale della morte di Mauro mi permetteva di andare oltre il fatto celebrativo, per legarmi a quelle idee di libertà e di giustizia per le quali Mauro si è battuto sino alla fine dei suoi giorni, per legarmi a quelle numerose vite stroncate dal piombo mafioso. Idee che partono dalla resistenza al Nazifascismo dei padri, dalle nostre lotte del ‘68 che ci hanno formato, fino a tutte quelle che continuano a formare e forgiare giovani, uomini e donne, nell’idea di libertà che non si compera, che non è in vendita, ma che si fa strada nella pratica quotidiana della lotta, dello stare assieme, per migliorarci.
Ricordare è come ridare vita a quelli che l’hanno sacrificata, trattenerli ancora tra noi. Un compito e un dovere per chi guarda al mondo non solo come luogo di preghiera o di divertimento, ma anche d’impegno, di responsabilità e di condivisione. Solo così vale la pena vivere. Diversamente significherebbe sottostare alle leggi del capitalismo selvaggio o della società dello spettacolo, condannati alla dipendenza del mercato, all’indifferenza verso gli “altri” (diversi solo per colore o fortuna), all’irresponsabilità e al cinismo, al “fai da te”…credendo che basti badare a se stessi per  “salvarsi”.

domenica 3 novembre 2013

GARIBALDI: PATRIOTA INTERNAZIONALISTA, PIONIERE DELL'ECOSOCIALISMO, di Carlo Felici

Giuseppe Garibaldi ha accompagnato da sempre la storia d'Italia, dal concepimento alla nascita, ed è probabile che se la memoria di questo grandissimo personaggio venisse oscurata definitivamente, con essa si eclisserebbe definitivamente anche l'Italia, sicuramente quella migliore.
Nonostante gli attacchi dei padani e dei filoborbonici, protesi a delegittimarne il valore e la straordinaria importanza storica, morale e politica, e nonostante i tentativi di imbalsamarne o di strumentalizzarne la figura, per meri obiettivi propagandistici - come è avvenuto da molte parti, persino opposte (basti solo pensare alla retorica celebrativa del regime fascista che vedeva nelle camicie nere le continuatrici di quelle rosse, oppure alle brigate antifasciste garibaldine che animarono le pagine più belle della guerra di Spagna e della Resistenza) - Giuseppe Garibaldi resta tuttora un punto di riferimento imprescindibile quando si parla di giustizia e di libertà, e soprattutto quando si cerca una autentica via rivoluzionaria per ribadire la nostra sovranità e la nostra unità di popolo proteso a testimoniare i migliori valori della nostra storia.
Si parla di lui chiamandolo “eroe dei due mondi”, trascurando però il fatto che il suo mondo fu sempre “uno solo”: quello della libertà e della giustizia sociale, ovunque: dal Sudamerica all'Europa. E questo perché la causa patriottica, internazionalista ed ecologista, furono in lui sempre un unicum per cui impegnarsi e lottare, non solo con la spada e con il fucile, ma molto anche con la penna, se consideriamo la mole dei suoi scritti (e del suo epistolario), purtroppo reperibili tuttora, nella loro completezza, in sei volumi solo in edizione antiquaria, risalente agli anni Trenta, e con un prezzo esorbitante, quando, invece, come le opere di Marx o di Gramsci, essi dovrebbero essere ristampati e a disposizione di tutti.